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13 canciones, 13 historias — capítulo 14
Canción: "Fuiste tú" de Ricardo Arjonahttp://www.youtube.com/watch?v=I9cCPQVPv8o Fuiste tú:
Gabrielle &George
Las largas calles se abrían frente a sus ojos, las personas se apretujaban a su alrededor, atareadas por sus labores, la suave brisa otoñal le rozaba el rostro. Cerró los ojos dejando que sus cinco sentidos experimentaran el paisaje, con un leve suspiro comenzó a caminar entre las personas, las manos en los bolsillos y los pelirrojos cabellos enmarañados.
Ya había olvidado cuándo fue la última vez que visitó Francia, ¿Tres años? ¿Cuatro?, quizás más…
En su carrera por recorrer el mundo, por asilarse de este, ese pequeño pero significativo país de alguna forma había quedado último en su lista, quizás por ella, quizás por lo que significaba…realmente no sabría decirlo con certeza.
Otro suspiro se escapó de sus labios, sus ojos entrecerrados a causa del fuerte sol recorrían cada rincón de las calles, cada rostro, a pesar de todo no podía olvidar a esa pequeña niña que una vez le robó el corazón. ¿Quién era ella?, bueno, eso es una pregunta que a él mismo le costaba responder, no porque no lo supiera sino por la culpa que le causaba saber quien era esa niña.
Gabrielle Delacour, era su nombre, una niña no tan niña con cabellos color dorados y ojos de un celeste intenso con pequeña vetas color verde claro. Un rostro de ensueño rodeado por suaves y casi imperceptibles pecas. A sus tan solo quince años Gabrielle podía hacer que cualquier hombre callera a sus pies con tan solo una sonrisa, no había dudas que la sangre veela corría por sus venas.
Y de eso, George estaba seguro.
Tomó aire con lentitud dejando que el aire de mar trajera consigo los recuerdos que tanto se negaba a aceptar.
Fuiste tu**Tenerte fue una foto tuya puesta en mi cartera Un beso y verte hacer pequeño por la carretera Lo tuyo fue la intermitencia y la melancolía Lo mio fue aceptarlo todo porque te quería Verte llegar fue luz, verte partir un blues
El dolor puede cambiar a las personas, puede llevarlas a hacer cosas que nunca pensaron harían. George, podía confirmar esta teoría, ralamente no recordaba cómo había terminado en Francia, solo sabía que necesitaba alejarse de todo y todos, permanecer en soledad y tratar de sobrellevar el dolor que se había instalado en su corazón desde la muerte de su gemelo, de su otra parte.
Sus pies descalzos rozaban la suave arena, el olor a agua salina llenaba sus pulmones, tomó aire con lentitud, saboreándolo de a poco.
Podía escuchar risas lejanas, pasos acelerados, pero ya nada parecía importarle…no es ese momento. Sus pies rozaron el agua de a poco, con delicadeza, con cuidado, saboreando el tacto frío con su piel.
Un grito, un golpe, risas nerviosas, un cuerpo sobre el suyo, el agua empapándolo, cabellos sobre su rostro.
Abrió los ojos, desorientado, sin comprender que había pasado.
Lo primero que pudo ver fue una maraña de cabellos color oro y luego unos ojos celestes con vetas verdes que se abrieron con fuerza, sorprendidos. Y allí se perdió, se perdió en esos ojos que le transmitían tantas cosas, en esos ojos que lo hacían sentir vivos con solo una mirada.
Fuiste tú
De más esta decir que sobra decir tantas cosas
O aprendes a querer la espina o no aceptes rosas
Jamás te dije una mentira o te invente un chantaje
Las nubes grises también forman parte del paisaje
Y no me veas así, si hubo un culpable aquí...
Fuiste tú
-Perdón-Soltó la chica mirándolo nerviosamente, él no respondió, probablemente en otros tiempos se hubiera largado a reír sin control…pero esos tiempos ya habían pasado y él ya no era el mismo, las secuelas de la guerra estaban sobre su espalda, y eso pesaba cada vez más.
Se hizo a un lado con cuidado, ayudando a la rubia a levantarse.
Una vez ambos en pie, George se dio media vuelta dispuesto a irse pero un grito de ella lo detuvo.
-¡Eh!-Llamó y él se volteó con una ceja alzada, mirándola interrogativamente-No me dijiste tu nombre-Completó con una sonrisa de lado que él respondió sin poder creer que estaba volviendo a sonreír en meses.
-George-Soltó casi en un susurro, comenzó a alejarse a pasos lentos, sin quitar de su mente la sonrisa de la chica.
-¡Gabrielle!-Gritó ella a lo lejos, y aunque no lo notó, él sonrió de lado.
Ese nombre, ese rostro, esos ojos…todo de ella volvía una y otra vez a su mente sin que pudiera comprender porque.
Tan solo la había visto una vez y a pesar de eso no podía sacársela de la cabeza con nada.
Y cuando menos pensaba, la respuesta llegó a él. Se hallaba caminando por las calles de Francia con tranquilidad cuándo un cuerpo pequeño lo golpeó por detrás.
No puedo evitar contener una sonrisa al ver que allí, volviendo a tropezarse con él, estaba esa rubia que no había salido de su cabeza en todo ese tiempo.
-Parece que atropellarme se te volvió una costumbre-Comentó divertido, clavando sus ojos marrones en los celestes de ella.
La rubia sonrió apenas mientras un suave rubor inundaba sus blancas mejillas cubiertas de pequeñas y casi imperceptibles pecas.
-¿Te gustaría tomar un café?-Preguntó, aunque al instante se arrepintió, podía notar que ella era tan solo una niña. ¿Cuántos años podría tener? Más de diecisiete no, y él…él era un viejo para ella, pero eso no evitaba que sus ojos lo volvieran loco.
-Creo que te lo debo, después de atajarme dos veces-Ella sonrió, hablaba un perfecto inglés a pesar de notarse que era sin dudas francesa-¿De Inglaterra?-Preguntó comenzando a caminar a su lado.
-Así es-Asintió mirándola de lado, sin dudas a pesar de ser aún pequeña era hermosa.
-Mi hermana se caso con una inglés-Comentó divertida, con una sonrisa en sus labios-También es pelirrojo…-
-Al parecer abundan-Rio él, sin poder creer que una vez más estuviera bromeando, divirtiéndose, sin ese dolor en el pecho.
Que fácil fue tocar el cielo la primera vez
Cuando los besos fueron el motor de arranque
Que encendió la luz que hoy se desaparece
Así se disfraza el amor para su conveniencia
Aceptando todo sin hacer preguntas
Y dejando al tiempo la estocada a muerte
Nada más que decir
Solo queda insistir...
Dilo...
Las charlas siguieron, los cafés se enfriaron, la noche llegó, pero ellos seguían allí, en su propio mundo, entre bromas y chistes, entre risas y suspiros.
Él pagó la cuenta y ambos comenzaron a caminar hacia la casa de ella que quedaba cerca de allí, una vez en la puerta se miraron a los ojos con intensidad, sin poder decir lo que pensaban.
Gabrielle soltó un leve suspiro y poniéndose en puntas de pie rozó sus labios con lo de él, agarrándolo por el cuello, George la rodeó con sus brazos acercándola más. Sus labios comenzaron a jugar con lentitud, disfrutando del contacto con los del otro.
De a poco se separaron y ella, con las mejillas sonrojadas, se volteó para irse, pero al llegar al portón de la casa se volteó.
-No me olvides, George-Susurró-Soy Gabrielle Delacour-Agregó antes de entrar definitivamente en la mansión.
Y en ese momento el mundo se vino abajo para él, todo lo que había vivido en ese día le caía con pesadez, ese beso, lo que ella le provocaba, su nombre, su apellido.
Podía comprender todo, porque ella le resultaba conocida.
Y supo que a pesar de lo que había pasado debía olvidarla, ella era tan solo una pequeña chica que tenía mucho por delante, y además era la hermana de su cuñada.
Fuiste tu**La luz de neón del barrio sabe que estoy tan cansada Me ha visto caminar descalza por la madrugada Estoy en medio del que soy y del que tu quisieras Queriendo despertar pensando como no quisiera Y no me veas así, si hubo un culpable aquí... Fuiste tú
Abrió los ojos con pesadez, allí estaba una vez más, sentado frente al bar donde se habían pasado toda esa inolvidable tarde. Pero ya no era lo mismo, los años habían pasado, estaba seguro de que ella sería feliz.
-¿George?-Le llegó desde detrás, una voz que a pesar del tiempo y el cambio que tenía, podía reconocer.
Se volteó estático, sin poder creer que ella estuviera allí.
-Llevo tres años esperándote-Susurró con una media sonrisa en los labios que él no puedo evitar devolver.
Ambos comenzaron a caminar por las calles agitadas con tranquilidad, sin apuros.
Pero las cosas ya no eran lo mismo, las sonrisas de ella ya no le llegaban como antes, las bromas ya no salían como antes…y ambos lo habían notado.
Que fácil fue tocar el cielo la primera vez**Cuando los besos fueron el motor de arranque Que encendió la luz que hoy se desaparece Así se disfraza el amor para su conveniencia aceptando todo sin hacer preguntas Y dejando al tiempo la estocada a muerte Nada mas que decir Solo queda insistir... Fuiste tú
Quizás el error de él fue no volver, quizás el error de ella fue no buscarlo…o quizás solamente el destino lo quiso así.
La playa se extendía frente a sus ojos, el sol se escondía en el agua calma.
-Las cosas cambian…-Susurró Gabrielle, quitando unos mechones rebeldes que se habían escapado de la coleta que los sujetaba y le acariciaban el rostro, incitados por la brisa marina.
-Lo sé-Respondió él con el mismo tono.
-¿Por qué no volviste?-Preguntó, no era una protesta, era una pregunta que pedía una respuesta desesperadamente, una pregunta que llevaba años queriendo escapar de sus labios.
Él se encogió de hombros antes de hablar.
-Mi nombre es George Weasley-Dijo con una mueca.
Ella abrió sus ojos muy grandes.
-¿Wesley?-Preguntó, anonadada.
-Uno de los hermanos de Bill Weasley-Agregó, como si fuera necesario hacerlo.
-Eso no es excusa-Protestó ella.
-Vamos-Murmuró, casi con sarcasmo-¿Cuántos años tenías? ¿Dieciséis?-
-Quince-Respondió casi en un susurro.
-Era una locura, tan solo fue un amor pasajero, algo bonito pero que sabemos no hubiera tenido futuro-Dijo, restándole importancia.
-Si no hubieras sido un cobarde, quizás las cosas no serían así-Murmuró Gabrielle antes de dar media vuelta e irse a paso lento.
George abrió la boca pero las palabras no salieron, sabía que ella tenía razón.
Cerró los ojos con fuerza, su última oportunidad de estar junto a ella se había ido.
Que fácil fue tocar el cielo la primera vez**Cuando los besos fueron el motor de arranque Que encendió la luz que hoy se desaparece Así se disfraza el amor para su conveniencia Aceptando todo sin hacer preguntas Y dejando al tiempo la estocada a muerte Nada más que decir Si quieres insistir... Fuiste tú
¡Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
¿Pensaron que me había olvidado? ¿Que no iba a volver más?
Bueno, tengo que decirles que no se van a librar de mi tan fácilmente ...
Se que esto no es lo que muchos pensaban, que quizás no es el mejor regreso...
Pero bueno, espero poder traerles el Lilius pronto, que por las dudas aclaro NO es una continuación del otro, es uno diferente.
Ahora hablemos de la pareja, ¿Rara, no?
La verdad me fascinó escribir de ellos, no se, nunca leí algo de ellos de hecho ni siquiera se me habría ocurrido ponerlos juntos pero quedan taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan bien.
Le agradezco a LunaticasporMalfoy que me recomendó la pareja, así que te dedico el capítulo (:
Espero les guste, y no quite el tick de terminado porque los capítulos que ponga de ahora en más van a ser EXTRAS , y decidí no hacer ni un Dominique&James ni un Fremione porque los personajes ya están en la historia, pero en cambio voy a hacer un Draco&Astoria o puede ser Draco&Pansy ... veremos.
Okeeeeeeeey esto es todo, no prometo actualizar pronto, pero veremos (:
Muuuuuuuuuuuuuuuchos besos y sepan que por más que tarde no me voy a olvidar de ustedes
Paz