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Lo que el tiempo puede hacer por las relaciones — capítulo 15
Capitulo 15.
La sala de los Menesteres.
Encuentros.
El resto de las vacaciones de invierno no hubo minuto en el cual Draco y Hermione no estuviesen juntos.
Siempre caminando a escondidas por el patio nevado o en su Torre. Siempre riendo y bromeando. Pero nunca separados.
El 31 de diciembre, ultima noche del año, Hermione se reunió con sus amigos en el Gran Comedor a esperar con el resto de los estudiantes que el reloj marcara las doce. Cuando lo hizo y todo el mundo felicito a todo el mundo. Draco y Hermione se escaparon, nuevamente, para celebrar juntos la llegada del año nuevo. Aunque claro no duro mucho tiempo dicha celebración.
Las cosas parecían miel y rosas esas últimas semanas, sin problemas ni preocupaciones. Pero ninguno sabía lo que la llegada de los demás estudiantes y el reinicio de las clases traería consigo.
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A Hermione le costó mucho levantarse esa mañana.
Se desconcertó cuando lo hizo, pues estaba acostumbrada al soleado día de invierno. Pero ese día era muy nublado y llovía granizo.
Miro a los lados en su dormitorio, Ginny aun dormía tranquilamente. No había más nadie allí.
Se desperezo y levanto a bañarse. Pero apenas al tocar el piso, el frio le calo de pies a cabeza. Recordaba muy bien un día parecido a ese, hacía ya tiempo.
Se metió en la cama de nuevo y abrigo hasta las narices. Busco con la mirada su sweater o cualquier cosa manga larga que le impidiera congelarse.
Gracias a Dios, el día anterior había dejado su chaqueta al pie de la cama, la tomo y con toda la celeridad posible se lo puso. Salió corriendo al baño, pero ni por la cabeza se le ocurrió bañarse, en cambio, se cepillo, y salió mandada al closet, se puso unos jeans y medias gruesas, y rápidamente se quito la chaqueta para ponerse una camisa manga larga, y encima la gabardina.
Suspiro al entrar en calor de nuevo, y medito seriamente si debía volver a meterse en la cama. Pero las ansias de ver a Draco y tomar un chocolate caliente, ganaron la partida.
Salió lentamente de la Torre. Encontró a Luna al pie de la puerta forrada como ella, al parecer esperando a Neville. Se sonrieron mutuamente, pero Hermione siguió el camino sin entablar conversación.
Entro al Gran Comedor y busco con la mirada a Draco, quien no estaba allí. Sonrió por lo bajo, Draco siempre dormía hasta tarde.
Se dirigió hasta la mesa de Gryffindor, Deán se encontraba ya allí, tomando de una taza humeante. Se sentó enfrente de él. El moreno sonrió como saludo y siguió comiendo. Hermione llevaba mucho tiempo sin hablar con ninguno de ellos más de dos palabras.
Tomo una taza de chocolate, y despacio fue tragando, sintiendo como el calor bajaba por su cuerpo causándole un pequeño estremecimiento. No comió nada, no tenía hambre.
Se abrazo a sí misma, esperando que el rubio llegara. No lo hizo.
. -Que día, ¿no? -entablo conversación Deán, Hermione lo miro.
. -De los peores. -concordó con él.
En ese momento una chica de melena negra y larga toco el hombro de Deán, y el chico se fue inmediatamente con Sue.
Hermione miro al cielo encantado del Gran Comedor, se veía francamente horrible.
Negó para sí misma. Odiaba ese tipo de días.
Se levanto, resignada al hecho de que Draco aparecería rápido, y salió. Mas en la mitad del pasillo un brazo le pasó por los hombros, acercándola a un cuerpo caliente. Draco le beso el cabello.
. -Lo siento, vengo tarde. -se disculpo, andando con ella a ni ellos sabían dónde.
. -No importa. No has comido. -le regaño. -¿No deberíamos regresar? -miro al rubio que se encontraba abrazado a ella.
. -No. -corto de tajo. -tengo que comer. -y se saco un bombón de chocolate de los que ella le regalo.
. -Draco te pondrás gordo si sigues comiendo puro chocolate. -lo regaño de nuevo.
El rubio se rio.
. -Estoy en buena forma. -le dijo. -puedes averiguarlo por ti misma si quieres. -le lanzo a Hermione una sonrisa petulante y una mirada lasciva.
La chica se separo de él, dándole en la cabeza con un libro que cargaba.
. -¡Pervertido! -Draco se rio a carcajadas, pero luego volvió a atraer a su castaña a él, quien en un principio se mostro reacia pero luego acepto.
. -Lo siento, lo siento. -se disculpo aunque en su voz no había nada de arrepentimiento. -te lo tomas todo muy a pecho ¿verdad?
Se detuvieron a la llegada de una esquina desierta. Un pasillo oculto.
. -Cuando se que lo hacen con intención, si. -sentencio la muchacha.
. -Hermione siempre las bromas se hacen con intención. -le dijo el rubio con una sonrisa. La castaña rodo los ojos. -Anda, ¿por qué no mejor quitas esa cara y me das calor? -dijo extendiéndole los brazos con esa misma mirada.
Hermione suspiro.
. -¿Nunca te cansas no?
. -Tengo frio. -fue toda respuesta.
Hermione se acerco, y Draco la encerró, prácticamente, en sus brazos. Escondiendo la cara en sus cabellos castaños.
. -Sabes que me encanta estar así ¿verdad? -le dijo susurrando contra su cuello, cosa que a la pequeña le causo un escalofrió.
. -Me lo repites mucho. -dijo la chica sonriendo con la cara reposada en el pecho del rubio.
. -Es porque es verdad.
Hermione suspiro.
. -¿Qué pasa? -pregunto Draco separándose para mirarla.
. -Nada, es que… hoy se acaban las vacaciones. -Draco se rio.
. - ¡¿Tu, la gran cerebrito de Gryffindor molesta porque se acaben las vacaciones?! -y se volvió a reír.
. -¿Qué tu no lo estás? Tendremos mucho menos tiempo para estar juntos y muchas más miradas pendientes de nosotros. -le recordó y el rubio paro de reír.
. -Tienes razón, que molesto es eso. -Hermione sonrió. Se deslizo hasta el piso donde se sentó, Draco hizo lo mismo enfrente de ella. -Escapémonos. -le sugirió a modo de broma Hermione se echo a reír.
. -No regrese para irme antes del segundo semestre, Draco. Regrese porque quiero graduarme… Hogwarts es mi hogar. -le dijo.
Draco se le quedo mirando seriamente.
. -A decir verdad yo jamás estuve contento con tener que venir a esta escuela. -dijo, mirando al piso.
. -¿Me lo juras? -se mofo Hermione sarcásticamente.
Draco rio.
. -Sí, tienes razón. Siempre daba muestras de ello. Pero… me alegra haber regresado. -la miro con ojos dulces. Hermione se sonrojo. -porque pude comprender lo que siempre tuve ante mis ojos y jamás había valorado. -le acaricio la mejilla a la castaña, cuyo rubor se hizo más notable. -A ti. Tengo miedo, ¿sabes? -la chica frunció el ceño preocupada. -de que todo esto no sea más que un sueño y que cuando despierte este en mi casa sin que nada hubiese pasado… me asusta.
Hermione se acerco a él, a centímetros de sus labios con sus ojos fijos en los de él susurro:
. -Draco Malfoy. -le dijo acariciando su mejilla con la mano. -No tienes que tener miedo de nada. Yo estoy aquí, siempre. ¿Ves? -tomo una de las manos del rubio y la puso en su mejilla. -Estoy aquí. Y aquí me quedare, contigo. ¿Vale?
El rubio no resistió. Al terminar la castaña de hablar se apodero de sus labios. Besando cada centímetro de su cara.
. -Si lo sé. -dijo al final.
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Sin que Draco pudiera decir nada para evitarlo, Hermione arrastro al chico al comedor donde le ordeno que por lo menos una taza de se tomara.
Una vez lo hubo hecho los chicos se fueron de la mano, paseando por todo el castillo. La mayoría de los pisos estaban desiertos. Sin nada interesante que ver, los chicos conocían todos esos lugares de palmo a palmo.
Pasaron por el tercer piso, cerca del salón de Adivinación. Salón que Hermione siempre odio junto con la profesora y la materia que impartía. Pasaron por los salones de Encantamientos y Transformaciones. Subieron y bajaron pisos, terminaron encontrando unos nueve pasadizos nuevos.
Y terminaron justo al frente de la Sala de los Menesteres.
. -Me pregunto si funcionara. -se dijo Hermione en voz baja.
. -¿Por qué lo dices? -pregunto Draco.
La castaña se encogió de hombros.
. -Por lo que paso la última vez. -recordó la chica.
Draco hizo un gesto de dolor, no le gustaba para nada recordar lo que había pasado. Trato de desviar ese parte.
. -¿Lo intentamos? -pregunto. Hermione lo miro sonriente.
. -Y ¿Qué pediríamos?
Draco lo pensó por unos instantes, luego empezó a recorrer el lugar en frente de donde se supone que estaba la puerta de la Sala, pensando con intensidad.
"Quiero un lugar tranquilo donde nadie pueda encontrarnos"
Y una puerta se materializo enfrente de ambos.
Draco sonrió a Hermione quien lo miraba asombrada. La tomo de la mano, para entrar en la sala.
Estaba decorada con banderas de Gryffindor y Slytherin entrelazadas en el techo. Había una alfombra tupida y suave sobre todo el piso de la habitación. Y unos cojines mullidos y sofás rodeando un espacio agradable. Una mesita pequeña entre los sofás. Unas librerías llenas de libros de interés. Una gran chimenea encendida dando calor. Un espacio agradable y armonioso, una tranquilidad que se expandía por toda la sala.
Hermione respiro profundamente y expiro con una sonrisa.
. -¡Es genial! -exclamo. Se quito las botas y las dejo a un lado de la puerta. Caminando por la alfombra riendo risueña.
Draco la siguió con una sonrisa. Dejando sus zapatos junto a dos de ella. La puerta se cerró tras él.
Hermione se quito la gabardina y la dejo de un lado en un sofá. La cadena de plata relumbro en su cuello. Donde siempre estaba. Eso a Draco le gusto. Fue con ella. Sentándose en un sofá enfrente. Se quito el sweater que tenia.
Hermione tomo uno de los libros de la librería.
. -¡Aquí tienen de todo! ¡Siempre me ha encantado esta sala! -sonrió la castaña mirando al rubio, este se echo a reír. -¿Qué? -pregunto.
. -Te ves adorable así. -le dijo Draco, haciendo que la chica se sonrojara y bajara la mirada.
El rubio se levanto y empezó a caminar por la sala, se detuvo enfrente a un cuadro que había en la sala. Un rubor se extendió por sus mejillas. ¡Se ruborizo!
. -¡Draco mira esto! -Hermione volteo buscando al chico. Cuando dio con él, fue a ver que lo tenía tan concentrado, entonces fijo sus ojos en el cuadro. -¿¡EHHH!? -se sorprendió la chica. -¿Cuándo… Cómo?
. -Ni idea… -susurro el chico, aun con la mirada fija en el cuadro. Entonces se volteo a verla. Hermione también lo miro. -Me gusta. -la castaña se sonrojo. -Es raro, y no lo esperaba, pero me gusta. -susurro.
La chica sonrió y asintió.
. -A mi también.
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El día pasó rápido para ellos, allí escondidos en la Sala de los Menesteres. Los dos no querían salir nunca. Pero al final, el hambre venció a ambos. Salieron riendo de la sala.
Directo al Gran Comedor.
Más se sorprendieron al ver que ya la noche había caído. Que increíble, les parecía, el tiempo volaba cuando estaban juntos. Mas era una injusticia, pues ya al día siguiente, las clases comenzarían.
Quedaron en verse después de comer, pues Draco tenía que buscar quien sabe qué cosa a su Sala Común.
Hermione camino por los pasillos con una sonrisa en la cara, pero por andar de distraída choco contra alguien.
. -Ah, lo lamento. -entonces se quedo de piedra al ver con quien había chocado.
. -Fíjate por donde caminas… Sangre Sucia.
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Draco no cabia en si del gusto, una de las mejores tardes de su vida eso si era verdad.
Se dirigió derecho a su cama, sin percatarse de nada extraño, y empezó a rebuscar en su baúl, pero lo que buscaba jamás lo encontró, pues alguien lo interrumpió en ese momento.
. -Mucho tiempo sin verte, no has cambiado en nada. -dijo aquella voz.
El rubio se volteo, se quedo helado al ver quién era el que le hablaba. Abrió desmesuradamente los ojos…
. -¿Nott?
. -Hola, Draco…
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¡Ta-Dan!
No es por nada, pero a mí me gusto… me pareció muy divertido de esta manera.
Tenía tiempo con la idea de incluir a aquellos personajes que hacían falta, en especial a Theo, después de Draco y Harry, me encanta Theo.
Espero que les haya gustado, ya pueden imaginar que clase de problemas era de lo que estaba hablando.
Lamento no haber actualizado…
Un beso a tod@s aquell@s que leyeron y/o me comentaron la vez anterior. Me despido.
Bye-Bye.