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Lo que el tiempo puede hacer por las relaciones — capítulo 31

Capitulo 31

Recuerdos en mi mente.

Decisión

Lumos

Secreto Revelado.

El silencio se hizo presente en la habitación. Afuera llovía. Podía oírlo. Le parecía tan extraño que después de esa guerra interna todo estuviese tan calmado. Cada día era más la insistencia de su mente en traerle recuerdos confusos y borrosos. No podía encontrarle la concordancia a ninguno. Pero no podía deshacerse de ellos. Veía cosas, cosas que cuando las buscaba en su mente no las podia recordar. Voces, pensamientos, ideas, sentimientos, todo eso lo mando a la basura de nuevo. No podía permitirse dejarse arraigar por aquellas emociones una vez infundadas por la castaña. Según su padre ella lo había engañado a bases de hechizos para que él sintiese algo remotamente posible por ella. Pero de ser así… ¿Por qué motivo seguía doliendo ahora?

Miro inexpresivo al techo, le dolía la cabeza. Sus batallas lo dejaban exhausto, que patético se sentía. Ser miserablemente vencido por aquella impura y sus sentimientos. Ni siquiera podía controlarla en su propia mente. ¿Cómo podría tener la mísera capacidad de hacerlo en la realidad?

Un nuevo recuerdo no solicitado lo asalto en ese momento haciendo que su vena palpitara.

Lucius, parado frente a él. Le decía algo, él le gritaba en respuesta. No podía escuchar que era… de repente él sale corriendo… no recuerda nada mas…

Abrió los ojos, agotado. ¿Qué había sido eso? Era un recuerdo nuevo. ¿Por qué se veía molesto con Lucius en esas imágenes? ¿Qué había pasado en ese momento en que se fue corriendo? No podía recordarlo.

Hurgo dentro de su mente, pero estaba en blanco. En ese momento. Le pareció ver que estaba fuera de la Sala Común de Slytherin. No. ¿Sí? Arg, no podía recordarlo.

Ahora que lo pensaba, no recordaba nada de la conversación que había tenido con su padre antes de enfrentar a Nott y la sangre sucia. ¿Cómo podría ser? Según su padre, lo había ayudado por medio de un hechizo a recuperar su mente de nuevo y tuvieron una conversación después de eso. Pero no podía recordarla.

Era como si hubiese reprimido ese recuerdo. ¿Por qué habría de hacerlo? Trato con más insistencia. Nada. Todo estaba en blanco.

La cabeza le palpito nuevamente. Dejo de intentar. No merecía la pena el esfuerzo.

Cerró los ojos tratando de dormir. Pero como siempre una voz ahogada por las lágrimas le llego a la mente, llamando su nombre.

. -Sal de mi cabeza.-pensó con molestia el joven.

-.-.-.-.-.-

No sabía cuántos días habían pasado… ¿diez? ¿Quizás? Solo sabía que la cifra no llegaba a veinte.

Se sentó en la cama después de haberse lavado y vio con ojos apagados la ropa que Nott había dejado para su uso. Si tuviese su humor restaurado se habría sonrojado hasta la raíz del pelo de ver que tenía que ponerse suropa. Pero en esos momentos, solo requería de algo para cubrirse mientras su demás indumentaria (y única que tenía) se secaba en el baño.

Tomo las prendas, que eran mucho más grandes que ella, y se las puso con delicadeza. Sentía, cada vez que se tocaba, como si la piel le ardiera. No sabía porque motivo.

Una vez estuvo cambiada, una voz sonó detrás de la puerta.

. -¿Hermione? -dijo Nott. -Ya tengo la comida lista. ¿Quieres… ehm, comer conmigo?

Ella sabía cuanto le costaba a él formular aquella pregunta y cuanto había ensayado por ella. Pero sabía más que nada el error del que podría resultar acercarse más a él.

Pese a que no había habido más intentos de romanticismo, cosa de la que ella se había garantizado de evitar. Y aunque estaba en deuda con él, por todo lo que estaba haciendo por ella. Hermione no podía darse el lujo de hacerle creer que tendría una oportunidad.

Theodore Nott era un gran joven, hasta ahora ella se daba cuenta, pero en su corazón destrozado, aniquilado por la persona a la que este seguía devoto, no cabían más imaginaciones que apelen a un nuevo amor. Ella era devota a Draco. A Draco hasta que este viniese a cobrar venganza con su vida. ¿Cuándo se había vuelto así? Incluso con Ron, que le había causado un daño parecido (pero muchísimo menor), ella se había desatado de todo lo que tuviese que ver con él y lo había mandado a volar, tratando de seguir por ella misma, incluso con cara de pocos amigos.

Pero con Draco… Draco, el pilar que la había sostenido, salvándola de la soledad mientras ella hacía lo mismo por él. Era totalmente diferente. No podía separarse. No podía dejarlo ir. Incluso si eso sería mejor. Incluso si sabía que el dolor gradualmente desaparecería como con Ron… pero, simplemente no podía. Porque quien había logrado que su dolor se fuese, había sido Draco. Ese hombre… maldito sea, la había hechizado en cuerpo y alma, suprimiendo su capacidad de avanzar sola. Pues el dolor que le llegaba al pecho en el momento en que trataba de suprimir de su corazón el amor por él, era fácilmente comparado a mil Crucius contra ella a la vez.

. -¿Hermione? -pregunto Nott, sacándola de golpe de sus cavilaciones.

Entonces recordó que le debía una respuesta al joven. Empezó a caminar hacia la puerta. Incluso sabiendo el terrible error que estaba cometiendo. Ya no quería sentirse sola. La hacía pensar en lo miserable que se sentía. Y si, tan solo por un momento, podía deshacerse de eso, solo un segundo, estaría agradecida.

Abrió la puerta y vio como el moreno la miraba de hito en hito. Considero muy seriamente la idea de cerrarle la puerta en la cara. Pero cuando él la miro a los ojos y pregunto:

. -¿Y bien? -ella lo miro. -No te sientas obligada. -le dijo entonces al ver la duda en sus apagados ojos marrones.

Ella solo bajo la cabeza, y asintió. Momentáneamente impresionado el moreno, guio el camino hacia el comedor.

Hermione observo la casa a la que la habían llevado hacia más de una semana y que, por no salir de su dormitorio, jamás había visto. No era pequeña, pero tampoco grande. Bastante cómoda para dos persona, incluso tres. El corredor le mostro otras dos puertas. Y al llegar al final de este observo como la extensión se abría, vio la pequeña sala y la cocina-comedor. Tan hogareña que parecía estar hecha para el gusto de ella. Solo hubo una cosa que no le gusto, la oscuridad de la casa, lúgubre y fría. Propiciado por la falta de luz. Vio como gruesas y pesadas cortinas negras tapaban cualquier intento por el sol de pasar luz y calor.

Nott llamo su atención, jalando la silla y esperando, caballerosamente, por ella. Poco a poco camino hacia la mesa y tomo asiento. Nott dispuso la comida frente a ella, un poco decepcionado ante la cara que puso la castaña cuando le dio el plato, pero si bien ella no lo hacía por disgusto ante la comida, no lo dijo. Hermione no comía mucho últimamente, solo lo necesario para mantenerse despierta. Sin embargo, Nott aprovechaba cada vez que podía servirle más de lo que ella ingería como parte de una dieta sana. Pero Hermione, ignoraba esa porción mayor y se comía solo a la que estaba acostumbrada.

Comieron en silencio, sin que Nott dejara de mirarla, y con la castaña mirando únicamente el plato.

Ella sabía que a Nott, seguramente no se le hacía fácil cocinar siempre para ambos, pero pese a la apariencia poco agraciada de la comida, esta era fácilmente degustable. Se sentía avergonzada de sí misma por causarle tantos problemas a ese moreno que hacia lo que podía por tenerla a salvo. Pero ¿A salvo de qué? ¿De Draco? O ¿De Lucius? Sea lo que fuere a ella le parecía innecesario. Ella misma se entregaría a Draco en bandeja de plata si este la mirara con aquellos ojos y se lo pidiera. Y con Lucius, lo mataría ella misma.

. -¿Estás bien? -pregunto sacándola de sus pensamientos, mientras la miraba. Ella solo asintió, mientras comía otro bocado lentamente.

Mentira, por supuesto que no estaba bien. Se sentía terriblemente mal, encerrada, escondida, destrozada, humillada y sola. Pero no valía la pena decirle nada a él. El después de todo, no se merecía su propia ira. Porque… por encima del dolor, sentía ira. Ira que había descubierto hacia poco. Ira por su propia vulnerabilidad. Ira por Nott por mantenerla encerrada tratándola como si fuera una muñeca débil. Ira por Draco por no luchar más por ella. Y por encima de todo: Ira por Lucius.

Lucius, maldito sea. Él debía ser el culpable de todo. Estaba segura. Pero en esos momentos no podría haber hecho nada. Se sentía débil, enferma y bastante marchita. Veía su propia vulnerabilidad saliendo por sus poros, se sentía asqueada de sí misma. No podía hacer nada últimamente, solo dormir, llorar, comer (poco) y mirar por la ventana. ¿Por qué miraba por la ventana? ¿Qué esperaba que llegara por ella? ¿Qué quería ver por ella?

No lo sabía. Quizás al ver el cielo negro y lleno de nubes oscuras, deseaba muy internamente que Draco también mirara el cielo como ella, y la encontrara. Así sea para cobrar su vida sin compasión. Solo quería volverlo a ver.

Cuando las lagrimas fueron muy grandes como para contenerlas, se levanto rápidamente ignorando las llamadas de Nott, y se fue a encerrar en su dormitorio. Llorando largamente. Mientras miraba el cielo.

-.-.-.-.-.-

Entro en su dormitorio en ese momento después de la cena. Miro el objeto que tenía entre sus manos. Había sentido un inexplicable deseo de dulce (cosa rara en él), y yendo a la alacena, encontró en uno de los gabinetes algo que le hizo a su corazón estremecer, por una razón que no recordaba. Se tiro en la cama aun observando la barra de chocolate en sus manos. Algo le pesaba en su pecho… poco después se dio cuenta de que era su corazón. Sacudió la cabeza, sintiéndose repentinamente terriblemente cansado. Antes de que pudiese hacer nada, cayó en un profundo estado de ensoñación.

. -Disculpa, Granger. Pero hacia este lado no hay puesto vacio.

. -Ah, emm, gracias; lamento haberme tropezado Malfoy.

. -No vas a encontrar nada por allá, Granger. -. Si quieres… te puedes quedar conmigo…

. -Emm, perdona, pero es que quería ofrecerte esto… es chocolate, te hará bien.

Voces… voces de recuerdos que no sabía que tenía. No podía recordarlos. Sumido en un sueño profundo, oía las voces del pasado, traerle de vuelta con dificultad, lo que una vez sucedió en su corazón.

. -¿Crees que es saludable dejar de comer, Malfoy?

. -No es problema tuyo, Granger.

Entonces empezó a ver imágenes confusas.

. -Toma. -dijo deslizándole el chocolate por encima de la mesa. - Draco si no la tomas, juro que te la parto en la cabeza.

. -Me llamaste por mi nombre.

Se volteo confuso y molesto aun en sueños. Le empezó a doler la cabeza. Otro recuerdo borroso:

. -El chocolate es el que me alimenta. -defendió Draco.

. -Pero el chocolate te lo di yo. -ataco la castaña oliendo a victoria.-sabes muy bien, que, internamente. Tú me das la razón

-Eso… será algo que jamás admitiré.

Se sacudió nuevamente, moviéndose por la ancha cama, sin poder tomar un sueño tranquilo. Pero era ese sueño tan profundo que no podía despertar de él.

. -Muchas gracias Draco, me has salvado.

. -Ya está bien, Hermione. Ya estoy bien.

. -Vendré a verte más tarde, lo prometo.

. -Sí, más vale que lo hagas.

Más recuerdos. Pero ¿Es que no podía tener un sueño tranquilo libre de esos recuerdos que no podía recordar por si solo?

. -Ni te atrevas a decirlo.

. -¿Qué no me atreva? ¡Esa SANGRE SUCIA te ha hechizado! ¡Te hizo algo para que ahora actúes así!

Y con ese grito mental, despertó abruptamente.

Miro aturdido en la oscuridad de la habitación en que se encontraba. El grito de su madre fue lo que lo saco de ese profundo estado. Con el corazón latiéndole en el oído, jadeando, se seco dos tenues lágrimas que, por alguna razón, se habían derramado por sus mejillas.

Con un espasmo recorriendo su cuerpo, se levanto impulsivamente y descorrió las pesadas cortinas verdes, y dirigió una mirada al cielo. En ese momento le pareció sentir, muy internamente, que alguien lo estaba viendo.

-.-.-.-.-.-

Hermione observaba el vidrio húmedo de la ventana, con unos ojos perdidos en otro tiempo… momentos alejados de esa época arremolinados frente a ella. Como un video en la superficie del vidrio, mostrándole cosas que ella no quería recordar y otras tantas… que las veía tan lejanas como cuando llego a Hogwarts. A los once años:

. -¡Caracoles Hervidos, Eres Harry Potter! Soy Hermione Granger, y… ¿tú eres?

. -Ron Weasley.

Sonrió tristemente, aquel pasado tan lejano. Cuando conoció a su futuro hermano, sus mejores amigos, y uno de ellos el hombre que la traiciono. Y por supuesto, los problemas que tuvo con él.

. -Nadie pidió tu opinión. Sangre Sucia.

Pensándolo bien. ¿Cómo pudo haberse enamorado de aquel chico que siempre procuro en hacerla sentir mal? No lo sabía:

. -Eso es fácil… ¿Quién piensa que los hijos de Muggles son una porquería?

. -¿Hablas de Malfoy?

. -Exacto. ¿No lo oíste? Tú eres la siguiente.

Y tanto que se equivocaron. Todos esos momentos en Hogwarts, los mejores momentos de su vida. Los mejores años. Aquellos que paso con sus amigos. Y peleándose con él.

. -¡Tu eres una horrible y asquerosa cucaracha! -le grito, alzando su varita, yendo hacia él.

. - ¡Hermione no! ¡No vale la pena!

Bajo la varita, pero en el momento en que Draco se relajo le pego en la nariz.

. -¿Estuvo bien?

. -¿Bien? Brillante.

Ronald Weasley. Aquel traicionero. Estúpido. Y su primer amor.

. -Tenemos que sacarlos de allí. No podemos pedirles que mueran por nosotros…

Un ruido se escucho cuando Hermione dejo caer todo y ante la mirada de Harry se arrojo a los brazos de Ron y lo beso.

Tonta, torpe, ilusa… cayó ante el encanto del idiota. Y lo disfruto. Pero… pero Ron, demostró ser alguien que ella no conocía hasta entonces.

. -No vayas, Hermione. No te vayas ahora. Te necesito.

. -¡Ven, conmigo!

. -¿Y dejar a mi familia? ¡No!

. -Lo siento Ron. Pero tengo que buscar a la mía.

Y todo fue de mal en peor.

. -Hermione… bien…bienvenida. -esa voz, ese sonrojo. Era obvio que estaba mintiendo. Pero ella no se dio cuenta, en ese momento estaba tan contenta que no reparo en lo obvio.

. -¡Te extrañe mucho, Ron! -pobre ilusa.

Y la Vivanna mirándola con odio.

Entonces llego aquel maldito día. En que fue y sin prestar atención a las advertencias de Ginny entro en el dormitorio de su "novio" con la sonrisa de estar a punto de tener una hermanita, totalmente descompuesta cuando vio esa horrible imagen.

Corrió saliendo de allí, siendo seguida por Ginny y Ron.

. -¡No entiendo cómo pudiste Ronald! ¡Eres un…!

. -¡ES TU CULPA!

. -¿¡MI CULPA!? ¿Cómo QUE MI CULPA?

.- ¡TU FUISTE LA QUE ME DEJO! ¡TU ERES LA TRAIDORA!

. -¿Cómo puedes estar tan loco?

. -¡Me dejaste en el peor momento! ¡¿Creíste que ninguna otra chica estaría interesada en mí?!

Y todo en ella exploto.

. -¡FUI-POR-MIS-PADRES! ¡JAMAS TE TERMINE! ¡SOLO QUE ERES TAN IDIOTA COMO PARA CREERLO! ¡SI ME QUERIAS CERCA ENTONCES DEBISTE HABER IDO CONMIGO!

Y empezó la sarta de blasfemias que no quería recordar.

Cerró los ojos. No, no quería pensar en eso. Ron, ya no valía la pena pensar en él. Draco. El que la salvo. Su Draco. Sonrió otra vez, la más triste sonrisa, pero a la vez la más sincera. Todo ese tiempo, odiándolo y siendo odiada. Peleando, discutiendo, todo para que al final… terminaran juntos. Aun lo recordaba ¿Cómo olvidarlo? Cuando se vieron sin odio, por primera vez.

. -Disculpa, Granger. Pero hacia este lado no hay puesto vacio.

. -Ah, emm, gracias; lamento haberme tropezado Malfoy.

Hacia tan poco pensándolo claramente, solo unos cuantos meses, y se veía tan pero tan lejano. Con dolor en su pecho siguió recordando. Aquellos primeros momentos.

. -¡¿Te has alimentado de puro chocolate?!

. -Oye no me regañes. Además ¿A ti que te importa?

. -Buena pregunta. No tengo idea.

Cerró los ojos, aun con la imagen de Draco sonriendo como un niño con su chocolate.

. -¡Tenia tanto, miedo, Draco!

. -Ya está bien, Hermione. Ya estoy bien.

Sacudió la cabeza. Pensar en eso le haría mal. Y sin embargo, antes de quedarse dormida, recordó esas palabras… que lo comenzaron todo:

. -Nunca te vayas de mi lado, Granger, Te quiero.

Y con lágrimas en los ojos, se quedo dormida, con la imagen de Draco en su mente.

-.-.-.-.-.-

La habitación era difusa en la poca iluminación de las dos velas. Sumido en sus pensamientos. Analizaba un mapa de cada región mágica de Londres. No podrían haber ido muy lejos. Incluso si lo hicieron, debían de estar escondidos en uno de esos lugares. Expandió el mapa hasta abarcar Inglaterra. Tenía que haber un sitio en el que estuvieran. ¿El campo o la ciudad? ¿Cuál de los dos?

Lucius se llevo una mano a la barbilla pensando cuidadosamente, ¿Dónde sabia él que tenían casas los Nott? Se concentro más. Los Nott una vez auspiciaron una fiesta en una de sus casas, estaba, si mal no recordaba, en el Valle de Godric. ¿Estarían allá? No. Allí seguramente vivían los señores. El joven no hubiese llevado a una Sangre Sucia a casa de sus padres con la mundana excusa de que se había enamorado de ella. Conocía a los Nott, sus gustos por los Sangre Pura eran muy claros.

Entonces leyó en el mapa un nombre que le hizo recordar algo… ellos habían mencionado tener una casa de campo alejada de la ciudad ¿No? Northwich. ¿Por qué no?

Sonrió maliciosamente, trabando un plan en su mente. Estaba cerca de lograr su último cometido. Borrar a la chica del mapa. Una vez la culpable de ese amor muriese su maldición cobraría fuerza, y Draco volvería a ser el de antes.Estaba a un solo paso. Pero para lograr que su plan diera fruto, no debía ser él quien la matara… sino su hijo.

Solo quedaba un cabo por atar. Draco mataría a la chica. Y todo volvería hacer como antes… necesitaba un plan. Uno lo suficientemente ingenioso como para que la conciencia dormida de su hijo no despertara en el momento más preciso. Y así… terminar con todo eso.

Clavo una estaca en el lugar seleccionado. Y se marcho del lugar. Irían… pronto. Las velas poco a poco se consumieron. Únicas testigos del plan maquiavélico de aquella retorcida mente… por fin extinguidas.

-.-.-.-.-

 Hola. Lo siento si me tarde. Trabaje mucho en este capitulo. Se me hizo un poquito dificil actualizar. Hay veces en que pierdo inspiración. Pero cuando la recupero, actualizo inmediatamente.

De verdad, espero que les guste. A mi me gusto. No es un Dramione pero... se acerca.

Un beso a y Gracias por sus comentarios, me gustan mucho.

Secreto Guardado.

Nox.