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Percy y Annabeth — capítulo 4

A la mañana siguiente Percy se despertó alegre, se quedo un rato mirando el techo de su habitación. Pensaba en todo eso que lo hacía feliz, Annabeth estaba en la habitación de al lado y le quedaban muchos días con ella, su madre pronto le daría un hermanito y su otro hermano llegaría dentro de un par de horas.

Finalmente se levanto y se arreglo. Salió hacia la cocina y se encontró con que su madre hablaba animadamente con Annabeth.

-Buenos días.- dijo con la vos un poco cansada. Pero sonriendo. Le dio un  beso en la mejilla a Annabeth y se sentó junto a ella. Su madre les preparaba el desayuno frente a ellos.

-Buenos días cariño. ¿Qué tal dormiste?- pregunto su madre sonriéndole.

-Bien. Ningún sueno perturbarte.

-Me alegro.- sonrió Annabeth.- me gustan las vacaciones, no quisiera tener una misión por un tiempo.

-Yo también quiero descansar, pero no negare que extraño el casi ser asesinado cada año.- este sarcástico comentario le costó un golpe en el hombro por parte de Annabeth y una mirada severa por parte de su madre.- solo bromeaba.

-Ya lo creo. - dijo su madre sirviéndoles el desayuno.- para cambiar de tema. ¿A qué hora llegara Tyson?

-Supongo que en unas horas.

-Ya quiero que llegue.- dijo Annabeth mordiendo una tostada con mermelada de arándano.

-Yo también. - dijo Percy haciendo lo mismo.

Después de desayunar Annabeth se ofreció a limpiar la cocina, creía que su madre necesitaba descansar. Paul había salido a hacer compras.

-Tu también ayudaras.- dijo Annabeth lanzándole un paño para secar los platos. Mientras ella empezaba a lavarlos, Percy se dispuso a ayudarla.- eso. Así está bien.- le sonrió ella, complacida.

-Y… ¿Ya tienes tus regalos?- lo dijo tratando de sonar lo mas casual posible, pero en realidad se moría de curiosidad por saber que le daría Annabeth.

-Si, ya los compre. - le dirigió una mirada sospechosa.- pero eso no quiere decir que te diré que te compre.

-Me lo suponía, pero valía la pena el intento.- dijo sonriéndole.

-Y tú ya los compraste.

-Eh! No voy a decirte que te compre. Al menos que tú me digas que me compraste.

-Buen intento. Pero yo puedo aguantar un par de días más.

Percy rio con ella. Era increíble lo feliz que se ponía solo con tenerla a su lado. Terminaron de limpiar la cocina en medio de risas y bromas. Qué bonita se veía Annabeth cuando sonreía. Era perfecta.

Un par de horas después el timbre sonó. Percy salto de su asiento y en un segundo se encontró frente a la puerta. A penas la abrió, Tyson lo apretó en un abrazo demasiado fuerte. Pero esos eran lo abrazos tipo Tyson y él quería mucho a su hermano, incluso si lo apresaba en un abrazo como ese cada vez que lo veía.

-Percy!!! Este más alto.

-Lo mismo podría decir yo.- su hermano estaba mucho más grande que la última vez que lo vio, pero el sabia que esa no era la mitad del tamaño que podía adoptar, claro si lo necesitaba.

-¿Y Annabeth?- Percy no sabía porque, pero su hermano tenía un interés especial en Annabeth. Casi lloro de la emoción cuando se entero que Percy y ella eran novios, amaba a su cuñada.

-Esta…- pero no pudo terminar porque en el momento en el que le iba a decir  donde se hallaba Annabeth apareció y Tyson grito de la emoción y corrió a abrazarla. Ella sonrió al ver la muestra de afecto del ciclope.

-Es bueno verte. Estas más alto.- dijo ella sonriéndole.

-Tu también. Los extrañe mucho. ¿Y Grover?- Tyson pregunto interesado, se notaba que quería al sátiro.

-Vendrá para navidad, por ahora está en el campamento.

-Bien. - dijo Tyson algo decepcionado.

-No te preocupes encontraremos cientos de cosas que hacer para entretenernos- dijo Annabeth siendo optimista.

-Así es. Estuvo de acuerdo Percy.

Y así fue, casi no tuvieron tiempo libre en los dos días antes de navidad. Pasaron horas conversando sobre loa acontecido en los últimos meses. Tyson hablo mucho de su trabajo y sobre los ciclopes. Les enseno algunas de las cosas que podía hacer ahora. Era todo un herrero. Annabeth le conto sobre su nueva escuela, era especializada en arte y diseño, se encontraba feliz. Y sobre su trabajo en el Olimpo. Percy les comento sobre su escuela y sobre lo que había aprendido en su escuela, había aprendido a tener bajo control su dislexia, para lo que necesito muuuucho esfuerzo, y ahora leía mucho más que antes. También había trabajado con sus poderes. En fin pasaron unos días muy entretenidos.

Por la tarde la víspera de navidad su casa estaba llena de adornos y alrededor del árbol volaban unos angelitos de metal, hechos por Tyson. Tenía un aspecto acogedor y la mesa central estaba elegantemente decorada.

Como a las seis llego Grover con una bolsa de regalos, que dejo bajo el árbol, donde estaban el resto de regalos.

Solo serian Paul, su madre, Annabeth, Tyson, Grover y el. Ya que su madre no tenía familia cerca y la de Paul vivía en otro país.

Por fin la hora de la cena llego, su madre se había esforzado mucho en hacerla perfecta. Estuvo deliciosa, comieron hasta saciarse fue muy divertido, Paul estaba encantado con Grover, nunca habían conversado y le pareció fascinante la historia sobre Pan. El postre fue lo mejor, pastel con cubierta azul, el decorado era como las olas. A Percy esto le hizo pensar en su padre, nunca habían pasado las fiestas juntos, pero esperaba que ese año fuera diferente.

Por fin la hora tan esperada, el momento de abrir los regalos Percy ya se moría de la curiosidad, quería saber que le regalaría Annabeth. Pero en el momento en que se dirigían al árbol para la repartición, sonó el timbre. Percy se dirigió a abrir, preguntándose quién seria a estas horas.

Lo que vio lo dejo estupefacto, congelado en la puerta.