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Draco y Hermione,un amor peligroso — capítulo 32

DRACO

Todo el día pensaba en Hermione,era tan bella,sus ojos marrones eran como el color de los robles cuando le da el primer rayo de sol,su cabello,su cabello era como el cabello de un ángel mil veces mejor,era un cabello tan suave y sedoso que cuando lo tocas,no puedes parar de acariciarlo,su piel era tan suave como la hierva con el rocío de las mañanas,era tan pura y su sonrisa,que podía decir de su sonrisa,podía decir mil cosas maravillosas de su sonrisa,pero solo me bastaba un,absorbente.

Estaba muy enamorado de ella,pero no podía admitirlo ya que Ron Weasley era su amor de verdad,yo era mas que un simple entrante,pero poco a poco intentaría que esa castaña se diera cuenta de que me necesitaba,me amaba.

Intentaba que mi Griffyndor,no pudiera vivir ni un solo segundo alejada de mi,por eso actuaba como actuaba,como un chico misterioso,me alejaba de ella para que me necesitara y me buscara como una leona busca su presa...

-¡¡¡SEÑOR MALFOY!!!-estaba en clase de Pociones,con el profesor Horance,ese hombre siempre me atrapaba ensimismado,normalmente pensando en Granger,por cierto que ese profesor me tenía manía,seguramente,porque me pasaba la mayoría de las clases sin hacer absolutamente nada y en los exámenes sacaba extraordinarios.

-Los siento,señor Horace,es que esta noche no he dormido demasiado y me encuentro bastaste cansado-intenté que no se enfadara ya que no estaba en condiciones de pensar.

-Lo toleraré,pero que no se repita-al fin y al cabo,era un profesor y nosotros alumnos que estaban aprendiendo.

-Muchas gracias,profesor-era la primera vez y una de las últimas que se comportaba así conmigo.

Pasó el tiempo al ritmo de una tortuga,no sabía como hacer que fuera más rápido,entonces,me vi haciendo garabatos de Hermione,no se me daba mal,pero no quería que nadie las viera y aún menos Granger o uno de sus amiguitos.El profesor Horace dijo:

-Señor Malfoy,¿se podría quedar unos minutos conmigo?-dijo Horace.

-Ya la ha liado-pude oír lo por detrás de mis espaldas,como alguien decía eso,me molestó un poco ya que no había hecho nada.

Aún me pasaron más lentas los minutos que quedaban para que acabase la clase de pociones,¿qué quería de mi el profesor Horace?¿qué sería lo que me diría?.

-Usted sabe que cada año hago una cena para mis alumnos predilectos,pensaba no invitarle por su mal comportamiento al principio de curso,pero ha ido mejorando hasta comportarse razonablemente bien y sus notas no son cuestionables,así que he pensado que estaría bien verlo en mi despacho a las ocho de la noche de el viernes,para pasar una agradable cena con alumnos como usted.

-Supongo que iré,no prometo nada-me hice el interesante,no tenía nada que hacer el viernes y aún menos por la noche.

-Excelente,pues,le veré el viernes,para que se acuerde de él,el baile es el día después de la cena,espero que se lo pasé bien con Ginny,Blaise,Cormac,Neville y Hermione.

No pensé en Hermione,que estúpido que era,¿cómo no pude pensar en la genialidad de Granger?,su invitación era innegable,afortunadamente tenía a mi mejor amigo conmigo,no estaría solo en aquella cena con Hermione y la Weasley...y el profesor Horace.

Estuve todo el día merodeando por el castillo,no tenía destino ni hora,solo podría pararme el cansancio pero caminando era imposible,cuando fuese la hora de cenar ya iría al Gran Comedor con mis "amigos".

Entonces,por mi mente pasó el espejo mágico que había en el Patio de Transformaciones,era mi lugar preferido después del mismo patio,el lugar donde habíamos tenido nuestros encontronazos amorosos Granger y yo,la mayoría de nuestra historia de amor había tenido lugar allí.

Miré para los dos lados por si venía alguien y me quitaba mi secreto,no tan mio ya que,Granger también sabía que allí había un espejo mágico.Entré allí y me la encontré sentada en el suelo,observando el objeto mágico.