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Historia 98125 — capítulo 3

Un nuevo comienzo con los Cullen

Ema estaba sentada sobre la cama del hospital, a un lado de la cama se encontraba la valija que había armado la noche anterior. Ya estaba por amanecer y era consiente que en unas horas mas estaría fuera del hospital con destino hacia la casa del doctor Cullen y su esposa Esme. Ya habían pasado una semanas del fatal accidente que termino con la vida de sus padres y cambio la suya para siempre. Aun sentía una pena muy grande al recordar los rostro de ellos, pero se había pasado la ultima semana llorando por ellos. Ya no le quedaban mas lagrimas por derramar además ahora debía enfrentar la difícil situación de encontrarse sola en el mundo. No tenia parientes, no había abuelos, ni tíos que puedan acobijarla y hacerse cargo de ella ahora que sus padres no estaban. Ya se había imaginado como seria su vida de ahora en adelante visitando diferentes hogares sustitutos, eso siempre y cuando tuviera suerte y no terminara en un orfanato. Pero eso no era lo que mas la asustaba sino el tener que comenzar de cero en alguna cuidad cercana, el pueblo no contaba con una institución para chicas como ella así que la única solución era terminar en alguna gran cuidad. Ella sabia que no tendría mayores problemas mientras nada se interponga en sus sueños. Terminar sus estudios y el día de mañana poder ir a alguna universidad a estudiar medicina. Lo único que anhelaba era convertirse en medica para trabajar en el hospital de Hope Valley, ese era su lugar y al cual estaba segura que volveria tarde o temprano si llegaba a tener que irse de allí.

Durante su estadía en el hospital había conocido al nuevo medico del pueblo, el doctor Cullen, por quien extrañamente sentía una profunda admiración y agradecimiento. Ya que si el y su hijo no la hubieran encontrado después del accidente, hoy en día no estaría allí. A quien también conoció fue a la señora Cullen, una mujer muy dulce que la cuido y la iba a visitar todos los días, al igual que sus hijas Alice y Rosalie a quienes vio alguna que otra mañana. Las tres la habían tratado muy bien y se habían tomado muchas molestias por ella, desde llenar su habitación de flores y osos de peluche, hasta comprarle ropa con la cual estuviera cómoda durante su internación.Los días se pasaban mas rápido de lo que ella hubiera querido, y ya se acercaba el momento de la verdad. El momento en que el comisario le dijera a que instituto u hogar la habían asignado. Cuando una tarde el comisario entro acompañado por el doctor Cullen se temió lo peor, ya tenían un lugar para ella y seguro seria lejos de su querido Hope Valley. El comisario comenzó a hablarle sobre la imposibilidad de encontrar un familiar cercano, y las opciones que tenia. Mientras lo veía mover los labios sin prestarle atención a sus palabras, Esme Cullen que se encontraba con ella la había tomado de la mano, en señal de apoyo. El discurso del comisario se estaba extendiendo demasiado para su gusto, quería que de una vez por todas le dijiera a donde la mandarían y punto. Así podría lamentarse tranquila y hasta despedirse de Esme a quien ya le había tomado cariño. De pronto las palabras de su interlocutor parecieron alejarla de la realidad. Un momento¿ habia escuchado bien? ¿El doctor Cullen y su mujer se habian ofrecido a alojarla a ella entre sus hijos adoptivos para que no tenga que irse del pueblo? ¿No podía ser? ¿Qué corazón tan grande tenían estas personas, para hacer eso por ella? ¿Acaso no les bastaba con tener siete adolecentes a su cargo que sin problemas se harían cargo de una octava joven? Por un momento el tiempo se detuvo y todo comenzó a pasar en cámara lenta, escuchaba las voces de todos a lo lejos y fue hasta que sintió tres pares de ojos sobre ella que cayo en la cuenta que estaban esperando una respuesta. Todos la miraban expectante, el comisario, el doctor y su mujer. Todos esperando la respuesta de sus labios, en si estaba de acuerdo o no en que los Cullen se conviertan en sus tutores, por ende en sus nuevos padres adoptivos. Estuvo una fracción de segundos perdida en sus pensamientos hasta que se animo a hablar.

-¿Harían eso por mi?- Pregunto incrédula pasando su mirada de Esme a Carlisle.

-Claro, que si preciosa. Eres más que bienvenida a nuestra familia- Le dijo Esme cariñosamente y aun tomada de su mano.

Una lagrima comenzó a deslizarse por su mejilla- Es que no lo puedo creer, claro que aceptaría quedarme con ustedes. Por supuesto me encantaría- Esme la abrazo y limpio sus mejillas.

-Bien Doctor Cullen, no hay mas que decir. Aquí tiene los papeles, oficialmente ya son sus tutores- El comisario y el doctor Cullen se quedaron en el pasillo hablando y terminando con algunos detalles.

Ema sonreía al recordar aquella escena, no estaría sola y no se iría a ninguna cuidad. Se quedaría en su pequeño y amado Hope Valley y ya no seria la hija única de los maestros, sino que ahora tenia nuevo padres y seria la octava hija de un matrimonio que a pesar de ser joven habían tomado como desafío criar a ocho adolecentes.

Ema ya conocía a dos de las cuatro hijas del doctor a Alice y Rosalie, ambas se habían mostrado muy amigables con ella y la habían hecho sentir bien. Pero ahora tenia que ver como reaccionaban al saber que aquella desconocida que su padre rescato de la noche a la mañana pasaba a formar parte de su familia. Además no solo eran ellas sino que había que esperar a la reacción de los otros integrantes de la numerosa familia Cullen. Aunque ella estaba convencida que una decisión como la de adoptarla deberían haberla tomado en conjunto con sus hijos y estos estarían de acuerdo en que haya una integrante mas en la familia Cullen.

Llevaba horas sentada en la cama del hospital, no habia podido dormir nada durante la noche. Se puso el pijama, obsequio de su nueva hermana Alice y se dispuso a dormir. Dio vueltas en la cama una y otra vez, cuando vio que ya eran las dos de la madrugada y no conciliaba el sueño se levanto, se ducho se cambio la ropa y preparo su bolso. Ya a las cuatro de la mañana estaba lista para partir de allí, pero faltaban varias horas para que esto ocurriera por lo que se quedo sentada en la cama mirando por la ventana y perdida en sus pensamientos. Imaginándose como seria su nueva casa y sus nuevos hermanos, hasta se pregunto de que raza seria el perro de la familia, ya que por referencias de Rosalie tendrían un perro al que ella llamaba cariñosamente Fido aunque su nombre era Jacob. Rosalie se había referido a el como un perro sarnoso y pulgoso que no se separa ni un minuto de Nessie, así que se suponía que esta seria la dueña de él. Ya había amanecido, estaba pensando en su primer año en el colegio cuando la puerta se abrió y entraron Esme acompañada por Alice.

-Buenos días ¿Cómo esta mi pequeña hermanita?- Saludo Alice muy contenta. Ella era así, siempre irradiaba una felicidad única y parecía que nada la hacia dejar de sonreír. Era tan pequeña pero sus coordinados movimientos la hacia parecer a una bailarina - Por dios ¿Qué te pusiste?- El rostro de Alice ahora mostraba una desaprobación absoluta hacia el vestuario de Ema.

-Alice por favor- Le reprendió Esme mientras estrechaba en un cálido abrazo a Ema.

-No te preocupes, ya haremos algo con tu vestuario. De hecho te tengo una sorpresa para cuando lleguemos a casa- Ahora era Alice la que la estrechaba entre sus brazos, aunque seguía mirándola de arriba abajo mientras fruncía los labios.

-¿Pero que tiene esto de malo?- Pregunto incrédula Ema, a una fanática de la moda. Para ella lucir un pantalón de gimnasia con una simple camperita arriba era mas que suficiente para estar en su casa, ir al colegio y salir a comprar. Es mas ella vivía con sus conjuntos de gimnasia todo el día, no sabia combinar colores o prendas por lo cual siempre lucia negro, gris y blanco. Tampoco era buena al momento de arreglarse demasiado así que sujetaba su pelo castaño con un rodete o en este caso una colita que le quedaba apenas por los hombros y siempre llevaba sus lentes encima. Amaba la lectura pero ella al igual que sus padres no tenia muy buena vista así que se veía obligada a usar anteojos.

-Nada, nada no le hagas caso a Alice. Veras, ella es un poco obsesionada con la ropa y le encanta vestir y arreglar a todo el mundo.- Le explicaba Esme dulcemente, ante la cara de preocupación que esta tenia por las palabras de Alice.

-Pues no me vendría nada mal alguien que me ayude a vestirme, nunca fui buena en eso- Comento Ema muy despacito y susurrando, sin saber que su nueva hermana tenia un oído privilegiado y la había escuchado claro y fuerte.

-Hecho, desde hoy serás mi proyecto personal. Ni tu misma vas a reconocerte cuando acabe contigo- Alice se había acercado a ella y saltaba feliz como una niña pequeña a la que acaban de soltar en una juguetería.

-Bien, veo que ya tienes todo listo ¿Qué les parece niñas si nos ponemos en marcha?- Dijo Esme tomando la valija de Ema y dirigiéndose a la puerta.

Las tres salieron de la habitación, Esme llevando la valija y Alice agarrada del brazo de Ema. Antes de salir del hospital se cruzaron con el doctor Cullen, quien prometio verlas mas tarde en casa y Ema se despidió de Lucrecia y su compañera que habian cuidado de ella. Al salir al estacionamiento, se quedo con la boca abierta al ver el Porsche amarillo parado frente al hospital y en el cual Esme ya estaba acomodando su pequeña valijita.

-¿Ese es su auto?- Pregunto con la sorpresa escrita en su rostro.

-Si, es el mio ¿Te gusta?- Le respondió Alice mientras habría la puerta del conductor- Vamos sube, no te quedes ahí parada- Ema haciéndole caso a Alice subió al auto y rápidamente se pusieron en movimiento. A medida que pasaban por las calles del pueblo, podía ver la mirada de todos sobre aquel lujoso auto. Ema agradecía que los vidrios fueran polarizados y nadie pudiera verla allí dentro. En pocos minutos, salieron del pueblo y siguieron por la ruta hasta que se desviaron por un camino que se adentraba en el bosque. Ema iba entretenida contemplando el paisaje hasta que una hermosa casa de tres pisos llena de enormes ventanas apareció ante ellas. Estacionaron el auto frente a la casa y Esme la guio hasta adentro.

-Bien, por fin llegamos bienvenida a la casa Cullen- Le dijo Alice mientras entraban. Apenas llegaron fueron recibidas por un grupo de jóvenes que estaban de pie en la sala.

-Ellos son mis hijos. Rosalie y Emmet- Rosalie la saludo con una encantadora sonrisa, al lado de ella un joven enorme según la apreciación de Ema le levanto la mano que tenia libre para saludarla. Mientras su otra mano descansaba sobre las caderas de Rosalie, Ema comprendió al instante que ellos deberían ser pareja.

Esme continuo con la presentación- Ellos son Edward y Bella- Dijo señalando a un chico de cabello oscuro que estaba abrazado a una chica de cabello castaño- Bienvenida- le dijo esta.

-El es Jasper- Le indico Esme señalando a un muchacho rubio, que la saludaba muy sonriente mientras era abrazado por Alice y esta lo besaba en las mejillas- Y por ultimo Rennesme, pero todos la llamamos Nessie, y Jacob- Nessie se separo de su novio y la abrazo- Bienvenida a casa. Estoy segura que vamos a llevarnos muy bien- Ema sonrio al ver a Jacob.

( Asi que fido no era un perro sino era el novio de la Cullen mas chica. Por lo visto no se llevaba bien con Rosalie, sino esta no lo hubiera llamado perro pulgos) Penso Ema y se sorprendio al ver que Edward reia igual que ella, como si hubiera podido leer su pensamiento.

Nessie aun no la soltaba cuando Alice ya la tiraba del brazo para llevarla hacia el piso de arriba -Vamos, que aun te falta conocer tu cuarto- Ema subio las escaleras siguiendo a Alice. Estaba admirada por la decoración y la bella vista que tenia desde cada uno de los diferentes puntos de la casa. Cuando llegaron al segundo piso, Alice se detuvo frente a una puerta doble.

-Rosalie por favor abre tu la puerta- Le pidió a su hermana mientras cubria los ojos de Ema. Con los ojos tapados la llevo hasta el centro de la habitación.

-¿Lista para conocer tu cuarto?- Le pregunto Alice.

-Supongo que si- Ema estaba mas que nerviosa, se moria de ganas por conoce cada rincón de esa increíble casa, pero mas intriga le daba conocer cual seria de ahora en mas su habitación. Ademas el misterio que Alice aportaba a la situacion la llenaban de curiosidada.

-¿Y que te parece tu nuevo cuarto? Lo decoramos especialmente con Rosalie- Alice por fin habia dejado libres sus ojos y podía recorrer todo el cuarto con la mirada.

La habitación tenia ventanales gigantes que ocupaban el lugar de las paredes. Las cortinas eran de un color blanco con pequeñas flores rosa fuertes, que imitaban un jardín. En el medio habia una gran cama con un acolchado de color fucsia y varias almohadas acomodadas de manera decorativas del mismo color pero con detalles en blanco. Ademas tenia un televisor de 32 pulgadas, un equipo de música, una hermosa computadora portátil color rosa y hasta su propio baño.

-¿Y que te parece?- Alice ya se estaba poniendo nerviosa ante el silencio de Ema.

-¿Qué? ¿Qué me parece? Es el mejor cuarto que vi en mi vida. Gracias- Ema salto sobre Alice para abrazarla, luego abrazo también a Rosalie que se encontraba detrás de ellas. Después recorrió toda la habitación tocando cada una de las cosas que habían puesto allí para ella.

-Pero aun falta lo mejor de todo- Alice abrió una puerta y dejo ver un cuarto mas pequeño pero que estaba lleno de zapatos, carteras y perchas llenas de pantalones, polleras, sacos y remeras acomodadas estratégicamente.

-Esto es lo mejor de todo. Tu propio vestidor- Ema no espero ni un segundo para adentrarse en ese increíble vestidor que parecía salido de una película.

-Es precioso ¿Así que aquí guardan toda su ropa?- Pregunto incrédula.

-Que divina- Exclamo Alice- No esto es solo lo tuyo. El mio es casi igual y el de Rosalie es tres veces mas grande- Ema abrió grande los ojos al darse cuenta que toda aquella ropa era de ella.

-¿Pero que se supone que hare con tanta ropa?- Pregunto confundida y mirando las perchas llenas de prendas.

-Pues usarlas¿ no pensaras andar con lo mismo todos los días? Pero no te preocupes que yo te ayudare a organizarte y a que sepas que ponerte y como combinar las prendas- Alice se encontraba mas que satisfecha con la reacción de Ema. Además saltaba a la vista que no era buena a la hora de elegir el vestuario así que estaba feliz de poder ayudar a alguien con su extraño don en favor de la moda.

Minutos después se les unió Nessie y Bella, que se sentaron en la cama mientras sus hermanas le mostraban a la recién llegada cada detalle del cuarto. Después de un rato Nessie pudo escuchar a su abuela llamarlas desde la cocina.

-Esme quiere que bajemos para desayunar- Les dijo antes de salir del cuarto.

-Qué raro yo no la escuche- Ema a diferencia de su nueva familia no tenia un oído tan desarrollado por lo cual no había escuchado a Esme cuando las llamo casi hablando en voz baja, pero lo suficiente para ser escuchada por un vampiro.

-No importa, bajemos antes que suba a buscarnos- Rosalie salió junto con Alice y Ema. Tratando de que esta no se dé cuenta la metida de pata de su sobrina. De su hermana para Ema, quien aun desconocía los extraños lazos familiares de los Cullen.

Al entrar en la cocina ya estaban todos sentados simulando estar desayunando, pero el único que estaba devorando los panecillos era Jacob. Ema y Nessie se sentaron cerca de el en los lugares que Esme les había colocado los cereales y el jugo. Mientras el resto de las chicas se sentaron cada una al lado de sus parejas.

Ema observo la extraña situación y se dio cuenta que nadie mas que ellos tres estaba comiendo, a lo cual pareció restarle importancia. Pero se concentro mas en las tres parejas que estaban sentadas con ella. Por un lado Rosalie y Emmet, lo cual era evidente ya que el no paraba de llenarla de besos y susurrarle cosas al oído, que la hacían sonreír. En la punta Edward miraba hipnotizado a Bella, y un enamorado era el único capaz de poner esa cara de tonto. Luego Alice y Jasper, que al igual que el resto parecían estar en su mundo. Así que solo hablo con Esme y Nessie, Jacob no participaba de su conversación ya que estaba muy entretenido con los pancitos y su taza de cereal. Cada uno mantenía una conversación aislada hasta que Alice los interrumpió a todos.

-¿Qué les parece si esta noche hacemos una pequeña fiesta para recibir a nuestra nueva hermana?- Les pregunto Alice guiñándole un ojo a Ema. Todos estuvieron de acuerdo en que aquel día era una ocasión especial y merecía ser celebrada.

-¿Entonces ya saben lo que significa? Compras…!!!- Exclamo feliz- Rosalie, Bella, Nessie y Ema prepárense para salir en cinco minutos- Alice desapareció de la cocina todos supusieron que iría a alistarse para salir- Ema cinco minutos para cambiarte- Grito desde el segundo piso.

-Bien, será mejor que suba a cambiarme- Ema salió y subió a su cuarto para estrenar algo del increíble vestuario que le habían preparado. Pensó en algo cómodo y tomo lo primero que se le vino a la mente. En el baño peino su cabello para luego recogerlo con un rodete y bajo al salón donde extrañamente sus hermanas ya estaban todas cambiadas y listas para salir.

-Teniendo un guardarropa lleno ¿Eso es lo mejor que elegiste?- Le pregunto Alice casi a los gritos e indignada por el equipo de gimnasia que llevaba puesto.

-Vamos de compras ¿que otra cosa podría ponerme?- Se defendió esta.

-No, no y no. Primera regla los equipos de gimnasia quedan solos permitidos usar en caso de que tengamos clases de gimnasia. Y precisamente en un shopping no haremos gimnasia así que queda descartado. Ven aquí dame tu mano derecha- Alice se acercó a ella y le levanto la mano.

  • Yo Ema- Comenzó a recitar Alice ante una confundida Ema- Vamos repite después de mi- Le insistió.

-Yo Ema- Repitió esta sin entender - Me comprometo a seguir cada indicación de mi querida hermanita Alice y a hacerle caso en todo lo que ella me diga con respecto al vestuario, peinado y maquillaje- Termino de repetir Ema riéndose al igual que el resto de la familia.

-Bien, ahora subamos y arreglemos esto- Alice la obligo a subir nuevamente hasta la habitación. Donde ella misma entro al armario y salió con un par de prendas que le paso a Ema.

-Pobre niña Alice va a volverla loca- Bromeo Emmet entre sus hermanos. Jasper y Edward opinaban igual que el pero nadie se atrevía a llevarle la contra o a bromear sobre eso delante de Alice, alias la pequeña duende. Apodo que le habían puesto con cariño.

Ema se puso unos jeans azul ajustados, unas botas negro, un suéter color arena. Alice tomo un pañuelo negro que se lo acomodo al cuello de manera que cayera hacia adelante y una gorra negra haciendo juego. Después tomo una cartera negra la cual se la paso a Ema vacía. Esta la miro con cara como preguntándole ¿Qué hago con una cartera vacía?

-Es para que pongas las cosas que vas a necesitar llevar- Le dijo Alice adivinando su pensamiento. Se detuvo para mirarla detenidamente por unos segundos, al parecer algo faltaba para que Alice este conforme con su ropa.

-Ya se- Dijo Alice para si y después desarmo el peinado de Ema. Le soltó el cabello y se lo acomodo de manera que le quede bien arreglado pero suelto -Listo, ahora si estas lista para salir- Las dos bajaron de nuevo al salón donde las estaban esperando para salir.

-Si que tienes un don Alice- Le dijo Esme mientras se acercaba a ellas- Toma Ema este es tu teléfono celular, ya tienes grabado el numero de cada uno de nosotros y el de la casa. Estas son tus tarjetas de crédito y en tu billetera llevas algo de dinero. Vas a necesitarlo ahora- Esme le tendió todas las cosas y Ema lo guardo en su cartera.

  • Estas hermosa- Le dijo Esme luego saludo con un beso a cada una de sus hijas- Por favor cuídense- Les dijo antes de que salieran.

Nessie y Ema se subieron a el BMW rojo de Rosalie, mientras Alice y Bella iban en el Porsche amarillo. Estuvieron gran parte de la mañana y la tarde haciendo compras, algo a lo que Ema no estaba acostumbrada y como la noche anterior a había dormido muy poco. Después de visitar cada negocio del lugar comenzó a sentirse cansada y sus acompañantes lo notaron en su rostro.

-Creo que ya compramos suficientes ¿Qué les parece si vamos volviendo a casa?- Pregunto Alice a quien ya no le daban las manos para cargar mas bolsas, al igual que al resto de suscompañeras.

-Si, creo que ya no nos falta nada más. Es hora de regresar- Afirmo Rosalie.

Así las cinco regresaron a los autos y partieron con rumbo hacia la casa. Al llegar encontraron a sus novios muy entretenidos con la PlayStation, así que subieron sin molestarlos para acomodar todas las compras que habían hecho. Alice le aconsejo a Ema que vaya a descansar un par de horas y que luego ella la despertara para ayudarla a arreglarse para la mini fiesta. Ema estuvo de acuerdo en que seria una excelente idea, y subió a su cuarto a dormir. Se cambio la ropa por un pijama, se acostó y cerro los ojos disponiéndose a disfrutar de un sueñito reparador hasta que sea el momento de prepararse para la fiesta de la noche.

Mientras tanto abajo el resto de la familia adornaba la sala. Alice daba las instrucciones y todos los miembros de la familia iban y venían con flores, luces, bebidas y la comida, ya que tenían que disimular ante Ema que aun no conocía el pequeño secreto de los Cullen. Estaban todos reunidos en la sala, cuando escucharon el estruendo de una vieja camioneta. Bella sabía perfectamente que se trataba de su vieja camioneta que había sido arreglada por Jacob y Seth, quedándosela este ultimo.

-¿Bella ese no es el ruido de tu viejo carcacho?- Bromeo Emmet.

-En realidad si y solo puede significar una cosa- Le respondió esta.

-Seth…- Dijeron todos a la vez.

-Si, es el. Ya siento su hedor en el aire- Dijo Rosalie frotándose la nariz. Todos salieron a la entrada, para recibir a su viejo amigo.

-¿Pero miren quien llego? El pequeño lobito- Lo saludo Emmet dándole un abrazo.

-¿Qué haces aquí amigo?- Le pregunto Jacob, mientras lo golpeaba amistosamente en el brazo.

-Es que te extrañaba mucho y tenia ganas de verte- Le respondió Seth, mientras le daba un beso en la mejilla.

-Seth, no te pongas tan cariñoso. Que no soy tu hermana- Lo reto Jacob.

-¿Mi hermana? ¿Piensas que alguna vez le di un beso a Lea? No estaría aquí visitándolos de haberlo hecho- Todos se rieron ante la ocurrencia de Seth.

Ya habían pasado varios años desde la casi pelea con los Vulturín, pero Seth seguía siendo el mismo chico delgado y desgarbado con una simpatía y alegría única. Era uno de los pocos licántropos que se sentía a gusto con la familia Cullen y a su vez ellos le tenían cariño. Especialmente Edward, a quien lo había defendido de Rile y Emmet con quien se pasaban haciendo bromas.

-Seth ¿Qué bueno verte? Tanto tiempo- Nessie también fue una de las primeras en saludarlo.

Luego de que se saludaran todos, lo invitaron a pasar. Esme también se puso muy contenta al verlo y enseguida fue a prepararle algo a la cocina para comer. Ella conocía muy bien el apetito de los hombres lobos y tanto Jacob como Seth estaban más que acostumbrados a comer en la casa de los vampiros.

-Guau ¿Todo esto para recibirme?- Bromeo Seth al ver la preparación de la sala para la noche.

-No, seas tonto. No es para ti, es para darle la bienvenida a nuestra nueva hermana- Alice había vuelto a la sala y se unió al comité de bienvenida del pequeño lobito - ¿Cómo estas Seth? Que bonita visita- Alice se acercó y lo abrazo.

-Gracias Alice, yo también me alegro mucho de verlos ¿Pero como es eso de una nueva hermanita?- Pregunto Seth sentándose en uno de los sillones. El resto lo imito y terminaron todos sentados charlando en el living.

Mientras hablaban Esme apareció con una bandeja llena de sándwiches que enseguida fue devorada por Jacob y Seth. Entre todos le contaron la historia de como Rosalie y Emmet, llegaron minutos después del accidente en el que murieron sus padres y la encontraron con vida. Además de como cuidaba Esme de ella en el hospital, el hecho de que no tengan ningún familiar y como decidieron ayudarla llevándola con ellos. Le aclararon que aun no conoce nada sobre la existencia de vampiros y hombres lobos, así que debían andarse con mucho cuidado a la hora de hablar delante de ella. Seth se quedo impresionado por toda la historia y prometió tener cuidado delante de ella para no equivocarse y meter la pata.

-¿No les interesa adoptar un lobito? No me importaría quedarme con ustedes un tiempo- Le dijo Seth haciendo un puchero a Esme que se había unido a los chicos para relatar la historia.

-Seth, sabes perfectamente que siempre serás bienvenido a nuestra casa y que puedes quedarte con nosotros todo el tiempo que desees- Esme se levanto para volver a la cocina, no sin antes aclararle ese punto al joven licántropo y aprovecho para jugar con su pelo y despeinarlo.

-¿De verdad puedo venir cuando yo quiera y quedarme con ustedes el tiempo que quiera?- Repregunto este.

-Claro que si- Le volvió a decir Esme. Entonces Seth se levanto y fue hasta la camioneta a buscar algo. Todos se preguntaban que tramaba el joven, y el único que sabia la respuesta Edward parecía reírse de un chiste que el solo entendía. Un minuto después Seth estaba parado en el living con una valija.

-Acepto. Me vine preparado por la dudas. No sabia si podría quedarme unos días- Todos se empezaron a reír al verlo allí parado precia tan inocente pero todos estaban seguros que había venido con claras intenciones de pasar un larga estadía con ellos. Seth seguía mucho a Jacob. Cuando este decidió quedarse con los Cullen para poder estar con Nessie, Seth no tuvo demasiado que pensar. O se quedaba en su casa con la pesada de su hermana o se iba a pasar una tranquila temporada con los Cullen donde sabia que seria bienvenido.

-Entonces bienvenido a ti también. Ven Seth, voy a mostrarte cual será tu cuarto- Esme lo abrazo y luego subió con el a la habitación que compartiría con Jacob. Seth era uno más de ellos y ella se sentía feliz de tenerlos a todos en la casa.

Esme adoraba cuidarlos como si fueran sus propios hijos sean humanos, vampiros o hombres lobos. Era muy maternal con todos y enseguida se ganaban su corazón y su confianza. Seth acomodo las cosas en su cuarto y luego volvió al living donde Alice daba las ultimas indicaciones a la familia.

-A las nueve los quiero a todos vestidos y preparados aquí en el living. Eso también los incluye a ustedes dos- Les dijo señalando a Jacob y Seth- Me tome la libertad de elegirles un par de cositas. Seth no contaba con tu presencia, pero estoy segura que esto será de tu agrado- Alice le entrego una bolsa- El resto ya tiene su ropa en sus respectivos cuartos. Ahora mientras ustedes siguen charlando, Rosalie y yo tenemos trabajo que hacer- Alice y Rosalie subieron las escaleras, ya que tenían que preparar a la protagonista principal de la noche.

-Arriba dormilona, es hora de levantarse- Ema se despertó apenas escucho la vos de Rosalie. Cuando se incorporo en la cama vio un gran despliegue de ropa, maquillajes y accesorios sobre su cama y su escritorio.

-¿Qué es todo esto?- Pregunto restregándose los ojos e intentando despabilarse. Alice iba de una punta a la otra llevando y trayendo cosas, mientras Rosalie sentada en su cama muy dulcemente trataba de despertarla.

-Vamos preciosa, ya te preparamos el baño. Así después empezamos con tu cambio de look ¿Que te parece?- Alice se subió a la cama de un salto terminando de despertarla.

-¿Cambio de look?-Pregunto Ema un tanto asustada sobre las ideas que estaban pensando llevar a cabo.

-Prometiste que te pondrías en mis manos. Bueno en realidad en nuestras manos, Rosalie va a ayudarme habitúeselos convertirte en toda una diosa- Alice arrodillada seguía saltando en la cama y moviendo las manos de un lado a otro tratando de explicarse. Ema entendió que no tenía salida y decidió que lo mejor seria dejar que Alice y Rosalie hicieran su trabajo. Que tan malo podría ser al final de cuentas, Rosalie era una Barbie de tamaño real y Alice era tan fina y delicada además de tener un gusto exquisito a la hora vestir.

Ema perdió noción del tiempo, y prefirió cerrar los ojos para no ver que era lo que estaban haciendo con su pelo y su rostro. Después de tres horas de deliberar sobre el peinado, el color del maquillaje y la ropa ya estaba listo para hacer su aparición con nuevo look ante la familia. No sabia en que momento Rosalie y Alice habían tenido tiempo de cambiarse y arreglarse, pero cuando terminaron con ella. Ellas también estaban hechas unas diosas. Rosalie llevaba un vestido negro bien ajustado al cuerpo. Escote caído y con la espalda libre. Le quedaba justo por encima de las rodillas y delineaba perfectamente su espectacular figura. El pelo recogido con un par de mechones sueltos y unos altos tacos la convertían en una especia de mujer fatal. Alice tenía un vestido estraples de color violeta que le llegaba hasta las rodillas y unos zapatos negros haciendo juego.

A las nueve en punto estaban todos reunidos en la sala, esperando para empezar con la celebración. Rosalie se fue a reunir con ellos dejando a Alice con Ema.

Alice salió de la habitación y comenzó a bajar las escaleraspero se detuvo en la mitad de ellas.

-Su atención por favor- Dijo aplaudiendo y llamando la atención-Muchas gracias a todos por su atención. Hoy es una noche muy especial, ya que oficialmente la familia Cullen se agranda. Así que sin más le presento a Ema Rey Cullen- Alice volvió a subir los escalones, pero esta vez para bajarlos con Ema tomada de su mano. Todos se quedaron sorprendidos al ver el cambio en la joven, ya no quedaban ni rastros de la muchacha de cabellos castaños que adoraba los conjuntos de gimnasia. La muchacha que bajaba con Alice tenía el pelo largo hasta la cintura y bien negro. Tenía el flequillo cortado hacia el costado, el pelo largo y lacio pero con ondas en las puntas. Tenía un vestido blanco cruzado en la parte de adelante, el largo sobre las rodillas y a la altura del pecho llevaba un lazo que lo ajustaba con un moño y luego caía hacia un costado. Los zapatos eran negros pero con los tacos blancos y una vincha blanca adornaba su pelo.

Ema bajo muy avergonzada las escaleras ante la mirada de toda la familia.

-Por dios ¿Qué paso con mi pequeña Ema?- Esme la abrazo y le dio un tierno beso.

-¿Tan mal me veo?- Pregunto Ema.

-Claro que no, estas tan diferente. Estas realmente preciosa- Nessie estaba tan admirada como el resto por el cambio que Alice y Rosalie habían logrado con ella.

-Esta muy bonita- Emmet la tomo de la mano y la hizo girar mientras silbaba en señal de aprobación.

-Nunca voy a cansar de decirlo, Alice. Tienes un don único para los cambios de look- Afirmo Carlisle.

-Gracias, gracias. Pero esta vez recibí la ayuda de Rose así que ella también merece algo de crédito- Afirmo Alice sonriéndole a su hermana mas grande.

Mientras todos alagaban el trabajo de Alice y Rosalie. Nadie se dio cuenta que Seth aun no había sido presentado así que carraspeo fuerte para que lo oyeran.

-Perdón Ema. Queremos presentarte a un amigo de la familia. El Es Seth- Le presento Carlisle.

-Un gusto, soy Seth- Este se adelanto y le dio la mano.

-Un gusto. Soy Ema- Se presento ella también, mientras Alice se había ocupado de poner algo de música y los invitaba a bailar.

Emmet y Rosalie fueron los primeros en empezar a moverse sobre la pista, luego los siguieron Carlisle y Esme, y Alice y Jasper. Bella y Edward prefiriendo quedarse sentados charlando al igual que Nessie y Jacob.

Seth se sentía algo incomodo ya que no sabia que hablar con Ema. Hasta que se le ocurrió la idea que podían bailar igual que el resto. Seth la tomo de la mano y la levo hasta la improvisada pista de baile y al igual que el resto de la familia se pusieron a bailar a los compas de la música. Luego fueron cambiando de parejas y Ema termino bailando con Jasper, Emmet y hasta con su padre. Estuvieron hasta altas horas de la noche bailando, charlando y comiendo. Claro que los únicos que comían eran Jacob, Seth, Nessie y Ema. Ya cerca de las dos de la mañana Esme los mando a todos a dormir. Obviamente Rosalie, Emmet, Jasper, Alice, Bella, Edad, Esme y Carlisle no dormían nunca pero debían mantener las apariencias. Así que después de despedirse cada uno se fue a su cuarto.

Esa fue la primera noche que Ema noto algo raro. Después decambiar su ropa por un cómodo pijama. Se acostó y rápidamente se quedo profundamente dormida. Al cabo de dos horas se despertó sobresaltada, nuevamente volvía a soñar con el día del accidente y se despertaba llorando en la noche. Se levanto y se lavo la cara para despejar su mente de aquel mal sueño. Se sentó cerca de una de las ventanas, para disfrutar un rato de la belleza del bosque y de la luna llena. Cuando escucho unas voces que provenían del bosque, se levanto de la cama para ver de donde provenían esas voces y sorprendida vio salir del bosque a Rosalie y Emmet. Venían riendo y corriéndose entre ellos. Eso le pareció lo más normal del mundo, eran pareja y no le extrañara que quisieran pasar tiempo a solas. Lo que le llamo poderosamente la atención fue ver a Rosalie escapar del abrazo de Emmet y subirse a un árbol en cuestión de segundos. Sin necesitar algún tipo de escalera o ayuda.

Se froto los ojos pensando que quizás había sido una mala jugada de sus ojos cansados pero no. Allí estaba Rosalie sobre el árbol, lista para saltar y cuando lo hizo cayo perfectamente sobre los brazos de Emmet. Ema pensó que aquello no podía ser verdad y se debería estar volviendo loca. Volvió a su cama confundida por lo que acababa de ver y se durmió nuevamente.

Espero que les guste este capitulo y espero sus comentarios. Gracias.