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Cuando todo cobra sentido — capítulo 3
_Estoy aburrida de quedarme en casa. Quiero salir. Hoy iré a dar un paseo.
_Jaja, estas mal de la cabeza, no puedes!!!
_Oh, ya lo verás.
_Como te pase algo todo será culpa tuya.
_Por supuesto.
_Vale, adiós Ever.
Mi hermano se fue en su nuevo coche (anticuado) a dar una vuelta, yo pensaba salir tambien, no quería pero debía. Por mi piel, mis ojos y mi cordura. Todo iría bien si iba por sitios seguros.
Cogí mi bolso y salí: Caminaba con precaución y atención de no cruzarme con nadie conocido.
¿a donde voy? pues no lo se, la verdad, caminaba si rumbo, pero me estaba sentando bien.
De repente, mientras miraba a alguien que creí conocer tropecé con una piedra (que no se qué hacía ahí) y casi me doy de bruces contra un edificio abandonado de metal.
Me levanté nerviosa y contemplé la pared y la puerta. Era raro todo, pero este lugar me recordaba a algo que no llegaba a saber con certeza.
Me decidí a entrar después de mucho pensarlo, estaba abierto y no había nadie.
Dentro solo había polvo, humedad, sangre y jaulas con palos. Oh, oh, creo que ya recordaba todo, y mas cuando vi algo reluciente ¡¡Mi collar!! mi collar era de plata, con un dibujo precioso rosa y azul, y por dentro tenía un frasquito de verbena, por los vampiros.
Me senté en el suelo. Esa sangre era mia, seguro. Y esos palos, en mi habían sido clavados. Luego tambien había mas sangre, mas alejada y separada como en dos enormes manchones. De mis hermanos, o de Klaus, no se que es peor.
Mientras pensaba, temblando, oí la puerta abrirse, pero no veía quién la abría. Me asusté, me incorporé rápido y me escondí cerca de la puerta, para salir sin que me viera.
Miraba a los individuos con pavor, estupefacción, y dolor, eran mis hermanos, ¿que hacían allí?