← 7° año compartiendo casa-. Mala idea, Dumbledore. · de
7° año compartiendo casa-. Mala idea, Dumbledore. — capítulo 3
*Pov. Ron
Una vez más miré de reojo a Hermione. Pude distinguir que sus ojos poco a poco se iban cerrando. No estaba en una posición cómoda y si se dormía estrellaría su cabeza contra la ventana del tren. Su cabeza se balanceaba con lentitud. Sus ojos se cerraban y abrían. Cuando supe que ya no era totalmente consciente de su alrededor, me acerqué despacio. Con delicadeza enderecé su cabeza y la apoyé en mi hombro para su comodidad. Se removió un poco, así que acaricié su cabello y volvió a su plácido sueño. Acomodé mejor su cuerpo junto al mío y ella, inconscientemente, se acurrucó a mi cuerpo. Sonreí al recordar momentos así cuando éramos novios.
Y creo que Ginny recordaba lo mismo que yo por la forma en que me miraba. Ignoré su mirada. Hermione y yo ahora éramos solo amigos, nada más. Tal vez no lo pareciera por mi forma de quererla. Era mi mejor amiga antes de besarnos y ser novios y aún lo sigue siendo. Eso no cambiará nunca.
*Pov. Hermione
-Hermione, despierta-. Escuchaba una lejana pero conocida voz-. Vamos, Hermione-. Seguía diciendo mientras me removía suavemente mi hombro-. Despierta, Hermione.
Abrí mis ojos. Todo era confuso, ¿Tan cansada estaba para dormir en un tren? No duermo en movimiento por ser muy incómodo. ¿Cómo logré conciliar el sueño? La respuesta la tuve en cuanto levanté mi cabeza. Me encontraba apoyada en el hombro de alguien. Un hombre por su perfume. Lo miré y vi a Ron. Enrojecí al instante.
-Hermione, llegaremos tarde a la ronda de prefectos-. Me dijo apurándome. La ronda, se me había olvidado. Nos despedimos de Harry y Ginny y salimos juntos del compartimiento. ¿Cómo lo superaría si hacíamos todo juntos?
Luego de la ronda, volvimos con Harry y Ginny. Estuvimos conversando de cosas triviales, bueno, Harry y Ginny conversaban animadamente y a veces Ron contestaba con algunos comentarios contribuyentes al tema y yo me veía obligada a dar respuestas algo cortantes. Es que mi situación en este momento no es la mejor.
Sentí un ruido, el tren frenó, llegamos a Hogwarts .Vi por la ventana era hermoso el castillo no quería imaginarme mi vida sin ir a Hogwarts, tenemos tantas historias allí y cuantas más nos faltan por realizar. Estaba tan maravillada observando a mi segundo hogar que no me di cuenta de que mis amigos ya se habían ido. Tomé mi baúl y dejé el tren. Este estaba casi vacío, era una de las últimas en bajar. Al bajar, vi a Ron esperándome para caminar a los carruajes con su baúl en mano.
-Déjame ayudarte con eso-. Me dijo tomando mi baúl en su mano libre.
-No, ron. Estoy bien. No está tan pesado-. Intenté resistirme a su acto.
-No seas testadura-. Me dijo sonriendo-. Déjame hacerlo.
Ya no me resistí y comencé a caminar a su lado hacia los carruajes. Reinaba un silencio demasiado incómodo. Después de tantos momentos, peleas y risas, ya ni siquiera podíamos entablar una conversación. Extrañaba a Ron. Extrañaba a mi mejor amigo. Noté como mis ojos se humedecían. Iba a estallar. No lo podría evitar. Iba a desmoronarme frente a él. Traté de ocultar mi rostro y de evitar su mirada pero no pude. Tuvo que mirarme justo en ese momento.
-¿Hermione qué sucede?-. Preguntó preocupado-. ¿Qué pasa?-. No respondí . Si abría mi boca iba a llorar desconsoladamente. Y entre eso y lágrimas silenciosas prefería las lágrimas. Mi silencio alarmó a Ron. Dejó los baúles en el suelo y se acercó a mí.
-Hermione ¿Qué te pasó?- una lágrima traidora abandonó mi ojo a pesar de mis intensiones de no llorar y recorrió toda mi mejilla. Él, algo inseguro, me rodeó con sus brazos y me atrajo hacia su cuerpo. Me deje abrazar y le correspondí. Intenté retener varias lágrimas -. Vamos, no llores. Por favor. Todo estará bien ¿Si?-. Me decía. Me logré calmar y seguimos caminado como si nada. No preguntó que me había sucedido porque sabía que me pondría triste y no le diría. Me conocía demasiado. Tomamos un carruaje y no pude evitar soltar un escalofrío al ver lo que tiraba de él.
-A mí tampoco me gustan- me dijo Ron.
-Prefería cuando no los veía-. Comenté.
Acabada la ceremonia de selección y el banquete, Dumbledore se paró detrás de su tarima a dar su clásico discurso:
"Bienvenidos alumnos de primer año y a los demás bienvenidos otra vez. Espero y hayan gozado sus vacaciones muy bien merecidas. El año anterior se llevó a cabo la increíble hazaña de derrotar al mago más tenebrosos de todos los tiempos -aplausos- y ojala hayan descansado bastante. Este año estará lleno de sorpresas sobre todo para los de séptimo -." El cuchicheo y asombro reinó el Gran Comedor.
"Ahora, prefectos, lleven a los primeros años a sus habitaciones y el resto se puede retirar a sus respectivas salas comunes".
¿Qué quiso decir con sorpresas para los de séptimo? Miré a Harry y Ginny en busca de una respuesta, pero antes de siquiera comentarlo Ron me jaló suavemente del brazo para llevar a los primeros.
Mi cabeza Hermione le dio mil vueltas a la sorpresa. Desde alumnos nuevos hasta remodelación del castillo. Desde cambio de asignaturas hasta incluso cambio de profesores. Pero nunca me imaginé la sorpresa que nos daría McGonagall al día siguiente.