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"Te amo Lily" "Pero no debes Malfoy" — capítulo 6
"The beginning of the end"
"Los amores son como los niños recién nacidos…
…hasta que no lloran no se sabe si viven"
Por Lily Luna Potter:
Los tenues rayos de sol atravesaron la ventana de mi habitación, sonreí apenas sin abrir los ojos, removiéndome entre las sabanas. Solté un suspiro antes de despegar los parpados lentamente, extrañaba tanto esa habitación.
Amaba vivir sola pero esa casa era mi casa, la que me vio crecer, donde fui más feliz.
Esta vez sonreí ampliamente, acomodándome entre el suave acolchado, amaba dormir en invierno.
Me desperece lentamente, gozando cada instante de ese día que prometía ser el mejor de mi vida, porque ese día pasaría navidad junto a mis hermanos sus novias, mis padres y por sobre todo con el amor de mi vida, Scorpius Hyperion Malfoy.
Como amaba a ese rubio, mi perdición, siempre él, siempre el primero en mi lista. Él, él y él; siempre fue así.
Suspiré soñadoramente, un mes había pasado desde nuestra pelea, un maravilloso mes.
Parecía que todo el sufrimiento de ese agónico día estaba en el olvido, solo quedaban los besos y caricias de la noche.
Observé todo a mí alrededor lentamente, las suaves paredes blancas llenas de posters de las Avispas, mi equipo preferido y al que en ese entonces pertenecía como cazadora. "La promesa", "La pelirroja de oro", "La hija de la leyenda", así y de mil maneras más me decían.
Amaba el quidditch, cuando jugaba era como estar en otro mundo y la satisfacción de marcar un gol y ver a los fanáticos gritar era algo indescriptible.
Moví la cabeza negativamente con una sonrisa, ese no era momento para pensar en quidditch, ese día solo debía preocuparme por ser feliz.
Sonreí de lado a lado, sentándome en la cama de un brinco. Observé por la ventana, para mi mala suerte era un día gris, un día que anticipaba tormenta.
Alejé esos pensamientos mientras me incorporaba hundiendo mis pies en unas suaves pantuflas de color blanco en forma de perrito, me coloque la bata para no sentir frío y observe mí alrededor con una sonrisa.
De pronto el sonido de mi móvil me hizo despertarme del ensueño, lo tome de la mesa de luz y una sonrisa se formó al instante de ver quien llamaba.
-Hola mi amor-Saludó la voz al otro lado, con esa voz grave y seductora que me derretía de pies a cabezas.
-Hola, rubio-Respondí observándome en el espejo de cuerpo completo que adornaba la habitación.
-¿Cómo van las preparaciones?-Preguntó.
-Creo que bien, recién acabo de despertar-Conteste jugando con un mechón de mi pelirrojo cabello que caía en cascada sobre mis hombros y espalda.
-¿Y te vas a poner linda para mi?-Indagó con voz seductora me sonrojé al instante.
-Veremos…-Solté como quien no quiere la cosa.
-Te amo, Potter-Dijo de pronto y yo solté un pequeño suspiro.
-Y yo a vos, Malfoy-Dije mordiéndome el labio inferior.
Sentí un pitido del otro lado indicando que la llamada había finalizado, me encogí de hombros débilmente sin darle importancia, Scorpius solía ser muy malo con los artefactos muggles.
Tomé una gran bocanada de aire mientras me dirigía hacia el baño, una ducha relajante para empezar el día con una sonrisa.
Luego de un largo baño me vestí con la ropa seleccionada especialmente para la ocasión, un vestido rojo ceñido al cuerpo manga larga y con la espalda en encaje del mismo tono, unas medias transparentes y unos tacones negros muy altos.
Observé el resultado en el espejo con una sonrisa de oreja a oreja, solté mi cabello dejándolo caer en sus naturales ondas sobre mi espalda y me coloque un poco de maquillaje, solo algo natural.
Bajé las escaleras lentamente, un paso a la vez para no caerme, lo que menos quería ese día era terminar con una pierna rota eso sin contar que Katie me mataría, ya me la imaginaba reprochándome por que le faltaba una jugadora.
-¡Princesa!, ¡Estas hermosa!-Saludó mi papá apenas llegue al living, le sonreí agradecida antes de plantarle un beso en la mejilla.
-Gracias, papi-Murmuré tomando asiento a su lado
Me observó con esa mirada que solo él tenía, con esa mirada que me hacia sentir que nada malo podía pasar si lo tenía a mi lado.
-¡Lily!-Llamó mamá desde la cocina, me acerqué para ayudarla con la comida y a terminar de arreglar todo.
Las doce de la noche en punto y ni rastros de mi rubio había, tenía los pelos de punta, los nervios a más no poder y mi celular había recibido al menos diez caídas en el último minuto.
Observé por la ventana, el cielo estaba teñido de negro y llovía a mares, parecía una noche más, ni rastros de que era navidad.
Miré la pantalla del teléfono una vez más pero nada, no respondía a mis llamadas y eso me estaba enloqueciendo.
Sentía las risas de mis padres fuera, a Rose hablando con Paz, James y Albus discutiendo. Pero todo parecía lejano, yo debería estar ahí con él, riendo y sonrojándome con las bromas de James.
Pero él no estaba y todo parecía extremadamente lento, como si estuviera en otro mundo, un mundo donde la risa no existía.
Un crack se escuchó a mis espaldas pero no volteé, pensando que era Kreacher.
-Lily-Escuché su vos ahogada, llena de dolor, rasposa, como si llevara horas llorando.
-¿Qué pasó?-Pregunté volteándome y allí lo vi, empapado de pies a cabezas, con los ojos impregnados de lagrimas y bañados de un rojo vivo, el más crudo dolor gravado en sus facciones. Sentí mi corazón volverse pequeñito, como si no pudiera aguantar tal visión.
Abrió la boca para responder pero solo más sollozos salieron, más lágrimas surcaron sus mejillas más pálidas que nunca.
Y lo abracé, me lancé a sus brazos fundiéndonos en un interminable abrazo, porque nada importaba, solo sentirlo cerca, sentir el calor de su piel sobre la mía, sus manos acariciando mis cabellos como el fuego.
-Te amo-Susurró con voz ahogada hundiendo su rostro en mi cuello, sentí su respiración helada presionando sobre mi piel y un pequeño estremecimiento me recorrió, apretó más mi cuerpo contra el suyo depositando un suave beso en mi cuello.
-Te amo-Repetí acariciando sus cabellos, tratando de calmar el dolor que sentía, tratando de que olvidara la razón de esas lagrimas.
-Ly-Susurró alejándose apenas, clavé mis ojos en los suyos que permanecían rojos a pesar de que ya no derramaban más lagrimas.
-¿Qué pasa mi amor?-Pregunté con voz dulce, casi en un susurró, acariciando su mejilla con mi mano, él la sostuvo ahí cerrando los ojos por una milésima de segundo para luego abrirlos una vez más.
Se acercó más, rozando su nariz con la mía, cerré los ojos mientras él tomaba mi rostro entre sus manos que permanecían heladas y algo mojadas. Acarició mis labios con los suyos, apenas tocándolos, sentí una de sus manos recorrer mi cuerpo lentamente, deteniéndose en la cintura mientras me apretaba más contra él. Su respiración fría contra mis labios acariciándolos suavemente, su mano sobre mi cintura ejerciendo una leve presión, sus dedos helados sobre mi mejilla acariciando cada una de mis pecas.
Sus labios presionaron sobre los míos con delicadeza, de a poco, sin apuros, un beso lento y necesitado, como si el mundo se acabara pero eso no nos importara. Le devolví el beso de la misma manera, saboreando esos dulces labios con gusto a frío, a agua de lluvia y un toque de menta.
Sus manos acariciaron mis cabellos, acercándome más, como si con eso no fuera suficiente, como si necesitara tenerme pegada a su cuerpo.
Nos separamos apenas, aún con las respiraciones entrecortadas, abrí los ojos por uno segundos y vi su rostro bañado en lágrimas, los ojos hinchados aún cerrados, su frente recostada sobre la mía, su mano acariciando mis rojos cabellos.
-Te necesito, Ly-Susurró sin abrir los ojos, asentí apenas volviendo a besarlo con más intensidad, sus manos se deslizaron por mis piernas hasta por debajo del vestido acariciando mis muslos y luego mi trasero.
Abrí los ojos separándome apenas y tomé su mano entre las mías, pensé en un lugar mágico, un lugar donde pudiéramos amarnos sin nada ni nadie de por medio.
La sensación de ser comprimida y luego estirada como un chicle no tardó en llegar, cerré los ojos apretando su mano con más fuerza y de repente abrí los ojos. Sonreí, Grimauld Place, el lugar donde fue nuestra primera vez.
Sentí sus manos rodear mi cintura conduciéndome al interior de la casa, a la planta más alta y luego al que alguna ves fue el cuarto de Sirius Black.
Me apretó con fuerza contra su cuerpo, dándome un suave beso en el cuello, me volteé y sonreí levemente, acariciando su mejilla con mis dedos, él me devolvió la sonrisa entrecortadamente y se acercó más, aprisionándome con sus fuertes brazos.
Cerré los ojos mientras me besaba lentamente, saboreando mis labios entre los suyos, jugando con su lengua en el interior de mi boca. Sus manos acariciando mis piernas, deslizándose por debajo de mi vestido, alcé los brazos separándome apenas mientras me quitaba el vestido. Sus ojos recorrieron mi cuerpo y un sonrojo me invadió inevitablemente, como cada vez que hacía eso.
Lo atraje, por el cuello comenzando a desprender la camisa, primero de a apoco pero luego los besos se volvieron más urgentes, más necesitados, comencé a arrancar botones mientras él me recostaba en la cama deslizando las medias por mis piernas, acariciando la piel a su paso.
Lancé la camisa lejos, tocando su suave y pálida piel con mis manos, esos bien marcados músculos, solté pequeños gemidos sintiendo como acariciaba mis senos entre sus manos, con delicadeza, como si de una muñeca de porcelana se tratara.
Bajé mis manos a su pantalón comenzando a desprender el botón y luego a bajar el cierre sin dejar de besar sus labios, esos labios que cada vez parecían más urgentes, como si nada fuera suficiente. Deslicé mis manos por sus piernas quitando ese pantalón que se volví extremadamente molesto, sonreí apenas introduciendo mis manos entre su boxer y acariciando su trasero con insistencia. Quite mis manos para sacarle esa prenda.
Sus manos acariciaban mi abdomen lentamente, depositando suaves besos cada tanto, llego hasta mi culote y lo quito suavemente, con delicadeza, acariciando mi piel.
Sonreí clavando mis uñas en su espalda mientras él me besaba el cuello insistentemente, bajando los besos de a poco, hasta llegar a mis pechos, donde deposito pequeños besos entre ellos, acariciándolos con ternura.
Mi piel ardía sobre la suya, como si una holeada de fuego nos invadiera, solté pequeños gemidos mientras volvía a besarme en los labios.
Se acercó más, apegando su cuerpo con el mío y de a poco comenzó a penetrarme, con delicadeza y pasión, deleitándome con cada movimiento.
Lo acerqué más clavando las uñas con fuerza en su espalda mientras soltaba gemidos ahogados, lo apegue más, queriendo que ese momento durara para siempre.
De a poco, nos separamos hasta caer rendidos sobre la cama, apoye la cabeza en su pecho mientras él comenzaba a jugar con uno de los mechones de mi cabello, enrollándolo entre sus dedos para luego dejarlo caer lentamente.
-Scorpius-Llamé casi en un susurro, él se removió incomodo hasta quedar sentado en la cama, lo seguí, quedando ambos de frente, con los ojos clavados en el otro.
-Lily-Susurró acariciándome la mejilla con sus dedos, cerré los ojos y una pequeña sonrisa se extendió por mis labios para luego morir en un beso de él, un suave beso.
Abrí los ojos y me encontré con los grises de él clavados en mí, una débil lágrima caía por su mejilla, algo andaba mal y lo podía sentir.
Tomó una gran bocanada de aire antes de hablar, cerró los ojos por una fracción de segundo y limpió la solitaria lágrima que resbalaba por su mejilla.
-Esta embarazada-Soltó.
Esas palabras, solo esas dos palabras bastaron para destruir mi mundo, mi perfecto mundo. Mi corazón se comprimió, las lágrimas rodaron por mis mejillas.
Sentí sus brazos rodearme, su vos susurrándome palabras al oído, pero todo parecía lejano, como si ya no estuviera allí.
-No-Solté de repente, sin pensarlo, negando frenéticamente con la cabeza-No-
Soltó sollozos ahogados, abrazándome con más fuerza, acariciando mis cabellos.
-Vete-Susurre, apartándolo instintivamente, sabía que no era su culpa pero dolía, dolía tanto.
-Lily, yo…-
-¡Vete!-Grité mientras más lagrimas surcaban mis mejillas, se levantó tomando su ropa y se alejó, con la cabeza agacha y pequeñas lagrimas rodando por sus pálidas mejillas.
Sentía mi corazón paralizado, hundí las manos en la almohada y la lancé lejos, estrellándose con la pared, y grité, grité tan fuerte como pude, desahogándome de ese dolor, de esa opresión en el pecho que no me dejaba respirar.
Más sollozos ahogados, más gritos, más dolor.
Se sentía morir, como si ya nada importara, como si el mundo hubiera llegado a su fin.
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Por Scorpius Hyperion Malfoy:
Sonreí apenas observando el techo de mi apartamento, con las manos entrecruzadas detrás de la cabeza y aún recostado sobre la cama.
Mi vista se desvió instintivamente hacia la mesa de luz donde una pequeña caja roja descansaba inocentemente, donde ese anillo de plata con un rubí que había comprado para ella yacía, esperando su momento.
Se sentía tan bien, ni una pizca de nervios, solo emoción, emoción contenida, ansiedad, querer saber como reaccionaría. Mi sonrisa se amplió al imaginar la cara de Lily cuando lo viera, definitivamente ese era mi día, ese día Lilian Luna Potter sería mi esposa, mía y solo mía.
Tomé el teléfono entre mis manos, necesitaba escuchar su voz, su dulce voz.
-Hola mi amor-Saludé apenas respondió, sonreí con la vista clavada en el techo, imaginando su cara de dormida.
-Hola, rubio-Respondió, odiaba que me dijeren así, todos excepto ella, solo ella me podía decir rubio.
-¿Cómo van las preparaciones?-Indague mirando fugazmente a la cajita roja.
-Creo que bien, recién acabo de despertar-
-¿Y te vas a poner linda para mi?-Pregunté con voz seductora, imaginando el sonrojo que tendría en ese momento.
-Veremos…-Soltó y puse los ojos en blanco.
-Te amo, Potter-Dije sin pensarlo, simplemente lo sentí así.
-Y yo a vos, Malfoy-Respondió, iba a agregar algo más cuando la puerta se abrió y por allí entraron mi padre y Zara.
Colgué el teléfono de inmediato, fulminándolos con la mirada.
-Vallasen-Dije cortante, parándome de la cama.
-Hijo, tenemos que hablar-Dije el muy hipócrita de mi padre.
-¡¿Hijo?!-Grité furioso, clavando mis ojos en los de él, idénticos a los míos-¡No los quiero ver!-
-Scorpius, hay algo que…-Empezó la muy puta de Zara.
-¡Me importa una mierda lo que les pase a ustedes!-Le espeté mirándola con asco, sin poder entender como alguna vez fue mi novia.
-¡Estoy embarazada!-Gritó Zara en respuesta con lágrimas en los ojos.
La miré atónito, sin poder creer esas palabras, negándome a hacerlo.
-No-Solté casi en un susurró, negando con la cabeza frenéticamente.
Los miré con odio y negación, negándome a creerles, sin entender como algo así me pasaba.
-Scorpius, este es tu destino, se van a casar y…-Empezó a decir mi pa…Draco.
-¡No pienso casarme con una puta! ¡Yo amo a Lily!-Estallé con los ojos bañados en lagrimas.
-¡Scorpius Hyperion Malfoy vas a hacer lo que yo te diga!-
-¡Me importa una mierda lo que digas ya soy mayor de edad!-
-¡Es tu hijo!-Gritó la muy puta.
-¡¿Y como sé que es verdad?!-Estallé mirándola con asco.
-Yo lo se-Respondió acariciando su vientre que estaba levemente hinchado <<¡Maldición!>>.
Les lance una mirada fulminante y ambos se fueron sin decir más, pero sabía que eso no iba a quedar así, eso no podía quedar así.
Si era verdad…si era mi hijo…yo no podía dejarlo, no podía.
Sentía el mundo caerse sobre mi, mi perfecto día derrumbarse ante mis ojos y sin que pudiera hacer nada.
Tomé el teléfono de la mesa y lo estrellé contra la pared, cayendo en pedazos, el dolor mezclado con frustración corría por mis venas.
Y me deje caer, caer sobre el frio piso, caer por ese precipicio imaginario que no tenía fin, caer en la fría tortura.
Caer por no poder estar con ella, por no poder darle la vida que prometí, caer por el dolor, caer porque mi vida caía.
Caminaba bajo la fría lluvia, esa lluvia que te helaba hasta los huesos, metiéndose por la ropa, desagarrándolo todo.
Se sentía bien, el dolor físico no era nada en comparación a lo que sentía en ese momento, el corazón desgarrado, como si mil dagas se clavaran en él.
Sentía tanta impotencia, tanto dolor, dejé que las lágrimas surcaran mis mejillas, mis ojos ya rojos e hinchados de tanto llorar.
Nunca en mi vida había llorado tanto, nunca, pero se sentía estar muerto en vida.
Toda la alegría que rodeaba las casas a pesar del clima contrastaba conmigo, con ese punzante dolor que sentía en el pecho.
Odiaba la navidad, la odiaba con cada parte de mi ser, la odiaba porque todos eran felices mientras yo moría por dentro, moría de apoco.
Pero el final aún no había llegado, no aún, todavía faltaba la peor parte. Sentí un escalofrío recorrerme, el dolor se agudizo y más lagrimas se acoplaron en mis ojos.
Paté una piedra con fuerza, tratando de desquitar todo ese odio, toda esa injusticia.
Y grité, grité fuerte, con los sollozos atragantados en la garganta, con la ropa pegándose a mi cuerpo, con los ojos llenos de lágrimas. Solo grité, allí, parado bajo la lluvia esperando que alguien me diera la solución a algo que no la tenía, esperando un milagro imposible.
Una vez alguien me dijo que había que sacar todo el dolor, que había que gritar las injusticias, y eso fue lo que hice. Sin importarme nada, absolutamente nada.
Cerré los ojos un poco más calmado y solo pensé en la casa de los Potter, esa casa donde fui tan feliz, esa casa donde debería estar hace horas, pasando una de las noches más maravillosas de mi vida.
La sensación de la aparición no me molesto, como si mi cuerpo ya estuviera adaptado a todo ese dolor, como si el dolor que sentía en mi pecho opacara todo lo demás, sin espacio a nada más, nada.
Y de repente la sala se materializo frente a mis ojos, tal como la recordaba, acogedora hasta en ese momento cuando todo parecía negro.
Y allí estaba ella, mi Lily, mi princesa, mi vida. Sentada con la vista perdida en la oscuridad de la ventana, con la espalda al descubierto bajo el encaje rojo de su vestido, dejando entrever esas suave piel que tanto amaba.
Sentí más dolor, solo verla, solo saber lo que tenía que hacer dolía demasiado, tanta impotencia.
-Lily-Solté, las palabras salieron ahogadas, rasposas, con el más puro dolor que me invadía en cada parte de mi ser.
-¿Qué pasó?-Preguntó volteándose, allí estaba, más linda que nunca, con ese vestido rojo sangre ajustado a su angelical cuerpo y el pelo rojo cayendo en suaves ondas, esos ojos marrones llenos de preocupación.
Y se me partió el corazón, fue mucho, verla así, tan indefensa, tan propensa a lastimarse.
Quise responder pero solo más sollozos salieron, más lágrimas recorrieron mis mejillas, ya no podía, no con ella allí. No podía.
Y me abrazó, como si nada importara, la apreté con fuerza entre mis brazos, queriendo permanecer por siempre así, solo nosotros y nada más.
Pero el destino es cruel, es malo, nos hace sufrir, nos lastima.
Acaricie sus cabellos como el fuego entre mis manos, sintiendo ese suave tacto, el calor de su cuerpo sobre el mio. La necesitaba, ¡Cómo la necesitaba!, como si del aire se tratara.
Porque ella era, fue y será mi todo, mi Lily, mi ángel guardián, mi princesa. Ella y solo ella, nadie más importaba si la tenía conmigo, solo ella.
Nombre del capítulo:"El comienzo del final"
¡Holaaaaaa!
Se que demoré muuuucho en actualizar pero acá les traigo un capítulo bastante largo y que a mi me gusto.
Bueno, sobre mi desaparición les cuento que estuve bloqueada de Potterfics por infringir las reglas :S , así como lo leyeron, de muy boba que soy comenté una historia del tipo "Busco personajes" y estuve bloqueada como 10 días...
Horrible, una tortura...
Pero eso ya fue, y ahora estoy de vuelta =D
Y los extrañe muchiiiisimo :)
Sobre el capítulo, bueno, yo les dije que era R18 por algo...
De ahora en más esperense ese tipo de escenas seguido...
Pero este capítulo ese CLAVE en la historia, a partir de acá se desarrolla todo, lo otro era como una "Introducción".
Espero les haya gustado y dejen lindo comentarios =D
Besos, Paz
P.D: La ropa de Lily : http://www.polyvore.com/lily_lilius_cap6/set?id=45127809
P.D2: Si quieren pasese por ese fic...son 4 one-shotes y uno es Lilius: ¡Feliz San Valentín, pelirroja!
P.D3: ¿Les dije que me hice twitter? es genial, de verdad que me encantaaaa es este : https://twitter.com/#!/pazevans