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Historia 98878 — capítulo 16
Salí de mi habitación y me dirigí hacia el baño, me bañe y luego me puse una pijama. Después fui a la cocina y vi que mi tía se encontraba en la sala viendo televisión.
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Hola tía ¿Qué tal tu día? - en verdad a mi no me importaba ni chispa, solo se lo pregunte por preguntar.
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¡Y a ti que te importa mocosa! - exclamo ella con voz chillona.
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Me alegra mucho, que te la hayas pasado tan bien - le contesté riéndome de su tonta reacción.
Abrí la nevera y saqué jamón, queso y mantequilla. Luego tome dos rebanadas de pan y me prepare un sándwich. Por ultimo me serví en un vaso un poco de jugo de naranja. Caminé hacia la sala y me senté al lado de mi tía.
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Clarisa - replicó en voz alta mi tía.
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¡Qué pasa! - le grite a ella mirándola mal.
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Chiquilla estúpida el comedor es allá - grito ella apuntadome con el dedo.
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Si tía yo lo sé, pero me da la gana de comer aquí - le respondí con una sonrisa malévola.
Entonces ella se puso de pie y golpeo mi sándwich y jugo haciéndolos caer al suelo.
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¡Límpialo! - ordeno ella y se volvió a sentar.
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¡Límpialo tú! - le dije y salí disparada con bala por la puerta.
Corrí, lo más veloz posible que pude. En verdad, que mi mente estaba un poco trastornada y chiflada, era por culpa de mi novio Alexander, que me dejo llena de dudas. Me detuve de golpe y miré hacia el cielo oscuro lleno de estrellas; luego me acosté en la acera fría y comencé a llorar.
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¡Vaya sorpresa! - susurró una voz hermosa, miré hacia el lado y era ese maldito vampiro que había visto una vez en el parque. Del susto que me dio verlo trague saliva.
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Veo que te encuentras solita - murmuró él sonriendo al ver que yo no articule palabra, sentí como un escalofrío recorria cada centimetro de todo mi cuerpo.
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¡Estúpido vampiro sanguinario diabólico déjame en paz! - le repliqué.
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No te preocupes querida Clarisa, no te haré daño acabo de cazar mi cena - dijo él mirándome profundamente a los ojos.
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Eres un asqueroso y repugnante chupa sangre - le balbucee enojada por el comentario.
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Sabes niñita seria súper muy divertido asesinarte, disfruto al máximo matar personas es mi pasión.
Me puse tensa y volví a tragar saliva. Él se me acerco más y me levanto en el aire, por mi mentón sentí que me asfixiaba. Luego me dejo caer en el suelo bruscamente y se comenzó a reír. Me levanté y él entonces poso sus fríos labios en mi cuello y lo beso, sentí como mi piel se puso como la de las gallinas.
- Hueles bien muchacha - susurró de momento en mi oído -. Pero como ya te dije antes, no te preocupes no te voy hacer daño, no deseo que Alexander me haga picadillo por haberte asesinado.
Luego de decir eso el vampiro dio dos pasos hacia atrás.
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Te puedo hacer una pregunta, ¿porqué llorabas hace un momento?
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Por nada que sea de tú incumbencia.
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Claro - respondió él -. Acabo de ver a tú amiguito Alexander, quieres que te lleve con él.
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Gracias por tú propuesta, pero debo regresar a mi casa - le contesté dándome la media vuelta para alejarme de él, pero mi plan fallo ya que él me agarro de la mano y me empujo bruscamente hacia su frío cuerpo de mármol y después comenzó a correr.