← Historia 99023 · de
Historia 99023 — capítulo 22
Después de la clase de Aritmancia, Luna y Hermione se dirigieron hacia el Gran Comedor para la merienda. Resultaba ser que luego de la merienda, Hermione debía ir a la sala de menesteres. Allí, se encontraría con Draco.
—Ayer, Harry y Ron me mandaron una postal de Polonia, están allí —comentó Hermione mientras llenaba con su plato de dulces sólidos de distintas formas y gustos.
—Oh, ¿en serio? ¿Y cuándo volverán?
—Supongo que para el baile de Navidad. Eso acordamos antes que se fueran de viaje por el mundo —contestó sonriendo.
—Oh, ¡qué bueno! Estoy segura que todos querrán a Harry de vuelta para el baile de Navidad... ¿irá de vuelta con Parvati Patil?
—Claro que no irá con Parvati, Luna. Irá con Ginny, ¿recuerdas que son pareja?
—Oh. Sí, sí. Lo siento, lo había olvidado.
La merienda había acabado, y Hermione estaba lista. Tendría que ir a la sala de menesteres para la clase particular que Draco le daría de Pociones.
Recogió su maletín y se dirigió hacia la sala de menesteres. Draco, ya estaba allí esperándola.
—¿Entramos? —le preguntó mientras una puerta se dibujaba en aquel muro.
—Sí, por supuesto —contestó Hermione.
Ambos entraron para encontrarse con un salón. Una mesa de madera con dos sillas y al costado, una gran biblioteca con libros exclusivamente con fórmulas para hacer diferentes tipos de pociones. Justo al lado de la biblioteca un mostrador lleno de ingredientes para realizar pociones.
Hermione tomó asiento, y comenzó a sacar libros, junto con anotaciones que había hecho en la clase de Pociones para la poción confección para confusión.
—Bien —dijo Draco tomando asiento frente a ella—. ¿Sabes qué provoca esta poción y qué tipos de efectos causa en la persona que lo beba?
—Provoca confusión y atontamiento, haciendo que el bebedor se maree, camine en círculos y desvaríe.
—Correcto, bien. Ahora, para esta poción se requiere margaritas, pétalos de rosa, hojas de pino, vómito de gusarapo y uñas de Grindylow.
Mientras Draco mencionaba los ingredientes, éstos mismos iban apareciendo sobre la mesa. El vómito de gusarapo y las uñas de Grindylow aparecieron enfrascados en un cuadrado de vidrio.
—Primero —continuó Draco—, debemos llenar el caldero con agua, y calentarlo a ciento veinte grados.
Explicaba mientras, sobre la mesa, aparecían dos hornallas con fuego.
—¿Qué esperas? ¿Una invitación? Imita lo que hago —exigió Draco mientras Hermione se apresuraba a hacer lo mismo que él hacía—. Añade las margaritas en abundancia y los pétalos de rosa hasta que el agua se torne de color verde. Eso va a tomar unos cinco minutos. Así que, debemos esperar. Puedes programar tu reloj, ¿verdad? —la castaña asintió— Bien, prográmalo para que suene en cinco minutos —Hermione asintió y eso hizo.
—Sé que no te gusta que diga esto, pero de verdad te agradezco mucho, Draco.
—Está bien. De nada. Lamento haberte tratado mal en la mañana, no sé qué me pasó.
—Descuida, no hay de que preocuparse —Hermione le respondió y acto seguido, Draco sonrió.
Se quedaron en silencio, contemplándose el uno al otro. Hermione veía sus ojos grisáceos, algo tristes por alguna razón, sus rasgos masculinos, tan lindos.
Mientras que Draco, contemplaba su boca, sus rasgos femeninos. Su pelo castaño y rizado, su piel, que se reflejaba algo pálida gracias a la luz del lugar.
De repente, la alarma del reloj de Hermione sonó, interrumpiendo el bello momento en el interior de cada uno.
—¿El agua de tu caldero se tornó verde?
—Ajá —contestó algo sonriente.
—También el mío. Ahora debemos añadir tres uñas de Grindylow y medio litro de vómito de gusarapo y, una vez que los echemos al caldero, debemos esperar hasta que se torne color azul claro. Por suerte, es una reacción inmediata y tardará sólo unos segundos.
Ambos añadieron las uñas de Grindylow y medio litro de vómito de gusarapo, para a los cinco, quizá diez segundos, se disuelvan en el interior y tornen su color azul claro.
—¿Qué color tiene el agua de tu caldero?
—Definitivamente azul claro —sonrió Hermione.
—Excelente. Bien, sólo queda añadir dos hojas de pino cortadas a la mitad y esperar tres minutos. Después de los tres minutos, tornará color transparente, como al principio. Simulando así, ser agua.
Hermione había quedado totalmente impresionada. Después que pasaron los tres minutos, el caldero parecía estar lleno de agua. Cuando en realidad, tenía muchos ingredientes, algunos asquerosos... sí, me refiero al vómito de gusarapo.
—Eres... un excelente profesor, Draco.
—En realidad, casi toda mi familia la considera una asignatura fácil. No sé... yo sólo lo hago, es algo que fluye.
—Tienes suerte. Fue impresionante la manera en la que repetías los ingredientes, ¡te sabes el procedimiento de memoria! ¿Sabes cuántos estudiantes querrían tener tu facilidad para Pociones?
—No quieren tener la facilidad de Pociones. Quieren ser iguales a mí —dijo soberbiamente y la cara de Hermione se transformó en algo desagradable—. Fue una broma, Hermione.
—Oh, menos mal. Temía que... —pero se detuvo.
—¿Que qué?
—Nada, nada. Dime... ¿irás al baile de Navidad?
—¿Qué? —preguntó Draco, confundido.
—Dije si... irás al baile de Navidad...
—No lo sé, lo dudo.
—¿Lo dudas?
—Sí, eso dije. ¿Estás sorda?
—No, no estoy sorda. ¿Por qué no irás?
—Bueno... no tengo ganas, sinceramente. Si voy, Astoria querrá ir conmigo, y créeme... no quieres tener a Astoria de compañera.
—Primero, es obvio que no la querré —dijo obviamente—. Somos de distintas casas, y mujeres. Aunque dudo que le caiga bien. Y segundo, ¿por qué dices que no la quieres de compañera?
—Bueno... digamos que es una buena compañera... pero es algo... inaguantable.
—Que linda forma de describir a una chica —dijo riendo.
—No, tú no entiendes —continuó Draco mientras guardaba las cosas en su lugar, dispuesto a abandonar la habitación—. Astoria es algo... compleja, ¿entiendes? Algo difícil.
—Entiendo. Sin embargo, creo que no deberías perderte el baile de Navidad por una chica. Es decir, hay varias chicas en Hogwarts esperando que las invites.
—¿Una de esas eres tú?
—¿Yo? —dijo mientras recogía todo con su varita, y ambos caminaban hacia la puerta de salida— ¡Por supuesto que no! Pff, por favor... es decir, no es que no quiera. ¡No! Tampoco eso, quise decir... yo.. —pero no pudo terminar de explicarse, ¿por qué? Había chocado contra la puerta y se había caído de espalda.
—¡Hermione! —gritó Draco agachándose y poniendo la cabeza de la castaña sobre sus piernas— ¿Te encuentras bien?
—S-sí. Que tonta.
—¿Quieres que te lleve a la enfermería?
—No, no. Me encuentro bien, gracias —dijo levantándose y saliendo del salón, mientras una puerta desaparecía por detrás de ellos.
—No tenías motivo para ponerte nerviosa, Hermione —dijo no pudiendo evitar reír. Hermione, sólo bufó—. Aunque te entiendo.
—¿Qué es lo que entiendes? —preguntó Hermione desconcertada.
—Por qué reaccionaste así. Cualquier chica reaccionaría igual, no te culpo.
—Eres tan gracioso.
—¿Gracioso? No pretendía serlo, aunque gracias —dijo riendo.
Hermione rió, frotándose el lugar dónde se había golpeado la cabeza. Le dolía sí, pero no pensó que fuera algo serio. Por lo que decidió no ir a ver a Madam Pomfrey.
........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........
*¡Buenas noches a todos! ¿Cómo están? Espero que hayan disfrutado el capítulo doble del viernes. A juzgar por sus comentarios, ¡creo que así fue! =D bueno, quería agradecerles profundamente todos los comentarios, y todas las lecturas que recibe... ¡estoy muy contenta de verdad! Muchísimas gracias. Lamento que éste capítulo haya sido extremadamente corto en comparación a la mayoría de los capítulos que he subido. Pero, prometo que trataré de escribirlo más largo, al capítulo veintitrés. Sin embargo, ¡espero con ansias sus críticas de éste nuevo capítulo! Nuevamente les agradezco sus comentarios. Oh, casi lo olvido... ¡ por favor lean esta historia Temma (Tom&Emma):*http://www.potterfics.com/historias/100950**es muy buena! Muchísimas gracias de nuevo. ¡Adiós!