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Historia 9910 — capítulo 2
Tonks se despertó bastante tarde esa mañana con la sensación de haber bebido lejia, tenía un agrio sabor en la boca, y unas ojeras como si no hubiera dormido en 10 días.
-Buenos días- saludó a su muñeco.
SE vistió una mini-falda violeta y una camiseta muy sexi rosa pálida. Ese día llevaba el pelo negro y suelto y la nariz chata con algunas pecas también muy sexis. Salió de la casa sin desayunar, no creía que se pudiese meter nada en el cuerpo, lo vomitaría seguro.
Llegó a su trabajo con 3 minutos de retraso, y el jefe le gritó.
Odiaba ese trabajo, era el peor del mundo.
Servir hamburguesas en MC-Donals en patines y a toda velocidad, pues es siempre estaba saturado, dado que estaba justo enfrente de la fábrica de palitos de pescado y trabajaba mucha gente.
-
¿viene esa Big-mac o que?- gritó un desaprensivo desde la mesa 5.
-
Ya voy, ya voy-, estúpidos mugles- añadió por lo bajo.
Tome Sr.su hamburguesa, su cerveza sus partatas dos poistres dobles y la cuenta.
- Ehhh- gritó otra voz.
Ya va, ya.
La jornada fue horrible, al menos le quedaba el consuelo que en toda la semana no hacía turno de noche, ya que la esposa del jefe había puesto a trabajar a su hija de 16 años, porque esta solo hacía el vago.
SE desplomó el sofá agotada nadamás llegar A CASA.
_Hola Remus- saludó ala fotografía (realmente necesitaba un psiquiatra)
_ ¿quires que te cuente lo del trabajo?., oh, fue horrible.
Además el jefe, el muy capullo, no me quiere dar ese adelanto que le pedí el jueves.
- ¿te dijo por que no te lo daba?
-oh- pensó la joven, no puede ser-.
Una cosa era hablar con una foto y otra distinta creer que te contesta. Debía ir al Psicólogo si oía cosas como…
-
Tonks, Hola Tonks.
-
Oh, no… Oigo su voz, y veo alucinaciones de su cuerpo, sus ojos tan dulces de color miel, su pelo castaño con reflejos dorados, su cuerpo. Oh, no. Veo visiones.
-
No ves visiones.
Tonks levantó la cabeza muy despacio, con cautela, teniendo miedo de que fuera un sueño y ala más minima se despertase viendo que él no está.
Pero él estaba allí., con una capa muy raida, una gran herida en el brazo, y por todo equipaje nada más que un atillo.
-
Te había comprado algunas cosas, pero me atracaron en le aeropuerto, y lo siento.
-
No importa- dijo Tonks llorando de alegría- me bastas tu, mi amor.
-
Gracias.
Y se enfundaron en un romántico y largo beso, como ninguno.
Tonks se acercó a la ventana y gritó: ¿habeís visto?, ¡¡mi Remusin ha vueto!!
¿Qué corto eh?
Incluso bate mi propio record. A ver si me dejan rewiwes, xfa. parece que todo va bien ¿eh?. eso solo es lo que parece.
Bss.