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Historia 99103 — capítulo 32

Previamente en este fic:

Scorpius sospecha de que su madre podría no ser su madre:

Albus apareció en la habitación cuando Scorpius terminaba de escribir la esquela y se disponía a mandarla con su lechuza.

La lechuza tomó la carta pero no se fue.

-¿Qué le pasa? -preguntó Scorpius.

-O tiene mal el nombre o tiene mal la dirección.

-En realidad no se su dirección y estoy usando un sobrenombre: Elvira Bastet.

-Tienes que darle a la lechuza su nombre real. ¿A quien se la vas a dar?

-Ya te lo dije. A mi tía abuela.

Scorpius tachó Elvira Bastet y escribió otro nombre.

-¿Dolores Umbridge? -dijo Albus- ¿Por qué me suena conocido?

El ave tomó la carta y desapareció con rumbo fortuito.

Hoy les presentamos:

Capítulo 32: Dolores para Hermione

29 de diciembre de 2017

Las regordetes manos de una bruja gorda asieron con fuerza una lechuza que se posó en la ventana de su casa alquilada en las afueras de Manchester. Despidió a la lechuza con un movimiento brusco de mano. Rápidamente abrió la carta y la leyó. Un gato que caminaba cerca de sus gordos tobillos clamaba su atención, pero ella solo atinó a darle una pequeña patadita para sacárselo de encima.

"querida tía abuela, te escribe Scorpius desde la casa de unos amigos del colegio. Quería agradecerte tu presencia en el entierro de Cissy. Además te quería pedir si no es mucha molestia que visites a mi madre. Se que es tu sobrina favorita y como no se habla con la abuela ni con la tía Daphne recurrí a ti. Mi madre está actuando muy extraño. Es diferente a como era antes. No se, creo que le pasó algo. A veces creo que es una impostora. En fin, quizás no sea nada pero me gustaría que la veas para estar seguro. Un beso, Scorpius"

"Con que mi sobrina favorita está actuando raro, no" pensó dolores. "quizás sea hora de volver ante la sociedad mágica y ocuparme de Astoria. Realmente espero que Draco se esté portando bien o lamentablemente tendré que amonestarlo de alguna forma"

Dolores terminó su té y a continuación empacó sus mejores trajes en tonos rosa que tenía. Luego se colocó un parche rosado con volados. Había perdido su ojo izquierdo en un incidente en Azkabán. Guardó todos sus platos decorativos en el baúl y, en contra de su voluntad, al pequeño gato que se resistió con uñas y dientes. Dolores tomó su medicina para el artritis. A los 71 años su salud era precaria. Se miró en un gran espejo decorado con formas gatunas y se retocó su cabello y se maquilló su gran cara de sapo viejo y arrugado. Tomó algunos anillos grandes y feos pero solo se pudo poner algunos. Ya lista, agarró su varita del tamaño de una tiza (gis) y se transportó a Londres.


El veintinueve de diciembre Hermione estaba sola en la mansión Malfoy arreglando la casa. Todavía no se había hecho la prueba de embarazo que se consigue en cualquier farmacia. Se encontraba acomodando el jardín que por la nieve estaban todas las plantas cubiertas. Luego de liberar a algunas plantas y arbustos de la nieve se encontró de pronto con un montículo en el terreno. Hermione se detuvo en ese punto y le dedicó unos minutos de silencio a aquella mujer que tanto mal le había hecho a ella y a los demás. Ensimismada en sus pensamientos, no notó la presencia de una figura. 

-Ejem, ejem -carraspeó una voz.

Hermione sintió un escalofrío. Esa voz… ese carraspeo… levantó lentamente la mirada hasta encontrarse con un gran sapo rosado sostenido por un bastón. La mujer alzó su mano con la varita y tocando su barbilla obligó a Hermione a levantarse.

-Querida, no deberías dejar esperando a tu tía. Pensé que mi hermana había criado mejor a sus hijas.

-¿Tía? -respondió atónita y horrorizada.

-no me digas que no me reconoces, Astoria. Solo estuve un par de años en azkabán.

Hermione no tenía idea que esa mujer era tía de Astoria. Aunque ahora que lo pensaba la manzana no suele caer lejos del árbol. Ya sabía de que parte de la familia Astoria había heredado su sadismo y maldad.

-Dolores -arriesgó Hermione- ¿porque no pasas a la sala?

-pensé que nunca me lo pedirías querida, estoy demasiado mayor para estar a la intemperie en pleno invierno.

Las dos mujeres entraron a la casa. Cuando llegaron a la sala Dolores abrió su baúl para sacar un abrigo rosa chicle cuando el gato salió corriendo y maullando hasta trepar a un árbol del jardín.

-Que extraño. ¿Cómo llegó el gato a mi baúl? -se preguntó la mujer intrigada.

Hermione pensó que Dolores tendría ahora unos setenta años. La cárcel no la había desmejorado tanto como creía, pero aun no sabía porque la habían dejado salir de prisión.

-Lindo parche -dijo Hermione esperando que Dolores le cuente que había pasado con su ojo.

-Gracias. Tengo toda una colección. Perdí mi ojo en Azkaban. Los prisioneros suelen ser sensibles cuando se los quiere instruir en higiene personal.

-Me imagino -contestó Hermione- lamento que su visión se vea reducida.

-Yo no -contestó Dolores cortante- ahora veo el mundo de una forma diferente -dijo con una enorme sonrisa de sapo.

-Oh -Hermione no supo que contestar.

-Querida, espero no importunarte con mi visita. Espero que el cuarto de huésped este libre.

-El...? si. si, está libre. Sígueme tía.

Las dos subieron por las escaleras. Hermione subió detrás de Dolores para evitar que se caiga. Al llegar a la habitación Hermione se dio cuenta que aquí era donde murió Narcisa. Hermone se preguntó como sería la relación entre ella y Dolores. Suponía que mala porque nunca nadie la había mencionado.

-¿Tía, porque estás aquí? No lo tomes a mal pero…

-Te preguntas porque no vine antes. La verdad es que la sociedad te margina cuando cometes un error. Yo pagué por el mío todos esto años en Azkaban. Yo pensé que hacia lo correcto. Pero ese Harry Potter y sus amigos me arruinaron la vida. Todavía guardo una pluma especial que espero algún día entregársela a Potter.

-Estoy segura que es lo que se merece -dijo Hermione suponiendo que es lo que Astoria diría.

-Así es querida. Estoy cansada. ¿No te molestaría prepararme un te? Creo que dormiré antes para tener energía para mañana.

-Por supuesto tía.

-Espera- dijo Dolores tomándola de la mano- ¿Cómo va el plan?

-¿El plan?

-Ya sabes cual. El motivo por el que te casaste.

-Ah, ese. Creo que Draco me pedirá el divorcio pronto.

-Muy bien. Espero que en el juicio de división de bienes te quedes con buena parte de su fortuna.

-Por supuesto -sonrió Hermione de modo cómplice, exactamente igual a como sonreía Astoria- Por cierto tía, ahí está el control remoto del televisor por si te interesa el entretenimiento muggle.

-gracias querida. No olvides mi te. Sin azúcar.

Hermione salió de la habitación y Dolores tomó el control remoto. Le echó una mirada penetrante y dijo:

-Un momento. A esto le faltan las baterías.

Dolores dio vuelta el control remoto y corriendo la tapa encontró que efectivamente no tenía baterías.

En el próximo capítulo de "Hermione, la usurpadora y Astoria, la malparida": Hermione sigue shockeada por la presencia de Dolores, quien pronto descubre que está embazada. Pero no es la única en enterarse. Varios más se enteran. Flora empieza a meterse en esta historia, pero…, ¿Quién es ella en realidad y que pretende? Este hasta ahora personaje secundario empieza a jugar su papel. Los personajes antagónicos vuelven a la acción. No te pierdas la próxima edición de este fic:

Capítulo 33: Rumores de embarazo.

Holaaaaaaa!!! Perdón el retraso, pero ya se los había advertido. Espero que hayan disfrutado este capítulo. Dejen algún comentario y si quieren sigan votando sobre quien es el padre del bebe de Hermione y su sexo.

 PD: gracias por superar la barrera de las 10000 visitas con las mas de 700 visitas del capitulo anterior. Espero poder superar pronto la barrera de los 200 comentarios.

el proximo capítulo saldrá este solsticio cuando el fic cumpla 150 días. 

Besos!!!!