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Historia 99232 — capítulo 17
Cuando llegamos al despacho de Narcissa nos encontramos con el sitio vació, Malfoy bufo y mi estomago gruño de una forma inesperada. Me siguió arrastrando con él hasta el retrato por el cual se podía tener acceso a la cocina de forma privada. Unos elfos domésticos nos atendieron y nos dieron comida y más comida, sin embargo Malfoy se puso a hablar con uno de ellos lejos de mi, al parecer le estaba dando indicaciones de algo que yo no podía escuchar, solo esperaba que no le estuviese ordenando algo que no quería hacer. Varios elfos desaparecieron a la vez y me pregunte a donde se habían ido, igualmente Malfoy me saco de la cocina y juntos caminamos por los pasillos del castillo, hasta que media hora después me decidí por hablar.
- ¡Tengo hambre! - me queje sin entender la razón por la cual Malfoy no había aceptado la cena.
- Tendrás que esperar hasta mañana. - comento sin mirarme, sin embargo pude ver que una media sonrisa se asomaba por sus labios.
- Vale, hurón. - dije indignada. - Mejor ya me voy. - comente, entonces él me miro a los ojos.
- ¿Donde? - pregunto.
- ¡A mi cuarto! - dije en un suspiro.
- Estos días has estado durmiendo en mi cuarto y seguirás allí... - comento. - Son ordenes de mi madre... - comento.
- Y bueno... pero tu madre no esta aquí para decirme lo que debo hacer así que... - no me dejo terminar de hablar, me arrastro con él por los pasillos hasta que llegamos a su Torre, sin embargo cuando fui a entrar él me tapo los ojos, bufe pero me aguante. Me fue guiando para que yo supiese por donde debía caminar y poco a poco mis ojos quedaron libre de la oscuridad que había sobre ellos. Cuando vi lo que Malfoy me había ocultado mi boca formo una O enorme, y es que no pude evitar girarme y abrazarlo, de la emoción le di un suave beso en los labios, cosa de la cual me arrepentí al momento pero ignore ese pequeño sentimiento. La razón de tanta emoción era mucho. Pues su Sala estaba alumbrada suavemente con pequeñas llamitas de las velas que recorrían los rincones de la misma, y después delante del fuego los sofás y las butacas habían quedado substituidas por una mesa redonda con dos sillas, en la mesa había dos velitas y comida puesta de una forma muy romántica. Malfoy movió la silla y me indico que me sentase, cuando me senté me acomodo juntandome a la mesa.
- ¿Te gusta? - pregunto mostrándome el menú.
- Oh... Claro que sí, además tiene un olor esquisto. - reconocí, y es que era verdad.
- Me gusta que te guste. - dijo haciéndome reír.
- Y a mi me gusta que te guste que me guste. - dije haciendo un trabalenguas, él sonrió dulcemente y sentándose nos sirvió el plato a ambos, para beber había ni más ni menos que cerveza de mantequilla y la idea me agrado, no pude evitar sonreír. - ¿Como lo sabías? - pregunte mirándole a los ojos.
- ¿Como sabía el que? - pregunto.
- Pues que es uno de mis platos favoritos. - susurre.
- Cuando estoy interesado en alguien, me aprendo todo lo que le gusta y lo que no. - comento.
- ¡Qué memoria! - dije con ironía.
- Ni modo, por suerte solo estoy interesado en una persona así que no es muy difícil tener sus gustos en mente. - comento.
- Gracias. - comente sonriendo nuevamente. Cenamos tranquilamente y hablando de tonterías de las cuales nos reíamos sin motivo, bueno si el motivo era la tontería que uno de los dos sacaba como tema de conversación. Pero me daba igual que el tema no fuese perfecto porque en verdad lo estábamos pasando bien. Aunque me decepcionó un poco, solo un poco que no hubiésemos postre pero bueno, cuando él se levanto yo imite su gesto, nos miramos unos momentos incómodamente y finalmente le dije que tenía que ir al baño. Me metí en el baño y me quede mirando al espeja ya que realmente no tenía motivo para ir al baño, pero aún así conté cuarenta segundos y salí del baño, cuando lo hice quede asombrada pues donde estaba la mesa ahora estaba un sofá enorme y con cómodas apariencias, y frente al sofá había una pequeña mesita con dos cervezas más, una para cada uno y un juego.
- ¿Te apetece jugar a verdad o reto? - pregunto.
- Bueno... - y es que la velada con Malfoy estaba siendo tan especial que no quería estropear ninguno de sus detalles conmigo. - De acuerdo. - dije sentándome, y entonces él me dejo empezar. - ¿Verdad o reto? - pregunte.
- Verdad. - dijo sonriendo. Me quede pensando unos segundos.
- ¿Te importo? - pregunte tontamente, él sonrió.
- Es lógico... Verdad. - comento sin apagar su sonrisa, entonces me miro. - ¿Verdad o reto?
- Verdad... - elegí. Aunque tenía claro que después elegiría reto.
- ¿Qué te gusta de mi? - pregunto.
- Todo. - respondí, y en verdad aquel juego lo estábamos haciendo sin reglas, estábamos reinventando aquel juego, acomodándolo a nuestras necesidades de saber.
- Creo que es mejor que cambiemos de juego. - dijo sin darme tiempo a decir nada.
- ¿Por qué? - pregunte confundida.
- Se me ha ocurrido uno mejor. - respondió con una sonrisa traviesa.
- ¿Cual?
- Mira. - dijo sacando un juego de cartas y esparciéndolas por la mesa. - Si levantas un numero impar elijo una pieza de ropa para que te quites, y si sacas par elijes que pieza me tengo que quitar yo, si sacas un Ás, puedes elegir entre ropa o beso. - explico brevemente. - ¿Entiendes?
- Mmmm, si.... - dije con tranquilidad dando un sorbo de mi cerveza. Levante la primera carta y toco una impar, le mire y sonrió picaramente.
- Zapatos. - dijo al ver que mi ropa no era mucha, y es que con ese juego yo tenía todas las de perder, pues solo contaba con medias, bragas, sujetador y vestido. Mientras que él contaba con más, pues calcetines, pantalón, bóxer, camiseta y jersey. Después de quedar descalza él levanto una carta y salió impar.
- Jersey. - dije sin dudarlo, y es que tenía que sacar ventaja de algún lado. Levante y me toco un Ás, le mire y me miro. - Beso. - dije acercándome a él y dándole un breve pero dulce beso. Él sonrió y después levanto su carta y le salió de nuevo impar, así que ya no había desventaja. Le mire y sonreí. - Zapatos. - dije, y así seguimos el juego hasta que quedamos en ropa interior, entonces le mire. - ¿Qué tal si ya no jugamos? - pregunte con dudas.
- ¿No te gusto? - pregunto, y negué con la cabeza porque aquel juego había sido divertido aunque en algún momento un poco tenso por mi parte.
- Si, pero creo que deberíamos seguir con otro juego. - dije finalmente, se levanto y me cogió entre sus brazos robándome un beso, después cargo conmigo hasta su cuarto y cuando me fije en los detalles quede más que impresionada. Había un caminito por el suelo hecho de pétalos rojos, la fragancia del cuarto era claramente a rosas, había poca luz dándole un tono romántico e intimo al cuarto, ya que solo habían cuatro velas encendidas, en la cama había un enorme corazón hecho con pétalos rojos, y sobre una enorme almohada había una bandeja plateada llena de fresas y nata. Me puso en el suelo y camine despacio hasta la cama, sin perder detalle de todo lo que aquel hurón había preparado. Cogí una fresa... pero se me ocurrió una idea así que deje la fresa y entre besos arrastre a Malfoy hasta en centro de la cama. Entonces puse un poco de nata sobre sus labios, pase mi lengua suavemente y después me comí mi fresa antes de perder el sabor de la nata. Malfoy sonrió de una forma tan... tan... tan pervertida que no pude evitar reír, entonces me tumbo y cogió la nata, imito mi gesto solo que en vez de comerse la fresa dejo que la nata definiera el sabor de ese beso que nos estábamos dando en el momento.
- ¿Ya no te sientes culpable? - pregunto sacándome de mi mundo rosa.
- ¿Culpable? - pregunte.
- Si, por eso de que estoy casado y voy a ser padre. - comento.
- Bueno... - no sabía que decirle, pues después de saber de quién era el hijo no sabía ni que pensar del asunto. - Un poco, quizá. - dije al cabo de unos largos segundos, y entonces bruscamente se alejo de mi.
- ¡No pensaba que me lo ocultarías, pensé que en la cena me contarías lo que sabías! - dijo.
- ¿Contarte qué? - pregunte.
- ¡Qué el hijo que espera Daphne no es mío! - casi lo grito, le mire a los ojos.
- ¡No sabía como decírtelo! - me defendí. - ¿Quién te lo ha dicho? - pregunte.
- ¡ Lárgate Granger, no quiero volver a verte eres una mentirosa! - dijo señalando la puerta.
- Malfoy yo no te dije porque no sabía como hacerlo... - dije dolida.
- ¡Solo tenías que habérmelo dicho! - dijo bufando.
- ¿Como le dirías algo así a la persona a la que no quieres hacer daño? - pregunte.
- No me hubieses hecho daño, hubiese sido un alivio porque así no me hubiese torturado todo este tiempo por haber sido infiel. - respondió.
- Malfoy yo... - quede callada. - Lo siento. - dije saliendo del cuarto, recogiendo mis cosas y a punto de salir de la Torre, entonces una mano me agarro del brazo y. . .
Dedicado en especial a:
Siento que os he decepcionado =( La verdad es que si no tengo opiniones sinceras no acertare, aunque quizá si lo haga. Igualmente yo voy a seguir tal y como lo tengo pensado... Por cierto tengo un nuevo Fic.