← Historia 99232 · de
Historia 99232 — capítulo 23
- ¡Uno, dos y tres...! - cada vez que escuchaba la voz de la médica diciéndome que empujase no podía evitar lanzar miradas asesinas a Malfoy. ¡Maldito Malfoy! - Mira. - cuando la médica dijo eso observe que Draco miraba mi entrepierna lo que me hizo pensar que ya se podía ver la cabeza de mi primer retoño. Draco se puso un poco blanco pero a pesar de ello no quiso perderse ese momento. - ¡Uno, dos y tres empuja! - nuevamente empuje dejando mis energías en ese bebé, si ya no podía seguir empujando con el primero no me quería imaginar con el segundo que venía en camino. Cuando preste atención nuevamente Draco me hablo.
- El niño ha nacido primero. - comento con una sonrisa, al principio le sonreí cálidamente pero cuando la médica volvió a pedirme que empujase la sonrisa se esfumo y nuevamente puse mirada asesina sobre y ante todo. ¡Maldito se Malfoy! En estos momentos lo odiaba como nadie se imaginaba, él siempre me había hecho sufrir y ahora aquí seguía a mi lado observándome mientras yo sufría por su culpa. La niña salió más rápido de lo que me había imaginado y me había dolido mucho menos, pero no por eso quite la mirada de asesina, pues Draco me las pagaría. Pocos minutos después escuche dos llantos, los de mis bebés.
- ¿Donde están? - pregunte ansiosa, y entonces Draco apareció con uno en sus brazos mientras que una de las enfermeras depositaba al otro en mis brazos, la verdad es que tuve que mirar bien porque no sabía quién era el niño ni quién era la niña, lo que si sabía es que en este momento estaba más feliz que nunca. Cuando tuve el momento no lo pensé dos veces y me deje caer en un sueño profundo, estaba cansada y agotada. Mis bebés estaban dormidos y Draco estaba en la silla mirándolos mientras babeaba al igual que Narcissa y Lucius. Cuando desperté estaba sola, mire la hora y entendí el porque, ya que realmente era muy tarde. Busque con la mirada a mis bebés y entonces quede perpleja. ¿Quién se había llevado a mis bebés sin permiso? Me levante de la cama algo adolorida a pesar de que todo había ido bien y no había necesitado puntos, llame a la enfermera nocturna que vino en pocos segundos. - ¿Donde están mis bebés? - pregunte de mala gana, ella me miro y sonrió con amabilidad.
- Sus bebés están en la incubadora pasando una pequeña revisión, su pareja los esta acompañando. - dijo en tono suave. Suspire y me medio incorpore, esperaría a mis bebes despierta tardasen mucho o poco, o al menos eso pensaba firmemente hasta que el sueño me venció de una forma poco prevista y calculadora. Cuando abrí por segunda vez los ojos, lo primero que hice fue mirar a la cuna en la cual se suponía que mis bebes deberían de estar y sentí una enorme felicidad al comprobar que allí estaban mis niños, luego mire al sillón ocupado por un rubio plácidamente dormido y no pude evitar sonreír para mis adentros, a pesar de todo las cosas no me habían salido del todo mal y quien sabe, quizá ahora si era mi hora de ser feliz después de todo. Me levante despacio, necesitaba ir al baño y también necesitaba pararme a observar a mis pequeños, no me sorprendió en absoluto que al salir del baño Draco ya estuviese despierto.
- ¡Dormilona! - dijo con su voz ronca a causa del sueño, sonreí un poco y me acerque entonces a la cuna, mis pequeños dormían plácidamente uno al lado del otro. - En la revisión el médico ojeo todo y me ha dicho que nuestros hijos están perfectamente sanos y que en un principio no habrá problemas de ningún tipo en su salud. - comento sonriendo y levantándose para observar a los niños que dormían con caritas angelicales.
- Eso es bueno. - susurre sin dejar de mirarlos. - ¿Cuando podré irme a casa? - pregunte.
- Mañana. - respondió. - Me debes mil perdones por todo lo que me has llamado durante el parto Hermione, jamás pensé que me llamases cabeza de chorlito ni mucho menos pensé que me dirías que soy lo peor que ha pasado por tu vida. - bromeó con cierta tristeza en su mirada.
- ¡Oh! - entonces recordé todo lo que le había dicho durante el parto y me sentí considerablemente culpable, aunque por otro lado sabía que muchas cosas solo las decía de boca para fuera. - Fueron momentos duros y no calcule mis palabras, pero creó que no hace falta que te diga que no eres lo peor que ha pasado en mi vida. - dije apenada.
- ¿Y si soy cabeza de chorlito? - pregunto con cierta indignación en la mirada, sonreí.
- Admitir el problema es el primer paso. - aconseje bromeando. - Puede que a veces lo seas pero no demasiado. - dije tomando su mano de forma casi inconsciente, pero ese detalle no lo paso por alto y apretó un poco mi mano.
- En verdad cuando me paro a pensar en las cosas que te he hecho, si creo que soy lo peor que ha pasado por tu vida. - dijo en un susurro. Suspire.
- ¿Ves? - pregunte al aire. - En este momento estas siendo un cabeza de chorlito. - comente. Él sonrió, esa sonrisa que tanto había añorado mi corazón.
- ¿Me perdonarás todo algún día? - pregunto.
- Draco ya te lo he perdonado todo. - respondí con suavidad. - Ser rencorosa no es parte de mi personalidad y mucho menos con alguien a quién quiero, además creo que deberíamos olvidar el pasado de una vez. - dije en un suspiro. Me giro lentamente y quedamos cara a cara.
- Ahora que tenemos la oportunidad de ser felices con nuestra familia, creo que ha llegado el momento de que nos tomemos un tiempo para simpatizar y conocernos mejor como pareja, no puedo estar a tu lado sabiendo que no puedo besarte o acariciar tu piel, y me niego a pensar que tu corazón ya no me ama. - dijo abriendo su corazón. En ese momento no lo pensé mucho, únicamente acerque mis labios a sus labios y deje que un simple roce me hiciese sentir en las nubes, ese sentimiento que tanto había deseado. Draco quiso alargar el beso pero en ese momento uno de los pequeños empezó a llorar, lo cual llamo nuestra atención.
Llevábamos una semana en casa, y a pesar de que Lucius y Narcissa nos ayudaban en todo lo que podían mi cansancio empezaba a notarse. Por las noches apenas podía dormir, aunque para mi consuelo cuando me tenía que levantar en mitad de la noche Draco imitaba mi gesto con intención de mostrarme todo su apoyo moral. Nuestros bebes eran preciosos y la poca gente que los había visto no había podido evitar el asombro que lucía sus miradas. Scorpius era rubio al igual que su padre con ojos grises y grandes. Wittney era castaña pero poco le faltaba para adquirir el rubio, sus ojos eran como los míos, Draco decía que eran exactamente iguales a los míos. Ambos eran muy risueños y muy expresivos.
Draco y yo habíamos decidido darle una oportunidad a nuestro amor y de momento parecía ser que todo iba bien en la familia, de hecho me atrevía a decir que por una vez en mi vida era completamente feliz con todo lo que tenía. En la Mansión Nott nos habíamos acomodado perfectamente, y no había ningún problema de convivencia. En estos momento yo estaba sentada en la cama con Witt que tenía hambre, Draco observada atentamente cada detalle desde el otro lado del cuarto pues había cogido ese habito de observarlo todo. Alguien llamo a la puerta y era ni más ni menos que Cissy.
- Querida tienes una visita. - anunció con una sonrisa, por suerte para mi Witt ya se había dormido así que Draco la tomo en brazos y miro a su madre con semblante interrogante, pero esta decidió no decir ni una palabra así que sin reparar en la ropa que llevaba puesta baje a la sala de visitas, cuando lo vi todo mi ser se estremeció.
- ¡Theo! - grite su nombre a los cuatro vientos y me lancé en sus brazos dándole muchos besos por toda la cara, no podía evitar sentir la felicidad de tener a mi hermano allí, delante de mis ojos.
- ¡Tranquila! - dijo riendo, así que aunque sabía que lo decía en broma me aleje un poco y lo observe bien, desde luego había cambiado pero por lo que a mi opinión respectaba, había cambiado para bien. Entonces repare en una chica cuyo pelo era oscuro al igual que sus ojos, sabía quien era pues había estado en la misma casa que yo, Gryffindor. - Te presentaría a mi novia pero creo que ya os conocéis. - repuso mi hermano con una sonrisa acercándose a ella.
- ¿¡Novios!? - pregunte incrédula, Theo sonrió abiertamente mientras que ella solo se limitó a asentir suavemente con la cabeza. - Bueno pues... bien... - realmente no sabía que decir.
- Parece que no te alegras. - dijo mi hermano algo extrañado.
- No es que no me alegre, es solo que me parece tan extraño. - dije en un susurro.
- ¿Y mis sobrinos? - pregunto repentinamente.
- En mi recamara junto al padre y la abuela. - respondí de inmediato.
- ¿Puedo subir? - pregunto.
- Si, ambos pueden subir. - dije tratando de no hacer que Katie se sintiese mal.
- Yo prefiero no subir. - respondió esta con sequedad. - Es que últimamente ando un poco mala y no quiero que se contagié ningún virus o algo así. - justifico, por lo cual asentí levemente y mire a Theo.
- Bueno, pues enseguida vuelvo. - dijo medio riendo, Katie asintió y cuando Theo desapareció por la escalera me di cuenta de lo desconsiderada que era como anfitriona.
- Siéntate. - ofrecí con una sonrisa. Ella tomo asiento y me miro con una pequeña y tímida sonrisa, a lo que yo le ofrecí un té.
- Cuando no tenga ningún virus vagueando por mi cuerpo espero que me dejes ver a los pequeños, Theo moría de las ganas para venir a verlos. - comento con una sonrisa.
- Bueno, son sus sobrinos es normal... - coincidí. - Aunque tener a Theo cerca de mis hijos me preocupa, seguro los va a mal criar dándoles de todo. - comente un poco pensativa. Ella sonrió y en ese momento aparecieron los chicos luciendo sonrisas de complicidad, mire a Draco pero este se limito a apartar la mirada.
############################################################################
Mi vida era perfecta, ahora más que nunca sentía el verdadero significado de la palabra felicidad. Mis bebés estaban por cumplir un año, apenas les quedaban tres días para cumplirlos... No quería robar el protagonismo de mis pequeños en su día pero Draco lo había deseado así a la hora de elegir una fecha de boda. Nos casábamos el mismo día que nuestros pequeños cumplían su primer añito y yo estaba de los nervios, Theo y Kate se habían quedado a vivir con nosotros y al menos tenía apoyo moral de una chica, Kate y yo habíamos simpatizado y nos tratábamos como hermanas.
- Estás a tiempo de echarte atrás. - susurro mi rubio mientras descansábamos tendidos en la cama. Le mire a los ojos.
- ¿Acaso quieres echarte tu atrás? - pregunte, él sonrió.
- Jamás. - respondió besándome. - He estado pensando en... - quedo callado y sonrió, al cabo de unos minutos puso una mueca.
- ¿En que has estado pensando? - pregunte.
- Pues en hacer crecer la familia... - dijo con dudas.
- ¡Ni sueñes que nuevamente voy a pasar por eso! - dije bruscamente.
- ¡Pero si luego de eso viene lo bonito! - comento.
- Draco somos jóvenes... sobra el tiempo para tener más... pequeños. - dije. En ese momento me levante de la cama y me encerré en el baño. ¿Porque la vida era tan injusta?¿Porque ahora que vivía completamente feliz me pasaba esto?¿Por que a mi?
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Dedicado en especial:
La Granger
KatheryneMalfoy
ValeeAnto
Espero vuestros comentarios con ansias de subir mi autoestima a la hora de escribir!