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Historia 99232 — capítulo 25
Estábamos por tomar el avión que nos llevaría a nuestro sitio elegido para pasar una semana de luna de miel. Habíamos elegido París porque era un lugar muy romántico y exclusivo para recién casados como nosotros, más aún siendo jóvenes. Aunque me había costado un poco había logrado convencer a Draco para viajar en avión y pasar unos días únicos los dos juntos, nuestros pequeños no vendrían con nosotros y eso me preocupaba un poco aunque sabía que estaban bien guardados con Theo al mando. Entregamos en billete y pasamos por el pasillo. Una vez en el avión pude sentir los nervios de Draco, el cual no paraba de mirar a todos los lados y incluso temblaba ligeramente. Tome su cara entre mis manos y le di un suave beso. Después de ayude a ponerse el cinturón. Cuando el avión despego pensé que Draco me arrancaría la mano por la fuerza con la que me agarraba, ante ese gesto no pude evitar reír un poco. - Tranquilízate amor. - pedí con media sonrisa. Me miro a los ojos y trato de sonreír, pero el gesto quedo en una mueca. Las horas pasaron rápidas y pronto bajamos del avión con un Draco más tranquilo, cogimos el equipaje y caminamos hacia un taxi ya que le había dicho que me hacia ilusión. Fuimos apreciando las calles de París hasta que llegamos al Hotel en el cual nos hospedaríamos, era un Hotel de lo mejor por lo que había escuchado y aunque yo me conformaba con uno de dos estrellas, Draco se había empeñado en uno de cinco estrellas. Cuando llegamos un mayordomo del Hotel se encargo amablemente de nuestro equipaje mientras que Draco y yo caminábamos hasta el mostrador. Draco hablo algo en Francés y la mujer del mostrador le dio una llave. Subimos a un ascensor pese a que Draco quería ir por la escalera al no fiarse de ese ''cuadrado de metal''. Cuando la puerta del ascensor se abrió me di cuenta de que estábamos en una parte exclusiva del Hotel, de eso no había duda alguna. Entramos y quede fascinada con aquella Suite, era lujo desde el suelo hasta el techo. Mire todo detalle a detalle hasta que Draco me tomó por la cintura.
- ¿Que quieres hacer primero? - pregunto con media sonrisa. Le mire a los ojos.
- Primero quiero hacer el amor contigo, Draco. - susurre a la vez que mis mejillas enrojecían un poco, entonces el sonrió.
- Me parece una idea de lo mejor. - comento besándome en los labios dulcemente. - Pero debes esperar a que me bañe. - dijo al cabo de unos segundos, así que mientras que el entro al baño yo me quede deshaciendo el equipaje y poniendo todo en los armarios, aún así termine primero que el así que me senté en la cama esperando a que viniese. Cuando por fin abrió la puerta del baño me quede mirando para ver si de una salía pero ni modo de que saliese así que decidí entrar yo... Quede fascinada... Draco no se había bañado si no que había llenado el jacuzzi y también había adornado el baño con velas y pétalos, tome sus labios entre los míos.
- Gracias mi amor... - dije sonriendo. Draco no espero y me fue quitando poco a poco la ropa, así que yo lo imité con muchas ganas, finalmente nos metimos en el jacuzzi para disfrutar un poco, yo estaba apoyada en Draco con mi espalda en su pecho. ''¿Debo decírselo?''
- Hermione... Tenemos que hablar. - comento con voz seria.
- ¿De que mi amor? - pregunte presintiendo lo peor.
- De lo que te dijo el médico. - puntualizo. - Lo se todo Hermione, se que padeces de una enfermedad, se que lo sabes desde hace más de un mes, se que puedes morir en cualquier momento... - susurro. Sentí que mi alma se helaba. - Pero también se que hay una cura. - dijo al fin haciendo que yo me diese la vuelta para mirarle a los ojos.
- ¿Una cura? - pregunte.
- Si, una cura. - respondió.
- ¿Cual? - yo había buscado en inmensos libros y no había encontrado absolutamente nada.
- Primero me respondes a mis preguntas y después yo respondo a las tuyas. - dijo.
- Vale... - quede en duda... ¿Que me preguntaría?
- ¿Porque me lo ocultaste? - pregunto primeramente.
- Para evitarte sufrimiento y para que no me mirases con pena. - respondí con sinceridad.
- ¿Trataste de buscar alguna solución? - pregunto.
- Pues si, leí muchos libros y no encontré absolutamente nada, por eso no entiendo como puedes tener una cura. - dije con protesta.
- Es magia negra Hermione... Magia muy negra pero no me importa porque quieras o no la emplearé en ti para salvar tu vida... - comento. Me quede pensativa.
- No me importa que sea magia negra, lo que si me importa son las consecuencias. - susurre.
- ¿Consecuencias? - se pregunto a si mismo. - Ninguna. - respondió después de pensarlo durante unos minutos.
- ¿En que se basa la cura? - quise saber. - ¿Como lo supiste? - pregunte.
- Lo supe por tu médico, no me quedo otra que investigar que iba mal cuando empezaste a tener comportamientos extraños y como todo empezó desde el día en que lo viste pues no me quedo otra que invitarle a tomar algo y meter Veritaseum en su bebida... Me lo contó todo... Por otro lado... Sencillamente... No padeces esa enfermedad por algo natural si no porque alguien te la puso mediante magia y se quien fue, así que esa misma persona que te condeno a morir te quitará la maldición... - comento.
- ¿Que tiene eso de magia negra? - pregunte.
- Pues no mucho... solamente el hecho de que hacer enfermar a alguien para que se muera es de por si magia negra... - dejo de hablar y repentinamente me beso. Me separe un poco de el.
- ¿Quién me hecho la maldición? - pregunte, él dudo.
- Bueno es mejor que te lo diga para que estés preparada... - musitó. - Fui yo Hermione. - quede en shock y no sabía que hacer o que decir. Estaba confundida...
- ¿Tu? - pregunte levantándome.
- Si... en primer curso te odie tanto que empecé a jugar con un libro que mi padre siempre tenía en sus manos, hice el conjuro con la petición de que Hermione Granger muriese a los 20, cuando le faltase un día para los 21 años... No pensé que lo hubiese hecho bien... apenas era un niño y resulta que... - bajo la mirada.
- ¿Y que hace falta para deshacer la maldición? - pregunte entrecerrando los ojos.
- Sencillamente tienes que retroceder en el tiempo por lo menos 10 años y robarle ese libro a mi padre, si lo haces ese libro nunca habrá llegado a mis manos... Debes traer el libro al presente y yo debo destruirlo. - dijo. - El libro siempre estaba en el despacho de mi padre, es un libro grande y con capa negra, tiene de símbolo una serpiente escupiendo veneno, es muy importante que no toques el libro directamente con las manos, cógelo a través de un trapo o algo que te proteja... - estando todavía levantada le mire. - Lo siento mi amor... yo era un niño y no creí haberlo hecho bien. - dijo con agonía. Suspire, lo amaba... Debía perdonarlo porque el mismo lo estaba diciendo, era un niño cuando se le ocurrió tremenda barbaridad.
- No veo en que parte hay que usar magia negra. - suspire sentándome nuevamente pegando mi espalda a su pecho.
- Ese libro solo se puede destruir con magia oscura y solo yo puedo hacerlo ya que yo hice la maldición. - comento. - Mi amor... no sabes cuanto lo lamento... - dijo.
- ¡Ya deja de disculparte! - a pesar de la decepción me sentía feliz, porque tenía la solución a mi alcance para no morir... - Te perdono mi amor... te amo y ya no me importa lo que hiciste cuando eras un niño, lo importante es que tenemos la solución... ¡No me voy a morir! - dije con una sonrisa.
- Ir a por el libro puede que no sea fácil... advirtió.
- No importa mi amor, ya he hecho cosas mucho peores así que creo que podré hacer esto también, y más poniendo como meta el pasar el resto de mi vida junto a ti y a mis pequeños...
- Por cierto... Creo que tenemos que agrandar la familia un poco... ¿no? - pregunto riendo suavemente y con cierta tristeza.
- ¡No, no y no! - negué. - ¡Draco si es que me embarazas yo si que te mandaré una maldición en toda regla! - replique, solo logre que se riese.
- ¿Y si pasa accidentalmente? - pregunto.
- ¡Imposible, yo me cuido! - negué rápidamente.
- ¿Cuando agrandaremos la familia? - pregunto.
- Algún día... - respondí secamente.
- ¿Cuando tengamos canas y nuestros hijos tengan a sus hijos? - pregunto con rabieta.
- ¡Exageras! - replique. - Quizá dentro de tres o cuatro o cinco años... - dije.
- ¡De eso nada! - negó. - ¡No quiero que mis hijos se lleven tantos años! - replico. - ¡Antes de que acabe este año vendrá otro en camino! - dijo al fin con una sonrisa traviesa.
- ¡Eso habrá que verlo! - dije con desafió. Y antes de decir nada más Draco me hizo dar la vuelta y se apodero de mis labios con mucha dulzura. Draco era todo un experto y después de mantenerme distraída con una discusión tonta se había robado mis labios para seguir robándose mi cuerpo y demás. Yo no le negué nada y imité sus gestos, el tocaba yo tocaba, el besaba y yo besaba... Ya íbamos por la cuarta vez cuando exhausta me negué. - Mi amor tenemos todo una semana para disfrutarlos... ya vale por hoy... se nos hará de noche y no habremos salido de aquí... - comente.
- Las parejas recién casadas se pasan los dos primeros días encerradas en el cuarto Hermione, nosotros no vamos a ser menos. - comento.
- ¡Dudo que se pasen todo el día haciendo sexo! - replique. - ¡Por que a mi ya me está escociendo...! Y además llevamos casi tres horas en el tema... - dije saliendo del jacuzzi, y en verdad si que me escocia un poco mi zona intima. Me vestí de forma casual y lo anime a salir a la calle. - ¡Nosotros no somos una pareja normal! - le susurre al salir del Hotel. Caminamos por las grandes calles mirando tiendas que estaban por cerrar y finalmente entramos a un restaurante para cenar. El día había pasado muy rápido para mi gusto, pero no me podía quejar por pasarlo tan bien. A la mañana siguiente me levante un poco alterada... Pues ya no esperaría más para hacer un viaje al pasado, tenía que aprovechar ahora que podía. Tome el gira tiempo y ante la atenta mirada de Draco di las vueltas necesarias... De pronto Draco ya no estaba frente a mi... Aparecí en Hogwarts, poco después de empezar. Estaba en los campos viendo a Harry entrenar Quidditch y en ese momento divise a mi otro yo y a Ron. Mi corazón dio un vuelco al verlo, aún siendo tan pequeño como era en aquel entonces. Perdí la noción del tiempo mirando a mi otro yo y a Ron discutiendo seguramente por alguna tontería. Entonces me percate de que yo también estaba así de pequeña aparentando mis once años recién cumplidos. Baje de las gradas disimuladamente, en ese momento Harry me saludo desde su escoba, le salude y me marche lo más rápido que pude. ¿Como diantres saldría yo del castillo ahora? Quizá hablando con Albus Dumbledore... Camine a paso rápido hasta llegar a la gárgola que se lucía frente a la puerta del despacho del director, en ese momento la gárgola me dio paso y empezaron a aparecer las escaleras. Las subí rápido y llame a la puerta.
- Miss Granger. - saludo el director mirando por encima de sus gafas de media luna.
- Señor... - no sabía como empezar. - Necesito su ayuda. - susurre, me miro atentamente.
- ¿En que puedo ayudarla? - pregunto. Entonces le explique absolutamente todo sin dejar ningún detalle sin contar. Se quedo pensativo unos instantes. - ¿Dices que tu actual edad es de 20 años? - pregunto.
- Si señor... - respondí.
- Te acompañare a la Mansión, solo así podrás hacer lo que necesitas... - comento finalmente, le mire y pensé en replicar, pero después caí en cuenta de que era lo mejor que podía hacer, quizá necesitara ayuda... Entramos en la chimenea y con la red flu aparecimos en el callejón, una vez allí me tendió su brazo, lo acepte y nos aparecimos frente a la mansión. En ese momento me tendió la capa invisible de Harry, todavía no se la había dado. Me cubrí y pase los jardines seguida por el. Este llamo a la puerta y un elfo abrió, con lo cual aproveche la oportunidad para entrar en la casa. Aquel lugar me dio escalofríos pero trate de centrarme en mi misión, así que camine hasta el despacho de Lucius Malfoy. Rebusque por todos los sitios y no había rastro del libro, en ese momento vi un cajón cerrado con llave, algo extraño eso era demasiado Muggle. Saqué mi varita y el cajón estallo dejando ver varios libros, entre ellos estaba el que Draco me había mencionado, me puse unos guantes gruesos y lo tome, con la varita arregle todos los estragos ocasionados para coger el libro, después salí de allí casi corriendo, Dumbledore ya se había ido así que abrí la puerta silenciosamente y salí al jardín, observe que Dumbledore estaba justo cruzando la verja de la mansión, así que corrí hasta él.
- ¡Lo tengo! - dije con triunfo en la voz.
- Muy bien señorita. - alago con una sonrisa tendiéndome su brazo. Cuando llegamos a Hogwarts me despedí de Dumbledore, estaba lista para irme cuando pensé en Ron. Entonces regrese al despacho de Dumbledore, el cual al parecer me esperaba. - Necesito un segundo favor señor... - susurre.
- Lo se, según lo que me ha contado también adivino que favor, por eso mismo he mandado llamar al señor Weasley. - comento con una pequeña sonrisa. Ron entro y en ese momento Dumbledore salió cerrando bien la puerta.
- ¡Hermione! - dijo asustado, seguramente temiéndose lo peor.
- Necesito que me escuches Ron... tengo poco tiempo... - urgí. - Se que es confuso para ti que te diga que he hecho un viaje del presente al pasado pero tuve que hacerlo... - comente. - Ron tu y yo hemos sido novios durante el último curso antes de que se iniciase la Guerra con el señor tenebroso en la cual... - quede callada recordando. Me miro.
- ¿En la cual que? - pregunto.
- En la cual te alejaron de mi, te mato Ron. - dije al fin. - Y antes de volver a mi presente debo decirte lo que no te pude decir... - tome aire. - Te amo Ron, eres lo más bonito que he tenido en la vida y cuando te perdí me deshice en dolor, y ojala no hubieses muerto porque te hecho de menos cada día, he aprendido a vivir sin ti y es lo más cruel que me ha pasado nunca, ahora después de mucho tiempo de tu muerte estoy empezando a ser feliz pero aún así te sigo amando y sigues presente en mi corazón, guardo todos tus recuerdos conmigo mi amor... - me di cuenta de que estaba hablando en un susurro, y en ese momento me acerque a el y le bese como nunca, lo que me sorprendió fue que el respondiese al beso tan dulcemente, ¿me estaría creyendo? - Se que todo es confuso. - dije cuando me separe de el, mirando sus ojos. - Pero necesitaba decírtelo... - en ese momento entro Dumbledore y nos miro. - Debo irme, se me termina el tiempo... - dije con tristeza. - Recuerda que te amo, estés donde estés no te he olvidado y no creo que pueda hacerlo nunca. - mire a Dumbledore como gesto de despedida y antes de irme lo que llegué a escuchar fue un 'Obliviate' y era la mejor opción, pues seguramente Ron se había quedado confundido por todo. Me situé en el sitio en el cual había aparecido al llegar al pasado y espere, el tiempo estaba por terminar y en ese momento el campo de Quidditch desapareció de mi vista. Llegué al Hotel en donde estaba Draco sentado mirándome como al principio. Me vio los ojos rojos por las lágrimas que había dejado caer al estar con Ron.
- ¿Has estado con el? - pregunto, supe de inmediato que se refería a Ron, asentí con la cabeza y luego baje la mirada.
- Me he despedido de el como no pude hacer cuando lo mato.. - susurre, pensaba que Draco se molestaría al contarle todo pero no lo hizo, en vez de enojarse se limito a abrazarme y a darme un beso en la frente.
- No puedo culparte de ese sentimiento, él estuvo en tu vida antes que yo... - susurro. - Probablemente si me hubiese pasado algo así a mi yo también me hubiese despedido, así pues te pido que no te sientas culpable ni mal... - pidió con media sonrisa limpiándome las lagrimas. Tomo el libro y se metió en el cuarto de baño de la suite cerrando la puerta, me quede sentada esperando a que saliese y acabe quedándome dormida. Desperté al escuchar la puerta, Draco parecía cansado mire la hora y me di cuenta de que había estado allí encerrado por lo menos cinco horas.
- ¿Y bien? - pregunte al ver su rostro tan serio. Una sonrisa ilumino su cara.
- Lo conseguí mi amor... pero para certificarnos irás al médico mañana por la mañana... - comento abrazándome tiernamente.
- Esperemos que todo vaya bien mi amor... - susurre con una pequeña sonrisa. A la mañana siguiente el médico me dijo completamente asombrado que no tenía absolutamente nada, me pidió disculpas creyendo que a lo mejor había sido un error. Después de seis horas intensivas haciéndome pruebas no encontró otro tipo de explicación, solo pudo decir que era un error de los graves. Completamente feliz y tomando la mano de mi esposo le dije que no pasaba nada, absolutamente nada. Pasamos una luna de miel exclusiva después de esos dos primeros días, subimos la Torre Eiffel los dos juntos y quedamos asombrados con las vistas, paseamos en barco por el rió durante la noche viendo a lo lejos una Torre Eiffel iluminada. Las calles de París fueron nuestras, los paisajes bonitos también... Estábamos felices, tan felices si no fuese por nuestros niños nos quedaríamos allí mucho más tiempo, pero necesitábamos ver a nuestros pequeños. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ Dedicado en especial a: La Granger GabySJ
Bueno al menos cumplo con una parte de mi promesa, el capitulo esta bien largo. En cuanto a lo de la inspiración no es que cumpla mucho, aunque no me parece que este mal el capitulo, espero que los disfrutéis y también espero vuestros comentarios que últimamente son muy pocos y eso me hace pensar que empece a encaminar mal la historia. Os advierto que esta historia esta por terminar. Espero vuestras opiniones respecto a este capitulo y espero que sean más de 8. Si son menos me decepcionaran mucho !!