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Perdidamente enamorada de Fred Weasley, pero sin embargo...¡Al que gusto es a su gemelo! — capítulo 12
No dejaba de pensar en lo que me había hecho Fred hace unos minutos; estaba yo en la mesa de Ravenclaw sirviéndome cereal, pero mi cabeza se veía invadida de ese pensamiento. Lowis, se acercó mucho invadiendo mi espacio personal con una mirada de descubridor.
-Tienes un ataque de nargles -me dijo este con un tono de total seguridad -ellos te hacen pensar cosas…
-Tú sabes qué pienso -le miré sorprendida y este asintió con la cabeza -eres vidente
-No -negó este -pero sé que te gusta Fred Weasley :D
-Shh -le tapé la boca y miré con desaprobación a Luna.
-Es mi hermano, yo le cuento todo -dijo Luna como si nada.
-Pero ya no me gusta -susurré.
-Sí, claro -se burló Padma -ayer soñaste despierta ¿no recuerdas?
-…..-pensé -no, no recuerdo nada…
Padma me iba a reprender, pero en eso se acerca una compañera nuestra de Ravenclaw: Marina Cooper. Ella era rubia, con algunos bucles en el cabello y la piel de un tono perfecto, lo malo es que era algo tonta. Yo saludé y esta nos sonrió a las 3.
-Hola chicas -dijo esta -¿todo bien Padma? -dijo divertida.
-Sí -asintió esta -¿y tú?
-Ya inventaron la máquina del tiempo -dijo emocionada -me preguntaron sobre mis planes para el futuro.
-Yo soy una máquina del tiempo -interrumpió Lowis con inocencia -te puedo predecir el futuro.
-Genial -emitió esta.
-Es más, tengo referencias de vidente -me miró.
Yo meneé la cabeza y la apoyé contra la mesa mientras rodaba mis ojos ante el comentario de Lowis; "vidente" "y pensar que me lo creí". Las clases siguieron luego del desayuno y me quedé dormida en Historia de la magia. Luego, Padma y Marina se fueron juntas caminando y yo iría por Luna a recogerla de su clase para ir por pudín al comedor.
Esta estaba saltando mientras caminaba conmigo y su cabello se sacudía ligeramente. Me gustaba su cabello, era enmarañado pero era boni :3 Entre risa y risa, a Luna se le cayó un frasquito que tenía en el bolsillo de su túnica, lo que causó que se mancharan los zapatos de la persona que se encontraba al frente; ambas nos quedamos heladas, y creo que esta se asustó un poco al ver a Draco Malfoy mirándonos casi para explotar en furia, junto a sus 2 rechonchos amigos. Luna parecía asustada y se intimidó un poco al ver al rubio, al igual que yo.
-¡Pero que estúpida eres Lovegood! -se quejó Malfoy todo fastidiado.
-Lo lamento -dijo esta con voz entrecortada -creo que fueron los plinplis quienes hicieron que se caiga el frasco de mi túnica.
-Y yo seré idiota -se burló este.
-Malfoy…-interrumpí algo asustada -fue un accidente, además sólo son zapatos…
-¡¿Sólo zapatos?! -exclamó con arrogancia.
-Te los pagaré -dijo Luna.
-Nunca podrías pagar estos -se burló el rubio y se puso pensativo.
-¿Qué puedo hacer para que me disculpes?
-Lámelos
Ambas nos quedamos con cara de ¡¿Ah?! Yo sabía que ella no lo haría, pues no era tonta ¿verdad? ¡¿verdad?! Se formó un silencio incómodo y este seguía penetrándonos con su mirada de arrogancia y superioridad. Luna se agachó, y el rubio formuló una sonrisa de ganador; justo cuando iba a hacerlo le toqué el hombro deteniéndola.
-No lo hará -dije segura y esta se paró aun con la mirada gacha.
-Entonces lámelos tú -se impuso el rubio.
-Sabes…-metí la mano en la túnica de Luna -siempre he pensado que…¡Que eres demasiado pálido! -le tiré el contenido de un frasco verde en la cara cegándolo por un momento.
-¡Green! -se quejó.
-¡Corre! -le ordené a Luna.
Ambas salimos corriendo, mientras éramos perseguidas por los 2 gorilas amigos de Malfoy. Sin darme cuenta corriendo me choqué con alguien y logré tumbarlo al suelo. Era Fred; yo me ruboricé y me empecé a para y cuando me di cuenta Luna ya se había ido corriendo.
-¿me estás volviendo a seguir? -dijo este divertido.
-Retírate -ordené mientras me paraba
-¿oye estás bien?
-No -negué -2 gorilas me persiguen ¡Corro por mi vida!
Seguí corriendo y me escondí en una aula, debajo de una mesa. Hice todo el silencio que pude y en eso escucho que se abre la puerta, y me quedo helada. Escucho pasos y siento que sobre la mesa empiezan a poner cosas; luego escucho voces, varias voces, y creo luego escuché mordidas y el sonido de cuando una persona empieza a comer.
-Buena idea almorzar aquí Lee -dijo una voz familiar.
-Es más privado -rio el chico.
-Y saqué cosas del comedor para comer -dijo otra voz.
Yo me quería morir ¿¡Iban a comer aquí!? Me tuve que limitar a guardar silencio, pues no quería que me vieran y bueno…sería muy vergonzoso que me vieran debajo de la mesa, sería como si fuera a espiarlos ¿entienden?
Fue muy incómodo para mí escuchar engullir comida como si fuera lo último que pudieran tragar en la vida. Pero peor fue cuando escuché que uno eructó sinvergüenzamente de una manera sonora; yo escondí mi cabeza entre las piernas y el rubor empezó a subir hasta mis orejas; y luego una competencia…¡Qué acaso no tienen vida! Yo quería morir, pero simplemente el Señor no quería. Luego ya, se empezó a retirar la gente, ya que escuché como se iban junto a sus pisadas, suspiré aliviada. Y salí de mi escondite; me volteó a ver una pintura y en eso una voz me paraliza.
-¿Lía?
Era George quien estaba con el rostro todo rojo, y yo me puse pálida. Ahora sí…¡Trágame tierra!
-¿Estuviste aquí todo el tiempo? -preguntó avergonzado.
-No, claro que no, sólo…sí -dije apenada.
-Guau lo siento -se apoyó contra la pared aun avergonzado -debiste sentirte muy incómoda…
-La verdad, me puse a cuestionar un poco más mi hipótesis…¿Por qué los hombres son unos cerdos?
-¡Comenzó Fred! -se excusó.
-Yo no podía salir de la mesa -dije apenada al estilo ánime y me acerqué a George -¡Y ahora me perdí el almuerzo!
-Tengo una idea -dijo este tomando mi mano -ven.
Este me llevó por los pasillos y yo sentí que nos estábamos perdiendo. Bajamos por las escaleras, y por un pasillo misterioso entramos a un lugar en donde habían mucho elfos domésticos que estaban haciendo muchas tareas.
-Esta es la cocina del castillo -dijo este sentándome en una silla -pide lo que quieras.
-Ah…
Pedí lo que sea, y terminaron trayéndome puros dulces; disfruté mucho y hasta George comió algunas galletas. Comenzamos una conversación y me divertí mucho, en verdad.
-Oye Lía…-tomó mi mano -podríamos hacerlo más seguido -sugirió -es decir, venir los 2 aquí.
-Gracias, pero yo prefiero ir al comedor donde no hay elfos pendientes de si me falta algo -dije mirando a todos los elfossonriendo de manera fingida -siento que me acosan -le susurré.
-La señorita, se siente incómoda -dijo uno de los elfos y se empezó a golpear contra la pared.
Todos los elfos se estaban golpeando y yo simplemente rodé los ojos y les ordené que dejaran de hacerlo; seguido agarré la muñeca de George y salimos de la cocina.
Ya cuando me sentía a salvo, me detuvo un señor alto de pelo grasiento; detrás de él estaba Draco Malfoy con una gran sonrisa malvada. Sin embargo también tenía el cabello embarrada de algo de apariencia asquerosa, yo me extrañé ya que no lo había lanzado algo al cabello.
-Señorita Green, la estábamos buscando.
-Profesor Snape -dije con todo el respeto que pude -qué sucede…
-Usted, no puedo creer que usted fue capaz de lanzarle de manera vulgar uno de mis frascos de fitolina al joven Malfoy sólo porque le dio un ataque adolecente.
-Señor no fue así…
-¡Sí que lo fue Green! -me acusó Draco.
-Además, usted se estaba saltando una clase cuando eso pasó -dijo de manera desaprobatoria.
-No pensaba hacerlo…
-Bien pues están castigados -dijo este.
-¿Castigados? -miré a George.
-No, el señor Weasley, no -negó este -él tiene junto a su hermano cuentas con la profesora McGonagal; usted y el señor Malfoy están castigados.
-¿Qué? -Malfoy hizo cara de WTF
-Usted también se estaba salteando una clase.
-¡Pero que no había ninguna clase! ¡Era la hora de almorzar! -se hizo presente George.
-La hora de almuerzo, es -miró su reloj -recién ahora -pueden ir tranquilos, y a ustedes los veré el sábado en mi despacho.
Eso fue lo último que dijo y se fue ondeando su capa negra; yo me puse pálida ¿¡Castigada!? ¡Nunca en la vida, me han castigado! Ahora mi record había sido dañado :c y en verdad necesitaba la beca para entrar a la academia de medimagos en San Mungo.
Los amigos de George se lo llevaron y yo me quedé aun con la intriga de que me había castigado, y bueno eso me bajaba mucho en mis notas. Me fui yendo a mi sala común, y Malfoy iba a mi costado reprochándome todo.
-¡Todo es tu culpa Green! -me gritaba.
-Deja de gritarme -repliqué y lo encaré -¡Escucha para mí esto es muy malo! ¡Ya que a diferencia de ti, mis padres no pueden pagar tanto, y en verdad necesito una beca para cuando salga de Hogwarts! ¡Así que todo es tu culpa!
-¿Mi culpa? -se burló -si quieres culpar a alguien más pues entonces culpa a Lovegood.
-No lo haré -negué abriendo bien mis ojos tratando de controlarme -Y si no lo olvidas este año son los TIMOS y si no paso todos con la máxima nota, te culparé a ti -dije yéndome por otro pasillo -¡Y te quedarás con la culpa por el resto de tu miserable vida!
Fue lo último que dije; yo me fui caminando explotando de furia, y maldiciendo por doquier. Nada podía animarme, nada. Ahora estaba muy molesta, se me pasaría; puede que…pero no ese momento, no ahora…