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Perdidamente enamorada de Fred Weasley, pero sin embargo...¡Al que gusto es a su gemelo! — capítulo 17
Dolor de cabeza…dolor de cabeza…necesito unas pastillas ¡Por todo lo que está ocurriendo a mí alrededor! La verdad la situación en Hogwarts cada vez empeora, es decir que, además de que están poniendo muchas reglas, me siento como una niñita cada vez que voy a clase de DCAO, porque no hacemos nada además de leer una y otra vez una cara del libro hasta aprendérnoslas de memoria, y no puedo decir nada ya que la verdad no quiero problemas con la suma inquisidora Umbrigde.
Y bueno, por el lado de las clases de Casper…están divertidas, al menos allí podemos relajarnos un ratito sin que nos sintamos culpables; claro que no podría decir lo mismo de Padma, actúa muy extraño y ahora de la nada se ha decidido a usar maquillaje y a andar ordenada para que el echo anterior sea olvidado. Pero hay una buena noticia en todo esto…¡Margaret se va de Hogwarts!, ok se preguntarán ¿Por qué esta ravenclaw está tan feliz? Y a esto les respondo: sin ella a mí me deberían dar el puesto de prefecta, ya que yo iba detrás de ella para serlo, entonces podría esto ayudarme a recuperar mi puesto académico y conseguir suficientes puntos y apreciaciones de los profesores para sacar la máxima nota en todo y volver a lo que era antes ¡Es perfecto!
-Oh sí, oh sí -celebraba dando brinquitos en la sala común.
-Humm…Cecilia…todos nos están mirando -me susurró mi hermano algo incómodo.
-Debes estar muy feliz Green -se me acercó la prefecta de mi grado ya con cosas en las manos -la verdad es que esperaba irme aun en un mes más, pero ya sabes cómo son las cosas…porlo que me transferirán a Beauxbatons -suspiró -lo bueno es que en ese lugar hay más gente con clase que en esta escuela, supongo que tú serás la que lidiará con la gente ahora -dijo con tono arrogante y se acomodó las gafas, seguido con un movimiento de varita sus maletas empezaron a levitar y a seguirla.
-Soy la nueva prefecta hermano -dije sonriente -¡Iré con el profesor Flitwick!
-¿Ahora?
-Para que me dé una insignia nueva claro -rodé los ojos -las cosas van a cambiar un poco -suspiré -por fin todo va a estar bien.
Me alejé de la sala común y fui con el profesor Flitwick a toda prisa, quien luego de darme una charla me hizo entrega de mi insignia de prefecta, yo chillé de emoción y después de agradecerle me la puse en el pecho y fui corriendo a enseñársela a mis amigos, pero en el camino me encontré con Casper quien al verme tan feliz me sonrió con su típica sonrisa y me sacudió el cabello.
-¿Celebramos algo?
-Mira -señalé mi insignia -la prefecta actual se va a tu antigua escuela, y ahora yo tomaré su lugar -dije orgullosa -las cosas se están poniendo al fin en su lugar Casper -sonreí emocionada.
-Si todo se está poniendo en su lugar…-puso cara de pensativo y me guiñó el ojo -¿puedo besarte?
-No -respondí rápidamente deteniéndolo con mi mano -y sinceramente me hubiera asustado si no te conociera bien.
-Lo sé -vaciló este riendo -sólo bromeaba…-pensó por un rato -¿entonces un abrazo?
-Claro.
Este me abrazó y acarició mi cabeza, cuando nos separamos me tendió un libro pequeño con una tapa de color verde mate, yo lo recibí, el tema era sobre algunas criaturas mágicas.
-Encontré esta miniatura en la biblioteca -vaciló -sé que no es tu fuerte, pero sería bueno que optaras por otra cosa al elegir una carrera.
-Lo leeré -dije segura -pero estoy segura de que seré medimaga -suspiré y me toqué la frente -sin embargo para sacar todo perfecto me tengo que esforzar un montón, gracias por preocuparte pero ¿Por qué lo haces?
-Porque me gustas
Este lo dijo sin pisca de vergüenza, pero sin embargo yo si me ruboricé un poco y este al ver mi reacción vaciló y me besó en la mejilla, yo le di un golpe con la miniatura del libro a lo que él se quejó.
-Du…duele -se quejó sobándose el hombro.
-Las cosas que dices -dije a regañadientes -deja de decir tonterías Casper -rodé los ojos y seguido suspiré.
-El mismo trato de siempre -dijo sonriente.
Ya cuando me retiré, me detuve en seco al ver al rubio platinado en mí delante con una mirada maliciosa y esos ojos de "te atrapé", lo saludé y decidí seguir de frente.
-Estás atrapada Green, mis sospechas sobre ti y el profesor francés cada vez suben un porcentaje.
-Dices tonterías Malfoy
-Los escuché hablando hace un rato -dijo en tono ganador.
-No tienes pruebas -canté siguiéndole el juego.
-Aún, pero para la próxima las tendré
Se fue caminando por el pasillo a lo que yo le saqué la lengua cuando no se dio cuenta y seguí de largo. Ya luego de clases a la última hora me hice cargo de que todos los alumnos de mi casa sepan que yo era la nueva prefecta. Y el deber llama, estuve caminando por el largo pasillo y me encontré a algunos alumnos de primer año (eran de mi casa) medio asustados y sin querer moverse.
-Circulen niños, que ya las clases acabaron -me les empecé a acercar.
-¡No te acerques más! -chilló uno de ellos -Alan dio un paso al frente y cayó por el suelo.
-No sabemos dónde pudo haber acabo -dijo otro muy asustado.
-Oh, vamos sólo es suelo -rodé los ojos -¿seguro que no lo dicen porque no quieren irse?
-Ajá -chilló el niño temblando.
-Mira pequeño, no estoy jugando soy la nueva prefecta -empecé a dar unos pasos al frente y estos chillaban para que no continúe -no sé dónde podrá estar Alan pero, esto no es gracioso -seguí caminando -les aseguro que el suelo…
-¡Detente! -suplicó uno de ellos
-Es ¡ESTAAAAAAAAAAABLEEEEEEEEE! ¡AHH!
Cuando di el último paso mi pierna se hundió en el suelo y seguido todo yo cayó por el suelo tal y como los niños me advirtieron, grité mientras caía maldiciendo el por qué me pasaban estas cosas, en segundos me encontré atrapada en una especie de trampa, colgando en el techo, a mi frente vi a un niño que tenía una soga atada en su tobillo derecho, este estaba colgado de cabeza y al mirarme pidió ayuda suplicante.
-¿Alan? -pronuncié algo confundida.
-Cecilia Green, ayúdame -suplicó -¡Estoy cansado!
-Dios, ¿qué persona sería capaz de hacer semejante…?
-¿Lía?
-Misterio resuelto -comenté mirando al niño que aún seguía colgando de cabeza -bien fue divertido…bueno la verdad no -dije con sarcasmo -¡Ahora bájanos de aquí! -chillé algo histérica.
Este algo fastidiado y a regañadientes con un movimiento de varita se abrió la trampa en donde me encontraba.
-Con cuidado….con cuida…
Caí sobre él de un solo golpe, seguro que le dolió tanto como a mí, por unos segundos me encontré echada sobre su pecho, debo admitir que me sentí algo débil en ese momento, este no se movió.
-Se sienten rico -comentó este rompiendo el silencio -quizás deberíamos estar así por un momento.
-Pervertido -dije levantándome de su encima y arreglándome el uniforme.
-Sí claro -bufó -¿Acaso es mi culpa ser hombre? Y además…
Este se quedó mirando mi pecho por un momento y yo ante esto me ruboricé, sobre todo cuando vi que su mano la estaba acercando, pero para mi sorpresa sólo cogió mi insignia de prefecta con una mirada extraña y seguido con un movimiento de varita soltó al niño que cayó en el suelo, y mientras se levantaba, él le advirtió que no se lo dijera a nadie o a sus amigos se los comería el calamar gigante, cuando se fue el niño volvió el mismo ambiente de incomodidad.
-¿Prefecta? -pronunció extrañado.
-Sí -dije segura -por fin las cosas se están poniendo en su lugar.
-Eso si es una sorpresa -se burló.
-Fred, hermano, ya saqué la alfombra trasladora y…
Entró George y al vernos torció un poco el rostro, luego se quedó mirando mi insignia y tuvo la misma reacción que su hermano.
-¿Prefecta?
-No es tan extraño -les dije -así es como debió ser siempre, la verdad es que yo debí de serlo desde un inicio pero por cosas que pasaron el año pasado -miré a Fred -le dieron el puesto a Margaret, sin embargo ella ya no está.
-No digo que sea extraño -se explicó George de lo más normal -sólo decía y nada más.
-Bien, creo que me voy -pensé -esta vez no los reportaré, pero a la próxima vez que asusten a niños de primer año sí.
POVNARRADOR:
Cecilia se alejó del lugar y mientras tanto uno de los gemelos empezó a enrollar la alfombra y seguido suspiró.
-Después de tanto tiempo hermano -comentó -y ella sigue siendo la chica más interesante que conozco.
-Interesante dices…-pensó el otro -para mí sigue siendo una muñeca.