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La Última Merodeadora. — capítulo 17

31 de Octubre de 1998

Harry y Ron sobrevolaban el campo de Aurores intentando acabar con los mortífagos, sus compañeros los imitaban, con las varitas lanzaban los expelliarmus y reductos por todas partes matando… no, no matando, deshaciéndose de los mortífagos. Hasta que uno de ellos atacó a Ron y tuvo que bajar. Harry terminó con otros tres y se dio por terminada la batalla. Tenían solo tres bajas mientras que los mortífagos habían desaparecido.

-Colega…-.

-¿Qué pasa Ron?-.

-Lina me ha dicho que quiere verte hoy, no sabe dónde estás, ni Ginny ni yo le hemos dicho nada, mamá también está preocupada y pues me han pedido que te dijera eso-.

-De acuerdo, gracias Ron-.

-¿Estás seguro que estas bien en la cabaña? ¿Por qué no regresas a la Madriguera? Allí mamá te alimentaría bien-.

-No te preocupes, estoy bien-.

-De acuerdo… Lina te espera en la Madriguera a las tres en punto-.

-Bien, sirve que tal vez Molly me pueda ayudar con unas camisas que se decoloraron-.

-Sí mamá es experta en eso-.

-Bien, vámonos, falta una hora para las tres y estoy cansado-. Pidió Harry.

-Vamos-. Ambos caminaron hasta una de las chimeneas del ministerio. Todavía reían cuando encontraron a Neville por allí.

-Hola muchachos-.

-Neville ¿Qué haces aquí?-. Harry se alegró mucho de verlo.

-Pues… vine de visita, Hanna trabaja aquí-.

-¿Hanna?-. Ron y Harry se miraron.

-Sí, Hanna Abbot, en una gran amiga-. Neville se sonrojó.

-Oh que bien…-. Harry sonrió y Ron ensanchó su sonrisa.

-Nosotros, ya nos vamos pero ¿Qué tal tus clases de Herbología?-. Preguntó Ron.

-Sólo son para reforzar el tema, una vez que termine planeo ir a pedir trabajo, tal vez como ayudante de la profesora Sprout-.

-Eso sería maravilloso-. Sonrió Harry.

-Sí-.

-Bueno Neville, te veremos otro día, suerte-. Se despidió Harry y le dio un fuerte abrazo.

-También a ustedes, saluda a Lina de mi parte por favor, algún día iré a verla, cuando mi abuela me deje-. Los tres se separaron, Ron y Harry siguieron su camino a la Madriguera.

-Y mientras tanto en Hogwarts, Sirius y Snape como siempre peleaban y Peeves reía de ambos.

-Ya pégale Black-. Gritó Peeves emocionado.

-Cierra el pico Peeves, recuerda que no podemos hablar-. Lo riñó Nick casi decapitado.

-Yo no fui quien supo el "semejante idiota" en el mapa del merodeador-. Gritó Snape.

-Pues claro que no, fui yo pero es que tú ni a merodeador llegas-.

-Afortunadamente-.

-Quejicus tu quisieras ser igual de sexy que nosotros-.

-Eso no es verdad, sería el peor error de mi vida-.

Pero entonces una Lily llorosa caminó por allí, Sirius corrió tras ella tratando de averiguar qué era lo que sucedía.

-Lily ¿Qué…?-. Ginny intentó calmarla.

-No, no me vuelvas a hablar-. La pelinegra le gritaba a Dennis en medio del pasillo.

-Pues es la verdad, las verdades duelen-. El rubio también lloraba.

-Sí, pero no sé como lo haces aún más doloroso-.

-¿Más doloroso? ¿Acaso te has dado cuenta de lo que siento yo?, yo te quiero Lily y tú… tú no has sabido valorar eso-.

-Claro que sí, por eso soy tu novia-.

-Lilian… lo estás haciendo por olvidar a Ronald-. Lily lo miró de nuevo con ojos llorosos.

-Eso…eso no-.

-Claro que sí-.

-¡Basta!-. Gritó Ginny.- No es el lugar ni el momento, vamos a la sala común-. Les ordenó y los guió hasta el retrato en la pared de la Dama Gorda. Lily seguía llorando cuando entraron. La sala estaba vacía y con motivos, todos se hallaban haciendo sus deberes.

-Me voy, ojala algo bueno salga de todo esto-. Ginny atravesó el retrato de la señora Gorda caminando a grandes zancadas.

-Bien, niégame lo de Ron-.

-Está bien, no lo niego pero es que… enserio Dennis, significas mucho para mí, en verdad-.

-Yo no quiero que sólo me utilices-.

-Necesito tiempo, mucho tiempo-. Dennis le asintió con la cabeza.

-Está bien, pero no dejaré de luchar por ti-. El rubio se restregó la cara, suspiró largamente y salió por el hueco del retrato.

-Comienza a agradarme el chico-. Le dijo Sirius a Snape que contemplaban la escena sentados en las escaleras.

-Yo jamás toleraré a los Gryffindors, pero debo admitir que ese chico me causa mucha gracia, es muy divertido-.

-Lo es, bueno en parte me recordó a mi mismo-.

-Eso jamás, pobre niño, lo insultas-.

-Nah, ya cállate Quejicus, mejor me voy, veré a tu amada Lily y a tu odiado James a las tres-.

-Suerte-.

-Gracias-. Sirius salió volando del lugar y Snape corrió a su laboratorio de pociones a revisar que todo estuviera en orden.

Nuestro sexy Sirius voló por toda Inglaterra hasta llegar a la Madriguera, cuando llegó, Harry y Ron arribaban también.

-¡Canuto!-. Lily se le fue encima.- ¿Cómo hanestado las cosas? Tiene aproximadamente cinco días que no te veo-.

-Muy bien Lily-. Sirius miró a James y éste le hizo una mueca.- Lily, James… pues… feliz cumpleaños-.

-¿Cum… cumpleaños?-. Lily parecía sorprendida y miró a James quien le sonrió con dulzura.- No… no… es… es cierto, 17 años… es…-- Corrió a abrazar a James y se puso melancólica.

Y por la chimenea aparecieron un Harry y Ron sonrientes, Lina ya estaba allí así que corrió a abrazar a su ahijado.

-¡Harry!-.

-Lina, ¿Cómo has estado?-.

-Oh Harry, nosotros bien físicamente, pero extrañándote-.

-Sí, yo también los extraño mucho-.

-¿Tienen hambre? Oh pero que pregunta, Harry lava tus manos y ven a comer-. Le ordenó Molly y el chico obedeció. Se acercó al lavabo y Ron lo mojó un poco.

-¿Quieres guerra Weasley? Guerra tendrás-. Harry tomó del chorro de agua lo que su palma pudo tomar y le lanzo gotas al pelirrojo.

-Ya veremos quién puede más-. Rió el pelirrojo y le aventó más agua, Harry se lo devolvió hasta que terminaron completamente mojados y Molly entró por ellos, los tomó de las orejas y sacó de la cocina.

-Au, au, au-. Se quejaba Ron.

-Parecen niños pequeños, ahora se sientan a comer-. Molly frunció el ceño y Lina reía.

-No puedo creerlo, tienen 18 años y Molly los saca de las orejas, eso es maravilloso, como para pasarle el chisme a Rita Skeeter-. Harry y Ron la miraron incrédulos. Tomaron una pieza de pollo y la devoraron, parecía que no habían comido en semanas. Lina los miraba realmente sorprendida y riéndose a veces. Una vez que vio la enorme barriga de Harry (N.A: Sólo exagero, mi Harry es perfecto je!) lo jaló de la camisa.

-Vamos, me tienes que acompañar-.

-¿A dónde?-.

-No hagas preguntas-. Lo tomó de la mano.- Molly te veré más tarde, regresaremos-.

-Bien, suerte-. Lina le sonrió y sujetó a Harry sonriendo melancólicamente, entonces el pelinegro sólo sintió un retortijón en el estómago y la niebla del lugar le nubló la vista.

-¿Qué, a dónde fueron?-. Lily se alteró.

-Síganme-. Canuto salió volando de allí y James y Lily lo siguieron. Hasta que reconocieron el camino, la niebla era densa, pero pudieron sobrellevarlo, Lily suspiró largamente, hacía ya 17 años que no estaba allí con Lina, ambas… juntas. James y Sirius tampoco habían ido juntos así que también apretaron los dientes.

Harry se quedó mudo.

-Hoy… hoy hace 17 años que yo no entraba por esa puerta a esta casa-. Lina soltó unas lágrimas y sintió la mano de Harry en la suya, lo miró y vio los ojos verdes de Lily, apretó la mano del chico y caminó lentamente. Al llegar a la puerta unas voces sonaron en su cabeza "¡Es Lina!". Luego al recorrer la sala y el vestíbulo las voces la seguían atormentando "Lily, nunca me dejes" "No lo haré, y si algún día lo hago, no es porque haya dejado de amarte, sino porque sé que siempre estaré a tu lado, a donde valla". Subió las escaleras "James… Te amo" "Yo también Lily… hasta el fin… hasta siempre". Seguía llorando amargamente cuando al llegar al cuarto de Harry no aguantó más y se desplomó, Stephan que apareció entonces la tomó y ella se acurrucó a su lado. Harry también lloraba.

Lily estaba allí parada contemplando la escena y aún con un nudo en la garganta, tenía ganas de gritar. James abrazó a Sirius no soportando la escena, para los cuatro fue difícil el hecho de estar allí.

Harry se tiró al lado de Lina y la abrazó con fuerza, una vez que se tranquilizó, el ojiverde miró a Stephan y se le fue en brazos, Lina sonrió casi complacida.

-Perdón… perdón Harry-.

-No, no, no perdóname tú a mí-. Ambos lloraban y no podían soltarse.

Fue entonces cuando Lily pudo llorar, el verlos a ambos allí, abrazados, los ojos de Lina y de ella misma, el cabello de James y el de Sirius, los cuatro estaban allí representados. James sonrió a su amigo que aún lloraba desconsolado.

Lina se levantó y se armó de valor.

-Aquí, en ésta casa fue la última vez que James y Sirius se vieron vivos, aquí… aquí nos juramos amistad eterna y más allá de la muerte. Ustedes dos… son lo mejor que nos ha pasado, y creo que tanto James como Sirius no querrían verlos así, ustedes… ustedes eran todo… todo el mundo de James, Sirius y Lily, ustedes y Hermione son mi todo, yo… yo no sé qué haría sin ustedes-. Harry y Stephan la abrazaron.

-Lina, tu eres todo lo que tengo-. Le dijo Harry.

-Yo no sé qué sería de nosotros sin ti-. Stephan le besó la mejilla y luego la abrazó. Lina les sonrió ya más tranquila.- Hey James, tengo una noticia que darte, bueno darles-.

-Pues habla ya Sirius-. Le pidió Harry y de la chimenea surgió una llama verde.

-Pero no se las darás sin mi ¿Verdad Sirius?-. Lily apareció.

-Claro que no Lily-. Lina abrió la boca.

-Bueno a ustedes tres les encanta sorprenderme-.

-Sólo un poco Linita, Stephan escribió a McGonagall-. Le dijo su hija.

-James, Lily, Lina… ayer… recibí una carta y bueno no la leí hasta hoy por la mañana, porque tenía miedo-.

-Habla ya Sirius-. Pidió Lily.

-Bueno, la selección inglesa me quiere contratar para que juegue en el próximo campeonato mundial de Quidditch-. El cuarto se quedó en silencio un momento y luego el grito de Lily hizo que reaccionaran.

-Felicidades hijo-.

-¡Hey felicidades!-. Los tres se arremolinaron encima de Stephan. Lina irradiaba felicidad y no dejaba de abrazarlo.

Sirius pegaba gritos de alegría y Lily y James creyeron que no había mejor noticia que esa en su aniversario Luctuoso.

Lina se encontraba justo allí, rodeada de sus Lilys, sus James y sus Sirius, vivos y muertos, los tenía allí y a pesar de que esos 17 años habían sido de la más profunda tristeza. Pensó que se empeñaría en que los siguientes 17 fueran de enorme satisfacción y alegría.

Hay pero que hermoso, estoy.. estoy llorando literal, y eso que yo lo escribí jaja. Bueno espero les haya gustado el capítulo y que también los haya hecho llorar, lo siento, pero me estaba acordando de ese capítulo y decidí revivirlo, esta vez para que Harry y Stephan se contentaran. Muchas gracias por sus comentarios en el capítulo anterior, son geniales los quiero.

Besitos con sabor a mini mero

Aliineepotters <3

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