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Historia 99806 — capítulo 1
Capítulo uno: Sólo por esta vez, Weasley:
La observa con insistencia, emitiendo un ahogado suspiro de frustración.
La pelirroja deja de fingir estar demasiado interesada en su libro y sube la mirada, sabiendo a la perfección que es su mirada la que le quema, que son sus ojos los que le taladran. Sus ojos. Aquellos ojos grisáceos que ponen su vida patas arriba, y condicionan su existencia. Aquellos ojos del mismo color del hielo que le hacen perder la cordura y dejar de ser la prefecta perfecta para pasar a ser todo lo que más odia en el mundo. Rompedora de reglas, provocativa, atrevida, temeraria…
Aquellos ojos grises que trastocan su mundo de cabo a rabo y le hacen sentir tan… incitante, atractiva, poderosa… tan bien.
Llevan tiempo deseándose, ambos lo saben. Pero ni siquiera recuerdan desde hace cuanto. Quizá unos cuantos meses, quizá años. Ni siquiera Scorpius tiene demasiado claro cuándo se produjo el cambio que hizo que las miradas dirigidas a su eterna rival dejaran de ser miradas de odio, o incluso rencor para pasar a ser ardientes y lujuriosas miradas de insatisfecha pasión…
Aunque él sabe que no sólo es pasión. Sabe que en el fondo de todo aquello también existe el amor. Pero eso es algo que jamás será capaz de reconocer delante de nadie, ni siquiera a sí mismo. Aquellas miradas prohibidas, malditas, encendidas, y esos terribles celos encubiertos por parte del slytherin hacia cualquier persona que ose siquiera mirarla son visibles a los ojos de todo el mundo, menos a los suyos propios.
Y a pesar de todo… a pesar de sus ansias, de su hambre ninguno se atreve a dirigirse siquiera la palabra. El terrible odio mutuo que se tenían desde que se conocen ya no existe, ahora es otra cosa. El odio del fuego se ha convertido en el fuego de la pasión.
El poder de lo prohibido, la excitación del "no deberíamos" los llama día a día, hora tras hora cada vez que sus miradas se cruzan… Y a pesar de todo ello no se dicen nada. Nunca lo hablan, jamás lo reconocen. Tan solo sus insistentes miradas son testigo de la pasión desenfrenada que ambos sienten.
Y allí llega, como siempre, la única muestra consciente hasta ahora de lo que sienten el uno por el otro, aquellos prohibidos y sutiles roces de sus manos cada vez que se encuentran. Aquellos breves contactos piel con piel que llenan sus cuerpos de electricidad y de nuevo, de deseo contenido, de frustrada y torturante tentación.
Rose estira su brazo para tomar otro libro, y en su camino hacia el mismo se encuentra con la mano de él. Una mirada furtiva, un nuevo roce, y de nuevo aquella sensación a la cual si dieran rienda suelta terminarían cometiendo un acto completamente prohibido para ellos dos. Son como Romeo y Julieta, ambos lo saben.
Un suspiro de contenida frustración. No les hace falta decirse nada para conocer perfectamente lo que ambos están pensando en ese mismo momento. Quizá les gustaría olvidarse por un segundo de sus nombres, de que él es Scorpius Malfoy, y ella Rose Weasley. De que sus padres se odian a muerte, de que la rivalidad entre sus familias no entiende de épocas… quizá les gustaría encerrarse en un lugar oscuro y lejano donde dar rienda suelta a la pasión que les oprime día a día, no dejándolos respirar, llenándolos cada vez más y más de aquella febril sed que sienten en uno por el otro, y que ambos necesitan poder saciar.
Aquel roce prohibido despierta en ellos nuevamente el fuego del deseo, el ansia de la aventura, de romper convicciones sociales, de dejarse llevar por la pasión, y enseguida comienzan a dar muestras de ello.
Los insistentes ojos fríos como el hielo para los demás, pero cálidos para Rose siguen fijos en los profundos ojos azules, esos ojos azules que le transportan al más profundo de los océanos y le hacen ponerse a volar. Los indomables y terriblemente sexys cabellos rojos fuego de la Ravenclaw caen con delicadeza por su pecho, por su cuello, por su cintura. La mira de nuevo, y cree que enloquece. La profundidad de sus ojos le dejan hondear en lo más profundo del ser de Rose. Rose… su Rose. Aquella inteligente, divertida, concienzuda, responsable y ante todo tozuda y orgullosa chica prohibida con la que comparte miradas, y que le lleva día a día a la demencia. Aquello contra lo que tiene que luchar día a día si no quiere volverse loco, como los demás en la escuela. Demasiado hermosa para su propia seguridad. La pelirroja no deja de observarlo, y de nuevo se vuelve cruel y despiadada con él. De nuevo comienza con su ritual de locura. Vuelve a convertirse en la persona que no es, en la persona que odia, pero que le encanta ser sólo con él, y de nuevo es temeraria, provocativa, despiadada...
Tiene perfecto control sobre los ojos del muchacho, ahora manda ella. Scorpius Malfoy, aquél muchacho rubio y de fríos ojos, rompedor nato de reglas y rebelde empedernido. Alto y fuerte, musculoso y rematadamente sexy y misterioso por el que toda la escuela suspira, y con el que comparte locura y pasión. Lujuria y deseo. Rose muerde su labio inferior con delicadeza, con evidente lujuria, con provocación. Sabe que lo vuelve loco. Sabe que no debería, pero siempre lo hace. ¿Por qué no hacerlo si nunca se atreven a dar el siguiente paso? ¿por qué no jugar un rato al juego de la seducción y el deseo que ambos están deseando emprender, si luego todo se queda en eso, en un inocente juego?
Los ojos del rubio se pierden en sus rosados y carnosos labios. Esos labios de pecado que invitan a ser besados día tras día, noche tras noche. Aquellos labios sugerentes que si algún día logra atrapar, está seguro de que no saldrán bien parados.
El fuego se apodera por completo de sus cuerpos, de sus miradas, de sus labios. Quizá ya no puedan resistirlo más. Quizá no esta vez, quizá no este día. Quizá este día ambos han llegado al tope, y ya no pueden más. Quizá ha llegado el momento de saciar la sed que ambos se tienen, y así convertirse finalmente en los pecadores que ambos desean ser. Quizá ambos han dejado que la debilidad se apodere de sus cuerpos, que el deseo sea el dueño de su voluntad…
El fuerte ruido de dos sillas arrastrándose en la biblioteca rompe el silencio, y ambos se levantan con urgencia.
No hace falta mirar hacia ningún lado para saber que ambos se encuentran solos en la biblioteca.
Scorpius la agarra por la cintura, la empotra contra la estantería.
Rose gime en protesta por la violencia de sus actos, pero bajo ningún concepto se aparta.
Ambos vuelven a mirarse, retina contra retina quemándose, y los furiosos labios del Slytherin se aplastan contra los de la Ravenclaw en un beso lleno de urgencia, de insatisfacción, de miedo, de frustración. Sus manos recorren su sedoso cabello, su blanca espalda mientras el frenético y pasional beso lleno de reproche poco a poco se convierte en pasión, lujuria… amor. Aquel inconfundible cosquilleo en el estómago, aquellas ganas de pasar la noche ocupado tan solo en sus labios, en su cuerpo…
Rose contesta con la misma o más pasión que él, olvidándose por completo de cuál es su apellido. Olvidando por completo cuál es el de él, olvidando por completo el cargo que ostenta en el colegio, olvidando por completo que en cualquier momento pueden pillarlos, olvidando por completo que es una persona racional que no debería dejarse llevar por sus instintos más básicos. El Malfoy acaricia con locura el muslo de su Némesis jugueteando de arriba abajo por el camino del pecado, el fuego llegando ya a su máximo exponente. La pelirroja contesta con un fuerte gemido ahogado por los febriles labios del muchacho.
Ambos deben separarse en busca de aire, y nuevamente sus candentes ojos hacen contacto.
La implacable conciencia ataca a Rose.
- Malfoy, yo, no…-suspira Rose avergonzada, intentando alejarse.
La chica puede ver el indomable fuego en los ojos de Scorpius, su infinita hambre de ella, y se asusta. Retrocede despacito, luchando contra sus instintos. Pero una fuerte mano la detiene.
-Sólo por esta vez, Weasley...
Y se funden nuevamente en la pasión. Y dejan que sus más básicos instintos les dominen. Y dejan que sus deseos se hagan dueños de su voluntad. Y dejan que sus manos recorran aquellos lugares prohibidos que tanto tiempo llevan queriendo descubrir. Y permiten por un día dejar de ser enemigos, para convertirse en amantes. Solo los libros son mudos testigos de su prohibida pasión.
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¡¡¡HOLA A TODOS!!! :D Aquí vengo con una nueva idea!! :p
espero que os guste!
He pensado en hacer breves encuentros con diferentes parejitas del mundo de Harry Potter!(Puede ser de cualquiera generación, y cualquier pareja)
En realidad, a mí lo que más me gusta es juntar parejas prohibidas, imposibles, y esas cosas, pero bueno, que si alguien me pide por ejemplo hacer un Ron/Hermione (o cualquier otra pareja establecida), yo se lo hago igualmente! :p
Por tanto, os digo:
En un principio, si no tiene éxito, esto se quedará tan solo como un one-shot de Rose y Scorpius.
Pero si recibo algún comentario pidiéndome que escriba algún encuentro de cualquier otra parejita, yo continuaré con esa pareja, y así iré haciendo poco a poco nuevos encuentro de parejas.^^
O sea, que si la idea tiene más o menos éxito, vosotros me pedís encuentros de vuestras parejas preferidas, y yo os los doy, sean quienes sean! :p
Muchas gracias por todo!
MIL BESOS!!!!!! :D