Tituladas 15.2% · 30,269 de 199,415 descubiertas
Rescatado 25.3% · 23,841 de 94,296 páginas identificadas · 23,835/24,495 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 100272 · de

Historia 100272 — capítulo 15

Luego de que Kathleen terminara de comprar varios chascos en Sortilegios Weasley, salió del local acompañada por nada más ni nada menos que Charlie Weasley, segundo hijo del matrimonio Weasley, cuñado de su mejor amigo aventurero amante de los dragones.

Iban caminando tranquilamente hablando de sus gustos y aficiones y riendo de vez en cuando con alguna que otra anécdota. Cuando llegaron a la heladería de Florean Fortescue, compraron dos helados de chocolate y se dirigieron a la terraza del local para disfrutar el aire fresco y entretenerse observando a los transeúntes.

-Algo que siempre me llamo la atención es el sistema de las casa de Hogwarts- admitió Kathleen y miro a su acompañante- ¿Cómo es que te designan en cada casa?

-¿Es tu primer año en Hogwarts?- afirmo Charlie, más que preguntar.

-Exacto, primero y último.- contesto la chica.

-Bueno, generalmente, a los de primer año los hacen llegar desde la estación de Hogsmade hasta el castillo en pequeños botes. Y cuando el resto de los estudiantes ya están en el Gran Salón, los hacen entrar y la profesora McGonagall te llama por tu nombre, tenés que adelantarte y sentarte en un taburete frente a todo el colegio. Después te coloca el sombrero seleccionador y éste grita bien fuerte a que casa perteneces.- concluyó su relato con una sonrisa añorante.

-¿Crees que yo tenga que pasar por todo eso?- pregunto Kathy horrorizada.

-No lo sé- admitió Charlie rascándose la barbilla- Cuando yo estaba en Hogwarts, nunca hubo un intercambio como el tuyo, pero lo más seguro es que si.

-Y lo más seguro es que no pase- dijo la adolescente muy pertinaz- No pienso hacer el ridículo de esa manera, imagínate yo rodeada de nenes de once años, seré el hazme reír de toda la escuela- exclamo alterada. Causando que Charlie riera.

-Seguro que harás una gran entrada. Se nota que sos la hija de tu padre- comento divertido.

-Creeme, me lo han dicho muchas veces.- afirmo la chica sonriendo con autosuficiencia.

Estuvieron charlando el resto de la tarde hasta que oscureció, y solo fue en ese entonces, cuando Kathleen se dio cuenta de lo rápido que había pasado el tiempo, y que su padre la regañaría por tardarse tanto. Explicándole esto a Charlie, quien insistió en acompañarla hasta el Caldero Chorreante, junto sus pertenencias y comenzó a dirigirse hasta el final del callejón.

Fuera de la taberna, en plena calle del Londres muggle, Kathleen vio con satisfacción la expresión de sorpresa y admiración por el vehículo que la esperaba.

-A que es hermosa, ¿verdad?- dijo señalando a la Harley.

-Es fantástica- silbó el muchacho-¿Es tuya?

-Por desgracia no- comento apenada- Es de mi papá, pero logre convencerlo que me la prestara de vez en cuando- explico sonriendo con maña.- Si quieres, otro día te llevo a dar una vuelta.- ofreció.

-Eso sería genial.- asintió el pelirrojo.

-Buenísimo- dijo subiéndose a la moto y poniéndola en marcha.- Espero tu lechuza para ver cuando nos juntamos de nuevo- aviso guiñándole un ojo- Adiós.

Y dicho esto, se alejo por la calle en dirección a su hogar.

La sensación de sentir el viento chocar contra su rostro era inigualable, ya sea que anduviera sobre una escoba por encima de las esponjosas e inmaculadas nubes del cielo, o en una bulliciosa y ajetreada calle del centro de Londres sobre la moto de su padre. Sumado a esto, la adrenalina que llegaba a experimentar debido a los riesgos que constantemente iban a la par de cualquiera de estos dos medios de transporte.

El sol se encontraba en sus últimas, era ese momento del día en el cual ocurría la transición de la claridad a la oscuridad sin llegar a cubrir todo en tinieblas. Kathleen regresaba apresurada al número 12 de Grimmauld Place. Si bien su padre no le había establecido un horario de llegada en concreto, ella sabía que el comenzaría a preocuparse aun mas siendo conocedor del trafico muggle a esa hora.

Estando a pocas cuadras de su casa, la detuvo un semáforo en rojo. Rojo, como el cabello de Charlie. Era extraña, incluso hilarante la manera en que se había conocido esa tarde, y luego reconocido como "el hermano mayor de Fred", en el caso del chico y como "la hija de Sirius Black", por su parte. De inmediato habían congeniado, el era un chico amable, divertido, aventurero y despreocupado, cualidades que ella misma admiraba y le hacía simpatizar aun mas con el Weasley dragonolista. Definitivamente llegarían a ser grandes amigos… y ¿por qué no, algo más? Debia admitir que el pelirrojo era atractivo y tenía algo en su mirada que le gustaba, pero ¡por Merlín! ¿en qué cosas pensaba, si recién lo había conocido? Seria amigos y nada más, puntualizo. *Pero eso no le quita lo lindo,*dijo maliciosamente una voz en su cabeza.

Viendo que ya tenía permitido avanzar, acelero y dejo que la velocidad volara de su mente, esas ideas descabelladas que se hacían escuchar de vez en cuando.

Llegando a su casa, le sorprendió que su padre no le dijera nada por su demora, pero ¡qué rayos!, era el mismísimo Sirius Black del que estaba hablando, y ella había salido igualita a él.

Riendo divertida junto a su padre, después de que este le pego juguetonamente con una revista, apurándola a que se cambie de ropa, subió de dos en dos los tres tramos de escalera que la separaban de su habitación y se alisto para la cena de esa noche, la cual sería en la casa de Remus y Tonks.

-Dale Kathleen, que se hace tarde- grito Sirius cuarenta y cinco minutos después desde el vestíbulo.

-Enseguida bajo- contesto también elevando la voz, y seguido a esto se escucho un fuerte 'plop' en el vestíbulo y allí se encontraba ella.

-Podrías apurarte mas- comento Sirius a modo de sarcasmo, sonriendo.

-Se hace lo que se puede- dijo la chica encogiéndose de hombros divertida.

La cena en lo de su padrino transcurrió amenamente. En un momento ella y Harry se fueron al patio a jugar con el pequeño Teddy mientras los adultos charlaban de trabajo y otras cosas, en el comedor. Tanto ella como el ojiverde reían junto al niño, al cual estaban haciendo flotar a pocos centímetros del suelo, lo que provocaba que este se desternillara de la risa.

Era una fresca noche de luna nueva, el firmamento cubierto de estrellas era el que iluminaba el amplio patio de la casa.

-¿Ya recibiste la carta de Hogwarts?- pregunto Harry mientras hacía salir burbujas desde la punta de su varita.

-Aun no.- contesto Kathleen fragrante- ¿Cuándo se supone que debe llegar?- cuestiono curiosa.

-La verdad, ni idea- admitió el ojiverde encogiéndose de hombros- Calculo que pronto.

-¿En qué casa estás?- pregunto Kathy.

-En Griffindor, y espero que vos también estés allí, serias una gran adhesión al equipo de quidditch.- comentó.

-¿Tú crees?- dijo observando a Teddy jugar con las burbujas- A mí también me gustaría estar en Griffindor… ¿pero quién sabe? Capaz no termino allí…

-Mientras no termines en Slytherin- agrego Harry con sorna.

-No entiendo todo ese prejuicio que tienen con esa casa. Tal vez termine allí, después de todo soy una Black- la chica a la vez que alzaba al niño en brazos.

-Pero tampoco olvides que sos la hija de Sirius- comento el muchacho.

-Buen punto, en eso tenés razón- coincidió Kathy, y ambos emprendieron el camino de vuelta a la casa.

Dentro del comedor Sirius, Remus y Tonks bebían te, mientras charlaban de algo que al parecer era privado ya que en el momento en que Harry y Kathleen con un Teddy rubio en brazos, ingresaban al lugar, se callaron de inmediato, lo cual no paso desapercibido por ambos adolescentes.

-Saben que somos lo suficientemente maduros como para que nos guarden secretos- espeto Kathy con una ceja enarcada, mientras le daba a Remus su hijo, quien alargaba sus pequeños bracitos en su dirección.

-¿Quién dijo que estamos guardándoles un secreto?- salto a la defensiva Sirius.

-Y… Es evidente, sino no se hubieran callado de repente, cuando Harry y yo entramos.- le recrimino la chica.

-Vamos Kathy, no seas perseguida.- reclamo el ojiverde al ver la expresión de nerviosismo de su padrino.

-No soy perseguida, hay algo que me están ocultando y quiero saber que es- demando Kathleen muy cerca del enojo.

Era cierto, hacia días que notaba ese tipo de comportamiento por parte de su padre y de su amigo, en un par de ocasiones al ingresar en alguna habitación en la que estuvieran los dos, se callaban y cambiaban de tema radicalmente. Y ya comenzaba a preocuparse.

-Bueno, está bien, te lo diré…- consintió Sirius derrotado.- Sentate.- pidió señalando un asiento vacío frente a él.

Kathleen hizo lo que su padre le indicaba y se sentó, observándolo con interrogación en la mirada, y a su vez instándolo a hablar. Sirius se removió inquieto en su silla, reflexionando por donde comenzar.

-¿Y bien?- lo apuro la adolescente.

-Bueno… Veras, hace un mes aproximadamente, un grupo de ex-mortifagos escapo de Azkaban…-comenzó a hablar mirando a su hija.

-¿Pero cómo es eso posible?- lo interrumpió la chica sorprendida.- ¿Cómo es que no lo publicaron en el Profeta?- exclamo alarmada.

-Ordenes de Fudge, no quiere preocupar a la sociedad mágica. Hemos pasado tiempos difíciles cuando Voldemort se encontraba en pleno auge, y no quiere que la gente se alarme.- explico como quien no quiere la cosa.

-¿En serio? ¡Qué idiota!- se quejo la chica- Lo primero que tendría que haber hecho es prevenir a la gente semejante cuestión.

-Y eso mismo piensan todos en el Ministerio.- intervino Remus.- Pero no podemos hacer nada…

-Bueno, volviendo al tema…-tajo Sirius la discusión- El asunto es que yo junto a un grupo de auror- miro a Tonks- Vamos a tener que partir en una misión muy expuesta, para encontrar y capturar nuevamente a los mortifagos- Kathleen lo miro alarmada- Por lo que me voy a tener q ausentar por tiempo indefinido y sin contacto con alguien ajeno a la misión.

-¡Estás loco!- exploto su hija- ¡Es muy peligroso! ¿Te das cuenta de que te acabo de encontrar? ¡No te quiero perder!- bramo la chica con la vista nublada.

-Primero, es mi trabajo te guste o no- dijo Sirius cortante- Y segundo, soy un auror suficientemente calificado para emprender una encomienda de este grado, gracias por la fe que me tenés…- agrego sarcásticamente.

-¡Aigh! No se trata de eso.- replico elocuente.- Sino que me preocupo por vos, papá.

-Ya lo sé hija, pero eso no es necesario, voy a estar bien…- sostuvo tomando a su hija de la mano y presionándola cariñosamente.

Kathleen se calló unos segundos, reflexionando acerca de todo lo que acababa de escuchar. No le agradaba para nada, pero su padre tenía razón, el estaría bien y tendría que confiar en él y en sus capacidades. Después de todo, ese era su trabajo y era muy capaz.

-Está bien. ¿Y cuando se supone que partís?- cuestionó más calmada.

-Estoy haciendo lo inimaginable para atrasarlo lo más posible. No me pienso perder el día en que partes a Hogwarts.- explico- Es la última oportunidad que tengo de acompañarte a King Cross- agrego guiñándole un ojo.


Prometo que el próximo capitulo sera mejor :$

Comenten plis..

Besos ;)