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Historia 100272 — capítulo 14
-¿Cómo lo lleva?- preguntó Remus cautelosamente dirigiendo una mirada fugaz a la puerta.
-Es difícil de decir…-dijo Sirius- cuando está rodeada de gente se la ve como si nada hubiera pasado. Pretende ser fuerte y cree que no me doy cuenta de que llora hasta dormirse.- contestó mirando fijamente la mesita ratona que había frente a él.
Habían pasado varios días desde que el misterioso chico de la lechuza imperial había enviado esa devastadora carta. Y todos los días eran lo mismo para Kathleen, fingir que se encontraba de maravilla para después encerrarse en su habitación y descargarse todo lo que no había podido descargarse durante el día. Poco a poco lo iba superando, pero lo que más le dolía era la decepción que sentía, antes de ser su novia, había sido su mejor amiga, creía conocerlo, pero al parecer había sido todo una farsa, una mentira y se sentía tan estúpida, tan usada que despertaba un nuevo sentimiento en ella hacia el chico, desprecio.
-¿A dónde vas hija?- pregunto Sirius al ver que la chica pasaba por delante de la puerta de la sala de estar camino hacia el vestíbulo.
La chica al escuchar la voz de su padre, volvió sobre sus pasos e ingreso al lugar, sonriendo al ver a su padrino allí.
-Oh, no sabía que habías venido Remus- se acerco a saludarlo sonriente.
-Llegue hace unos minutos- se explico abrazándola gentilmente.- ¿Cómo te encontras?- pregunto sutilmente.
-Mejor que hace unos días atrás- contesto viendo la dirección con la que venía la pregunta de padrino. Y era cierto, hoy finalmente podía decir que se encontraba bien, tras una larga noche de llanto, se había despertado totalmente renovaba y llena de energía.
-¿Vas a algún lado?- pregunto extrañado.
-De hecho si, voy a la madriguera, recibí una lechuza de Harry, al parecer organizaron un picnic y estoy invitada.- explico concluyendo con una sonrisa sagaz.
-Bueno, pasala lindo y manda saludos de mi parte…-dijo Sirius feliz de ver a su hija con un mejor estado de ánimo.
-¡Potter!- grito la muchacha sonriente.- ¡Tanto tiempo sin verte amigo!- exclamó abrazándolo, tras acercarse al grupo. Siguiendo las instrucciones del ojiverde se había aparecido en un pequeño bosque alejado de toda civilización muggle. Y había encontrado a los chicos reunidos a unos metros de ella. Eran bastantes, Harry y Ginny, Ron y Hermione y los gemelos. Seguido de esto saludo a todos amablemente aunque noto cierta indiferencia de parte de Hermione, aunque decidió ignorarlo.
-Nos dijo Harry que no la estabas pasando bien últimamente asique decidimos invitarte así te despejabas un poco- la saludo Ginny abrazándola amablemente.
-En mi opinión este chico debe tener excremento de gnomo en su cerebro… porque dejar a una hermosura como vos…- dijeron los gemelos al unísono haciendo que la referida reír con ganas.
-¡Ustedes sí que saben que decir!- exclamo aun riendo.
Luego del almuerzo decidieron jugar un partido de quidditch, pero como eran pocos decidieron repartirse en dos equipos poco convencionales, Ginny, Hermione, Ron y Kathleen estaban en un equipo, los primeros eran cazadores y la ultima golpeadora. En el otro equipo estaban Harry, Fred y George, también los primeros cazadores y el último golpeador. Decidieron jugar sin buscador porque eran pocos, pero no quisieron omitir los golpeadores porque no sería tan emocionante, solo que los redujeron a un golpeador por equipo.
Comenzaron dándole ventaja al equipo de Harry debido a que el equipo de Kathleen tenía más jugadores. Era muy divertido ver a Harry tratando de jugar de cazador y esquivar a su veloz novia, quien tenía más experiencia que él en ese puesto. Luego de que ella le arrebatara la quaffle, Fred y George se lanzaron a ella y desorientándola, obtuvieron la pelota y se dirigieron a los "postes" en los que Ron atajaba, esquivando a una desestabilizada Hermione que hacia lo que podía por mantenerse sobre la escoba. Estaban a punto de marcar un tanto cuando una "bludger" salió disparada en dirección de los gemelos quienes al tratar de esquivarla perdieron la quaffle que fue atrapada por Ginny, no dándoles tiempo de recomponerse que ya había marcado un tanto. Kathleen sonrió feliz de haber tenido que ver con esto. Realmente le gustaba su puesto, era perfecto para desquitarse cuando se sentía frustrada o vengarse de alguien, o simplemente disfrutar de la adrenalina de pegarle a la bludger con todas sus fuerzas.
Ahora iban 60 a 40, un difícil, peleado y muy divertido partido, ya que las risas no faltaban. Ron había conseguido perderle el miedo a sus hermanos y estaba atajando lo mejor que podía y el pobre de Harry lidiaba con defender sus postes o hacer feliz a su novia. Hermione sorprendentemente le había arrebatado la quaffle a Fred y había marcado un tanto lo que le había dado valor para atreverse a jugar un poco más. Ginny era la estrella del partido, y Kathleen y Fred volaban de un lado a otro disputándose la única bludger y lanzándosela al equipo contrario.
Kathleen observaba el partido concentrada, procurando que ninguna bludger golpeara a sus compañeros y calculando en que momentos seria propicio lanzarla hacia sus contrincantes. Ginny llevaba la quaffle fuertemente agarrada contra su cuerpo mientras se dirigía rápidamente hacia donde Harry estaba, pero George tomando ventaja de la bludger que volaba cerca de él, la golpeo con su bate en dirección a su hermana, Kathleen rápidamente se posiciono entre ambos y golpeo la bludger desviándola en dirección a Harry para que así Ginny marcara otro tanto.
El partido termino cuando Fred marco el tanto número 150, que es donde habían acordado terminarlo. Bajaron de sus escobas y se dirigieron a donde había dejado sus pertenencias.
-No me importa, era tu trabajo encargarte de la bludger- espeto Hermione quien estaba algo molesta con su golpeadora ya que no la había ayudado cuando George le lanzo una bludger que termino por impactar en su brazo.
-No es mi culpa Hermione- se defendió Kathleen impertérrita- ¿Cómo querés que te defienda si se me hizo astillas mi bate? - En un momento del partido Kathleen tuvo que intervenir velozmente entre la bludger y Ron provocando que en un mal movimiento, su bate al golpear la bludger se partiera en dos.
-Vamos Hermy- intervino Ron abrazándola por la cintura- Es solo un partido de quidditch.- dijo tratando de calmarla.
-Pero me podría haber roto el brazo- se quejo aun fastidiada.
-O la cabeza- agregó Fred riéndose- Hermione es quidditch. Es un juego violento. ¿Qué esperabas?
Después de eso, Hermione se calmo un poco, aunque seguía algo ofendida con Kathleen, no que a ella le importara por supuesto. El día terminó y Kathleen se despidió de todos, incluida Hermione y se fue a casa.
Al día siguiente en el numero 12 de Grimmauld Place, Sirius y Harry se encontraban en la cocina almorzando y discutiendo acerca de una misión que pronto tendría que realizar el auror, cuando entro Kathleen en la habitación. Venia algo despeinada y soñolienta, aunque más que soñolienta, tenía una cara de zombi bárbara. Tenía un chupín azul oscuro, una remera musculosa negra y zapatillas haciendo juego.
-¡Hasta que te despertaste!- exclamo Sirius a modo de saludo.
-Perdón, ayer me quede despierta hasta tarde.- se justifico mientras saludaba a cada uno con un sonoro beso en la mejilla.
-¿Y qué te quedaste haciendo?- pregunto Harry antes de llevarse el tenedor a la boca.
-Leyendo.- contesto Kathy como si fuera lo más obvio del mundo.
-¿Qué leías?- inquirió curioso el ojiverde.
-Sonetos del Hechicero.- contesto tomando un sorbo de su vaso.
-Con razón te quedaste hasta tan tarde.- exclamó Sirius.- El que lo empieza a leer, no puede parar- explico al ver la expresión de desconcierto de Harry.
-Así es, no lo pienso volver a leer…- declaro Kathleen.
En ese momento miro su plato, que mágicamente había aparecido y sintió la necesidad de abrazar hasta el ahogo a Dobby, ya que le había preparado su comida favorita, cordero y papas azadas.
El almuerzo transcurrió normalmente, entre charlas y charlas. Cuando Harry contaba que tal había ido el picnic, ella aprovecho para avisarle a su padre que esa tarde iría a Diagón a comprar un nuevo bate, provocando nuevamente la tan conocida discusión de "no pagas vos, pago yo". Esta vez, el vencedor fue Sirius, que además de darle dinero de mas, le permitió ir hasta el lugar en su moto, oferta que le dio la victoria.
Un aspecto muy común en Kathleen era su amor a ser el centro de la atención, por eso no dudo en sonreír altaneramente a los muggles y magos que la vieron bajar de la Harley Davidson con un atuendo que la hacían parecer una estrella de rock, se había puesto su vieja campera de cuero y lentes tipo Ray-ban espejados. Entro en el Caldero Chorreante y fue hasta la barra.
-¿Qué tal Tom?- saludo al cantinero a la vez que se quitaba los lentes.
-Señorita Black, que gusto verla por aquí- exclamo el mago jorobado mientras limpiaba un vaso de vidrio con un repasador viejo.- ¿En qué le puedo servir?
-Por ahora, dame una cerveza de manteca.
-A la orden- dijo el tabernero divertidamente y le tendió una botellita de vidrio en la que comenzaba a verse gotitas de agua debido al contacto del frio de la botella con la temperatura normal.
Kathleen tomo la botella, la destapo, se despidió de Tom dirigiéndose al patio del establecimiento para ingresar al callejón.
Atravesó la abertura que se formaba tras golpear la pared con la varita, y se encamino rápidamente al local de Artículos de Calidad para Quidditch.
Definitivamente era su local favorito en todo Diagon. Era como un templo del quidditch, en las paredes había uniformes autografiados y enmarcados de equipos como los Puddlemere United, las Avispas de Wimbourne, los Chuddley Cannons y su favorito, las Arpías de Holyhead; también se podían observar distintos modelos de escobas ordenados por orden de salida al mercado y calidad. En una vitrina había libros y manuales de mantenimiento de escobas, junto con betunes de todas las mascar conocidas. Por otro lado había una sección en la que vendían túnicas, remeras y demás prendas con los logos de los equipos de quidditch más conocidos, y también equipamiento para jugar. En un rincón había una jaula llena de bludgers que zumbaban y se golpeaban entre si, a su lado un canasto con estáticas quaffles y revoloteando pasivamente por todo el lugar snitches doradas. El lugar olía a madera recién barnizada y cuero nuevo, y eso era lo que más le gustaba a Kathleen.
Aproximadamente una hora más tarde, Kathleen salió del local con una bolsa de papel en cada mano, en una había un bate nuevo de golpeador y un equipo de mantenimiento de escobas, en la otra había una remera verde oscuro con una garra dorada en la parte del pecho y guantes de quidditch nuevos.
Iba caminando tranquilamente cuando se puso a mirar a un niño de alrededor de tres años que volaba en una escobita de juguete, por lo que se distrajo y se golpeo fuertemente contra algo y callo sentada al suelo.
Estaba preguntándose con qué demonios se había chocado cuando una sombra le tapo la luz del sol. Al levantar la mirada, vio a un chico que le ofrecía la mano para levantarse.
-Gracias- dijo Kathleen observando al muchacho.- ¿Choque contra vos, verdad?- pregunto avergonzada.
-Sí, pero no te preocupes, soy muy duro- exclamo riendo. Y tenía razón, era un chico alto y muy corpulento que aparentaba tener un poco más de veinte años, y a decir verdad, era muy atractivo. Sus ojos eran de color azul oscuro y su cabello desprolijo era pelirrojo. Tenía una camiseta de mangas largas blanca y encima de ella un chaleco de cuero marrón claro, pantalones y botas del mismo material pero más oscuros y una capa de verano verde oscuro.- Creo haberte visto antes en Artículos de Calidad para Quidditch. ¿Puede ser?
-Sí, estaba comprando un bate nuevo, porque el mío se rompió.- asintió Kathy.
-Así que golpeadora- observo el pelirrojo- Yo fui buscador en mi época, por cierto mi nombre es Charlie- se presento.
-Kathleen- dijo la chica sonriendo.
-Un placer Kathy- exclamo dedicándole una brillante sonrisa- ¿Vas a Sortilegios Weasley?
-Sí, ¿Cómo lo sabes?- pregunto sorprendida la adolescente.
-Te escuche hablar sola en la tienda- contesto riéndose de la cara de vergüenza que puso Kathy.- Yo también me dirijo hacia allí, si querés podemos ir juntos.
-Si, por supuesto- convino Kathleen encantada.
El local de los gemelos, estaba como siempre atestado de gente, no solo niños y adolescentes, sorprendentemente también había adultos, y no, no eran los padres de los niños. Kathleen vislumbro una cabeza pelirroja junto a la estantería de productos para la bruja adolescente, se dirigió hacia allí y vio a Fred con su túnica color morado, aconsejando a un grupo de niñas de trece años que reían escandalosamente. El gemelo levanto la mirada, vio a la chica y le sonrio.
-¡Kathy! ¡Mi cliente favorita! ¿Cómo has estado?- se acerco y abrazo cariñosamente a la chica.
-De maravilla- contesto riendo por el abrazo.
Solo cuando el pelirrojo soltó a Kathy se percató de la presencia de otro pelirrojo que estaba detrás de la chica.
-¿Charlie?- dijo Fred extrañado- ¿Cuándo llegaste?
-Recién.- contesto encogiéndose de hombros sonriente.
-¿Se conocen?- pregunto Kathleen desconcertada.
-¡Sí!- contesto Fred- Charlie es mi hermano mayor, el que te dije que trabaja con dragones en Rumania. ¿Y ustedes de donde se conocen?
-De recién- contesto Kathleen riéndose.- Que pequeño el mundo- comento advirtiendo las similitudes entre ambos hermanos y reprendiéndose mentalmente por no haber caído en la cuenta.
-¿Y ustedes?- pregunto Charlie- ¿De dónde se conocen?
-Esta preciosura es la hija de Sirius- explico Fred.
-¿La famosa hija de Sirius Black?- inquirió el pelirrojo mayor sorprendido.
-Exacto.- afirmo la muchacha riendo.
-Entonces…- comenzó Charlie sonriendo pícaramente- Señorita Black, ¿le gustaría acompañarme a tomar un helado, después?
-Por supuesto que sí- contesto la adolescente ignorando la expresión de Fred quien no paraba de levantar las cejas en de un modo picarón.
Mil disculpas por el atraso! Ahora que empece las clases no voy a subir capítulos mas seguido, pero les aseguro que haré todo lo que pueda para subir aunque sea y como mínimo una vez por semana... Espero me sepan comprender...Besos :)