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Historia 100272 — capítulo 13

Si antes se los veía a Sirius y a Kathleen en buena relación, luego del paseo en moto de aquella noche, se los veía como verdaderos padre e hija.  Kathleen ya no le llamaba "Sirius", sino papá o papi o simplemente pá.  Eso era realmente extraño, nunca se había dirigido a nadie de esa manera, ni siquiera a su padre adoptivo, al cual por cierto adoraba. Era como si la palabra no existiera para ella. Claro, que ahora todo era diferente, tenía a su padre, a su verdadero padre y no lo iba a desaprovechar. Siempre que tenían un tiempo libre salían a pasear, a veces solos, otras con Harry y Teddy. Iban  al Londres muggle en donde llegaban a pasar desapercibidos cuando Sirius no miraba extrañado a los carteles luminosos ni señalaba sorprendido a las personas que según él "iban caminando por la calle hablando solos a través de un plástico rectangular"; otras veces recorrían el Callejón Diagon deteniéndose varios minutos en la tienda de "Artículos de Calidad para Quidditch", "Flourish y Blotts" o "Sortilegios Weasley". En muchas ocasiones tomaban la Harley Davidson y se iban a donde el viento los llevara, recorriendo mucho los alrededores de Londres, para luego detenerse en algún descampado y hacer un picnic al aire libre disfrutando el paisaje silvestre que los rodeaba.

Sirius estaba disfrutando completamente cada segundo junto a su hija, aun sin dejar de lamentarse el hecho de no poder verla crecer, y se preguntaba que iba a hacer cuando la chica tuviera que irse a Hogwarts a estudiar. Obviamente la extrañaría a horrores, y se aburriría un tanto más. Aunque siempre podría ir a visitarla en las salidas a Hogsmade, si es que la muchacha no tenía una cita con alguien ese día, pero pensándolo bien, eso no lo detendría, le daría más motivos para ir a ver qué es lo que hacía y si algún chico repleto de hormonas se quería propasar con su hija, porque siendo objetivo, reconocía que su hija era preciosa y sexi. Solo pensar en su hija en manos de un adolescente calenturiento, le hacía salir humo por las orejas. Si, los celos Black se abrían paso, pero no solo esos, sino que también los celos de padre.

Era un sábado alrededor de las diez de la mañana y Sirius y Kathy se encontraban jugando al snap explosivo en la sala de estar. Justo ese día, Harry se había ido con su novia a pasear en escoba a quien sabe dónde, y seguramente llegaría tarde. Eso no les preocupaba, aun se tenían el uno al otro y sabiendo como venia la mano en menos tiempo de lo que pensaban aparecería Remus por la chimenea. El hombre de pelo castaño claro y ojos ámbares, visitaba muy seguido la casa, el siempre muy correcto queriendo cumplir con su papel de padrino, asignado haría dos meses atrás. Y, conociendo a la, ahora, familia Black, el profesor de Defensas Contra las Artes Oscuras, que era muy apreciado, siempre era cálidamente bienvenido en la casa. Si, dicho y hecho, cuando el caballo de Kathleen terminaba de exterminar al alfil de Sirius, la muy conocida llamarada verde, rugió en la habitación, anunciando la llegada del licántropo.

Remus se acerco por detrás de Kathleen observando cómo iba el juego y viendo la frustración en el rostro de su ahijada, decidió ayudarla un poco.

-F3 torre- le susurro a la chica con una sonrisa picara pintada en el rostro.

-Jaque Mate- se escucho a la chica decir, tras dar la indicación a su pieza de ajedrez, y sonreir burlonamente a su contrincante. Se dio vuelta y abrazo y beso a su ayudante en la mejilla- ¡Gracias querido padrino!- exclamo contenta.

-¡Remus! ¡Se supone que sos mi amigo!- se quejó Sirius.

-¿Qué apostaron esta vez?- pregunto el susodicho, tras una sonora carcajada, mientras se sentaba cómodamente en una butaca.

-Que si el perdía me dejaría manejar la moto las veces que yo quisiera.- contesto con autosuficiencia.

-¿Y si no?- cuestiono curioso.

-No iba a tener novio hasta los veintiuno.- contesto Sirius algo resentido por la derrota.

-Entonces menos mal que te ayude Kathy, aunque seguramente no le llevarías la corriente…- exclamo Remus sonriendo por lo celoso que podía llegar a ser su amigo.

-Y no- replico Sirius- Si ya tiene uno. -anuncio cruzando los brazos hecho todo un gruñón.

-¡Yo nunca dije que tuviera novio!-salto a defenderse la aludida.

-Pero tampoco lo estas negando o ¿sí?- dijo Remus sonriendo entre dientes.

-Voy a buscar té- exclamo bruscamente la adolescente, levantándose rápidamente y encaminándose a la cocina.

Remus miro muy divertido a su querido amigo que seguía portando una expresión malhumorada. Le causaba gracia ver el lado paternal de Sirius, y aun mas verlo volverse un cascarrabias celoso.

-Vamos, Canuto, no es una niña como para que te comportes así.- le dijo en tono apaciguador tratando de que entre en razón.

-Lo sé- admitió  con la cabeza gacha.- Pero se como son los chicos de su edad, son como era yo y no quiero que termine lastimada.

-No te tenés que preocupar por eso.- le aseguró el licántropo- Kathleen es una chica muy lista y sabe que es lo que le conviene.

En ese momento apareció la lechuza imperial que siempre llegaba cada tres días, los magos la observaron significativamente.

-Debe quererla mucho como para mantener una relación a distancia- observo Remus señalando a la lechuza y el pergamino enrollado que tenia atado a la pata.

-Seguramente- sonrió Sirius más tranquilo.

Poco después apareció una Kathleen disgustada, seguida de un radiante elfo domestico que acarreaba una bandeja de plata con tres tazas de humeante té y un plato con biscochos.

-No me dejo traela- se quejo la adolescente sentándose en donde estaba antes.

-Es un honor para Dobby servir a los amigos de Harry Potter- explico con voz chillona mientras depositaba la bandeja en la mesita ratona, en donde previamente estaba el set de ajedrez que luego fue desvanecido por un movimiento de la varita de Sirius.

-Igual, no era necesario. - discrepo con un tono amable.

Enseguida los dos adultos tomaron sus correspondientes tazas de té y bebieron de ella, por el contrario Kathy opto por llevarse precipitadamente un par de biscochos a la boca, y engullirlos plácidamente.

-Esta chica heredo tu amor por la comida- observo Remus sonriendo burlescamente a Sirius.

-Si- confirmo Sirius- Hasta come más que Harry, por suerte entrena diariamente, sino la tendría que subir rodando a su habitación-bromeó.

-¡Ey!- se quejó- Solo como porque todavía soy una nena en crecimiento- se defendió fingiendo inocencia lo que concluyo causando risa a los presentes, hasta que se vieron interrumpidos por un ululeo resentido.- ¡Koichi! Perdona no te había visto.- exclamo levantándose sonriente y dirigiéndose hacia la chimenea que es donde se había asentado el ave. Extrañamente, ni bien Kathleen sujeto el rollo de pergamino, la lechuza salió disparada por donde había entrado, volviendo a su hogar.-Que extraño.

A todo esto Sirius y Remus observaban a la radiante muchacha nuevamente tomar asiento, tratando de desatar el hilo que enrollaba el pergamino.

-Tranquila, no se va a borrar el contenido- dijo Remus riendo ante la impaciencia de la adolescente.

-Ojala que si, anda a saber lo que le escribe ese pibe.- comento un Sirius malhumorado.

-Ay papá, no seas celoso- le reprendió la chica antes de comenzar a leer.

Sirius, sabía que la chica siempre sonreía al recibir esas cartas, asique no dudo en observarla como las veces anteriores. Pero algo en el semblante de esta lo tomo desprevenido, la brillante sonrisa que tenía hacia segundos se había esfumado de repente junto con la expresión de sus ojos, los cuales ahora reflejaban angustia y dolor.

-¿Hija que sucede?-pregunto asustado cuando vio que de sus ojos comenzaban a caer lágrimas. Pero Kathleen no respondió, dejo caer la carta al suelo y salió corriendo de la sala de estar.- ¡Kathy!-la llamo Sirius alarmado.

Remus vio que Sirius se levantaba precipitadamente,  tomaba el pergamino y lo leía rápidamente.-Por esto no quería que tuviera novio.- exclamo tirando el papel con furia contra la mesa ratona y yéndose corriendo del lugar.

El hombre, curioso tomo el papel y lo leyó.

Kathleen:

Esta es la última carta que te mando y con ella mi solicitud del cese de nuestra relación. Fue divertido mientras duró, pero ya no te necesito más. Suerte.

                                                                                              K.O  

-¡Kathy, por favor abrime!- suplicó Sirius por enésima vez golpeando desesperado la puerta de la habitación de su hija. Por momentos escuchaba los sollozos de su hija y eso exasperaba aun más.

-Andate- grito desde adentro- Quiero estar sola.

-Escuchame una cosa Kathleen- exclamo Sirius impaciente- Soy tu padre y te amo, y no te voy a dejar sufrir sola cuando tenés a alguien para que te conforte.

Con un sonoro clic la puerta se abrió sola mostrando a la adolescente tirada en su cama apuntando con la varita hacia la puerta mientras las lágrimas seguían rodando por sus mejillas.

Sirius corrió a abrazarla y ante esto la muchacha lloró aun más desconsoladamente.- Tranquila bebe- dijo suavemente mientras la mecía y la arrullaba.- No llores mas…-

-Es que duele tanto- admitió la muchacha aun sollozando.

-Lo sé, pero nadie en este mundo merece tus lágrimas, y sé que quien se las merezca, nunca te hará llorar, corazón.- le murmuró dulcemente- Así que no llores mas por ese inútil que no te supo valorar. - Concluyó limpiándole una lágrima con la mano.

Kathleen asintió y lo abrazo con más fuerza- Tenés razón papá, pero me cuesta entender por qué, el era mi mejor amigo, yo lo conocía o creo haberlo conocido, ya no sé. No sé qué pensar, el no era así. Merlín, me siento tan usada.-exclamo, esta vez, llorando de bronca.

-Mírame Kahty- le llamo la atención- Sos, aunque me cueste admitirlo, una mujer hermosa y maravillosa, y te mereces que te den la luna, el cielo, las estrellas, todo. Yo se que algún día vas a encontrar a un hombre que verdaderamente te ame y te respete y vas a pensar en este día como tu primer desamor y nada más.

La adolescente  miro a su padre, más calmada, sonrió mientras se limpiaba las lagrimas.- Gracias por ser mi papá.-


Espero les halla gustado.. a mi no me convencio :/Besos :)Comenten