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Historia 100272 — capítulo 32
-¿Y que tal la pasaron en el baile?- preguntó Remus al otro día cuando fue a Grimmauld Place a visitar a su amigo perruno. Eran alrededor de las tres de la tarde, y el mismo lo había recibido envuelto en su bata, aparentemente recién levantado, y con una taza de té en la mano.
-Tan bien como se la puede pasar rodeado de amantes de la sangre pura- respondió en un gruñido quejumbroso.- ¿Té?
-Si, por supuesto… ¿Y rodeado por tu hija, cambió un poco?
-Si, esta vez tenía algo más que hacer que sentarme en mi mesa a beber whisky de fuego, ahuyentar a los buitres que se le acercaban…-Remus rió entre dientes.
-Ahhh, la vida es un bumerán amigo, todo vuelve- suspiró el licántropo- Si mal no recuerdo antes el buitre eras vos…- agregó dándole unas palmaditas en la espalda a la vez que reía.- ¿Estaba linda mi ahijada?
-¡Por supuesto que sí!- exclamó alborotado-Es mi hija después de todo- agregó con un aire de orgullo.
-Será tu hija, pero en lo único que se parece a vos es en la forma de su cabello…
-¡Buenos días caballeros!- anunció Harry de muy buen humor, entrando en la cocina y dirigiéndose a prepararse un té.- ¡Qué bueno verlos!
-Mmm, a mi me parece que este tiene humor de hombre satisfecho- comentó Sirius pícaramente- ¿Se quedó Ginny?- preguntó para incomodarlo y logrando su objetivo.
-Acaba de irse- comentó totalmente sonrojado y menos efusivo que antes. Sirius y Remus comenzaron a reír a carcajadas.
-Si, definitivamente heredaste la vergüenza de Lily- comentó Remus a la vez que un gato atigrado se subía a la mesa de un salto, asustando a Sirius.
-Fahh, esta gata de mierda…-dijo a la vez que lo agarraba y lo bajaba de la mesa.
-Tratala bien porque sino Kathleen se enoja- le advirtió Harry.
-No se va a enterar, sigue durmiendo…-comentó en un susurro.
-No te creas, yo escuché movimiento proveniente de su habitación cuando bajaba para acá.- le dijo.
En ese momento la puerta de la cocina de abrió de par en par, y apareció Kathleen con su mejor cara de dormida y todo el cabello mojado.
-Ni las duchas te saca la cara de muerta…- comentó Remus, levantándose a saludarla.- Me equivoqué Sirius, en algo si se parece a vos…- acotó recibiendo un servilletazo de parte de su amigo.
-No se como tomarlo, si por un cumplido o una crítica- comentó la adolescente algo confundida y soñolienta.
-Que te comparen conmigo nunca va a ser una crítica, bebe.- sacó Sirius a relucir el ego Black. Harry y Remus resoplaron.
-Si, si, lo que sea- asintió Kathleen aún demasiado dormida como para entender de lo que hablaban y se sentaba en la punta de la mesa, aceptando el café que Harry le tendía.
Mas tarde, Sirius acompañó a Remus hasta el salón para despedirse de él, que iba a volver a su hogar por vía flú. Ya casi era la hora de cenar y Tonks literalmente lo dejaría sin comer si no volvía a casa a tiempo.
-Ahh, esperá tenía que mandarle a Tonks unos archivos sobre el caso en el que estamos, ¿Kathy, podés buscarlos?- preguntó a la muchacha que recién entraba en el salón.
-Seguro, ¿dónde están?- era obvio que ya se había despertado.
-En mi estudio arriba del montón de pergaminos que hay en el escritorio, el sobre marrón..- le indicó.
Kathleen salió del lugar trotando ligeramente.
-Olvidé de contarte Remus, en el baile nos cruzamos a su ex novio y a su padre…
-¿En serio? ¿y qué tal?- preguntó Remus curioso.
-Otro par de aristócratas amantes de la sangre pura, su padre se quedó haciendo buenas relaciones conmigo- dijo haciendo comillas con los dedos- Mientras que su hijo sacó a bailar a Kathleen para dejarnos solos. Aparentemente está interesado en hacer conexiones con la mas pura y noble casa de todos los hipócritas de sangre pura… si supiera que soy considerado un traidor…- en eso se escuchó un terrible chillido agudo.- ¡Kathleen!- exclamó Sirius asustado y ambos adultos salieron corriendo rumbo hacia donde provenían los gritos.
Encontraron a Kathleen en la habitación del tapiz con el árbol genealógico arrodillada en el suelo llorando histéricamente.
-Kathleen, Kathleen, ¿qué sucede?- le pregunto alarmado arrodillándose junto a ella y tratando de consolarla, pero ella seguía llorando, ahora en brazos de su padre.- Cielo, ¿qué pasó?
-E-es e-ll-a- dijo ahogada entre sollozos- Fue ella…la que mató… a mamá.- concluyo señalando hacia la pared. Sirius alzó la vista para ver a quien señalaba… Bellatrix.
Una nena de ojos color chocolate y rizos color café, de alrededor de siete años, pintaba con sus crayones de colores en el piso de la sala de estar de su casa. Su madre la observaba mientras preparaba la cena en la cocina. Todo estaba tranquilo, hasta que en la puerta de entrada se escuchó una fuerte explosión seguida de una risa fría y aguda.
La nena, asustada, comenzó a llorar, y su madre, presintiendo lo que ocurriría a continuación, la tomó en brazos y la escondió en un armario que allí había.
-¡No intentes esconderte asquerosa muggle!- se escuchó la voz de una mujer.
-Mami, ¿qué pasa?-le preguntó la niña una vez dentro del armario.
-Shh, no pasa nada, quedate acá , hacé silencio y no salgas hasta que yo te diga…- le dijo su madre apresurada, y cerró la puerta.
Voces y gritos se comenzaron a escuchar, estaban peleando. Hasta que un lastimero y agudo grito de dolor retumbó en el lugar.
-¡Mamii!- gritó asustada la nena al reconocer la voz de su madre en los gritos de agonía. Y sintió pasos apresurados que se dirigían hacia donde estaba ella. La puerta del armario se abrió de par en par revelando a una mujer alta de cabello negro alborotado y mirada asesina.
-Mira lo que encontré Rodolphus- gritó a un hombre que había en la habitación, mientras tomaba a la nena de los cabellos y la tiraba con fuerza sobre la alfombra. Allí estaba su madre, tiesa y pálida, con los ojos abiertos y una expresión de terror marcada en el rostro.
-Mami, mami- trató de llamar su atención, pero su madre no respondía.
-No te gastes mocosa, tu mami esta MUERTAA!! JAJAJAJA- se burló la mujer riendo a carcajadas maniáticas.- Y ahora es tu turno… Pero, ¿Qué tal si antes jugamos un ratito? ¡CRUCIO!
-Lo último que recuerdo es un dolor terrible, como millones de cuchillos cortándome la piel, que siguió hasta que perdí el conocimiento. Luego desperté en el hospital comunitario, y me llevaron al hogar de huérfanos.
Luego de que sacaran a una histérica Kathleen del salón del tapiz y lograran calmarla, había contado la historia, no levantando ni una sola vez la mirada de su té. A su alrededor de habían congregado Harry, Remus, Tonks y Andrómeda, mientras que Sirius se encontraba sentado a su lado, conteniéndola.
Mas tarde, luego de que le dieran a Kathleen una poción para dormir sin soñar, Sirius se encontraba paseando de un lado a otro por el salón.- Te juro que me las pagará era maldita hija de perra. Ya van a ver, cuando la encuentre voy a…
-Atraparla y encerrarla en Azkabán.- lo interrumpió Tonks realmente seria, su cabello color marrón. Sirius la miró como si le hubiera crecido otra cabeza.- No voy a permitir que te conviertas en un asesino y termines tras las rejas cuando tenés a tu hija y ahijado para proteger.
-¿Estás escuchando lo que decís?- le preguntó incrédulo- Esa hija de puta asesinó al amor de mi vida y torturó a mi hija hasta dejarla inconsciente. Por su culpa no pude encontrarlas, por su culpa Kathleen estuvo viviendo sola todos estos años. Merece morir, merece lo peor, merece…
-El beso de un dementor.- lo interrumpió Tonks.- Y es lo que va a recibir. Calmate Sirius porque sino me temo que voy a tener que hablar con nuestro superior y sacarte del caso y se que nadie mas que vos, y mas ahora, quiere encontrar a esta mujer. Así que te pido que pienses en frío y dejes la venganza de lado, no vas a apagar el fuego con fuego.-Sirius se dejó caer en un sillón, suspirando sonoramente.
-Tenés razón. Mejor me tranquilizo.- y todos se quedaron callados, solo el crepitar el fuego se escuchaba en la sala.
Los días pasaron y tan rápido como habían comenzado las vacaciones de Navidad, llegaron a su fin. Ya era hora de volver a Hogwarts. Aunque esto no entusiasmaba a Kathleen para nada. Primero, debido a que amaba pasar tiempo con su padre, aunque sea encerrados en el salón, cada uno leyendo por su parte, ella lo disfrutaba. Segundo, porque tenía que continuar con sus castigos con Snape. Y, tercero, porque vería a Charlie nuevamente y no habían hablado desde aquella disputa en el callejón Diagón. Por otra parte, estaba ansiosa y nerviosa por encontrarse con Kyouya, y esto la preocupaba aún más.
Realmente había estado equivocando, el chico era difícil de comprender, pero ella lo había logrado cuando se hicieron amigos. Tenía una vida complicada, siempre pretendiendo no tener sentimientos, con su fachada de muchacho frío y calculador, fingiendo que lo único que le importaba era obtener un mérito de todo lo que realizaba. Pero la realidad era otra, era cierto en su exterior estas cosas se notaban a simple vista, pero Kathleen no se había contentado con ello, había ido mas allá, y descubierto en Kyouya un chico gentil y bondadoso, que lo único que quería era ser notado por su padre, ser considerado por el mismo, y así alcanzar su mas grande sueño: heredar la compañía, mas allá de que fuera el tercer hijo varón. Verán, las costumbres en Japón son totalmente distintas a las de occidente, allá el hijo primogénito es el que hereda todo o por lo menos esto sucede en la alta sociedad. Así que Kyouya, luchaba diariamente por cambiar esto.
A principio de año, el la había molestado, la había tratado mal, la había manipulado, le había hecho la vida imposible. En conclusión se había encargado de que ella lo odie, y lo había logrado. Y ahora, ella veía como poco a poco el Kyouya que ella conocía y había amado estaba volviendo a ser el mismo. Por esto estaba ansiosa, por ver que sucedería a continuación, pero había un problema a todo esto, ella era aún la novia de Charlie, y aunque estuvieran peleados, lo seguía queriendo igual, por lo que no sabía que hacer y se encontraba totalmente confundida.
Ya se había despedido de Sirius, y queriendo estar sola, se encaminó por los pasillos del expreso de Hogwarts, en búsqueda de un compartimento solitario hacia el final del tren mismo. Al ser por lo menos la mitad de la población de Hogwarts la que había vuelto a sus hogares, podía darse el lujo de viajar sola. No es que fuera antipática ni nada, solo se encontraba en esos momentos en que uno quiere y necesita estar solo, lo cual venía siendo desde que descubrió que la asesina de su madre era prima hermana de su padre. Recordar el pasado de esa forma había hecho decaer un poco su estado de ánimo.
Tratando de dispersarse un poco, sacó de su bolso de mano, su ejemplar de pociones más potentes avanzadas, se acomodó a lo largo de la butaca, apoyándose en la pared opuesta a la ventana y comenzó a leer tranquilamente.
Al cambiar de página, en un momento, un trozo de pergamino cayó sobre su regazo. Lo leyó brevemente y una sonrisa de nostalgia apareció en su rostro.
Kathy, estas rara ¿qué te pasa?
Por cuarta vez, Tamaki, no me pasa nada.
Si claro, y yo no soy rubio natural. Es obvio que algo te pasa con Kyouya…
¿Con Kyouya? ¿A qué te referís?
De la cara de enamorada que ponés cada vez que esta cerca de ti.
Merlín, ¿tan obvia soy?
No, pero me acabas de confirmar mis sospechas.
¿Te parece lindo usar la misma táctica que usé ayer con vos, para que me confirmaras tu amor por Haruhi?
Para nada, me pareció útil. Por lo menos ahora estamos a mano, amiga ;)
Tamaki Suou había sido el primer amigo que se hizo cuando estuvo de intercambio en Japón, era mestizo, su padre era japonés y su madre francesa. Su personalidad era como la de un Golden Retriever, un amigo fiel que siempre esta, en las buenas y en las malas, pero a su vez un idiota desaforado, en el buen sentido. Siempre actuaba melodramáticamente y podía llegar a ser muy crédulo e inocente, pese a su inteligencia (antes de la llegada de Kathleen secundaba a Kyouya en promedio, luego ocupó el tercer puesto). Junto con Kyouya tenía un club, cuyo objetivo principal era hacer feliz a sus compañeras de clases, todo por una sonrisa, y al cuál ella se había incorporado como secretaria de Kyouya, conociéndolo de ese modo.
En un principio, creyó que la personalidad de Kyouya era lo que resaltaba a simple vista, pero había algo que no le terminaba de cerrar. Conforme al tiempo pasaba, mas lo conocía al morocho y sin darse cuenta se enamoró de él.
Ese trozo de pergamino, se lo habían estado pasando entre Tamaki y ella en una clase de pociones, poco antes de el baile en que Kyouya le pidió que fuese su novia.
Actualmente Tamaki se encontraba en el Instituto de Magia de Salem, en Estados Unidos. Se había transferido debido a que su novia Haruhi había recibido una beca de intercambio, y no queriendo separarse de ella, la había seguido hasta los estados. Cabe destacar que el rubio provenía de una familia de alta sociedad, por lo que el cambio de escuela no le afectaba en lo mas mínimo.
La última carta que había recibido de su amigo Tamaki, había sido durante las vacaciones, el día de navidad para ser mas exactos. En ella escribía cuanto la extrañaba y se quejaba de que Haruhi estaba todo el día estudiando y no le prestaba atención; que tuviera unas felices fiestas y que prometiera visitarlo durante las vacaciones de verano.
Tamaki no había sido el único que le había escrito por Navidad. Los gemelos Hitachiin le habían enviado una postal con la Torre Eifel y una chalina color azul eléctrico, que según ellos era perfecta para ella. Hikaru y Kaoru Hitachiin también formaban parte del club, a las chicas les encantaba verlos haciendo el papel de hermanos unidos, por lo demás eran muy traviesos, y en otras palabras, eran la versión japonesa de los gemelos Weasley, por su personalidad y su cabello color rojo. Los miembros restantes del club eran Mori y Honey, el primero alto y silencioso y el segundo con apariencia de niño de cinco años de edad, pese a ser el mayor del grupo. Ambos eran primos, y eran inseparables. De ellos recibió una caja de bombones suizos y no le sorprendía para nada, Honey era amante de los dulces y arrastraba a su primo en ello. Actualmente estaban en Suiza estudiando en una academia de Magia no muy conocida, localizada a pocos kilómetros de los Alpes.
Este grupo conformado por personas tan diferentes, se convirtieron en sus mejores amigos. Y tenían algo en común, la lealtad. Y tenía suerte, porque su nuevo grupo de amigos también era muy leal, una característica propia de los Gryffindor's.
Luego de pensar en todo esto, con su mente decidida, salió de su encierro y se encamino al vagón en donde estaban sus nuevos amigos. Pasó el resto del viaje con ellos, riendo, charlando y discutiendo desde quidditch hasta de las habilidades artísticas de Celestina Warbeck.
-Muy bien clase, ahora hablaremos del Contemplador…- comenzó Remus tras tomar asistencia a los alumnos de séptimo.- ¿Alguien escuchó hablar de ellos alguna vez?- Nadie contesto.-Tomaré su silencio como un "no".- algunos rieron por lo bajo.- Su descripción se encuentra en la página 278 del manual de Tremere, ¿algún voluntario para leer a toda la clase?- nadie se ofreció.- A ver… señorita Patil, si es tan amable…-pidió sonriente, a lo que la muchacha buscó rápidamente la página y comenzó a leer en voz alta.
-"Comtemplador, se le conoce como "el ojo tirano", ya que se trata de un cuerpo globular con un ojo gigante, más o menos esférico, y con unos 10 pedúnculos largos. Su cuerpo esta recubierto de quitina, lo que le da una gran dureza y puede actuar como armadura. Los pedúnculos también tienen ojos, y están situados en la parte superior de la esfera. Tiene además una enorme boca con dientes afilados. El ojo central puede lanzar un rayo antimagia, que le permite bloquear cualquier tipo de magia dentro de su campo de visión. Los demás ojos tienen distintas funciones, uno puede hechizar, otro provocar sueño, transformar en piedra, telequinesis, lanzar un rayo desintegrador, provocar lentitud en el adversario y lanzar el "rayo de la muerte". Si pierde un pedúnculo en combate, sólo necesita una semana para que le vuelva a crecer. Estos pendúnculos perdidos son muy útiles para pociones mágicas de levitación. Los contempladores pueden levitar y desplazarse flotando a voluntad. Esta agilidad en sus movimientos permite que puedan esquivar fácilmente otros ataques, y esto unido a la magia de sus ojos lo convierten un ser muy poderoso. Existe una variedad de contemplador que habita en las profundidades marinas, y que se diferencia del anterior en que tiene unas pinzas como de cangrejo. Tiene además dos ojos extra que le permiten crear una ilusión, con la que engañan a sus víctimas."
- Muchas gracias señorita Patil. Bien, ahora suponiendo que llegamos a encontrarnos con un Contemplador, ¿qué se les ocurre que podrían hacer para combatirlo en el caso de que los ataque?
-¿No se supone que eso nos lo tiene que decir usted?- preguntó Malfoy de mala gana.
- Todo a su tiempo señor Malfoy.- le dijo sin dejar de lado su tono gentil.- A ver señorita Granger, ¿qué se le ocurre?
-¿Se le podría hechizar con el encantamiento de conjuntivitis para dragones? Eso incapacitaría su visión y las funciones de cada uno de sus ojos.- Comenzó dubitativa y concluyó firme con su teoría.
-Nada mal, pero le falta algo… ¿Señor Ootori?
-Primero utilizaría un encantamiento desilusionador en mí o utilizaría una capa de invisibilidad, el Contemplador puede utilizar su rayo antimagia solo si el atacante se encuentra en su campo de visión y siendo que tiene muchos ojos, no se lo puede atacar por la espalda. Luego de ello procedería como la señorita Granger acaba de decir y para finalizar trataría de dejarlo inconsciente o dormirlo..-concluyó acomodándose las gafas
-Excelente, diez puntos para cada uno.
-Ahora vamos a la parte que el señor Malfoy tan ansioso esperaba- dijo irónicamente haciendo reír a los de Gryffindor- Cómo combatir un Contemplador. Para hacerlo deben tener en cuenta…- continuó y siguió hablando de esta criatura tenebrosa hasta concluir el módulo.- Y con esto terminamos por hoy, quiero que estudien todo lo dado para la próxima clase, vamos a hacer una clase práctica.- Todos comenzaron a juntar sus cosas y a marcharse- Black, ¿te quedas unos minutos?
La muchacha lo miró extrañada pero asintió, juntó sus cosas y se acercó al escritorio de su padrino.
-Si me vas a preguntar como me encuentro te aviso que yo…
-No te voy a preguntar nada al respecto, ya se que sos una chica fuerte.- la interrumpió dejándola sin habla.- Solo quería decirte que le contestes las cartas a Sirius porque sigue preocupado por vos.
Kathleen suspiró hastiada- Es que no tengo ganas de seguir dándole mas importancia al asunto, ya está, ya lo superé, si no fuera así estaría internada en la parte de demencia de San Mungo. Pareciera que Sirius no me conoce.
-No es que no te conozca, es tu padre, y como tal se preocupa por vos. Tené en cuenta también que el enterarse de esto también lo afectó a él. No todos los días te enteras de que a la persona que amaste halla muerto asesinada en vez de una enfermedad muggle como creyó por tantos años.
-Lo sé, y tenés razón- admitió cabizbaja- Ahora voy y le contesto las quince cartas que me envió esta semana.
-Así me gusta, ahora andá antes de que llegues tarde a Aritmancia.
Al salir trotando del salón, casi se lleva puesta a otro estudiante.
-¿A dónde vas tan apurada?
-A donde vos también deberías ir apurado, ¿Qué haces acá todavía?
-Te esperaba- contestó como si fuera lo mas obvio.
-No necesitabas hacerlo…
-Lo se, pero era una escusa para pasar mas tiempo con vos, sin levantar sospechas de…-bajó el tono de voz-…tu novio.
-¿Y por qué debería de levantar sospechas de..-imitó el mismo tono de voz-..mi novio, si somos algo así como amigos?- concluyó volviendo al tono normal.
-Por que mis intenciones no son de… amigos.- contestó tranquilamente, lo que hizo que la chica se detuviera en seco, pasmada.- ¿Vas a quedarte ahí?- preguntó sin detenerse.
-¿Quién carajo te hechizo con un confundus?-preguntó irónica.
-¿Quién dijo que estaba confundido?
-Y es obvio, mirá lo que andás diciendo. Kyouya, hace un par de meses atrás me hacías la vida imposible, todavía estoy yendo a los castigos de Snape por tu culpa.
-Lo se, pero debía combatir fuego con fuego, ¿o te olvidás que el primer día de clases terminé usando maquillaje y ropa de ballet femenina?
Kathleen rió ante esto, recordando la apariencia del asiático.- Que genial que estuvo.- comentó secándose las lágrimas.- Igual, me refiero a que antes me tratabas como la basura que hay debajo de tu zapato y ahora me salís con esto. O sos bipolar o te golpeaste muy fuerte la cabeza…
Kyouya suspiró sonoramente.- Algún día vas a entender por que actúo de esta forma.- comentó seriamente, ingresando al salón de Aritmancia.
Kathleen lo siguió por detrás.- Solo espero que pronto.
-Realmente sos un idiota inmaduro- exclamó Kathleen ingresando al despacho de Charlie estrepitosamente y cerrando la puerta con un portazo.
-¿Perdoname, de qué carajo me estás hablando?- preguntó el pelirrojo levantándose de la silla y acercándose a ella.
-No te hagas el estúpido Weasley. Te estoy hablando de como le restarle puntos a Kyouya por levantar la mano y hablar al mismo tiempo antes de que le dieras permiso. Te felicito, muy maduro de tu parte…-concluyó aplaudiendo con ironía.
-Ya sé que estuvo mal, perdón, ¿sí?
-No me tenes que pedir disculpas por nada. Es una tremenda estupidez lo que hiciste, mirá que agarrártelas con él porque las cosas no anden bien entre nosotros…
-¿Y qué querés que haga? Yo no soy ciego ¿sabés? Es obvio que quiere volver con vos…-la interrumpió
-No me importa si el quiere volver conmigo, se supone que tenés que confiar en mi. Pero al parecer no soy de la suficiente confianza como para que me cuentes de Alexa…
-¿Y por qué tendría que hacerlo?
-Porque suspirás por ella en sueños.- le gritó enojada,-¿Cómo te crees que me siento?- agregó con la voz quebrada.- Estoy siendo opacada por ella…- una lágrima cayó por su mejilla.
-Ay, Kathy- suspiró apenado.-No pienses eso.- dijo abrazándola.- Nunca serías opacada por ella, yo te amo ¿recordás?-
-Es difícil competir contra un primer amor.-comentó Kathy, aún abrazada a él.
-Lo sé, pero eso no importa ahora.- suspiró, abrazándola con más fuerza y se quedaron así por unos minutos.- Ella solía ser así, como vos.- comentó.- Por eso te adoro, me recordas tanto a ella…
Al escuchar esto Kathleen se separó de él bruscamente, mirándolo horrorizada.- ¿Sucede algo?- preguntó Charlie desconcertado.
-Si, Charlie.- contestó la muchacha muy dolida.- Solo estás conmigo porque te recuerdo a Alexa, me celás porque te recuerdo a Alexa, me querés porque te recuerdo a Alexa. No por ser quien soy, sino por ser como ella.
-Kathleen, yo…- esto realmente lo tomó por sorpresa.
-No, Charlie. Yo no puedo seguir con vos de este modo. Quiero que alguien me quiera como soy, no por recordarle a alguien que amó.
-Kathleen, lo siento mucho, nunca quise…-al parecer el pelirrojo se había dado cuenta de lo que estaba haciendo.
-No te preocupes Charlie- lo cortó la muchacha sonriéndole gentilmente.-Te entiendo, realmente, te entiendo. Espero que podamos seguir siendo amigos.- el chico asintió.
Al abandonar el despacho de Charlie, Kathleen se sentía triste pero extrañamente, se sentía aliviada. Tal vez lo suyo con el muchacho, no estaba destinado a ser. Era la dolorosa verdad._____________________________________________________________________________________AAAL FIIN! Espero no me odien por tardarme tanto tiempo de nuevo, realmente los admiro y aprecio en demasía, para seguir tan fieles a esta historia. Hy tuve un ramalazo de inspiración y terminé este cap. A aquellos fans de la pareja Kathy-Charlie, porfavor no me odien y sobre todo no me tiren con verduras podridas, si son frescas no me ofenden me puedo hacer una ensalada jaja, no en serio no me odien, esa pareja ya estaba destinada a terminar ni bien la formé. Dato curioso, el contemplador no es de mi invención, sino que imité a JK y me presté de diferentes elementos de la mitología, la información que aparece en este capítulo la saque de esta página por las dudas si me saltan por los derechos de autor y que se yo. Por último y no menos importante, resalto nuevamente: VOY A TERMINAR ESTE FANFIC, para que se queden tranquilos. Plis comenten, los amoo y no me odien!! Chula :)