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Secuestrada Por Un Jeque — capítulo 1
El tiempo que hacía en esa época era agradable y tibio, motivo de la entrante primavera del que suave brisa que hacía zarandeaba las copas de los árboles que estaban en el jardín de la gran casa de los Granger.
En la entrada de la casa, la silenciosa y tranquila mañana era algo perturbada por el relinche y el ruido de unos caballos que llegaban tirando de un carruaje en el cual llegaba el joven Ronald Weasley.
El joven bajó del carruaje vistiendo sus mejores vestimentas y entró a la casa acompañado por el mayordomo de los Granger. Dentro, el joven no hacía otra cosa que ir de un lado para otro de manera inquieta y había llegado movido por el impulso de haber tomado una decisión relacionada con la hija pequeña de los Granger, Hermione.
Ronald pensaba que tal vez había sido mala idea el ir hasta su casa de forma tan repentina, pero sus pensamientos fueron paralizados cuando dos pequeñas manos lo taparon los ojos desde detrás de ella.
-¿Quién soy?-dijo la joven Hermione con voz dulce y juguetona al oído de Ronald.
Ronald se volvió para mirarla y se quedó paralizado ante tanta belleza. Él y ella habían sido amigos desde niños y habían crecido juntos pero Ronald empezaba a verla no solo como amiga, si no como algo más, lo cual hacía que la sangre del joven hirviera de deseo cada vez que la tenía cerca.
Hermione llevaba puesto un hermoso vestido azul claro de media manga y el cabello en un recogido muy favorecedor, por lo que no era extraño que Ronald se quedara mirándola paralizadamente.
-Ron, me gustaría que no me miraras de esa manera-dijo Hermione un poco molesta-Me molesta mucho que me mires así, por no hablar de cuanto me incomoda-concluyó la joven.
-Lo siento Herms - dijo el joven Ronald bajando la mirada a sus pies-Pero este último año has cambiado mucho y…estás radiante y hermosa-
-¿Eso quiere decir que antes era fea?-dijo Herms con un tono de voz burlón.
-No… No era a eso a lo que me refería…-respondió Ronald arrepentido y tartamudeando.
-Bueno…-comenzó la joven chica bromeando con él-En tal caso te perdono-dijo mientras lo tomaba del brazo y lo guiaba hacia uno de los grandes sofás tapizados de color borgoña.
-Pero ahora dime -siguió -¿Para qué has venido tan temprano? No te esperaba hasta la hora del almuerzo.
Ronald cogió una gran bocanada de aire con el fin de intentar coger el valor de decirle lo que había estado pensando.
-Verás Herms, no quiero que vayas a Londres, tu hermano volverá en un par de meses y pues….me propongo pedir tu mano. En cuanto estemos casados, sí aún deseas ir a Londres, yo mismo te llevaré.
Herms se quedó perpleja mirándole, incluso algo exaltada e irritada.
-Ronald…Das por sentadas muchas cosas-pero su tono molesto cambió cuando vio la expresión de dolor del rostro canela del joven, lo que provocó arrepentimiento en sus palabras.-Siento mucho haberte hablado así, pero me temo que el tipo de sentimientos que albergas hacia mí, no son correspondidos por mí, te veo como un gran amigo y siempre lo serás, pero solo eso…amigos, aunque nuestras familias siempre hayan querido que estuviéramos juntos es algo que no puedo hacer. No puedo fingir que hay un amor que no existe, además Ron, somos muy jóvenes, tu solo tienes 19 y yo 18. Pero además, tú sabes que desde que murieron mis padres e estado aislada en mí casa, y ahora me gustaría conocer lugares nuevos y conocer a otra gente.
Se hizo una pausa entre los dos y tras lo que dijo Herms ninguno emitió palabra, solo se podía percibir el rostro de Ronald lleno de molestia.
-Te quiero Ronald - prosiguió Herms rompiendo el silencio-Pero del mismo modo que a mi hermano.
Él la había escuchado pacientemente, pero estas últimas palabras lo habían lastimado más que las anteriores.
-Maldita seas Hermione, ¿Qué mas tengo que hacer para que te des cuenta? No quiero ser tu hermano ¿o no lo ves? -Ronald se aproximó a ella y tomándola de las manos la aproximó a él.- deseo Herms, te deseo como un hombre desea a una mujer, pienso más que en abrazarte y hacerte el amor, te has convertido en una obsesión para mí.
Herms se separó bruscamente del joven mirándole con gran enfado.
-¡Ronald, solo dices tonterías y barbaridades nada apropiadas! ¡NO QUIERO ESCUCHAR NI UNA SOLA PALABRA MAS!
Pero justo en ese momento, apareció la señora Minerva, la cual había sido tiempo atrás niñera de la joven, para servir el almuerzo a los dos jóvenes.
No se volvió a hablar nada sobre lo anterior durante el almuerzo e Hermione logró volver a su actitud normal de siempre. Pero esa noche cuando Ronald volvió a su casa y se acostó en su cama tras haber estado un rato con sus amigos, la única imagen que se le venía a la cabeza era la de Herms y él sabía que nada podía detenerla, y que si lo que deseaba era ir a Londres, ella lo haría.
El oscuro cielo negro de la noche iba clareando , dejando paso al amanecer , la luz cada vez más intensa , entraba por las ventanillas del carruaje donde iban Hermione y su hermano Michael.
Herms entreabrió los ojos, promovida por la luz, y pudo ver a través de la ventanilla los preciosos campos verdes de Inglaterra y una gran alegría se formó dentro de ella.
Enfrente de ella estaba sentado Michael, el cual ya estaba despierto hace algunas horas, durante las cuales no había parado de pensar en cuan revuelo causaría su hermana entre los jóvenes ingleses.
Michael trabajaba para el ejército inglés, en el cual ostentaba un cargo muy alto y por el cual también estaba separado durante tanto tiempo de su hermana pequeña.
Él también había estado pensando en el cambio que había dado su hermana en sus periodos de ausencia, ella siempre había sido preciosa, pero en los últimos meses que habían estado separados, Michael había notado un gran refinamiento y un aumento considerable de su ya hermosura.
Pero Herms no era solo físico y una cara bonita , durante la vida de sus padres , Emma y Daniel Granger habían llegado al acuerdo de darle una muy buena educación a su hija , le enseñarían las artes femeninas de toda una señorita y la educación intelectual que se le da a un hombre.
Pero por supuesto que todo no era bueno en Herms, ella también tenía sus defectos como cualquier otra persona, uno de ellos era que ella siempre tenía razón por encima de cualquier cosa y otro era su facilidad para irritarse, hasta con las cosa más pequeñas.
El carro tirado por caballos paró en seco y el cochero abrió la puerta del carruaje extendiéndole una mano a Hermione para ayudarla a bajar. Esta depositó su mano sobre la del cochero y con sumo cuidado salió del ella ya estaba con los pies sobre el suelo y mientras su hermano salía del carro Herms no dejaba de dar saltos impaciente y emocionada por su llegada.
-¡Michael ya hemos llegado, no me lo puedo creer!-gritó Hermione.
Michael la miró con una sonrisa en los labios pero tuvo que pedirle que se tranquilizara.
-Hermione por favor tranquilízate, los Malfoy probablemente aún estén durmiendo-dijo Michael en formar de reprimenda.
Hermione se cogió al brazo de su hermano y tras ser saludados por el mayordomo de la casa de los Malfoy fueron acompañados hasta sus respectivas habitaciones.
Michael se marchó a dormir a su habitación, ya que apenas había dormido durante el viaje, e Hermione pidió que le prepararan un baño para poder asearse y relajarse.
Cuando Hermione terminó una de las doncellas acompañó a la joven al salón a desayunar junto con los señores de la casa.
-Bueno días preciosa Hermione - dijo la Sra. Malfoy mientras se levantaba de la silla para saludarla-Siéntate a desayunar, estarás hambrienta tras el viaje.
-Muchas gracias señora-dijo mientras se acercaba a la mesa - Señor Malfoy , le doy las gracias por alojarnos en su hogar mientras dura nuestra estancia en Londres-dijo la joven haciendo una reverencia.
-Los afortunados somos nosotros de teneros aquí a tu hermano y a ti, ya sabes que desde la desgraciada muerte de tus padres no nos hemos vuelto a ver con la misma frecuencia-dijo el hombre de forma paternal.
El desayuno trascurrió de una forma encantadora, ya que los Malfoy para Herms y Michael eran como familia, casi se podría decir que eran como sus tíos.
Al concluir este, la señora Malfoy se marchó con Hermione al centro de la ciudad, para elegir algunos vestidos para una fiesta de gala que celebrarían los mismos Malfoy en uno de los salones más concurridos y modernos de Londres.
Dieron varios rodeos por esa calle tan glamorosa, la cual guardaba todas las mas exquisitas boutiques de moda, pero por fin Hermione escogió varios vestidos de noche, algunos de día y encargó otros varios en una sastrería.
Para la cena que darían los Malfoy había elegido un ceñidísimo vestido de color borgoña oscuro, con algunos bordados en dorado, la manga del vestido era de estilo francés que dejaba salir por esta algo de encaje blanco.
Y tras horas exhaustivas de buscar prendas que le agradaran a Hermione las dos volvieron a casa de los Malfoy.
La noche del día siguiente llegó y con ella la gran cena donde asistieron grandes personas muy influyentes y adineradas de Londres.
Todos los asistentes a la fiesta no dejaban de comentar sobre los hermanos Granger, los cuales destacaban por sus cabellos castaños y su piel blanca.
-Estás totalmente hermosa, es normal que todo el mundo te mire y por cierto… eres la más elegante de todas- dije Michael intentando tranquilizar a Herms, la cual al parecer se había percatado de las innumerables miradas que se depositaban en ella.
La cena trascurrió tranquilamente sin ningún sobresalto, Herms se encontraba cenando en la mesa entre un joven llamado Neville y otro llamado Cedric, los cuales no despegaban la mirada de Herms, miradas que incomodaban mucho a la joven.
Al concluir la cena las mujeres se trasladaron a otro salón , dejando a los hombres en el comedor bebiendo Brandy y fumando puros , pero claramente Hermione hubiera preferido quedarse con los hombres hablando de temas políticos o de economía , ya que esos temas le atraían más que insulsos chismes y cotilleos , muy propios de las señoritas y señoras londinenses.
Hermione no pudo evitar escuchar una conversación que tenían un grupo de señoras de unos 35 años de edad. Por lo visto estaban hablando de un joven que asistía a la fiesta.
-Tengo entendido que ese chico ha despreciado a todas las chicas jóvenes que su hermano Víctor Potter le ha presentado-dijo una mujer con el pelo rubio pajizo.
-Tienes razón, parece que aparentemente no le gustan las mujeres, ni siquiera bailó con alguna…¿No será un hombre de costumbres raras? Es decir, un hombre de esos a los que no les gusta las mujeres sino… ya sabe usted a lo que me refiero, por otro lado … tiene un aspecto muy viril , pero a la vez refinado y es muy atractivo.
Pero Hermione pasó de largo y no puso interés en la conversación ya que no le interesaban esas cosas.
De vuelta a casa en el carruaje Michael entabló una divertida conversación con Hermione sobre los tales Neville y Cedric.
-Sabes Herms…los dos jóvenes caballeros que han estado a tu lado en la mesa mientras cenábamos me han arrinconado contra una esquina del salón preguntándome si podrían visitarte a casa - dijo Michael en tono chistoso.
-¿Y QUE FUE LO QUE LES DIJISTES?-Le preguntó Hermione a su hermano algo sorprendida.
-Dije que tus gustos eran muy exigentes, y que no eran gran cosa para ti-dijo su hermano intentado guardase la risa-
-Por favor Michael no me puedo creer que les dijeras algo así-repuso Herms sorprendida y enfadada.
-En realidad no les dije eso…-dijo él estallando en risa por fin - Les dije que la que tenía que decidir eso eras tú, no yo -
-No sabes lo mucho que me gusta que confíes tanto en mi buen juicio hermano -contestó ella también riendo.
Víctor Potter estaba en la oficina de su residencia, mirando fijamente a través de una cristalera que daba al jardín de su acerca de su hermano pequeño Harry, al cual nunca había entendido. Harry siempre había sido un chico tímido y retraído, y la convivencia de su hermano con su padre en los últimos años no había mejorado mucho su forma de ser. Harry había vuelto a Londres desde la boda de su hermano Víctor, y este le intentaba convencer de que se quedara allí a vivir y que encontrara una esposa con la que casarse y tener una familia, pero Harry se había vuelto un bárbaro desde que vivía con su padre en el desierto.
Víctor y su esposa Alice le habían presentado muchas jóvenes, pero este siempre las rechazaba. A Víctor esto le sacaba de sus casillas, ya que sabía que Harry se comportaba como un caballero cuando este lo deseaba, ya que lo veía en como trataba su hermano a Alice.
Pero Harry no se comportaba como un caballero con el resto de señoritas, ya que le daba igual lo que el resto de personas dijeran de él .Pero se enfadó cuando Víctor le habló de que asistirían a un baile que se daba esa noche.
-¡Si tu plan es arrojarme a los brazos de otra jovencita casadera juro por lo que más quieras que abandonaré la ciudad Víctor, lo juro!-soltó Harry con el grito en el cielo-¿Cuántas veces tendré que decirte que no quiero esposa? No quiero una mujer emperifollada que me obligue a perder el tiempo-Harry se paseaba como un león enjaulado de un punto de la habitación a otro-No necesito una esposa , si yo deseo a un mujer la tomo , solo para pasar una noche placentera sin ataduras , no deseo que me sujeten para toda la vida.
-¿Pero qué pasará si un día te enamoras como me pasó a mi ? ¿Te casarías en ese caso y cambiarías de idea?-repuso Víctor.
-Cuando llegue ese día… y si llega… entonces lo haré.
-Bien pues entonces muchacho, vístete con tus mejores prendas… ¿querrás seducir a todas las damas no? Dijo Víctor saliendo de la habitación riéndose.
Víctor entró a la habitación y Alice lo miraba perpleja
-¿Por qué estas tan divertido amor?-le pregunto esta.
-No es por nada en especial… solo que Harry esta noche recibirá su merecido y ni siquiera lo sabe.
-Creo que ya se a que te refieres… ¿Hermione Granger no?-respondió Alice con una sonrisa de oreja a oreja.
-No diré nada más-concluyó Víctor divertido dándole un beso en los labios a Alice.
Ya en la cena Harry estaba muy irritado su hermano Víctor ya que seguía insistiéndole para que conociera alguna joven.
-¿Has visto cuantas jóvenes muchachas hay aquí? ¿Seguro que no deseas conocer a ninguna?-insistió Víctor.
-¿Te refieres a todas estas chicas descerebradas e insulsas? -dijo Harry tan molesto como antes-No veo a ninguna que desee invitar ni siquiera a mi dormitorio -concluyó.
En ese momento Harry vio a Hermione al otro lado del salón -parecía un ángel! Pensó Harry , nunca había tenido tal visión delante de sus ojos, una visión que se le quedó grabada en su mente , Harry estaba asombrado ¿como una mujer podía ser tan bella?
La mirada de Hermione se cruzó con la de Harry, pero ella desvió la mirada rápidamente. Harry se quedó enloquecido mirando toda la imagen de Herms, sus ojos profundos, su pelo de color castaño y largo con ondas y sus pechos suaves y redondos se dejaban entrever en ese vestido azul zafiro nada que ver con el de la cena de la noche anterior. Era simplemente perfecta.
Los pensamientos de Harry fueron derribados por la mano de Víctor que se movía delante de sus ojos.
-¿Estas aturdido hermano?-Víctor rió-¿ o será la señorita Hermione Granger la que atrajo tu mirada?¿Por qué crees que insistí en que vinieras esta noche?.Ha venido con su hermano Michael a pasar una temporada en Londres… ¿te gustaría conocer a Hermione?-concluyó Víctor divertido.
-¿Hace falta que lo preguntes?-dijo Harry con un tono de voz muy suspicaz.
Hermione se percató de la mirada de ese joven de pelo negro y alborotado y se empezó a poner nerviosa ¿tal vez era él del que hablaban las mujeres la noche anterior y del cual sus modales con las otras damas dejaban mucho que desear? al ver que se acercaba intento pedirle a su hermano que la acompañara al jardín para dar un paseo, ya que estaba un poco agobiada por toda la multitud del salón, pero ya era tarde.
-Señorita Granger-dijo una voz a sus espaldas
Ella se volvió temerosa a la vez que pensaba que ya era tarde para usar el jardín como escapatoria.
-Soy Víctor Potter ¿se acuerda de mi?-dijo mientras cogía la mano de Hermione para besarla.
-Claro, cómo no - contestó Herms dándole un sonrisa-Víctor y su esposa Alice ¿cierto?-
-Sí, ya veo que se acuerda - repuso el joven-Me gustaría preséntale a mi hermano Harry.
Harry primero estrechó la mano de Michael y luego beso la mano de Hermione, la cual sintió como miles de descargas eléctricas recorrer su cuerpo cuando sintió los labios de ese dios griego en contacto con la piel de su mano.
-¿Señorita Hermione, tendría el honor de concederme la próxima pieza de baile?- preguntó Harry.
-Bueno, justamente ahora mismo mi hermano iba a acompañarme a dar un paseo por el jardín… estoy algo acalorada por la gente-dijo Herms.
-En tal caso, deja que sea yo quien te acompañe -dijo Harry extendiendo su mano hacia Herms.
-Será buena idea-dijo Michael-yo tengo que saludar a algunas personas y no puedo salir con ella, te lo agradecería si la acompañaras.
Herms poso su mano con resignación sobre la mano de Harry y ella pudo apreciar como en el rostro de este se formaba una sonrisa de triunfo.
Cuando ambos salieron al jardín, Herms soltó la mano de Harry y este empezó a hablar.
-Hermione déjeme decirle que su nombre es encantador. ¿Esa excusa del calor era cierto o era una excusa para atraerme aquí?-
-¡pero qué vanidoso a salido usted!-dijo ella con los ojos chispeantes de ira-Su orgullo me abruma señor Potter ¿cree que soy merecedora de su presencia? Porque si es así tendría que sentirme muy afortunada de que usted me invite a su dormitorio-dijo Herms con sarcasmo e ironía en sus palabras.
Hermione no vio la expresión que se le formaba a Harry en el rostro y por tanto tampoco la sonrisa que se formo en sus labios, puesto que ella se dio la vuelta para dirigirse de vuelta al salón.
"Que me ahorquen"-pensó Harry-"No es ninguna jovencita tonta, es una viborita".
Y fue en aquel momento cuando él se dio cuenta de que la necesitaba y que la quería con él.
Cuando Harry volvió al salón pudo ver que Hermione se encontraba en uno de los balcones hablando con Alice, y este aprovechó para entablar conversación con Víctor y Michael.
En esa conversación se enteró de que estarían pocos días más en la ciudad, por lo que Harry tendría que pensar otro método de ataque, ya que la cosa había comenzado francamente mal con Hermione.
Cuando vio que Alice salió del balcón dejando a Herms sola él fue hasta donde se encontraba ella.
El poco tiempo que les quedaba en la ciudad a Hermione y a su hermano no le ayudaba mucho, a él le hubiera gustado llevársela a su casa aunque hubiera sido por la fuerza y hacerla su esposa, pero no estaban en el desierto, sino en la ciudad y debía amoldarse a las normas de esta.
De todas maneras Harry pensó que tal vez Hermione solo se estuviera haciendo la difícil, ya que todas las jovencitas acudían a Londres a buscar marido.
Cuando Harry se encontraba con Hermione en el balcón y ella se había percatado de su presencia, ella se irritó mucho más que antes.
-Señor Potter, creí haberle dejado clara mi posición en el jardín - dijo ella muy molesta-Pero seré más franca, me ha insultado hace un momento y me ha echo quedar como una vulgar mujer de burdel, y odio la arrogancia que cae sobre su persona, así que si me disculpa , me voy con mi hermano-
Dicho esto Herms intentó salir del balcón pero las manos de Harry cogieron con brusquedad las muñecas de la joven revendiéndola junto a él.
-Hermione espera-dijo el joven aún sujetándola.
-No tengo nada más que hablar con usted Señor Potter, ¡SUELTEME!-Dijo la joven.
-Mione, lo haré cuando haya escuchado lo que tengo que decirle-contestó él atrayéndola aún más.
-¿MIONE? ¿Cómo se atreve a llamarme así?-le dijo ella hostil.
-Me atrevo a lo que yo quiero atreverme y ahora cállate y escucha lo que tengo que hablarle de mala manera sobre las mujeres que mi hermano, el cual está obstinado con que me case, y yo no estaba de acuerdo hasta que la conocí a usted- Mione, te deseo. Me honrarías si consideraras ser mi esposa. Te colmaría con lo que tu quisieras, joyas hermosos vestidos, mis propiedades….-
Ella se quedó paralizada sin dar crédito a sus palabras.
-En mi vida he sido insultada de tal…-pero ella no pudo seguir, puesto que él la abrazó sintiendo sus generosos senos en contacto con su pecho varonil y juntando los labios de él con los de ella.
Ella intentaba liberarse, lo que avivó mas el deseo que ardía dentro de Harry, pero de repente Hermione calló inerte en los brazos de él. Harry bajó la guardia, lo que aprovechó ella para darle un golpe en la pierna y salir corriendo hasta el salón, para una vez allí hacer como si no hubiera pasado nada en el balcón.