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Secuestrada Por Un Jeque — capítulo 2
Hermione y Michael se marcharon a casa en el carruaje que los había traído a la fiesta .Cuando Herms subió al carruaje miró hacia el balcón y allí vio a Harry, el cual también la miraba fijamente. Un escalofrío recorrió la espalda de Herms y está volvió a mirar hacia adelante para marcharse a casa.
Una vez dentro del carruaje Michael pudo apreciar que algo le pasaba a su hermana, ya que ella estaba mirando fijamente a través de la ventanilla con una expresión en la cara muy poco normal.
-¿Mione se puede saber que te pasa ?Te noto un poco nerviosa e incluso enfadada-dijo Michael mientras se pasaba la mano por el pelo.
-Lo que tengo es jaqueca. ¡Jaqueca que dejé en el balcón, Michael ese hombre es insoportable, me propuso matrimonio!
-¿Quién te propuso matrimonio?- preguntó Michael despreocupado y alegre.
-¡HARRY POTTER!, y tuvo el descaro de besarme allá en el balcón.
-Querida hermana, no me andaré con rodeos puesto que los dos ya somos bastante mayorcitos. Al parecer has topado con un hombre que sabe lo que desea y que intenta obtenerlo por todo lo que te ha pedido matrimonio sin conocerte y, eso solo quiere decir que te desea y eso no es malo.
-Seguro que me desea, no hace falta que tú me lo digas , ya me lo dijo él pero ninguna palabra de amor.
-Mi pequeña Hermione - dijo Michael cogiendo su mano -Te contradices tu sola, muchas veces el deseo llega antes que el amor, y lo primero lleva a lo segundo, pero el amor lleva mucho más tiempo que dos días o dos semanas, es un proceso lento y el deseo es un buen inicio. Y parece que Harry Potter está dispuesto a amarte ya que te pidió matrimonio; pero en vez de sentirte insultada y enfadada, podías haberlo considerado un cumplido.
-Bueno, de todas maneras y como sea no voy a volver a ver a Harry Potter ya que regresamos a casa.
Pero Hermione aún no podía olvidar el sabor y calor de los labios de Harry con los suyos y la dureza de su virilidad en contacto con la tela de su vestido.
Al día siguiente Herms y Michael tomaron un barco que los llevaría de vuelta a casa, ambos se fueron a sus respectivos camarotes pero cuando pasó menos de una hora alguien tocó fuertemente a la puerta del camarote de Hermione
Era Michael, el cual entró en la habitación con una carta en la mano.
-Herms, me acaban de entregar esta carta, y me temo que no podré desembarcar contigo, tengo que volver con el ejercito , por lo visto necesitan mi presencia en El Cairo.
-¿Pero porque? ¿No te han dado un motivo?-preguntó Mione sorprendida, no podía entender que de pronto su hermano tuviera que marcharse de vuelta al trabajo dejándola sola.
-No lo sé Herms, no me han dicho nada más en la carta, solo que necesitan que acuda, lo siento mucho.-dijo Michael muy apenado, ya que el hecho de separarse tan pronto de su hermana le partía el corazón.
-Pero Michael no te puedes marchar tan pronto, apenas hemos pasado tiempos juntos y ya sabes que en tus ausencias estoy muy triste-
-Lo sé pequeña pero no hay otra solución-dijo Michael acariciándole la cara con el dorso de la mano.
-Si hay otra solución - dijo Hermione levantándose de golpe de la cama-Iré contigo a El Cairo
-¿Y que se supone que harías tu en Egipto? ¿Se puede saber qué harías en mi ausencia? -preguntó Michael incrédulo.
-Michael iré a El Cairo contigo y no hay más que hablar -dijo zanjando el tema. Y él sabía que llevarle la contraria a Herms no era buena idea, pero tal vez no estaría tan mal pasar más tiempo con ella.
A la mañana siguiente Hermione salió a la cubierta a dar un paseo matutino y respirar un poco de aire fresco, se apoyó en la barandilla del barco y miró al horizonte. De repente una mujer con unos cincuenta años de edad se posicionó a su lado y ambas se sumergieron en una conversación. Una conversación que resultó ser la respuesta del por qué habían avisado a Michael de que volviera al trabajo tan repentinamente, ya que la mujer le comentó que su marido era un coronel que también estaba destinado allí y que lo más seguro que él supiese el porqué de la llamada hacia Michael.
La mujer se marchó y Herms se quedó un rato más allí.
-Herms, no deberías salir sola a cubierta-dijo su hermano Michael colocándose a su lado - Puede ser peligroso.
-Lo siento Michael, tienes razón . Por cierto acabo de mantener una conversación con una mujer, su marido es coronel del ejército que se encuentra en Egipto , y me ha dicho que él la espera en el puerto cuando desembarquemos y que él sabrá el motivo por el cual te han destinado aquí un mes antes-
-Me parece bien, será interesante conocer a ese hombre, estoy muy intrigado del motivo -comentó Michael con preocupación.
Pasaron algunos días y por fin el barco amarró en el puerto, para más tarde tomar un tren a El Cairo. La mujer anciana acompañó a los dos jóvenes hasta donde se encontraba su marido esperándola .
Ella le comentó lo sucedido y Michael le dijo que le estaría muy agradecido si le dijera el motivo por el cual se encontraba allí.
-Señor, esperaba que usted me aclarara este asunto
- dijo Michael.
-¿Qué? ¿Así que usted señor Granger no sabe porque está aquí?-repuso el anciano-¿trajo sus ordenes?
-Si señor-este le entregó la carta que recibió y el hombre se quedó más que sorprendido.
El coronel leyó la nota y respondió a Michael.
-Lo siento mucho hijo- dijo el hombre curtido.-Pero no puedo ayudarte en esto, solo puedo decirte que nosotros no hemos pedido que regreses antes. Tú en Inglaterra ¿tienes algún enemigo que desee que abandones el país?
Michael estaba impresionado pero él le dijo al hombre que no había pensado en eso, pero que él no tenía ningún enemigo en su país.
-Yo soy el Señor Sirius Black, y les pido por favor que dejen que los invite a un compa en compañía de mi esposa.
Ellos aceptaron gustosos y mientras Michael y el Señor Black charlaban sobre temas del ejército, la Señora Black y Hermione charlaban también sobre otras cosas.
-Señora Black, he oído que en el desierto hay muchos bandoleros peligrosos, y que las tribus de allí esclavizan a sus prisioneros, ¿es eso cierto?-dijo Herms
-Muy cierto querida, pero no tienes por qué temer, las tribus beduinas temen al ejercito de Su Majestad por eso viven en el desierto de Arabia, lejos del Cairo.
-Gracias Señora, ya me siento más tranquila.
Los señores Black los invitaron a la Opera pero ellos realmente estaban demasiado cansados para hacer cualquier cosa, así que agradecieron la invitación a los señores y se marcharon a tomar el tren.
Una vez en él, Michael pidió la cena pero Hermione comió muy poco porque estaba realmente fatigada, así que se marchó a dormir.
En plena noche Herms despertó y vio una figura enfrente de ella, y pensó que era Harry, pero ¿qué hacia Michael a los pies de su cama mirándola fijamente? … NO PODIA SER SU HERMANO …
Cuando ella se dio cuenta intentó gritar , pero ya era demasiado tarde , puesto que una mano le tapó la boca impidiéndole hacerlo y fue entonces cuando algo pasó por la mente de Hermione" o Dios mío … intenta violarme…"
Intentó escapar del agarre de aquel extraño hombre , pero él la bloqueó paralizándola tumbada en la cama y amordazándola con algo en la boca , también ató sus manos y sus pies y colocándole un saco en la cabeza la cargó en brazos y se la llevó fuera del tren que justamente en ese momento estaba parado.
Ella sintió que su raptor la colocaba sobre algún lugar, y por lo que ella pudo notar, el lugar donde la colocó era un caballo.
Mientras el hombre subía al mismo caballo donde la había colocado escucho que este intercambiaba unas palabras en un idioma nativo con otro hombre el cual rió estrepitosamente. Al poner el caballo en marcha su secuestrador puso una mano en la espalda de la castaña; ella pensó que tal vez él no quisiera que se cayera y se hiciera daño, pero de repente mientras se dirigían a alguna parte, cientos de cosas pasaban por la cabeza de Herms "¿Me llevarán al desierto? ¿Me lleva allí para violarme? Pobre Michael se sentirá culpable. ¿Por qué se me tenía que ocurrir salir de Londres?"
Tras un largo trayecto los caballos pararon y unos brazos cogieron a Herms y la depositaron en el suelo, pero el miedo y el cansancio que tenia la joven en el cuerpo no la dejaban mantenerse en pié, con lo que fue llevada en brazos hasta el interior de una tienda.
Allí el hombre que ella suponía la había raptado del tren la desató de pies y manos, le quitó el saco de la cabeza y le quitó la mordaza.
Herms sabía que era inútil gritar ya que estaban en medio del desierto y nadie la iba a ayudar.
Cuando su vista se aclaró y enfocó, intento mirar el rostro de aquel hombre, pero no pudo verle la cara, ya que la tenía cubierta por una especie de turbante que le tapaba todo el rostro y que solo dejaba ver sus ojos (KUFIYAH) unos ojos que a ella le parecían muy familiares y muy poco de un color verde muy intenso, lo cual le resultó muy raro.
El hombre le entregó algunas frutas en un plato queso y pan junto con un poco de agua para que comiera algo, y ella loa agradeció mucho, ya que no había casi cenado y ahora tenía mucho apetito.
En parte le agradecía a su secuestrador que la " cuidara " por decirlo de alguna forma.
Cuando Herms comenzó a comer apresuradamente el hombre salió de la tienda y empezó a hablar en ese dialecto desconocido para ella y un rato después otro hombre de tez muy oscura entró a la tienda donde se encontraba la joven, arrebatándole el plato y el recipiente de agua.
El hombre alto de ojos verdes volvió a entrar en la tienda cuando el otro hombre salió y acogiéndola de nuevo en brazos la saco de la tienda y la deposito a la sombra de un pequeño arbusto donde la arena era más fría.
Herms pudo observar que ahora había más hombres, habían cinco sin contar al de ojos verdes. Dos de los cinco llevaban pistola y los otros tres se dedicaron a desmontar la tienda mientras que su secuestrador daba agua y pienso a los caballos.
Cundo recogieron todo, su secuestrador la volvió a subir en caballo y partieron en un viaje durante 3 días.
Herms pudo apreciar que a medida que avanzaban, la temperatura iba disminuyendo, lo que le ayudó a deducir que tal vez estaban adentrándose cerca de las montañas del desierto.
Tras los tres días de viaje. Los caballos volvieron a pararse y tras volver a ser colocada en la arena pude ver varias tiendas similares a la cual la habían metido tres días atrás.
Unas eran de tamaño mediano en comparación en la que estuvo ella, menos una que era de tamaño descomunal. El hombre alto de ojos verdes gritó algo en ese dialecto y personas empezaron a salir de las tiendas. Los hombres que iban saliendo se colocaron alrededor de su secuestrador de ojos verdes riendo a carcajada limpia y alta mientras él les hablaba.
Y por otro lado, las mujeres agrupadas en otro grupo que los hombres, cuchicheaban entre ellas y la miraban con ojos de curiosidad y desprecio.
Herms levantó su camisón y comenzó a correr, pero el hombre consiguió atraparla y hacerla regresar al campamento mientras esta lloraba.
Ante el lloro de la joven el hombre rió y la metió en esa tienda de tamaño descomunal.
La colocó sobre un diván sin respaldo y ella se encogió, cogiendo con sus brazos sus piernas y hundiendo un poco su barbilla entre las piernas. La mirada de ella inspeccionó la tienda, la cual era muy bella. Preciosas y coloridas alfombras cubrían el suelo, en el centro de la tienda un gran fuego daba calor a la fría temperatura de esa parte del desierto y por algunas partes de la tienda habían telas de colores muy brillantes.
Cuando se fijó más, vio que el amplio espacio de la tienda estaba distribuido como en habitaciones, pudo ver en el centro del lugar donde se encontraba, una amplia mesa con varias sillas a su alrededor y encima de esta mesa algunos libros, también pudo ver que había algunos divanes mas distribuidos por la habitación con increíbles y exóticos cojines en ellos y por algunas zonas del suelo.
Hermione observó a su raptor, el cual se encontraba de espaldas a ella, y pudo ver como este hombre se quitaba la kufiyah y la chilaba y las guardó en una especie de pequeño armario.
Pudo ver que el hombre vestía unos pantalones blancos bastante anchos al igual que una camisa del mismo color, pero la joven se impresionó cuando el hombre le habló en su idioma.
-Mione, veo que va a ser difícil manejarte, pero ahora estás aquí y me perteneces-
Al oír esto, los ojos de la joven se agrandaron de manera descomunal y pude ver como el hombre se daba la vuelta y la miraba a los ojos.
-No sabes el tiempo que he esperado para ver esa expresión en tu angelical rostro, llevo esperándolo desde que te fuiste de Londres-dijo él hombre.
-¡HARRY POTTER , ¿ COMO SE ATREVE A RAPTARME Y TRAERME A ESTE LUGAR APARTADO DE LA BUENA VOLUNTAD DE DIOS? MI HERMANO LO MATARÁ!- grito encolerizada la joven poniéndose de pie.
-Veo que no me tienes miedo - dijo Harry-eso me gusta, me hubiera disgustado verte rogar y pedir clemencia - rió secamente Harry.
-Ni muerta te daría ese placer -dijo ella encarándose más a Harry mientras sus cabellos se alborotaban del todo y caían por su espalda hasta llegar a la altura de sus caderas.
-Si lo que quieres es un rescate por mí, mi hermano te dará lo que desees -dijo Herms preguntándose el por qué le parecía ese hombre tan atractivo incluso después de haberla secuestrado.
-Imagino que debo aclararte por qué te traje aquí…-dijo el rodeándola y examinándola de arriba abajo con la mirada.-No suelo dar explicaciones a nadie pero supongo que debo hacerlo. Cuando la vi en el baile me quedé prendado de usted Mione, provocaste una gran pasión en mi, así que te propuse matrimonio y tú me rechazaste, así que se me ocurrió arreglar todo lo referente a tu hermano para tenerte aquí, puesto que en el desierto los secuestros son normales y en Londres no hubiera tenido tan fácil raptarte.
-¿Y QUE TE HACE PENSAR QUE YO AHORA ME CASE CONTIGO?- preguntó ella encolerizada enfrente de él.
Harry la acerco tirando de sus brazos y abrazándola fuertemente, le dijo mientras reía:
-¿y qué te hace pensar que ahora que te tengo aquí quiero que te cases conmigo? Tu ya me has rechazado una vez ¿no lo recuerdas? Ahora te tendré aquí no como mi esposa… si no como mi esclava.-dijo sobriamente resaltando la palabra esclava.
-¿Tu esclava? Yo no seré esclava de nadie, antes prefiero morirme -dijo ella intentando zafarse de su agarre.
-¿Crees que te permitiré suicidarte ahora que te tengo aquí junto a mí?- dijo con voz ronca.
Él la apretó más contra su cuerpo y junto sus labios con los de ella dándole un beso apasionado y tórrido.
Herms no podía creer lo que estaba pasando ¿Le gustaba que ese hombre la besara? NO eso era imposible, ella odiaba a Harry… pero si no ¿Por qué sentía esas sensaciones en su cuerpo cuando él la tocaba o besaba.
Hermione sintió como todo su cuerpo se le aflojaba, pero antes de poder darle otra patada en la pierna a Harry, éste la levanto en brazos.
-¿crees que volveré a caer Mione? Ese truco ya me lo conozco - dijo el joven con voz divertida mientras la pasaba por los cortinajes de hermosos y llamativos colores para llevarla a su lecho.
Cuando ella entendió su intención comenzó a luchar fieramente, pero él la arrojó sobre la cama y se tumbó a su lado. Hermione le golpeó el cuerpo con los puños y Harry le sujeto los brazos por encima de la cabeza de ella con una mano para dejarla inmovilizada
-Creo que ahora comprobaré si tu cuerpo está a la altura de tu rostro-susurró Harry en el oído de ella.
Harry desató la túnica que Hermione llevaba y puso una pierna sobre el cuerpo de la joven para inmovilizarla del todo y evitar sus movimientos y de esta manera de un solo tirón desgarró su camisón.
Herms gritó pero él la calló con un beso, y la lengua de Harry se introdujo en la boca de la joven buscando respuesta de su lengua.