¿Leona o Serpiente? — capítulo 12
Aquí esta el capitulo completo y editado...
disfrútenlo
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Víctor y Weazel
Lo que Hermione no pudo saber es que durante esa noche Draco se dedico a observarla y contar sus respiraciones atacado por un insomnio absurdo y cuando las primeras luces del día asomaban por la ventana se atrevió acercarse a ella, sin llegar a rozar su cuerpo pero permitiéndose disfrutar de su aroma, preguntándose por que las cosas tenían que ser así...
La muchacha daba vueltas en la habitación deteniéndose de vez en cuando para lanzar algún objeto a la pared; había llorado, gritado, amenazado y armado un verdadero berrinche pero la respuesta seguía siendo la misma… Draco Malfoy se casaría con Hermione Granger y ella no debía intervenir. Bellatrix se lo dejo muy claro, si hacía algo para truncar los planes del Que no debe ser nombrado nada la salvaría de su furia… Solo debes ser paciente, es cuestión de tiempo y Draco regresará a tu lado puedes estar segura de esohabía afirmado la mortifaga.
Pero Astoria no era ninguna tonta, sabía perfectamente que Draco no la amaba, su compromiso fallido era un acuerdo de conveniencia nada más, algo que habían acordado sus padres cuando apenas era unos niños y aún así ella se había enamorado de él; o al menos eso creía… había escuchado tantas veces a sus padres decir que Draco Malfoy sería su esposo, que ella tenía un deber para con él, que debía amarlo y respetarlo… porque él era un sangre limpia y porque eso era lo que se esperaba de ella. Era injusto que ahora ella fuera relegada por una impura, una sangre sucia que se atrevía a arrebatarle lo que le pertenecía…
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¿Entonces todo está listo para atacar esa noche?- pregunto el mago tenebroso extendiendo la mano para acariciar a la serpiente que se encontraba en su regazo.
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Si mi señor, hemos preparado todo como usted lo ha dispuesto- contestó la mujer satisfecha de su respuesta.
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¿Y la niña?- pregunto el hombre levantando la mirada para que sus ojos tan parecidos a los de un reptil miraran amenazantes a su interlocutora.
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Astoria acepto la misión, por supuesto… aunque no está nada complacida y tal vez podría intentar algo- respondió retrocediendo un paso, temerosa de provocar la ira de Lord Voldemort.
El aludido se irguió olvidándose de la serpiente que siseaba escandalosamente reclamando su atención- Encárgate de que no cometa una estupidez y si es necesario deshazte de ella- respondió con una sonrisa maléfica adornando sus facciones de reptil.- ¿Has podido encontrar al muggle?
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Si, mi señor. Se encuentra en el calabozo en este momento bajo un Imperio y ya ha comenzado a trabajar, tal como usted lo ordeno hemos encontrado que puede sernos de mucha utilidad- repuso Bella olvidando su miedo observando con adoración a su señor.
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Retírate- contesto el hombre mientras el reptil se enrollaba en su pierna.
El muchacho se encontraba pálido, apretaba con fuerza su varita listo para lanzar un hechizo ante la menor provocación pero su oponente solo sonreía burlonamente divertido con la reacción de su amigo ante su pregunta.
-Vamos Draco te conozco, ¿Crees que no lo he notado? Todo eso de que Astoria es hermosa , una sangre limpia… son bobadas, a ti nunca te intereso Astoria- replicó Theo intentando contener la risa a pesar de tener frente a él al Príncipe de las Serpientes con la varita lista para el ataque y la furia reflejada en su rostro de ángel oscuro.
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Cállate idiota, no sabes lo que dices - respondió el rubio molesto por las palabras tan acertadas del Slytherin.
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Tendría que ser idiota para no darme cuenta de lo está pasando, tu y Granger están a punto de casarse y con todos esos extraños antojos, no han sido muy cuidadosos que digamos, pero nunca creí que fueras tan bruto como embazarla ahora, cuando Voldemort prácticamente esta pisándonos los talones- replicó el otro sin dejarse intimidar por la actitud de su amigo, después de años de conocerse sabía de antemano que el rubio no lo atacaría. - Ahora entiendo a que venía tu actitud para con ella, así que por eso siempre estabas tan pendiente de ella, insultándola y burlándote de ella… siempre estuviste enamorado de la rata de biblioteca- afirmo con un aire soñador que recordaba a Lunatica Loveegood cuando hablaba de los nargles.
- ¿Yo enamorado de la pelos de escoba? Creo que te has vuelto loco- replicó Draco molesto bajando la varita.
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Oh vamos, a mi no puede engañarme. Siempre hubo algo allí, tú nunca te has interesas tanto por una chica … nisiquiera por una sangre sucia- repuso Theo burlón.
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Granger está embarazada, lo admito… pero no recuerdo nada de esa noche y no estoy enamorado de ella- contesto con una mueca de desdén.
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Sí, claro y Blaise es el tipo más serio que he conocido…
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Por Merlín, porque estas tan empeñado en algo que no puede ser- grito Draco molesto.
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Y por qué estás tú tan empeñado en negarlo. Estas a un día de convertirte en su esposo…
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Por que no le queda otra opción no porque me ame, nuestro matrimonio es una farsa… Nisiquiera le gusto y yo… yo no la amo, no siento nada por ella- replicó el rubio con una mueca de amargura.
Hermione observo confusa el vestido que tenía frente a ella, era hermoso, cualquiera podría verlo no por nada Narcissa se había encargado personalmente de cada detalle de que todo fuera perfecto; estaba parada frente al espejo en la recamara que le habían asignado para prepararse; un ejército de brujas se encargaba de que el maquillaje y el peinado fueran perfectos mientras comentaban lo romántico de la situación.
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Una verdadera historia de amor, realmente tu prometido ha demostrado ser muy valiente- dijo una bruja que se dedicaba a alisar su cabello.
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Oh, es muy emocionante… - contesto la mujer que se empeñaba en pintar sus uñas de un rosa pálido y las otras suspiraron - es tan romántico que él se arriesgue tanto por estar con una… por alguien como usted- se corrigió nerviosa antes de terminar la oración pero la castaña no estaba escuchándola, se sentía como si estuviera viéndolo todo a través de un cristal, parada frente a la ventana de algún lugar, su imagen reflejada en el espejo era imponente, elegante y hermosa pero no estaba acorde con lo pequeña e insignificante que se sentía.
Solo unos minutos más y seria la esposa de Draco Malfoy, ella seria Hermione Malfoy y estaría unida a él… a su peor enemigo, el sangre limpia que se había encargado de humillarla y despreciarla durante tantos años. Tenía que hacerlo por el bien de todos; por su hijo, por sus padres, por Harry… por todos aquellos que le importaban.
La puerta se abrió de pronto sacando a Hermione de sus pensamientos para dar paso a un pelirrojo que vestía una túnica de gala negra, la expresión de su rostro era inescrutable, las brujas que estaban ocupadas con e arregló de la castaña lo observaron interrogantes haciendo que soltara una risa nerviosa - Buenas noches- saludo sin atreverse a continuar.
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Ron ¿qué haces aquí?- pregunto Hermione palideciendo debido a la situación- por favor podrían dejarme a solas con él- ordeno más que pregunto y las brujas salieron de la habitación lanzándole una mirada de desdén al pelirrojo.
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No lo hagas- dijo Ron acercándose a Hermione para tomar su mano entre las suyas- no te cases con Malfoy, yo… yo puedo casarme contigo… sabes que puedo hacerlo, mi madre estará feliz de contar con un nieto, será nuestro hijo- repuso con mirándola suplicante.
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Te agradecería que soltaras a mi esposa Weazel- dijo el rubio mirando fijamente a los ojos de la castaña mientras abría la puerta que había permanecido entre abierta permitiéndole ver lo que estaba sucediendo.
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No soy tu esposa- replicó airada la castaña apresurándose a retirar su mano de entre las del pelirrojo.
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Tecnicismos Granger, prácticamente eres mi esposa pero si eso te complace entonces digamos que eres mi futura esposa- repuso cruzándose de brazos. Ronald Weasley tenía el rostro desfigurado en una mueca de rabia e impotencia.
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Ron por favor vete- dijo Hermione al pelirrojo con mirada suplicante.
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Si comadreja es mejor que te vayas, mi futura esposa tiene que terminar de prepararse para nuestra boda- acoto Draco causando que Ron sacara la varita dispuesto a lanzarle una maldición imperdonable y la castaña se interpusiera entre los dos.
- ¿Entonces prefieres quedarte con él?- grito Ron buscando un punto desde donde lanzarle un hechizo al rubio- ¿Lo prefieres a él?
- Ron por favor, vete- suplicó Hermione mientras el rubio sonreía como si todo aquello solo fuera una broma- Voy a casarme con él.
El pelirrojo la observó confundido durante una fracción de segundo para luego voltear luciendo derrotado y miserable, esa había sido su último intento de detener la boda a pesar de las protestas de Harry y de saber que no daría resultado tenía que intentarlo…
- Eres un imbécil- grito la castaña cuando hubo cerrado la puerta asegurándose de que nadie pudiera interrumpirlos.
-¿Por qué?- pregunto el rubio aparentando inocencia- ¿Acaso he dicho algo que no sea verdad?
-Estas disfrutando esto ¿verdad?, disfrutas destruir mi vida y lastimar a mis amigos- replicó Hermione con rabia brillando en su mirada.
- No más que tú- respondió Draco alzando los hombros acortando la distancia que los separaba hasta llegar a sentir su cálido aliento sobre su rostro- Supongo que esto no es lo que deseabas, estarías más a gusto si tu prometido fuera la comadreja y no yo pero eso no va a suceder, tendrás que aceptarlo algún día.
Hermione boqueo desconcertada, casi podía asegurar que había algo de amargura en las palabras del rubio pero eso era imposible, seguramente había sido solo su imaginación, los golpes en la puerta le recordaron que el tiempo seguía avanzando y era el momento de unirse a su enemigo había llegado.
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No te ves tan mal cuando estas molesta- dijo de pronto el rubio sorprendiendo a la castaña y ofreciéndole su mano- es hora de salir y complacer al público.
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¿Tú lo has aceptado?- pregunto Hermione.
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Si no puedes con el enemigo, únetele- fue la respuesta del rubio, entonces la castaña tomo su mano y ambos salieron de la habitación al pasillo donde los esperaban para dar comienzo a la boda.
Harry observaba a todos los presentes con recelo; sabía que muchos de ellos era mortifagos, los recordaba de la noche en que Cedrig fue asesinado por Voldemort pero también sabía que no tenía forma de demostrarlo y que ellos no se arriesgarían a hacer nada en su contra en esos momentos pero eso no conseguía hacerlo sentir más tranquilo, algo lo inquietaba sobremanera aunque no supiera decir el que. - Entonces creo que sería mejor que nos cortáramos las venas, eso sería muy al estilo muggle- dijo Luna haciendo que el niño que vivió la mirara extrañado- Lo siento Harry pero no estabas poniendo atención y no puedo encontrar a Ron por ninguna parte- repuso la rubia con expresión soñadora.
A su lado Ginny lucía algo incomoda con la situación.- ¿No has visto a mi hermano, Harry?-pregunto esquivando su mirada.
- Dijo que iría al baño pero aún no ha regresado- contestó el aludido temiendo que su amigo hubiera cometido alguna locura pero no tuvo tiempo de pensar en esa posibilidad ya que Luna lo arrastro hacía el interior del salón de la mansión Malfoy.
Por dentro el salón lucí imponente, el cielo encantado mostraba resplandecientes estrellas que bañaban a todos en una luz dorada, los arreglos florales que tanto trabajo le habían costado elegir a Hremione y Draco adornaban las esquinas, paredes y algunos puntos estratégicos del gran salón, varias hileras de sillas habían sido colocadas para los invitados y no era para menos considerando la enorme cantidad de personas reunidas allí, personalidades de los diferentes Gobiernos del mundo mágico, celebridades del Quidditch, cantantes y otras personas que les resultaban totalmente desconocidas. Harry, Ginny y Luna habían sido asignados a la primera fila junto a toda la familia Weasley y Harry lanzo un suspiro aliviado cuando vio a Ron sentado con la cabeza gacha al lado de su madre.
La marcha nupcial comenzó a sonar y todos giraron la cabeza hacía la entrada del salón para ver a Hermione del brazo de su padre, las castaña lucía hermosa en el vestido blanco de finos tirantes que dejaban sus hombros y un poco de su escote al descubierto afinando su cintura y realzando sus curvas de una forma sorprendente. Su cabello estaba recogido en un moño elegante y adornado una tiara de plata con diamantes que despedían un brillo mortecino.
Draco la esperaba frente al altar, enfundado en una túnica de gala negra que realzaba la palidez de su piel, parecía seguro y hasta feliz con ese aire aristocrático y elegante que tanto lo caracterizaba; cuando finalmente estuvieron frente a frente el señor Granger murmuro unas palabras que pasaron desapercibidas para ambos, algo como cuídalapero ninguno le dio importancia, la castaña apretó fuertemente su mano y en respuesta el rubio la miro de forma tranquilizadora como si quisiera decirle que todo estaba bien y no había nada que temer.
Las palabras de rigor fueron dichas, los votos intercambiados y cuando ya todo estuvo dicho, el pequeño hombre calvo y encorvado que había oficiado la ceremonia los animo a darse su primer beso como esposos, Draco dirigió su mano libre hacía el rostro de la castaña que parecía de piedra en ese momento, sintió como su piel ardía allí donde contactaba con la de ella y se acerco despacio a su esposa, podía sentir su respiración arrítmica a causa de los nervios sobre su rostro pero ella no se movió ni un milímetro así que él lo tomo una señal y unió sus labios con los suyos causando una ola de suspiros por parte de los invitados.
Hermione permanecía con los ojos cerrados mientras sentía los cálidos labios de Draco sobre los suyos, el parecía apremiarla a profundizar el beso y ella era consciente de que cientos de ojos estaban sobre ellos, rodeo su cuello con sus brazos y se permitió responderle con pasión fingida; cuando finalmente abrió los ojos las hileras de sillas habían desaparecido y en su lugar varias mesas ofrecían un banquete espectacular, Harry la observaba preocupado y Ron mantenía la mirada baja. Draco la condujo por entre la gente que les expresaba sus felicitaciones hasta la mesa que había sido preparada para ellos donde sus padres los esperaban radiantes de felicidad.
La castaña estaba a punto de preguntarle al rubio si podía escabullirse temprano cuando escuchó los gritos y un hechizo paso entre ellos yendo a impactar en la estatua de cristal que representaba a Cupido haciéndola saltar en mil pedazos. Figuras envueltas en las inconfundibles capas negras de los mortifagos lanzaban hechizos a diestra y siniestra, ocultos detrás de una máscara.
Hermione se apresuro a empuñar su varita dispuesta a hacerles frente cuando otras figuras de túnica verde y plata se abrieron paso entre la multitud que huía para hacerle frente a los mortifagos logrando que estos retrocedieran y terminaran escapando. Los invitados que antes huían volvieron temerosos sobre sus pasos, Lucius alzo la voz en medio de la multitud exhortándolos a continuar con la fiesta asegurándoles que no tenían nada que temer ya que él personalmente se había encargado de la seguridad de lugar, algunos se apresuraron a desaparecerse y otros simplemente lo observaron curiosos. A su lado el Ministro de magia parecía avergonzado y claramente molesto por la situación, Malfoy lo había hecho quedar en ridículo frente a todos.
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¿Señor Malfoy, sabía usted del ataque?- pregunto una mujer menuda mientras la vuelapluma se apresuraba a escribir en el pergamino.
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No, por supuesto que no pero no era algo difícil de predecir dado los recientes ataques que ha sufrido mi familia- respondió Lucius aparentando consternación- le había pedido al ministro aquí presente su colaboración con la seguridad de este acontecimiento pero él creyó que no era necesario preocuparse por los ataques, sin embargo mi esposa y yo decidimos que debíamos hacer algo así que contratamos a algunas magos para que se encargaran de la seguridad.
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Entiendo, entonces… ¿Qué opina de las acciones que ha tomado el Ministerio para hacerle frente al que no debe ser nombrado?- interrogó con malicia la mujer
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Quizás nos vendría bien darle un nuevo enfoque a la situación, hacer algo más que solo quedarnos esperando los ataques.
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¿Y qué me dice de su recién asignado cargo en el Ministerio?
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Pues agradezco la oportunidad de hacer algo más que cruzarme de brazos.
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Oh, estoy segura de que lo hará excelente- respondió la mujer.
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Gracias por el voto de confianza Rita- respondió Lucius con una sonrisa falsa y la empleada de "El Profeta" se despidió con un leve movimiento de cabeza para continuar con las entrevistas a los invitados.
- Vamos Granger, la fiesta debe continuar- dijo Draco tomándola por la cintura para conducirla a la pista de baile, a ella le hubiera gustado poder negarse pero las miradas de todos estaban clavados en ellos y no era el momento, se dejo conducir hacía el centro del salón y un ritmo lento comenzó a sonar, sentía que sus pies se movían sin siquiera ordenárselos, Draco resulto mucho mejor bailarín de lo que ella esperaba, busco con la mirada a sus amigos pero no encontró a ninguno cerca.
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Es hora de que nos vayamos- susurro el rubio en su oído acercándose a ella cuando dieron una vuelta.
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Esta bien- respondió Hermione internamente agradecida por la oportunidad de acabar con aquella farsa.
Los jóvenes esposos se vieron rodeados por magos y brujas que deseaban despedirse de ellos y felicitarlos por la boda, los padres de Hermione la envolvieron en un abrazo y la alejaron de grupo - Cuídate mucho hija y trata de no perder la paciencia con él- dijo la señora Granger moviendo la cabeza en dirección al rubio.
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Sabes que puedes contar con nosotros pase lo que pase- acotó el Señor Granger- aunque supongo que tendremos que ser muy cuidadosos de ahora en adelante.
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Voy a echarles de menos, recuerden que los amo- dijo la castaña hundiéndose entre los brazos de su padre.
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Tus amigos tuvieron que irse pero nos pidieron que te dijéramos que esperaban verte en Hogwarts mañana para hablar de algo sobre el ataque- dijo Jane recordando de pronto el pedido de Harry, que fue obligado por McGonagall a abandonar la fiesta en el momento que los mortifagos irrumpieron en ella.
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Si ya me lo imaginaba- contestó Hermione con un brillo suspicaz en su mirada.
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Bueno creo que tu esposo te espera- repuso Jane mientras Draco se acercaba a ellos con su mejor sonrisa aristocrática.
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Bueno es hora de que nos pongamos en marcha- anuncio el Slytherin extendiéndole su mano a Hermione- debemos apresurarnos o llegaremos al amanecer.
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¿A dónde?- pregunto la Gryffindor sorprendida.
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Pues a la mansión Malfoy- respondió el rubio con autosuficiencia.
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Creí que ya estábamos en la mansión Malfoy.
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Esta es solo una de las muchas que mi familia posee pero la más importante está ubicada en las afueras de Londres; cuenta con hechizos protectores muy antiguos y no es fácil de localizar, es el mejor lugar para nosotros por ahora.
Caminaron hacía la salida de la mansión en silencio , un carruaje los esperaba en el patio y Draco abrió la puerta para que su esposa entrara y luego se acomodo frente a ella dentro del estrecho espacio.- ¿Por qué no simplemente nos aparecemos?- se atrevió a preguntar Hermione cuando el carruaje se puso en marcha.
- Porque no podemos, nadie puede aparecerse allí … por los hechizos que la protegen- respondió el rubio volteando la mirada hacía la ventana que solo mostraba sombras desdibujadas por la obscuridad de la noche, un silencio incomodo se hizo presente y ninguno tenía la menor intención de romperlo.
Cuando Hermione fue consciente de que se había quedado dormida se encontró a si misma abrigada por la capa del rubio que parecía estar dormido frente a ella con los brazos cruzados y apoyado en una esquina, así dormido no parecía tan malo, no tenía esa mirada fría y despectiva, sus facciones no mostraban la mueca de desprecio tan característica en él. El carruaje se movió de manera brusca causando que la castaña se tambaleara quedando inclinada sobre el rostro de Draco que despertó sobresaltado por el movimiento y se quedo quieto al notar su cercanía.
Hermione tenía las mejillas ruborizadas y una expresión culpable en el rostro que a él le pareció interesante pero ninguno se atrevía a moverse- *Ya sé que te mueres por lanzarte a mis brazos -*le hubiera gustado decir al rubio pero en ese momento no quería entrar en un intercambio de insultos y comentarios mordaces con su esposa.
El carruaje finalmente se detuvo devolviéndolos a la realidad y Hermione se apresuro a bajarse de carruaje ante la mirada de pánico del rubio que no pudo detenerla a tiempo.
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Espero no puedes…- grito pero antes de que pudiera hacer nada dos figuras se abalanzaron sobre Hermione retrocediera asustada.
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Bueno Granger creo que ya conoces a Víctor y Weazel- dijo el rubio con una mueca divertida.
Ahora si espero sus comentarios...