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¿Leona o Serpiente? — capítulo 16

Recuento de daños

La mansión milenaria era tan parecida a un palacio, claro, sí podías verla y es que los incontables hechizos que la  protegían la convertían en uno de los lugares más seguros para ellos, ellos que ahora se encontraban debatiendo lo que debían hacer, lo que había sucedido hacía solo algunas horas.

  • Estaba a mi lado y de pronto ya no, no lo entiendo- dijo el pelirrojo con evidente frustración, repitiendo una vez más sus palabras.

  • Esta bien, Weasley… estaba a tu lado pero eso ya no importa, ahora no está. Es evidente que algo sucedió mientras todos estábamos preocupados por largarnos de ese lugar, eso ya ha quedado claro- puntualizo Blaise de mal humor.

  • Tenemos que buscarlo, tenemos que encontrarlo antes de que alguien más lo encuentre- grito Ginny- histérica.

  • ¿Tenemos?- pregunto confundida Pansy- porque tenemos…

  • Pansy querida… cállate - repuso Blaise con una mueca de fastidio.

  • Tranquilízate Ginny, estoy segura de que él está bien- dijo la castaña intentando sonar convincente a pesar de que ella misma se sentía afligida.

  • No sirve de nada que hagamos suposiciones ahora. Es mejor que descansemos un poco - replico Luna- pensaremos mejor con la cabeza fría, estoy segura de que Harry está bien- afirmo con seguridad logrando que los demás la observaran interrogantes sin comprender como podía la rubia afirmar algo así.

  • Diablos- grito Theo cuando vio venir las dos figuras que se abalanzaban sobre Hermione a toda velocidad ante la mirada asustada de todos.

  • Víctor y Weazel, quietos- ordeno el rubio y ambos perros se detuvieron en seco- sentados. Creo que lo mejor será que  Anarys los lleve a su habitación  y les sirva algo de comer- dijo el rubio.

  • Debo admitir que muero de hambre - repuso Ron al tiempo que un sonido proveniente de su estomago dejaba claro que no mentía.

  • Estaba hablando de los perros, Weasley- se mofo Draco mientras Ron se ponía rojo de rabia.

Lucius Malfoy mostro su mejor sonrisa y poso para la fotografía del Profeta  con aparente tranquilidad, el mundo mágico lo creía su protector, él hombre dispuesto a enfrentar al que No debe ser nombrado; acaso no había permito que su hijo se casara con una sangre sucia, acaso el mundo no estaba a solo unos cuantos meses de ver el fruto de esa unión… Solo una estrategia, todo formaba parte del plan que tan difícilmente había llevado a cabo, todo para volver a ganar la gracia de su Señor y ahora su hijo iba y lo arruinaba todo por la maldita sangre sucia y su bastardo, ese engendro que llevaría su apellido, un precio que estaba dispuesto a pagar antes pero no ahora… ahora lo mejor era que esa inmunda y su hijo desaparecieran para siempre, quizás de esa forma Draco volvería a ellos, tal vez podría convencer al Lord Oscuro de perdonarle la vida a su único hijo, de olvidar su traición… aunque él nunca lo olvidaría.

Draco observo desde la ventana como su esposa conversaba con el pelirrojo sentados bajo la sombra de un árbol, la veía feliz a su lado, le sonreía a ese pobretón como nunca le había sonreído a él.- ¿Draco, te das cuentas de que no hay vuelta atrás?- la voz de Pansy le llego clara y tuvo que alejarse de la ventana para encararla, su mirada clavada en él le hizo sentirse como cuando era un niño y eso ella comprendía cuanto le costaba repetir las palabras de su padre, cumplir con sus ordenes, ser un títere en sus manos.

  • Lo sé, no pretendía que las cosas resultaran de este modo. Que ustedes estén aquí es un gran erro, pueden marcharse ahora antes de que sea tarde… pueden decir que los obligamos, que escaparon en contra de su voluntad…

  • Si claro, porque seguro alguien va a creer esa versión- intervino Blaise dejándose caer sobre el sillón.

  • No es como si tuviéramos muchas opciones- puntualizo Theo- ahora estamos en el bando de los buenos, viva Dumbledore y su endemoniada Orden del Fenix.

  • Entonces ahora tenemos que adorar a San Potter- bufo Pansy con evidente molestia.

  • ¿En verdad vamos a hacer esto? No es como si tuviéramos elección pero… ¿se dan cuenta de que nos han criado todos estos años para esta guerra? Y ahora resulta que no estaremos en el bando que esperábamos…- dijo Blaise.

  • Pues no sé tú pero el sueño de mi vida nunca fue convertirme en un jodido mortifago, eso era cosa del desgraciado de mi padre- acoto Nott- los viejos y sus ideas pasadas de moda…

  • ¿Pero es que ustedes se están escuchando?- pregunto Pansy alarmada- estamos mandando al diablo todo aquello para lo que hemos venido a este mundo, los ideales de nuestros antepasados, nuestra pureza de sangre, todo…

  • Somos unos malditos rebeldes- repuso Blaise sirviéndose wiskey de fuego en una copa y alzándola como si estuviera brindando.

  • ¿Y eso no los hace sentir endemoniadamente bien?- replicó  Theo sirviéndose él también un poco de wiskey.

  • Chicos esto no es un maldito juego…- intervino el rubio alarmado por las palabras de sus amigos, definitivamente él no se había esperado algo así.

  • Ninguna guerra lo es Draquito- repuso Pansy sirviendo dos copas y pasándole una al rubio- Por nosotros, los rebeldes.- dijo alzando la copa en alto.

  • Basta esto es una jodida estupidez- grito el rubio serio con los ojos plagados de furia- no somos una putos héroes, nosotros no estamos de parte de nadie, solo de nosotros.

  • Quizás sea hora de escoger un bando - replicó Pansy acercándose a la ventana- ya no somos uno niños, podemos tomar nuestras propias decisiones…

  • Eres nuestro príncipe indiscutible Draco pero eso no significa que puedas darnos ordenes, hacemos esto porque queremos…- dijo Blaise

  • ¿Nunca se te ha ocurrido que nosotros también tenemos corazón?- suspiro Pansy.

  • Tal vez algo más pequeño, retorcido y arrugado que él de los demás… pero allí esta, aún late.- Tercio Theo apoyando la mano sobre el pecho del rubio en el lugar exacto donde latía su corazón.

La brisa cálida le hacía sentirse un poco más tranquila y el hecho de tener aquel limón en la mano era algo que agradecía sobre manera, si alguien le hubiera dicho antes que el aroma de los limones calmaban las nauseas del embarazo la castaña se le hubiera quedado mirando como a un loco pero ahora… digamos que ahora estaba aprendiendo a abrir su mente a ciertas cosas. Había sido idea de Luna, la rubia había insistido en que eso podría ayudarla y a pesar de su escepticismo tenía admitir que funcionaba de maravilla, las nauseas se habían ido.- Creo que sería lo mejor… es decir mi madre estaría encantada de cuidarte a ti y al bebé, estarán bien en la madriguera - insistió el pelirrojo una vez más con mirada suplicante, desde que la elfa había regresado con el Profeta que anunciaba los cambios en el mundo mágico Ron no paraba de atosigarla con esa suplica, era bastante tedioso… lo cierto era que por lo menos ahora sabían que Harry estaba bien o al menos eso querían creer, si los mortifagos lo hubieran capturado seguramente eso habría sido una gran noticia, si El niño que vivió estuviera muerto ellos se habrían regodeado con eso pero al parecer no era el caso.

El pelirrojo le tomo la mano con delicadeza haciéndola volver a la realidad-  Hermione, llevamos un día aquí seguramente allá afuera hay alguien buscándonos, nuestros padres deben estar preocupados, debemos regresar… ven conmigo, no puedes quedarse con esas víboras- dijo el pelirrojo.

La castaña deslizo rápidamente su mano de entre las de su amigo y trato de aparentar tranquilidad- Es cierto, ustedes deben regresar… Luna, Ginny y tú deben regresar lo antes posible…

  • Tu también, no me creo que quieras quedarte en este lugar. Este lugar es tenebroso e inmenso, ¿para cuantos Malfoy crees que lo hayan construido?¿Doscientos? Vamos Hermy termina con esta farsa, Malfoy no dudara a la hora de entregarte a los mortifagos si con ello consigue salvar su pellejo, estoy seguro de que ni siquiera pensara en su hijo, ni él ni ninguna de esas serpientes, nos estamos seguros aquí- replicó el pelirrojo con convicción.

  • Y no estoy pidiéndote que te quedes, pero yo no puedo irme; este es mi lugar ahora… Malfoy es mi esposo- respondió Hermione acariciando su vientre sobre la ropa- es el padre de mi hijo.

  • No me vas a convencer con esa estupidez, Malfoy es un…- Replicó Ron pero no pudo terminar sus palabras.

  • Su esposo y el padre de su hijo, acaso tu cerebro aún logra procesar algo tan simple pobretón- intervino Draco con una mueca de fastidio con los brazos cruzados a solo pasos del banco donde el pelirrojo y la castaña estaban sentados- es mejor que lo comprendas de una vez.

Ron sentía la rabia crecer en su interior, deseaba destrozar la cara del rubio, romper cada hueso de su cuerpo que él pudiera sentir cuando lo odiaba, cuánto dolor le causaban sus palabras aunque estas fueran verdad. No era posible que Hermione prefiriera quedarse con ese maldito, a menos que … no … era imposible… no había forma, en qué mundo algo así podía ser posible, pero había algo ahí que él aún no comprendía, algo se le escapaba y no saber qué era lo estaba enloqueciendo.

  • Entonces señor Potter, ¿tengo su palabra de que pondrá más empeño en sus clases de ahora en adelante?- pregunto el hombre cruzándose de brazos con evidente fastidio.

  • Solo, si usted cumple con su parte- respondió el muchacho jadeando por el esfuerzo.

  • Tan arrogante y estúpido como su padre- bufo molesto su interlocutor pero aún así levanto su varita y un haz de luz salió de ella, tomando la figura de un cierva, Harry permaneció en silencio durante unos minutos pensando en cómo era aquello posible, el patronus de su madre…- Ahora es mejor que no vayamos de una vez, antes de darle oportunidad a alguien de encontrarnos, levántate Potter… aún queda mucho por hacer- lo apuro el hombre tomándolo de la mano con fuerza para desaparecer juntos en medio de un callejón maloliente y sucio.

-Solo por esta noche, solo por estas horas olvidemos lo que algunas vez fuimos y lo que somos; solo por esta noche déjame ser solo tu esposo- esas palabras dichas por el rubio taladraban la mente de Hermione, es que no era posible que aquello fuera real. Draco y ella compartían habitación, a pasar que en aquella mansión debía de haber muchos cuartos deshabitados el rubio había insistido en dormir que debían dormir juntos-  por si sucede algo - esa había sido su excusa y ella ya estaba tan acostumbrada a su presencia que no había encontrado problema con aquella petición. Pero a mitad de la noche el rubio se había deslizado desde su rincón de la cama para acercarse a ella y en un impulso que para ella le pareció en un principio una broma de mal gusto el rubio le había soltado esas palabras mientras la abrazaba con fuerza, acercándola a su cuerpo, aferrándose a ella desesperadamente como si se tratara de un niño que ha tenido una pesadilla a media noche y busca consuelo, al principio ella se había temido que él intentara algo pero el Slytherin se había limitado a abrazarla rodeando su cintura con sus brazos y a acomodar su cabeza contra la suya cerca del cuello haciendo que su respiración cálida rozara su piel mientras su aroma tan masculino la envolvía como si se tratara de una droga haciéndola sentir… como la hacía sentir…¿?

Esbozando una pequeña y tímida sonrisa Hermione se permitió disfrutar de la cercanía del rubio, solo por esa noche, solo por unas horas, a solas sin que nadie los juzgara, después de todo no era acaso él su esposo, como negarse a tal petición después de todo lo que él había hecho por ella.

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¿Qué les pareció?

Prometo subir un capítulo entre semana si ustedes con generosos con los comentarios, no es que quiera sobornarlos pero ya saben que los comentarios son como el mana caído del cielo para los escritores.