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¿Leona o Serpiente? — capítulo 17

Sangre, sudor, lágrimas y un poco de amor

El periódico se encontraba sobre el escritorio al lado del pensadero, el fénix admiraba la estancia desde su percha mientras Albus Dumbledore mantenía ambos brazos apoyados sobre la fría madera con expresión preocupada, a pesar de todos sus esfuerzos no había podido hacer nada para defender a sus estudiantes… se sentía tan culpable y dolido que no podía evitar que sus pensamientos fueran hacía Aryana, cuanto la extrañaba, cuanto extrañaba a sus padres a su familia.

El Ministerio estaba en manos de Lucius Malfoy, ese hombre desalmado y cruel que  engañó al mundo mágico y consiguió que confiaran en él, que lo vieran como un salvador, que ciegos estaban. Después de tantas muertes y de tanto dolor los padres de familia habían exigido el cierre del Colegio y él no había podido disuadirlos, como hacerlo después de que tantos estudiantes habían muerto mientras estaban bajo sus cuidado, se suponía que Hogwarts era el lugar más seguro, que allí estarían a salvo y ahora, ahora él no podía evitar recordar los rostros entusiastas de aquellos niños y jóvenes que nunca podrían volver a realizar un hechizo, que nunca podrían ver a sus hijos partir del andén 9 y tres cuartos.

Se acomodo las gafas y leyó una vez más el encabezado "Extraño virus causa estragos entre la población mágica", más abajo se leía "Los medimagos no saben cómo detener el avance del virus, se ha declarado un estado de cuarentena"… él lo sabía, podía ver la mano del Tom en esos hechos, los ataques en Transilvania, el tornado en América, un tsunami en Japón, las extrañas muertes a puertas cerradas, las desapariciones… nada de eso era natural, no podía serlo. Sólo esperaba que Harry estuviera a salvo por lo menos hasta que pudieran encontrar la manera de derrotar a Voldemort.

 - Una vez más- dijo el hombre con el rostro inexpresivo mientras una brisa sacudía las hojas de los árboles a su alrededor y en medio del claro un muchacho lo observaba con ira.

  • Estoy al límite- respondió jadeando a su interlocutor limpiándose con la manga de la camisa rota la sangre que manaba de una herida que tenía en el cuello - no puedo más.

  • Crucio- respondió el hombre causando que el otro se retorciera de dolor apretando los dientes pero sin soltar ni un solo gemido- esto no es nada, lo que sea que él pueda hacerte será mil veces peor.

  • Lo sé- respondió en un susurro con la voz ronca el joven aspirando grandes bocanadas de aire mientras se apoyaba en un árbol.

  • Demuéstralo entonces, Imperio- el joven se resistía- débil, demasiado débil… como vas a protegerlos si no puedes rechazar este simple hechizo. Vas a permitir que mueran por ti…

  • Cállate, cierra tu estúpida boca- grito el joven levantando lentamente la varita como si le costara mucho mover el brazo, sus gestos denotaban esfuerzo y el sudor perlaba su frente- Expeliermus…

  • Patético, Potter ¿Cómo pretendes derrotarme  solo con eso? Vamos intenta de nuevo - replicó el hombre, tal vez si Harry no hubiera estado luchando por vencer la maldición podría haber notado el brillo en los ojos de su profesor, un brillo imperceptible que fue borrado rápidamente.

  • Hora de irnos- sentencio el hombre después de que el muchacho cayera rendido sobre la hierba con la ropa destrozada y sucia, ciertamente había sido uno de sus mejores entrenamientos pero quizás eso no fuera suficiente, nunca lo era.

La Madriguera se alzaba radiante ante ellos, quizás no fuera tan imponente como la mansión Malfoy pero realmente tenía algo que te hacía sentir seguro, en casa… Molly Weasley  corrió hacia los recién llegados y los envolvió en un abrazo de oso que dejo a los pobres jóvenes prácticamente sin oxigeno pero ninguno se quejo, era tan reconfortante estar en casa y saber que todos estaban bien.- Molly querida, suelta a los muchachos - dijo el señor Weasley después de unos largos minutos de agonía.

  • En que estaban pensando, como se les ocurre desaparecer de esa forma... es que no pensaron en lo preocupados que estamos…- la voz de su madre se perdió entre otros ruidos mientras Ginny buscaba con la mirada a  cierto muchacho con una cicatriz en forma de rayo en la frente.

  • ¿Harry no está aquí?- pregunto Ron antes de que Ginny pudiera abrir la boca.

  • No, es mejor que entremos de una vez, hay algo que deben saber- respondió el Señor Weasley con seriedad lo que hizo que Ron y Ginny comenzaran a preocuparse.

  • Luna, querida… tu padre aún no sabe que estas aquí pero estoy segura de que Bill podrá mandarle una lechuza después de que terminemos la reunión- dijo Molly esbozando una sonrisa tranquilizadora a la rubia que se limito a asentir con la cabeza.

…recuerda que siempre ,tú fuiste quien me daba ganas de ser… tarareaba el muchacho dando pasos elegantes y seguros hacía la puerta; se veía feliz, satisfecho con su logros…un hombre de bien… no tienes más corazón… saco una daga de entre los pliegues de su túnica y llevándola hacía la palma de su mano se hizo un corte superficial del que brotaron algunas gotas de sangre que se apresuro a dejar caer sobre el tapiz que se encontraba frente a él- Adelante niño, te estábamos esperando- dijo una voz siseante desde el interior.

  • ¿Nahuel?, cuanto has crecido muchacho… realmente has cambiado mucho- dijo el hombre que se encontraba al borde de la cama sujetando un bastón entre sus manos.

  • Mi Lord, señor Ministro…- saludo con una leve inclinación forzándose a mantener su rostro inexpresivo ante el insulto de Lucius- entiendo que mis servicios son requeridos… para ser un niño debo estar haciendo algo bien ¿verdad?.

  • Estúpido niño arrogante- respondió Lucius ofendido- limítate a cumplir tu trabajo. ¿Cómo permitiste qué mi hijo desapareciera?

  • Si mal no recuerdo no fui yo quien organizo ese trabajo… Bella y Astoria quizás puedan responder sus preguntas… Señor- dijo dándole énfasis a la última palabra.

  • Bellatrix y tu hermanita no tienen idea de a donde fueron… mi hijo y otros Slytherin están desaparecidos, necesitamos encontrarlos. Se suponía que nadie podía aparecerse fuera de ese lugar pero…- Lucius pareció meditar sus palabras durante unos segundos- pudiera ser pero… no es imposible, él nunca permitiría a la sangre sucia profanar ese lugar; lo más seguro es que se estén escondiendo entre los muggles, esas despreciables criaturas…

  • Basta de tonterías Lucius- lo interrumpió el Lord concentrando su atención en Nagini- reúne un grupo y encuéntrelos, sobre todo a la sangre sucia, debe pagar… haré de ellos un ejemplo para que todos sepan lo que les espera a los traidores - el brillo de sus ojos hizo estremecer a Malfoy que palideció visiblemente, había algo siniestro en ellos…pedían sangre, pedían dolor, sufrimiento, agonía…- Quiero a Potter retorciéndose de dolor frente a mí, quiero ver el brillo de sus ojos desaparecer cuando exhale el último aliento de vida, quiero que suplique  piedad…

¿Acaso la cosas pueden cambiar así de fácil, solo con un gesto de buena voluntad, con una caricia inocente… con un pequeño roce de piel? Pansy repasaba una y otra vez en su mente el momento en que sus sentimientos habían cambiado, quizás las cosas habían estado cambiando desde antes pero ella nunca prestaba atención a esas cosas, prefería no hacerlo, no tener idea de lo que sucedía a su alrededor le daba una sensación de falsa seguridad. No es que ella fuera tonta, claro que no, tampoco era cobarde o ¿sí? Pero prefería la ignorancia a rebanarse la cabeza intentando solucionar problemas que estaban fuera de su alcance, prefería parecer superficial y tonta a tener plena conciencia de su inutilidad, de que no tenía una razón de ser, un propósito. Todo era culpa de Blaise, ese chico realmente conseguía hacerla enfadar… ese día ella estaba molesta, furiosa… Zabini se había pasado todo el día acosándola, llamándola princesa y haciéndole reverencias a cada paso, mostrándose galante, ofreciéndose a ayudarla con cosas simples como bajar las escaleras o abriéndole la puerta… al principio fue halagador pero después unas resultaba tedioso que el moreno hubiera decidido comportarse como su elfo doméstico personal. Cansada la princesa de las serpientes lo encaro molesta- ¿Qué diablos pasa contigo idiota es qué vas a seguirme todo el día como un cachorrito?- le pregunto.

  • Mi adorada princesa, si mi presencia os incomoda puedo retirarme… le apetece un té, chocolate… ¿desea algo princesa? - respondió solicito Bleise.

  • Que dejes de comportarte como un elfo - replicó airada la chica.

  • ¿Acaso prefiere la princesa que personifique a alguna otra criatura, un troll, un gigante…?- dijo Blaise con voz calmada haciendo una reverencia.

  • Prefiero que vuelvas a ser Blaise Zabini- grito Pansy frustrada por la actitud de su amigo.

  • Con una condición- respondió el moreno luego de unos segundos de silencio en los que su amiga estuvo a punto de estrangularlo.

  • ¿Cual?- replicó Pansy al borde del colapso pero antes de que tuviera tiempo de seguir preguntando unos labios cálidos cubrieron sus labios y sin que ella pudiera evitarlo su boca se abrió  y su lengua salió al encuentro de la del moreno que la sostenía firmemente por la cintura, ella llevo las manos hacía el cuello del muchacho y cuando el aire se hizo necesario se separaron en silencio- ¿A qué ha venido eso?- pregunto casi sin aliento.

  • A que estoy decidido a conquistarme, quiero tenerte a mi lado Pansy y haré todo lo que esté en mis manos para merecerte- respondió Blaise con una seriedad poco habitual en él.

  • Estas de broma, como se te ocurre… estamos en guerra- refuto la muchacha entre asombrada y asustada.

  • ¿Acaso no nos ha dicho siempre Dumbledore que el amor es el arma más poderosa?- repuso el muchacho soltando lentamente el agarre que mantenía de su cintura.

Maldito Blaise pensó Pansy, toda esa confusión que sentía ahora se debía a él y a ese beso, un beso que no había pedido ni deseado pero que no podía borrar de su mente, que la atormentaba y la recordaba que ella también tenía un corazón, que la obligaba a admitir que hacía bastante tiempo que no veía al moreno como su amigo sino como algo más y al parecer ahora el también sentía lo mismo… Maldita guerra, maldito Blaise pensó mientras sentía como él la abrazaba y depositaba un suave beso en su mejilla y entrelazaba su mano con la suya como venían haciendo desde aquel día.

Los integrantes de la orden del fénix lucían atónitos ante la declaración de Ron y Ginny, quizás de haber contado con la presencia de Dumbledore la cosas podrían haber sido un poco diferentes  - ¿Están seguro de eso niños, yo no me fío de esas serpientes?- pregunto Ojoloco mientras  los demás aún digerían la noticia.

  • Pues al menos es lo que ellos dijeron, claro que yo tampoco confió en esos…- pero un codazo en de parte de Ginny hizo que Ron se olvidara de sus palabras.

  • Esto es inesperado- farfullo Percy acomodándose las gafas.

  • Están seguros de que no les afecto ningún hechizo, ¿No estarían bajo un Imperio o siguiendo órdenes de quien ustedes ya saben?- pregunto Bill confundido.

  • Que guardadito se los tenían esas serpientes ahora resulta que hasta quieren ayudarnos- se burlaron Fred y George - ¿a ver Ginny cuantas veces usaste el moco murciélago en ellos para conseguir que cambiaran de bando?

  • Idiotas- replicó Ginny con desdén.

  • No creo que un puñado de adolescentes puedan sernos de mucha ayuda- dijo Ojoloco.

  • Pero nosotros también somos parte de la Orden y hemos demostrado que podemos ser útiles - se escucho la tímida voz de Luna.

  • Ella tiene un punto a su favor- respondió Lunático alzando los brazos.

  • Solo son unos niños - se apresuro a decir Molly

-¿Entonces qué haremos, aceptaremos a los Slytherin en la Orden?- pregunto McGonagall con expresión preocupada pero consciente los riesgos y los posibilidades que esa decisión podía tener en el futuro.

Al abrir los ojos lo primero que vio fue la mata de pelo castaño de su esposa y se dio cuenta de que no quería levantarse, los mortifagos, la guerras, todo lo demás podía esperar… solo deseaba poder quedar allí más tiempo, abrazando a la cintura de la castaña acariciando delicadamente el lugar en que su hijo crecía poco a poco. Hermione balbuceo algo inentendible y entrelazo sus manos con las del rubio al tiempo que sus parpados se separaban lentamente- No lo hagas- dijo el rubio cuando ella intento separarse de él para levantarse de la cama.

  • Tengo que hacerlo, debo hacerlo- repuso Hermione seria.

  • Regálame unos minutos más… solo unos minutos es todo lo que pido- refuto Draco sin poder creer que él hubiera dicho algo así.

  • Lo siento Draco pero no puedo - dijo Hermione levantándose de la cama rápidamente.

  • ¿Por qué?- pregunto el rubio haciendo un puchero como un niño al que se le niega un dulce.

  • Porque necesito ir al baño ahora, tu hijo está empezando a parecerse a ti- respondió la castaña en medio camino al baño.

  • Oh no, no otra vez- grito el rubio cuando se sintió a punto de caerse al suelo… mareos porque a mí.

La nutria resplandecía y danzaba en el aire con elegancia ante la mirada de las serpientes que se encontraban en el salón de entrenamiento de la mansión- ¿Y la mía también se parecerá a esa cosa?- bufó Pansy haciendo una mueca.

  • Es diferente para cada persona- aclaro la castaña. Bueno recuerden… piensen en un recuerdo que los haga sentir felices, preparasen y pronuncien fuerte y claro…

  • Tampoco es que seamos unos niños de primer año- la interrumpió Theo

  • Preparados… uno, dos tres- dijo Hermione y los Slytherin levantaron sus varitas mientras buscaban un recuerdo feliz en su mente.


Ahora si… este es el final de este capítulo… iba a ser más largo pero me pareció que debía darles a ustedes la oportunidad de escoger los patronus de nuestros amigos así que dejen sus sugerencias.

No olviden comentar.