¿Leona o Serpiente? — capítulo 18
**Ahora sí aquí tienen el capítulo completo...**disfrútenlo
Tú eres mi momento feliz
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Un cisne - dijo asombrada Pansy cuando su patronus comenzó a brillar con fuerza iluminando la habitación.
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Ya era hora… mira que eres lenta nena- repuso Blaise tomándola por la cintura y besándola en los labios haciendo que el pratonus de su novia se deshiciera en haces de luz.
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Por fin, pensé que ustedes tardarían más que estos dos- declaro Theo moviendo la cabeza en dirección a Draco y Hermione- Solo espero que cuando esos se decidan decirse lo que sienten aprendan a no comer pan en frente de los pobres.
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Amargado- replicó Blaise soltando a su novia para levantar su varita y practicar el hechizo, el zorro salió corriendo hacía Theo y el castaño respondió con su propio patronus, el águila chillo alzando el vuelo para encontrarse con el zorro y el cisne que surcaban los aires iluminándolo todo a su paso.
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Draquito, queremos ver tu criatura- grito Pansy con una sonrisa en los labios; Theo y Blaise observaban al rubio con una mueca de autosufiencia en el rostro debido a que a su compañero le estaba costando bastante realizar el hechizo.
Hermione improviso una risita nerviosa para Draco y le lanzo una mirada asesina a los Slytherin - Creo que es mejor que vayamos a comer algo, hemos estado practicando hechizos todo el día muero de hambre además necesitamos descansar.
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Yo estoy tan cansado… el patronus si que te agota ¿verdad Theo?- dijo Blaise en un tono más alto de los normal y con una sonrisa traviesa en los labios.
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Si, realmente creo que tenías razón cuando dijiste que era un hechizo avanzado, son tan difíciles de dominar- repuso Theo distraído.
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Los vemos en el comedor- dijo Pansy colgándose de los brazos de Blaise y Theo y arrastrándolos hacía la salida.
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Draco…- dijo tímidamente la castaña.
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No puedo, no puedo hacerlo… no tiene lógica- grito el rubio frustrado.
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Tranquilo seguro que mañana lo harás mejor, solo necesitas descansar- repuso Hermione poniéndole un brazo sobre el hombro.
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No logro sacarte de mi mente- replicó el rubio abrazándola con fuerza y hundiendo la cara en la mata indomable de cabellos de su esposa- no puedo concentrarme.
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¿Qué?- susurro la castaña sonrojada con el corazón latiéndole a mil por hora, por toda respuesta Draco tomo sus labios entre los suyos con pasión, permitiéndose explorar su boca, grabando en su mente el sabor de esos labios que lo estaban llevando al a gloria cuando ella respondió a su beso y rodeo su cuello con sus manos.
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Ups… creo que mejor regreso con los demás- dijo Pansy al ver la escena cerrando rápidamente la puerta maldiciéndose internamente por ser tan inoportuna.
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Creo que es mejor que bajemos de una vez - repuso Hermione azorada separándose rápidamente al rubio y sintiéndose de pronto sola y fría, como si su cuerpo anhelara el calor de su esposo.
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Hermione- dijo el rubio reteniéndola por el brazo con nerviosismo y algo parecido a una súplica en su mirada.
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Nos esperan- respondió la castaña notando la mirada ansiosa del rubio. Necesitaba pensar, analizar lo que estaba sucediéndole; algo había cambiado de pronto Draco no era más el chico que se burlaba de ella, la insultaba y la llamaba sangre sucia era el padre de su hijo y se estaba mostrándole una parte de él que ella no creía que existía… Podía ser tan sobre protector a veces. Por Merlín es Malfoy-sangre pura-príncipe de las serpientes, ególatra, egoísta, arrogante… así es Malfoyse repetía a sí misma la castaña pero mientras más lo analizaba más podía notar la gran diferencia entre el Draco Malfoy que ella creía conocer y el que ahora estaba frente a ella comiendo un trozo de pastel de duraznos con rodajas de limón. Porque no puedo borrar ese beso de mi mente, la sensación tan placentera de sentirme entre sus brazos, porque sigo deseando volver a probar sus labios…
-¿Entonces, vas a decirme de una vez cuál es tu recuerdo feliz?- pregunto Pansy sacando a Hermione de sus reflexiones.
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El mío no es apto para menores, además soy todo un caballero… - respondió Blaise recostando la cabeza sobre su regazo.
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Creo que ya todos aquí sabemos que recuerdos están usando ustedes dos… degenerados- se mofo Theo fingiendo inocencia mientras engullía un trozo de pastel- ¿y el tu Hermione, no vas a decirnos que recuerdo usas para crear el patronus?.
Draco de pronto sintió una oleada de… bueno no estaba seguro de que era pero no le gustaba para nada que Theo se atreviera a llamar Hermione a su esposa- Hummm…. Pues- balbuceo la castaña sin atreverse a contestar.
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Ya es tarde y tú tienes que descansar, todos tenemos que descansar- dijo el rubio en un tono que hizo a los Sly recordar porque él era su príncipe… no era una sugerencia, no era un pedido, era una orden.
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Buenas noches- respondieron Theo, Blaise y Pansy a coro antes de salir de la sala en dirección a sus habitaciones.
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¿Pasa algo?- pregunto Hermione mientras ella y Draco caminaban por el pasillo hacia su cuarto.
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Tú y yo, tenemos que hablar- respondió el rubio cortante, Hermione enarco una ceja confundida por la nueva actitud del rubio.
Él cerró la puerta despacio evitando hacer ruido, no quería que su presa se sospechara, nada debía alertarla… - Eres mi esposa- dijo de pronto cuando ella se disponía a abrir la puerta del armario para buscar una pijama.
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Si- respondió ella volteándose a verlo.
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Que bueno que estemos de acuerdo con eso- repuso caminando hacía ella con pasos cortos y elegantes, como si temiera asustarla, como si ella pudiera salir corriendo en cualquier momento- hay algo en ti- dijo deteniéndose a unos centímetros de la castaña rozando su cintura con una de sus manos mientras con la otra acariciaba su mejilla- que me atrae, no lo entiendo… no logro sacarte de mi mente- Hermione no estaba segura de querer seguir escuchando sus palabras, sentirlo tan cerca la perturbaba de una forma extraña, la hacía sentir diferente… además de que aún podía recordar el sabor de sus labios sobre los suyos, la sensación tan placentera que su cercanía le provocaba- puedo besarte de nuevo- pidió él estrechándola entre sus brazos y ella solo atino a asentir con la cabeza.
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Draco- murmuro ella cuando sus labios finalmente se separaron para buscar aire-¿por qué haces esto?- replicó casi en un gemido pero él la callo con un nuevo beso, más apasionado y posesivo que le anterior.
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Porque ya no puedo controlar lo que me haces sentir, eres mi esposa- susurro él en su oído bañando su cuello con su aliento cálido antes de lanzarse sobre su cuello depositando pequeños besos desesperados mientras sus manos intentaban colarse bajo la camisa de la castaña.
Hermione intentaba racionalizar por que no estaba bien seguir dejando que él avanzara; era Malfoy no podía no debía permitirse sentir nada por él, iba a hacerle daño… la haría sufrir; porque él no la amaba, no podía amarla ¿verdad? Pero entonces ¿por qué había cambiado tanto?, ¿Por qué se esforzaba por hacerla sentir bien, por qué era tan protector, por que se preocupaba por su hijo, porque la besaba de esa forma? Demasiadas preguntas y ninguna respuesta… ¿Es que de verdad podría él sentir algo por ella?- Creo que es mejor que… - balbuceo ella dejando escapar un suspiro.
- Si, lo sé… debemos descansar- repuso él llevándola hacía la cama sin dejar de besarla, la castaña se sentía confundida, muy confundida; las carias del rubio hacían que cada parte de su piel que era tocada por sus manos ardiera, su aliento era embriagador, su respiración agitada se entremezclaba con la suya y para cuando sintió la suave seda bajo su cuerpo decidió que no valía la pena resistirse… después de todo era su esposo y ella… ella lo amaba.
*¿Ella lo amaba?*La consciencia plena de sus sentimientos hacía su esposo la lleno de pronto paralizándola, *por Merlín…**no podía amarlo, no debía amarlo;*se suponía que su misión era espiarlo, vigilarlo, no enamorarse de él. Sus manos descansaban inertes a los costados de su cuerpo y se mantenía rígida bajo el cuerpo del rubio sin atreverse a tocarlo, dudando sobre cómo debía actuar. Sintió como él reclamaba sus labios devorándolos ansioso, sus lenguas se rozaban juguetonas enviando pequeñas descargas de placer , reconociéndose haciéndoles desear más y sus manos se abrían paso hábilmente a través de la ropa, quemando a su paso cada centímetro de piel, marcándola como suya, reclamándola como su mujer y acabando con su resistencia.
Dejo que sus manos se deleitasen recorriendo el cuerpo del rubio por sobre la ropa, deslizando tímidamente sus dedos sobre los abdominales tan bien definidos sintiendo sus mejillas arde cuando la atrajo hacia él con más fuerza haciendo que sus cuerpos encajaran a la perfección y comprobó lo ansioso que estaba por fundirse con ella; Draco comenzó a trazar pequeños círculos alrededor de uno de sus senos por debajo del encaje del sostén mientras con la otra mano se deshacía de la molesta blusa rosa y se abalanzaba sobre uno de su pezones soltando un gemido ahogado ante el contacto y Hermione se mordía los labios respirando agitadamente ante las sensaciones que la invadían.
Lentamente el rubio se deshizo de la estorbosa ropa de su esposa- Eres mía Hermione- susurro en su oído antes de separarse unos centímetros de ella para ayudarla a desabrochar sus pantalones y se detuvo unos segundos para admirar su desnudez, Hermione podía ver el deseo y la pasión contenidos en su mirada, sentía una extraña calidez envolviéndola quemándola deliciosamente, apartó la mirada cuando sus ojos se cruzaron por fugases segundos pero él tomo su rostro entre sus manos con delicadeza - Mírame- su voz tenía el tono de una orden pero sus ojos reflejaban la suplica, respiraba entre cortadamente y parecía hacer un gran esfuerzo para contenerse porque de pronto su cuerpo se tenso sobre ella contrayendo cada músculo - ¿debo detenerme?- susurro tan bajo que a ella le pareció que lo había imaginado pero negó levemente con la cabeza y entonces fue ella la que comenzó a delinear y explorar el cuerpo del rubio con sus labios, subiendo desde su cintura hasta su cuello trazando un camino retorcido y zigzagueante de besos sobre la pálida piel de su esposo. Draco gruño enfebrecido por las caricias que ella le prodigaba, quería que aquella noche no terminara, que el tiempo se detuviera y le permitiera olvidar para siempre la guerra y el peligro inminente que se cernía sobre sus cabezas.
Lentamente él fue entrando en ella, acabando con la mutua tortura gruñendo de placer ante las sensaciones que su cuerpo experimentaba con los rítmicos movimientos, lentos y delicados al principio pero que se tornaron más rápidos y violentos cuando ella comenzó a seguirlo moviendo su caderas al compás de las suyas, hundiendo sus uñas en su espalda gimiendo su nombre. Aquello lo llevo a las puertas del cielo, sentirla estremecerse de placer ante sus caricias era algo enloquecedor, nunca hubiera esperado poder tenerla, poder tomarla y saciar el deseo que le invadía cada vez que la tenía cerca, que lo quemaba por dentro en las noches que ella se aferraba a él mientras dormía y podía disfrutar su calor envolviéndola en sus brazos pero sin atreverse a más… y ahora era suya, en su interior una extraña sensación de miedo y gozo le golpeo con fuerza, entrelazo sus manos con las de ella mientras ambos llegaban al orgasmo jadeantes y con la respiración entrecortada.
Hermione se acomodo entre los brazos del rubio dándole la espalda y él paso la mano por su cintura posesivamente atrayéndola más a su cuerpo- Eres mía Hermione Granger- dijo él en un tono que ella no supo interpretar y beso su cuello acomodando su cabeza contra la suya y entrelazando sus piernas debajo de las sabanas.
-Y tú eres mío… Draco Malfoy- respondió ella girándose para verle a los ojos, deseando hacer miles de preguntas, decirle miles de cosas pero él atrapo sus labios entre los suyos mordisqueándolos con expresión divertida haciéndola olvidar todo lo que no fuera él.
Draco se quedo despierto durante toda la noche contemplando la dormir, seguro de que no podría encontrar un recuerdo más feliz que aquel para poder realizar el hechizo que tanto trabajo le estaba costando dominar- Sabes Hermione; Tú, eres mi momento feliz murmuro al oído de la castaña y supo aún dormida ella le había escuchado . Esa mañana ninguno de los Slytherin pudo explicarse cómo demonios el rubio había conseguido al primer intentó dominar el hechizo, la extraña criatura rasgaba el cielo brillando con más fuerza e intensidad que él de cualquiera de los otros - A ver dime Draquito ¿Qué recuerdo utilizaste para crear esa cosa?- pregunto Pansy moviendo la cabeza en dirección a la criatura.
-Ese bicho es igualito al de Granger, así que supongo que podemos suponer que ustedes dos ya ….bueno ya sabes… apuesto a que por eso amaneciste hoy de tan buen humor- Theo miraba expectante al rubio, si le gustaba molestarlo pero había algo más debajo de aquel comentario, si Draco aceptaba lo que sentía por su esposa las cosas serían mucho más fáciles para todos.
- Theo, querido amigo si quieres seguir respirando al final del día te recomendaría que dejaras de hablar tonterías y te concentraras en lo realmente importante- replicó el rubio lanzando sobre el castaño la nutria resplandeciente, Theo corrió por toda la habitación ante las miradas burlonas de sus amigos antes de lanzar el águila sobre la nutria de Draco y al momento, el zorro, el cisne y la nutria de Hermione se unieron a los otros patronus.
El tiempo transcurría en una extraña calma, resultaba bastante sospechoso que los ataques se hubieran detenido de forma tan insólita pero la mayoría de la gente le atribuía aquella calma a Lucius Malfoy, el nuevo Ministro contaba ahora con el apoyo de toda la comunidad mágica y tras más de tres meses sin ataques la idea de reabrir Hogwarts parecía algo natural, Hermione se divertía con las ocurrencias de los Slytherin pero extrañaba a sus amigos y le hubiera gustado poder conversar con la señora Weasley sobre algunas cosas de su embarazo, debido al extraño recién descubierto instinto protector de Draco ninguno de los habitantes de la mansión podía salir al exterior a menos que fuera estrictamente necesario, el rubio había sido bastante claro en ese punto- Nadie sale sin mi permiso- había dicho él y la verdad sea dicha ella odiaba tener que permanecer encerrada en aquel lugar, la mansión era enorme y había aprendido a no perderse en ella, adoraba los jardines y sentarse a leer bajo los árboles la relajaba pero le preocupaba el no tener noticias de Harry, lo único que sabía de él era que estaba bien… como si eso fuera suficiente, ella necesitaba comprobarlo con sus propios ojos necesitaba verlo frente a ella y saber que todos aquellos a los que amaba estaban a salvo… por lo menos esperaba que sus padres estuvieran a salvo.
Soltando un suspiro la castaña levanto la mano donde sostenía el hilo y las agujas de tejer, Merlín bendito pensó frustrada, ¿porque tenía que ser tan difícil tejer una manta?, se suponía que debía ser algo simple… pero le estaba costando bastante lograr que aquella "cosa" pareciera una manta.
Blaise sonrió para sus adentros ante el predicamento de la castaña, la había visto armar y desarmar la dichosa "manta" durante todo el día- Señora Malfoy - dijo cuando la noto un poco más tranquila- ¿quiere que la ayude con eso?- se ofreció levantándose del sillón donde hasta hacía unos minutos se encontraba leyendo un libro, Draco y Theo estaban fuera y él era el encargado de cuidar-vigilar que la Gryffindor estuviera lo más cómoda posible, Draco lo castraría si algo llegara a sucederle a su esposa durante su ausencia…
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¿Sabes tejer?- pregunto la castaña sin hacer caso de la provocación.
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Si prometes no preguntar ¿cómo? ni ¿por qué? Puedo enseñarte.
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Te lo agradecería… m…- Hermione se quedo muy quieta de pronto y rápidamente llevo una mano hacía su vientre, la expresión en su rostro alerto al moreno.
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Pansy… Pansy- grito el Blaise sin saber exactamente qué hacer.
La joven llego entro corriendo a la habitación para encontrarse con una Hermione que sonreía emocionada mientras una lágrima le corría por la mejilla y Blaise acercaba su oído a su vientre como esperando oír algo- ¿Estás segura Malfoy? Yo no puedo sentir nada- replicó palpando el vientre crecido de la joven.
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Eso es porque ahora no está moviéndose pero estoy segura, además ya es tiempo… comenzaba a preocuparme- reconoció Hermione con una sonrisa amplia.
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¿Entonces por fin has sentido "la patadita"?- pregunto Pansy acercándose para poder comprobar personalmente si el bebé se movía o no- a Draquito le va a dar algo cuando se entere de que su hijo se movió y él no estuvo presente.
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Bebé tenías a mami preocupada ¿Por qué estabas tan quietecito? - pregunto Hermione hablándole a su pancita ya crecida.
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¿Casi seis meses de espera para esto?- pregunto Blaise sin comprender porque tanto alboroto, ya tenía un buen tiempo escuchando a todos hablar de la dichosa "patadita" ; Draco pasaba largas horas acurrucado en el sillón con la cabeza pegada al vientre de la castaña, acariciándolo y hablándole… leyéndole cuentos y a veces Hermione solía cantarle ¿es que acaso el bebé podía oírlo? La Gryffindor había dicho que sí pero él aún no estaba muy seguro de eso… aunque eso no evito que Hermione les prohibiera las "malas palabras" porque según ella el bebé las oiría.
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Amorcito calladito te ves más bonito- le dijo Pansy al moreno moviendo la cabeza con expresión de "no sabes de lo que estás hablando así que cierra la boca"
Cuando Draco y Theo llegaron a la mansión se encontraron con una leona que dormía recostada sobre el sillón más grande de la sala, rodeada por dos serpientes que tenían las manos entrelazadas sobre su vientre; los tres tenían una extraña sonrisa en el rostro y se veían bastante felices.
Theodore Nott era un joven de no más de 17 años, de cabellos castaños, ojos verdes y con una altura bastante considerable, con un cuerpo atlético y bien definido, mirada inescrutable y andar tranquilo; pero sobre todo era un mago pero no cualquier mago, era un sangre limpia proveniente de una de las familias más antiguas y por alguna razón más temidas de todo el mundo mágico. Theo había tenido una hermana, Elisa; una niña alegre y vivaz a la que adoraba pero que a la que no tuvo tiempo de conocer debido a que una extraña enfermedad le arrebato la vida antes de que cumpliera cinco años de edad. Su padre y madre, no eran para él más que unos extraños que aparecían de vez en cuando por la mansión y daban fiestas extravagantes donde lo obligaban a sonreír para los invitados y posaban abrazados a él para "El profeta " como si fueran una familia feliz.
Draco, Blaise y Pansy eran lo más cercano que tenía a una familia, sus amigos tenían sus arranques y eran jodidamente inaguantables a veces pero sabía que llegado el momento podía contar con ellos, lealtad era algo sobreentendido entre las serpientes. Esa era la razón de que hubiera acudido a la cita con el encapuchado. El hombre parecía nervioso y lanzaba miradas en todas direcciones como esperando que de pronto algo sucediera pero después de unos minutos en silencio pareció calmarse y busco entre los pliegues de su túnica un pergamino sellado que entrego Theo sin soltar ni una sola palabra y luego se marcho desapareciendo entre las llamas de la chimenea.
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Ellos no están seguros de aceptarnos, no confían en nosotros- dijo el castaño con expresión abatida agitando el pergamino en el aire en cuanto se apareció en la mansión Malfoy.
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Sabíamos que esto podría pasar la Orden del Fénix no desea nuestra ayuda así que entonces… es hora de regresar con el Lord- sentencio Draco ante la expresión sorprendida de su esposa-De todas formas ya tenemos la información suficiente como para complacerlo. Mientras más tiempo dure esta guerra más peligro corremos, hay que inclinar la balanza de una buena vez.
Hermione no podía creer lo que había escuchado, ¿entonces todo eso de que querían unirse a la Orden había sido una trampa desde el principio? Pero ella no había visto ninguna marca en el brazo del rubio y estaba segura de que ninguno de los otros la tenía tampoco… Fue todo un engaño dijo una voz en su cabeza *y tu caíste redondita en la trampa, Ron tenía razón…**Solo te estaba usando para acercarse a los demás…*Ella le había entregado todo y él solo la estaba usando, la había traicionado. Necesitaba salir de allí, tenía que encontrar la forma, debía advertirles a Harry y los demás, Theo sabía cómo encontrar el cuartel de la Orden, podían atacarlos a traición en cualquier momento, les había contado cosas que pondrían en peligro a sus amigos… ellas les había servido la victoria a los mortifagos en bandeja de plata.
- Hermione- la llamo el rubio pero ella le lanzo una mirada y dolida apunto la varita hacía él luchando por contener sus emociones y poder escapar de allí de alguna forma, necesitaba advertirles a los demás- inténtalo- la desafío el rubio tomando la varita y clavando la punta sobre su pecho, las manos de la castaña temblaban de rabia e impotencia, sintiéndose usada y una idiota por abrirle las puertas de su corazón.
Bajo la mirada sabiendo que no podría fallar, pronunciar el hechizo le costó más de lo que hubiera esperado pero nada sucedió, su varita no obedeció la orden, algo estaba muy mal- No puedes atacarlo. Ningún hechizo puede hacerle daño en este lugar, esta mansión es el lugar más seguro del mundo para un Malfoy- dijo Blaise mostrándose serio por primera vez- Convendría que dejaras de ser tan impulsiva y escucharas lo que lo demás tienen que decir antes de…
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Cierra esa boca estúpido- dijo Draco sus antiguos modos habían regresado- Anarys llévate a la señora de aquí, necesita descansar- ordeno a la elfa- Hermione se dejo llevar sintiéndose la mujer más estúpida sobre la tierra como había podido confiar en él, maldito huróny ella que se había enamorado…
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¿A qué viene eso Draco?- pregunto Theo enarcando una ceja.
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Es mejor así, no podemos tener cargas molestas con nosotros ahora. Pansy ya sabes que hacer, Blaise confió en que podrás encontrar la forma de cumplir tu parte… Theo, tú vienes conmigo, es hora de ver a mi padre.
Lucius Malfoy estuvo a punto de lanzarle un Avada a la secretaria que entro a su oficina anunciándole que su hijo deseaba verlo.- Draco- fue todo lo que dijo al tenerlo frente a él, su hijo se veía diferente aunque no podía definir qué era lo que marcaba esa diferencia.
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Hemos cumplido nuestra parte, esos estúpidos confían en nosotros- dijo a manera de saludo cuando las puertas se abrieron.- había vuelto a mostrar la expresión que tanto lo caracterizara antaño y su voz destilaba seguridad y autocontrol- No debían tomarse tantas molestias para encontrarnos pero ya estamos aquí.
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¿Y la sangre sucia?- pregunto Lucius recargándose sobre el respaldo de la silla, Draco pudo sentir como intentaba adentrarse en sus pensamientos, sabía que intentaba comprobar hasta qué punto estaba siendo sincero.
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Ya no soy un niño al que puedas controlar padre, mis pensamientos son solo míos… no fisgonees en ellos- replicó volteándose hacía Theo que permanecía imperturbable en una esquina- Convengamos en que las cosas están saliendo mejor de lo planeado ¿verdad? Por cierto dile a Nahuel que hace un excelente trabajo- salió de la oficina sin esperar una respuesta seguido del castaño.
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Pues eso ha salido mejor de lo esperado- sentencio Theo algo serio como si estuviera analizando un problema bastante complejo.
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Quizás pero aún no podemos estar seguros de que confíen en nosotros.- replicó el rubio- Nadie confía en nosotros pero ninguno de ellos puede cuestionar nuestra lealtad abiertamente, no tienen pruebas de nada.
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Entonces príncipe de las serpientes ¿Qué harás ahora con Granger?- pregunto Theo con preocupación- ella no puede…
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Sé que ella no puede saberlo aún, supongo que debo explicárselo en algún momento pero hay cosas más importantes por ahora si queremos ganar esta guerra- puntualizo el rubio recordando la expresión dolida de su esposa. El mundo mágico estaba totalmente sumido en el caos debido al extraño virus que se extendía rápidamente y que por alguna extraña razón perecía atacar solo a los magos procedentes de padres no mágicos o de uniones mixtas, solo a los sangre sucias; los hospitales no se deban abasto con los enfermos… era el mejor momento para un ataque a gran escala que acabara de una vez por todas aquellos que intentaban detener a Voldemort.
Caminaban por un estrecho callejón llenos de basura y el olor fétido de la descomposición llenaba el aire, debían de ser alrededor de las nueve, quizás un poco más tarde… este será un largo día pensó en rubio
¿Se lo esperaban?