¿Leona o Serpiente? — capítulo 23
Scorpius Malfoy Granger
Draco azoto la puerta de la habitación y soltó una maldición… el niño comenzó a llorar atrayendo su atención; respiró hondo intentando calmarse y camino hacia la cuna que había ordenado colocar junto a su cama a pesar de la oposición de su madre.
Tres malditos meses y Hermione no daba señales de vida, ninguno de sus amigos sabía nada de ella… el pobretón y san Potter le habían ofrecido su ayuda y aunque en un principio se había negado a aceptarla ahora acababa de aceptarla.
A pesar de todos sus esfuerzos, todo su poder y todo su dinero no había ninguna pista que le condujera a ella…
Malfoy se inclinó sobre la cuna y acaricio la frente de su hijo con delicadeza- Lo sé Scorpius, yo también extraño a mamá- dijo antes de tomarlo entre sus brazos para darle el biberón, un Malfoy haciendo de niñera… seguramente su padre se revolcaría en su tumba pero no tenía importancia ya; todo lo que importaba era que su hijo extrañaba a su madre y él extrañaba a su esposa.
Cerró el puño con impotencia recordando la última vez que la vio.
Ella lloraba… las lagrimas rodaban silenciosas por sus mejillas, en su mirada había dolor y culpa. - ¿cómo pudiste?- grito él alzando la voz - ¿Cómo fuiste capaz? Arriesgaste tu vida y la de mi hija por culpa de tu maldito orgullo Gryffindor y tu estúpida valentía… Se supone que eres la bruja más lista de nuestra generación, por Merlín Hermione, Theo aún no despierta… tú estás herida y nuestra hija esta…- no se atrevió a seguir, sabía cuánto la herían sus palabras y no deseaba seguir causándole más dolor.
-Está muerta lo sé, puede que haya estado inconsciente durante su nacimiento pero el medimago me explicó lo que paso, fue mi culpa… - soltó Hermione sollozando - Tienes todas las razones para odiarme, para no desear verme nunca más…
- Escucha Hermione, esto no…
- Vete - grito ella- vete, por favor- suplico y él obedeció, si tan solo hubiera sabido que esa sería la última vez que la vería nunca la hubiera dejado sola.
Tres años y nueve meses después…
Varios muertos, muchos heridos… nadie gano… Voldemort y los mortifagos ya no existen, eso es todo…- Las palabras de Blaise aún sonaban claras en su mente, hubiera sido tonto, hubiera sido estúpido esperar que con la muerte de Voldemort todo se solucionara y volviera a ser como antes; cierto que ahora las cosas habían mejorado, el mundo mágico estaba en paz y para ellos nada nunca volvería a ser igual.
Theo acaricio con delicadeza el rostro de la mujer que dormía aún sobre su pecho, si algo bueno había traído la guerra para él ese algo era Luna, la rubia murmuro algo incomprensible antes de abrir los ojos y clavar su inocente mirada sobre el castaño- Buenos días Theodore- saludo con una sonrisa.
-¿Cuántas veces debo recordarte que prefiero que me llames Theo? Eres mi esposa Luna… no tienes por qué ser tan formal - fingió regañarla para luego depositar un delicado beso en la frente de la rubia- ¿Entonces, hubo suerte esta vez?- pregunto con algo de temor.
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No, en realidad esperaba que las cosas fueran mejor ahora- contesto Luna con el semblante ensombrecido
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Draco no va a darse por vencido- acoto Theo- Granger no puede haber desaparecido así nada más; debe estar en algún lugar, es increíble que ni siquiera se haya despedido de sus padres… ¿Cómo pudo desaparecer de esta forma?
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No es fácil encontrar a los que no desean ser encontrados… - dijo Luna zafándose de los brazos del que hacía ya casi un año se había convertido en su esposo- No olvides que hoy debemos cenar en la mansión Malfoy, ¿crees que a Scorpius le haya gustado su regalo de cumpleaños?
-Estoy seguro de que si querida- respondió él- Scorpius siempre ha querido una escoba incluso desde antes de aprender a caminar.
La mujer coloco el ramo de azucenas sobre la tumba si enjugo sus lágrimas con el pañuelo, la tumba se alzaba imponente en el mausoleo de la familia, sabía que no debía estar ahí que lo más probable era que se metiera en problemas si alguien la descubría pero esa mañana había despertado inquieta y necesitaba visitarlo, era demasiado temprano para estar en un cementerio pero se sentía en paz allí, se sentía más cerca de él en ese lugar.
-Ama- dijo la elfa atrayendo la atención de Narcisa.
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Si, lo sé Rosa… regresemos a la mansión; debemos terminar los preparativos de la fiesta de Scorpius- la elfa tomo la mano de su ama y ambas desaparecieron.
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Madre- la voz de Draco fue lo primero de lo que fue consciente al aparecer en la sala de la mansión mientras la elfa se deslizaba hacia las cocinas para terminar el pastel de cumpleaños de su nieto- Fuiste a visitarlo - afirmo él con algo de tristeza.
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A los dos- contesto la mujer con la voz apagada- cuatro años Draco, han pasado cuatro años y aún lo extraño… no puedo ni imaginar el dolor que lleva tu alma hijo… Cuanto me gustaría poder hacer que desapareciera.
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Eso no esa en tus manos madre y no debes preocuparte por ello de todas formas- respondió el rubio evadiendo la mirada escudriñadora de su madre- ¿Todo listo para la celebración?- pregunto intentando cambiar de tema.
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He organizado todo como lo has pedido, será una celebración discreta solo para los más allegados pero… ¿estás seguro de que quieres que ellos vengan?- pregunto la mujer sin saber cómo abordar el tema- la última vez tú y ese pelirrojo casi se van a las varitas… además insiste en llamarte "hurón botador", su familia a alcanzado cierto prestigio en nuestro mundo pero…
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Vendrán madre, quien mejor que ellos para contarle a Scorpius historias de su madre- la interrumpió Draco - Weasley y yo nuca fuimos grandes amigos pero Scorpius vale el sacrificio de aguantarlo por una cena, además también viene el resto de su familia y estoy seguro de que sabrán contenerlo.
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¿Potter y el semigigante también vendrán?- pregunto Narcisa temerosa.
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Si madre, ellos también… ya deberías saberlo; quiero que mi hijo este rodeado de gente que conoce a su madre- repuso el rubio con una mueca que indicaba que a él tampoco acababa de gustarle la idea- Además sabes cuando quiere Scorpius a sus tíos…
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¿Aún tienes esperanzas?- le interrogo Narcisa
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Voy a encontrarla madre, algún día ella regresara a nosotros- replicó el rubio disponiéndose a subir las escaleras que lo conducirían a la habitación de su hijo.
Draco acomodo su expresión lo mejor que pudo y abrió la puerta de la habitación- Buenos días Scorpius - saludo abriendo se paso entre las pilas de regalos que llenaban el cuarto; el pequeño descansaba casi perdido entre las sábanas y la cama, el corazón del rubio mayor se encogió cuando noto la mirada gris y expectante de su hijo sobre él.
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Padre, ¿podré ver a mamá ahora?- pregunto Scorpius bostezando.
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No, ella aún no podrá venir pero te mando esto- dijo el rubio pasándole un paquete al pequeño. La decepción era evidente en el rostro del pequeño pero no insistió sabía que su padre no le daría más explicaciones- sé que te gustará
El pequeño rasgo el envoltorio y le sonrió a la fotografía, la imagen del retrato le devolvió la sonrisa- Mamá es hermosa- exclamo el pequeño abrazando la fotografía de su madre, donde ella sonreía rodeada por sus dos tíos favoritos.
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Si, lo es- afirmo Draco para luego a ayudar al pequeño a colocar el retrato junto a los demás en la mesita de noche junto a la cama donde también se podían apreciar fotografías estáticas de una Hermione adolescente que sonreía abrazada a sus padres, en otra abrazaba a un gato particularmente horrible, en otra llevaba un disfraz de bruja mugle… esa era la favorita de Scorpius.
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Buenos días mamá- repuso Scorpius hablándole a la fotografía- hoy cumplo 4 años, soy un niño grande… ¿podrías regresar a casa ahora? Papá dice que tu trabajo es muy importante y por eso no has podido venir pero me gustaría verte solo una vez… prometo que me portaré bien.