¿Leona o Serpiente? — capítulo 24
He amado hasta llegar a la locura, y eso que llaman locura, para mí, es la única forma sensata de amar.
Françoise Sagan
Perfecta
Abrió los ojos y parpadeo para evitar que la luz del sol la cegara, se levanto de la cama y camino hacía el cuarto de baño, todo estaba listo y preparado para comenzar un nuevo día… la ropa que él había escogido para ella descansaba sobre la cama y el elfo de siempre la esperaba para ayudarla a prepararse.
Mientras la criatura cepillaba sus cabellos ella analizo su reflejo en el espejo, los risos perfectos que caían en cascada sobre su espalda, la expresión vacía de su mirada. No recordaba cuanto tiempo había tenido esa mirada ni el porqué, sabía que había perdido algo, algo importante pero mientras más que se esforzaba en recordar más confundida se sentía.
Él entro de pronto abriendo las puertas de par en par y sin preocuparse en tocar, necesitaba verla y saber que aún estaba ahí, que no lo dejaría nunca. - ¿Pasaste buena noche?- pregunto él clavando su penetrante mirada en ella.
La mujer agacho la cabeza en un gesto por esconder sus pensamientos, él podía saber lo que ella pensaba- Si, mi señor.
-
Te he dicho miles de veces que no debes llamarme así- grito él con rabia y miedo en su mirada- Nahuel, ese es mi nombre… porque es tan difícil para ti pronunciarlo.
-
No lo sé- respondió ella temerosa, sabía que a él odiaba que lo llamara señor, pero no podía evitarlo era algo innato, como si algo en su interior la obligara a revelarse a su voluntad, a la voluntad de la única persona que conocía, su único acompañante en aquella prisión que él se empeñaba en llamar hogar.
-
¿No quieres verme feliz? ¿Es que quieres lastimarme con tu rebeldía?- replicó acercándose a ella- eres tan hermosa Jean, tan perfecta… -dijo de pronto tomando su mano con delicadeza -¿por qué? ¿Por qué amor mío, porque tú no puedes amarme?
-
No lo sé mi señor- contesto ella retirando su mano de entre las suyas con rapidez como si el contacto le repugnara, él hizo caso omiso del gesto y se permitió acariciar su rostro con un insano placer.
-¿Así que tuviste otro de esos sueño, volviste a soñar con él?… él es solo un sueño mi amor. Tú nunca conociste a ningún hombre rubio de ojos grises, nunca tuviste amigos, nunca tuviste hijos… como podrías haberlo hecho si tú siempre has vivido aquí… si tu lugar siempre ha sido al lado mío- repuso mirándola fijamente a los ojos, hurgando en lo más recóndito de su mente temeroso de que el hechizo hubiera dejado de funcionar, una sonrisa escapo de sus labios cuando comprobó que ella solo tenía dudas y sospechas, nada que debiera preocuparle.
-
Pero…- intento refutar ella.
-
Jean, tú eres mía; no lo olvides… siempre fuiste mía. Ahora termina de prepararte, saldremos a caminar al parque- dijo aún sonriente.
-
¿A pasear?¿ Saldremos de la casa?, estaré lista en un segundo- respondió emocionada ante la idea de poder salir de la mansión, una sonrisa ilumino su rostro y Nahuel salió de la habitación.
-
Saldremos afuera- susurro para el elfo- no recuerdo cuando fue la última vez que salí de esta casa, fue hace mucho tiempo ¿verdad, Robert?
-
Si señora, hace mucho que el amo no le permitía salir- contesto el elfo nervioso.
-
Tenemos que hacerlo ahora- dijo ella de pronto con una mirada traviesa- no tenemos otra oportunidad, debe ser ahora.
-
Pero usted aún no esté recuperada, no podríamos llegar muy lejos… aún no tiene todos sus recuerdos y el amo está inquieto… estoy seguro de que la escucho gritar anoche.
-
No puedo esperar más, mi hija está muerta pero mi hijo me necesita… y yo lo necesito. Quizás cuando pueda tenerlo en mis brazos mis recuerdos regresen completos y entonces sabré quien soy.
-Usted es la señora Jean, la señora de esta casa- respondió el elfo intentando calmarla.
-No,no, no, no… Robert; este no es mi lugar… no pertenezco aquí, lo sé puedo sentir que en algún lugar mi hijo espera por mí. Necesito recuperar mis recuerdos…
- Es muy peligroso, el amo nunca la dejara ir… Además el amo dijo que son solo sueño, que nada de esos sueños es real.
-!Es que yo sé que son reales¡ No voy a pedirle permiso, lo intentaré con o sin tu ayuda- respondió decidida y el elfo asintió en silencio.
Su mirada estaba fija en la estatua que representaba un ángel guerrero; una de las tantas esculturas que adornaban los jardines de la mansión, sin embargo sus pensamientos viajan inquietos entre el pasado y el presente, trayéndole recuerdos que prefería mantener ocultos.
El rubio acababa de salir de la habitación, ella estaba llorando cuando él entro y la vio… tan delicada, tan triste, tan destrozada… le pareció tan desvalida que por un momento olvido porque estaba allí. Ella había levantado la vista cuando escucho la puerta abrirse, su mirada adolorida y sus lagrimas le dieron la bienvenida, tan hermosa tan suya… lo supo entonces, supo que nunca podría matarla…supo que ella debía ser suya, que nunca podría dejarla huir.
-Estoy lista- la voz de ella lo saco del estado de sopor en el que se había sumido. Ella tan perfecta y hermosa, tan suya… si tan solo ella llegara a amarlo, entonces sería el mago más feliz sobre la tierra.
Jean tomo el brazo que Nahuel le ofrecía y observo por última vez la fachada de la mansión deseando con todo su corazón no tener que volver a verla nunca más. Palpo con disimulo el bolsillo izquierdo de su chaqueta, ahí donde había guardado el pequeño cofre que Robert le entregara asegurándole que lo que tenía en su interior le ayudaría a escapar.
Recordaba poco de su última visita al pueblo pero esperaba poder encontrar la forma de escapar, recordaba tener amigos, seguramente alguien estaría buscándola… quizás el padre de su hijo, porque seguramente su hijo tendría un padre ¿verdad?
-No, no, no, no, no, no -grito el niño mientras saltaba sobre la cama.
-Scorpius, baja en este instante- dijo Narcissa, el pequeño continuo dando brinquitos sobre la cama y carcajeándose ante la mirada severa de su abuela- Scorpius Malfoy deja de brincar, baja de la cama ahora.
-
No, no, no, no, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero -canturreaba el pequeño golpeando las almohadas en la cama.
-
Scorpius baja ahora o tendré que decírselo a tu padre- repuso la mujer rendida ante la actitud de su nieto.
-
Esta bien pero no quiero que esa mujer venga, no la quiero en mi fiesta- replicó el pequeña con una mueca de enfado mientras se sentaba sobre la cama.
-
¿Cuál mujer?- pregunto Cissa extrañada.
-
Esa que tú quieres que padre conozca para que se convierta en mi nueva mamá- grito el niño enfado- yo no quiero una nueva mamá, yo quiero a mi mamá- dijo al borde del llanto.
-
Oh, Scorpius lo siento cariño no debí decir eso… nadie podrá reemplazar a tu madre nunca- respondió la mujer acercándose al pequeño que hizo el intento de alejarse de ella.
-
Quiero a mi mamá- volvió a gritar el pequeño cruzándose de brazos.
-
Lo sé cariño, si tan solo hubiera una forma… sé que tú padre también la necesita.
Me quede sin internet y luego mi compu colapso... el repuesto costo la mitad de mi sueldo...
Siento no haber contestado los reviews, les agradezco por comentar en serio que me dan muchos ánimos