¿Leona o Serpiente? — capítulo 3
Hola:
Sé que me he tardado en actualizar y me disculpo por eso, agradezco a tod@s los que comentan y leen el fics...
Espero que me tengan paciencia, tengo buenas razones para haber tardado tanto...
Porque todos los niños necesitan a un padre…
La risa endemoniada de Bellatrix resonó por la habitación ante la mirada atenta de Lucius y Narcissa, que no lograban comprender la razón de que la más sanguinaria de los Black reaccionara de esa forma ante tremenda noticia.
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Un Malfoy está por nacer, maravilloso- replico Bella con una expresión de locura que hizo que Narcissa sintiera escalofríos, temía por la vida de su hijo sabía que Bella no mostraría piedad por él.
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No es momento para que te burles Bella, debemos encontrar la forma de arreglar el problema…
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Un problema que ha ocasionado tu hijo- se apresuro a interrumpir la mortífaga ganándose la mirada de desprecio de Lucius- Esto es perfecto, si… si… estoy segura de que el Señor Oscuro estará muy complacido…
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¡Es que has perdido la cabeza Bella, sabes lo que él nos haría si supiera de esto!- exclamo Lucius con furia- perderíamos todo aquello por lo que hemos trabajado. Es una abominación, nuestra sangre mezclada con la de esa impura, la vergüenza caerá sobre nosotros, seremos escoria…
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No seas dramático Lucius, piensa con la cabeza fría. Esta es una oportunidad única que debemos aprovechar, la amiguita de Potter estará en nuestras manos.
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¿Qué estás pensando querida Bella?- pregunto Narcissa mirando de forma suspicaz a su hermana. Tal vez hubiera una forma de evitar que su hijo muriera en manos de su hermana.
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Aún no es tiempo de que lo sepan- contesto volteándose para quedar frente al tapiz que mostraba orgulloso el linaje de una de las familias más antiguas del mundo mágico, soltando una risita histérica Bellatrix murmuro un hechizo- Eso solo lo mantendrá oculto por un tiempo mientras nosotros nos encargamos de preparar todo para la boda de mi adorado sobrino- sentencio y sin darle tiempo a los esposos de argumentar algo se lanzo por la ventana convirtiéndose en una figura borrosa que cursaba el cielo azul de la tarde.
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Vamos solo será esta vez, por favor…. Por mi- pidió Ginnny y Hermione sus piro resignada mientras tomaba el pergamino que le ofrecía la pelirroja y revisaba que la redacción del trabajo fuera coherente.
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Gracias Hermy, eres la mejor- exclamo la Weasley acomodándose al lado de su amiga en el sillón- Hermy quería preguntarte… es que te he visto algo rara últimamente y …. Bueno los chicos y yo estamos preocupados por ti…- concluyo titubeante.
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Estoy bien Ginny, pero… hay algo que deben saber y espero que…
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¡Harry las encontré!- grito el pelirrojo entrando a la sala común de Gryffindor seguido por el niño que vivió.
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Si, Ron yo también puedo verlas- replico Harry frotándose los oídos debido al grito de su amigo- por si no te has dado cuenta vengo detrás de ti.
-Ron, Harry… No podrían haber sido más oportunos- señalo la pequeña pelirroja con molestia.
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Bueno creo que esto es lo mejor… verán chicos esto es muy difícil para mi, no sé ni por donde comenzar…. Es que… solo espero que no me odien después de lo que voy a decirles…- dijo mirando fijamente a Ron y todos la observaron con preocupación, en su interior se decía que ese era el momento oportuno, estaban solos en la sala común y se sentía con el valor necesario para afrontar sus reacciones pero por otro lado temía perderlo, temía que ellos la rechazaran.
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¿Por qué íbamos a odiarte?- pregunto Ron.
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Sabes que puedes contar con nosotros siempre, desde hace tiempo que sabemos que algo te pasa y esperamos que tu quisieras hablar de ello pero creo que nos hemos equivocado- aporto Harry.
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¿Hermione qué está pasando?- pregunto preocupada Ginny.
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Estoy embarazada- dijo en un susurro tratando de contener el llanto que luchaba por salir al exterior. Sentía que de alguna forma había traicionado a sus amigos, que no merecía su amistad y que odiaría perderlos por que significaban mucho para ella.
El silencio se apodero de la sala común de Gryffindor y el tensión era evidente, luego de unos minutos que a Hermione le parecieron horas, Ginny abrió la boca para decir- ¿Estás…estás segura?
- Si- respondió la castaña- pero no me pregunten quien es el padre, mi hijo es solo mío- se apresuro a aclarar.
-¿Quieres decir que el bastardo no cumplirá con su obligación?- grito Harry, Hermione era como una hermana para él y la sola idea de que alguien hubiera jugado con los sentimientos de su amiga lo hacía perder los estribos.
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¿Hermione estás segura de que él no abuso de ti, de que no te hechizo o algo parecido?- interrogo Ginny sin poder creer aún lo que acababa de oír.
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No hay nada que pensar, lo mejor es dejarlo en el pasado. Voy a ser madre y solo quería que ustedes lo supieran.
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Hermione tienes que decirnos quien es el responsable, tal vez podamos hacerlo entrar en razón. Es decir tú eres aún menor de edad y esto es demasiado grande como para que tu sola…
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No- grito Hermione- mi bebé no necesita un padre como él…
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Hermione tiene razón, además el padre de ese hijo seré yo- exclamo el pelirrojo que se encontraba más rojo que un tomate y todos lo observaron confundidos y asombrados.
- Ron, yo…- comenzó a hablar Hermione pero el sonido de la puerta al ser abierta la detuvo.
- Señorita Granger, es un alivio encontrarla. El profesor Dumbledore desea hablar con usted y he venido a escoltarla a su oficina- Dijo McGonagall apareciendo por el retrato de la Señora Gorda- Buenas tardes, señor Potter, señor Weasley, señorita Weasley- saludo a los demás estudiantes- Vamos dese prisa señorita Granger.
Ron, Harry y Ginny observaron a Hermione con interés pero al parecer ella estaba tan confundida como ellos- hablaremos cuando regrese- dijo la muchacha y se dispuso a seguir a su profesora.
La mujer parecía nerviosa, estaba segura de que no sería nada fácil pero por otro lado parecía ser la mejor opción, así que camino con paso decidido, sacando a relucir su porte arrogante y orgulloso.
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Necesito hablar con él- dijo al llegar a una puerta que se encontraba custodiada por dos magos vestido completamente de negro y que cubrían su rostro con mascarás de plata.
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Está ocupado- señalo uno de ellos pero pronto se arrepintió de sus palabras pues la mujer clavo una mirada desquiciada sobre él y le apunto con la varita dando vueltas a su alrededor tarareando una canción que sonaba a muerte y dolor.
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Déjala pasar- se escucho una voz que provenía del otro lado de la puerta y la mujer bajo la varita e ingreso en la habitación que se encontraba en penumbras, frente a ella sobre la cama descansaba un bulto sin forma y en uno de los costados una enorme serpiente siseaba maliciosamente.
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¿Qué te trae por aquí Bella, has cumplido ya con tu misión?- pregunto el bulto tomando la forma de un hombre ante la poca luz que lograba filtrarse por entre las cortinas cerradas.
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Mi Señor, vengo porque…- titubeo la mortifaga- traigo noticias Señor, noticias que pueden resultar muy interesantes para nosotros- dijo finalmente con una sonrisa.
Lo siguiente que los hombres supieron después de dejar entrar a la mujer a la habitación de su Señor fue que este pidió hablar con Lucius Malfoy, ninguno podía entender que podría esperar Lord Voldemort de Malfoy, quien había caído en desgracia luego de fallar en la misión de conseguir la profecía.
- ¿Entonces Lucius, entiendes que esto cambia completamente nuestros planes?- pregunto Voldemort taladrando con la mirada al rubio.
- Si, Señor… esta vez no fallaremos- respondió Malfoy con un brillo en sus ojos ante la oportunidad de recuperar su antigua gloria, tal vez pronto podría convertirse en la mano derecha de su Señor.
- Eso espero- dijo el Señor Tenebroso.
Lucius Malfoy siempre fue un hombre ambicioso, anhelaba el poder y creía merecerlo, lo habían educado para la grandeza y estaba consciente de que la oportunidad que ahora se presentaba ante él lo llevaría a ella. Sin perder tiempo el hombre se dirigió a Malfoy Manor, le explico a su esposa lo sucedido y esta se apresuro a cumplir su parte en el plan desquiciado de Bellatrix.
Draco se encontraba en la sala común de Slytherin cuando uno de los estudiantes de primer año le comunico que su madre lo esperaba en las mazmorras. Se dirigió a la oficina de su padrino y observo confuso a su madre, algo en ella lo hizo temer que su momento hubiera llegado, el momento de unirse a los mortifagos…
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Adelante- dijo Dumbledore cuando Hermione y McGonagall estuvieron frente a la puerta de su oficina.
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Gracias por todo Minerva, necesito hablar con la señorita Granger a solas- dijo el anciano y la aludida se retiro mirando preocupada a su más brillante alumna.
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Señorita Granger he de pedirle que tome asiento, el tema que tenemos que tratar es muy delicado- dijo el Director tomando su lugar frente a ella- Estoy seguro de que lo que voy a pedirle puede resultarle bastante descabellado pero quiero que lo analice y trate de comprender mis razones.
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¿Señor, es algo referente a la Orden?- interrumpió Hermione
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Podríamos considerar que sí, se encuentra en estrecha relación con nuestra causa.
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¿Hermanito estás seguro de lo que acabas de decirle a Hermione?- pregunto Ginny con desconfianza.
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Si, tu sabes que ella es… bueno tu sabes lo que siento por ella, ahora que me necesita no pienso dejarla sola.-replicó el pelirrojo ganándose el respeto de su amigo.
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Yo lo qe aún no entiendo es por que Hermione no quiso decirnos el nombre del padre…- dijo Harry en tono sugestivo.
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Y a que viene eso, si ella no quiso decírnoslo debe tener buenas razones, además no me importa … - exclamo Ron con molestia- Ahora yo seré el padre el hijo de Hermione.
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Entonces voy a convertirme en tía - afirmo Ginny con una sonrisa y ambos jóvenes voltearon a verla asombrados- ¿Qué, tu también serás tío Harry? O me vas a decir que a pesar de la situación no te parece una noticia maravillosa.
Harry no supo que contestar a eso así que opto por quedarse en silencio y se dejo caer sobre el sillón que se encontraba frente a la chimenea.