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Historia 102767 — capítulo 29

La vieja Mansión Malfoy estaba a punto de recibir a una considerable cantidad de  personas.

Rose ya estaba en la Mansión junto con Megan, Draco, Astoria, Sharon, Keith y Katie, Katherine, Kurt y Blake (Katie y Blake tenían la misma edad que Megan). Los ancianos padres de Astoria, Ralph y Helen, también se encontraban presentes, junto con su hija mayor Daphne y su esposo Ryan. Scorpius todavía no llegaba. Harry Potter, Ronald Weasley y Hermione Granger decidieron ir juntos a la casa donde una vez estuvieron prisioneros.

Ginny; James, su esposa Ann y su hijo Jack; Albus, su esposa Karen (hermana de Keith y Kurt) y su hija Allison; Lily, su esposo Lysander (hermano de Lorcan) y su hijo John; Hugo, su esposa Lisa y su hija Jane; Arthur, Molly y Charles Weasley; y William, Percy y George (quienes no tenían nietos) con sus respectivas esposas, hijos/as y yerno/s y/o nuera/s fueron por su cuenta.

Después llegaron Luna Lovegood, su esposo Rolf Scamander y el hijo de éstos, Lorcan, que decidió acompañarlos ya que Rose fue sola a la mansión.

Kingsley Shacklebolt, Cornelius Fudge, Susan Bones y Aberforth Dumbledore llegaron después del famoso trío, acompañados por la Directora y los Jefes de las Casas de Hogwarts.

Cuando todos los adultos estuvieron instalados en la larga mesa donde una vez estuvieron sentados los Mortífagos, y los niños estuvieron arriba jugando, escucharon una última aparición, y exclamaciones de hechizos protectores que la mayoría no había escuchado nunca en su vida.

-Es Scor. -anunció Astoria, de pie junto con Draco, en la cabecera de la mesa.

Y entonces apareció el joven encapuchado. Se quitó la túnica mientras los que aún no lo habían visto lo miraban con curiosidad.

-Gracias por venir. -dijo Scorpius en voz alta y fría, mientras un elfo doméstico recogía su túnica. -A algunos los conozco… a otros no… pero lo que importa es su presencia en la casa de mis abuelos, lo cual demuestra que todos ustedes creen que el Señor Tenebroso ha vuelto.

Un incómodo silencio se abrió paso después de aquellas palabras. Scorpius no hizo caso a esto y caminó en dirección a donde se encontraban sus padres, que ahora se habían sentado. Se puso detrás de ellos, puso una mano en el hombro de Draco y otra en el de Astoria.

-Después de traer a nuestros muertos a la vida, iré a encontrarme con los Mortífagos (estoy seguro que seré capaz de encontrarlos) y a declararles personalmente la Tercera Guerra. -siguió Scorpius. -Sin duda no podrán comunicarse mediante la Marca Tenebrosa ya que mi padre, próximamente Severus Snape, y yo, poseemos el tatuaje en nuestros antebrazos izquierdos y podremos ubicarlos con facilidad.

-Voldemort conoce el lugar de donde sacaremos los cadáveres (puesto que él los ubicó allí), y probablemente haya gente apostada allí para defender la cueva. -dijo Harry Potter en voz alta. -Los más capacitados escoltarán a Scorpius hasta allí por si acaso.

-Doy el permiso para matar a los Mortífagos. -anunció Kingsley con voz potente. -Una vez más, volveremos al régimen de Bartemius Crouch.

-Es cierto, no hay que correr más riesgos. -opinó el anciano asesor Fudge.

-¿Qué hay de los muggles y los hijos de muggles? -preguntó Susan Bones.

-Los Mortífagos intentarán deshacerse de nosotros antes de terminar con ellos; no hay que preocuparnos por eso aún. -dijo Scorpius sin abandonar su tono frío.

-¿Así lo dijo el Innombrable? -le preguntó Arthur Weasley.

-Así es. -confirmó Scorpius. -La idea del Señor de las Tinieblas era dominar la magia negra aún mejor de lo que lo hacía Salazar Slytherin, pero esta vez junto con los Mortífagos. Querían hacerlo por 4 años más, cuando se cumplieran 30 años desde la fuga en masa de Azkaban… Puede parecer alocado, pero todo ese tiempo no ha sido el suficiente; la magia negra es la más extensa de todas.

-¿Quiénes te acompañarán a esa cueva? -preguntó Molly Weasley.

-Estuve pensando en el ministro, los dos jefes del Cuartel General de Aurores, y los profesores de Defensa contra las Artes Oscuras, Herbología y Encantamientos.

-Opino que son pocas personas si el lugar llega a estar repleto de Mortífagos. -le dijo William Weasley.

-Además, si alguno de los mencionados llega a ser asesinado, sería un golpe muy duro para nosotros. -siguió Charles Weasley.

-Lo que se podría hacer es traer primero a Dumbledore, y que luego él los acompañe a buscar al resto de los cadáveres. -propuso Percy Weasley.

-Gran idea, Perce. -reconoció George Weasley.

Los ojos verdes de Scorpius fueron mirando a todos los Weasley que habían hablado.

-Según he sabido, no debo estar acompañado por nadie mientras llevo a cabo la Nigromancia; se trata del respeto por el espíritu de la persona a resucitar.

-Eso resulta irónico considerando que es magia negra creada por los Lestrange. -opinó Ron Weasley.

-Suponiendo que hago lo que me sugieren, una vez que traiga a Dumbledore, debería llevarme cadáveres de las profundidades del lago en el que se encuentran… Y hacer el resto de los rituales en otro lugar.

-Sería lo más sensato. -opinó Aberforth Dumbledore.

-Algo que no nos hemos puesto a pensar… -empezó Horace Slughorn.

Scorpius lo miró, sorprendido.

-Si los Inferi están bajo el maleficio Imperius del Innombrable… ¿Cómo haremos para liberarlos de su control una vez que se conviertan en nuestros caídos?

-El maleficio Imperius dejará de funcionar cuando el cadáver se convierta en otra persona. Eso fue lo que pasó cuando Rodolphus revivió a Regulus Black. Éste intentó resistirse y fue una vez más doblegado por el Señor Tenebroso. -explicó Scorpius.

-¿Y por qué entonces no trajo a Karkaroff? -preguntó Minerva McGonagall.

-A diferencia de Black, Karkaroff traicionó a los Mortífagos revelando sus nombres en su juicio a cambio de su libertad. Si bien Black también fue calificado de traidor, sólo cometió una falta contra el Señor Tenebroso, y éste valoró el hecho de que pudiera haber llegado hasta aquella cueva siendo tan joven, y por eso decidió traerlo.

-De todas maneras, Karkaroff decidió no ser traído de nuevo a la vida. -contó Ernie Macmillan. -Ni siquiera para pelear de nuestro lado. Es un maldito cobarde, igual que lo fue cuando se celebró el último Torneo de los Tres Magos.

-Malfoy, hay algo que he querido decirte. -interrumpió Neville Longbottom.

Todos lo miraron. La Directora y los Jefes de las Casas de Hogwarts ya sabían la petición que éste haría. Scorpius guardó silencio, esperando.

-Creo que puedes agregar a dos personas más a la lista de personas que vas a traer de nuevo a este mundo.

-Sus nombres son… -lo animó Scorpius.

-Frank y Alice Longbottom, mis padres. Dos aurores…

-Torturados hasta la locura, lo sé. -se adelantó Scorpius asintiendo con la cabeza. -Fui informado de ese hecho cuando tenía quince.

-¿Puedes…?

-No haré nada sin el consentimiento de ellos. -le aclaró Scorpius a su ex-profesor de Herbología. -Potter es quien tiene  la Piedra de la Resurrección; invoca a tus padres con ella y pregúntales si desean regresar…

-Así es como lo quieren ellos. -le aseguró Neville. -Quieren enfrentar a los Lestrange y a Crouch.

-El alma de Crouch fue absorbida por un dementor, y yo mismo asesiné a Bellatrix. Sólo quedan Rabastan y Rodolphus. -informó Scorpius.

Neville asintió con la cabeza y guardó silencio.

-En cuanto a nuestro líder en la guerra, y el lugar donde se llevará a cabo… -empezó James Potter, mirando incómodo a Scorpius.

-Es obvio que él tiene que comandarnos. -soltó Albus Potter señalando a Malfoy con un movimiento de su cabeza.

-Sí, él y Dumbledore. -coincidió Lily Potter.

-¿Y el lugar? -preguntó Hugo Weasley.

-Hogwarts debe quedar intacto. -aclaró Filius Flitwick.

-Es cierto, no se debe destruir el colegio otra vez sabiendo que falta poco para que empiece un nuevo ciclo escolar. -coincidió Hermione Granger.

-Podría ser esta mansión, que ya no es utilizada, ¿cierto? -preguntó Ginny Weasley.

-El problema es que los Mortífagos la conocen muy bien porque en otro tiempo fue utilizada como su Cuartel General. -explico Draco Malfoy.

-Podría ser en Nurmengard; es otro lugar que no está en uso. -propuso Astoria Greengrass.

Todos se quedaron callados ante esa atractiva posibilidad.

-¿Y Grindelwald? -saltó Luna Lovegood de repente. -¿Gellert Grindelwald?

-Mamá… -murmuraron Lorcan y Lysander Scamander al mismo tiempo.

-No digas tonterías, cariño. -le espetó Rolf Scamander.

Pero Scorpius parecía interesado en lo que había dicho la mujer. Al igual que Aberforth, Harry, Ron y Hermione.

-Podría ponérselo bajo el maleficio Imperius y hacer que luche de nuestro lado. -sugirió Luna sin hacer caso a su esposo y a sus hijos.

-Si nos ponemos a pensar, Grindelwald fue probablemente el tercer mago más poderoso del mundo. -dijo Sharon.

-Sería de gran ayuda un mago de tan extraordinarias dotes mágicas. -la ayudó Katherine.

-Nunca permitiría que se trajera de nuevo al posible asesino de mi hermana. -espetó Aberforth, furioso. -Al hombre que corrompió a mi hermano…

-Se trata de una guerra, Dumbledore. -le dijo Scorpius con frialdad. -No puedo decirte nada sobre Albus, pero si te pones a pensar, quizás no fue Grindelwald el asesino de Ariana; pudieron haber sido tú o tu hermano.

Pálido como la cera, Dumbledore guardó silencio. Scorpius mantuvo la vista en el anciano por unos segundos antes de volver a mirar a cada uno de los presentes.

-Grindelwald fue asesinado por no revelarle al Señor Tenebroso la ubicación de la Varita de Saúco. -continuó Scorpius. -Pudo haber sido también por remordimiento de sus actos, y para que no se profanara la tumba de su antiguo amigo. Quizás no sea necesario coaccionarlo…

-¿Y dónde está su cadáver? -preguntó Keith Williams.

-El Señor Tenebroso lo asesinó en Nurmengard y nunca se ha ido a inspeccionar esa prisión, por lo que sus restos reducidos a polvo deberían seguir allí.

-Tengo una pregunta para hacerte. -dijo Kurt Williams.

Scorpius lo miró primero que todos, con curiosidad. Escucharon a la hija de éste, a los hijos de James, a la hija de Albus, al hijo de Lily, al hijo de Hugo, a la hija de Sharon y al hijo de Katherine reírse en el piso superior.

-Dime. -le dijo Malfoy.

-¿No es arriesgado para ti utilizar la Nigromancia?

Nadie despegaba la vista de Scorpius, que palideció aún más y su expresión se volvió de pronto indiferente. Dominique, Louis, Molly, Lucy, Fred y Roxanne Weasley, y sus respectivas parejas, apenas lo conocían de cuando estudiaban juntos en Hogwarts y decidieron limitarse a escuchar y a no hacerle ninguna pregunta, planteo o sugerencia. Por el contrario, miraban a Victoire, que no había despegado la vista del asesino de su futuro esposo. Pero Scorpius no parecía reparar en la insistente mirada de la preciosa mujer.

-Por supuesto que conlleva riesgos para mí.

-¿De qué estás hablando? -preguntó Ralph Greengrass, alarmado.

-Nunca habías mencionado nada parecido. -lo reprendió Helen Greengrass.

-Lo olvidé porque es algo que no me preocupa. -les dijo Scorpius con calma.

-¿Entonces…? -lo apuró Daphne Greengrass.

-¿Cuál es el problema de que lleves a cabo esa magia? -le preguntó Ryan Gray.

-Se me acorta la vida; un año por cada persona que traigo de nuevo a este mundo.

Un silencio sepulcral invadió la protegida Mansión Malfoy. Draco, Astoria, Sharon y Katherine, que le estaban dando la espalda, voltearon y se pusieron de pie. Rose, que había guardado silencio desde que había comenzado la reunión, miró de repente al joven rubio, quizás más preocupada que cualquiera de los presentes. Esa actitud de la preciosa mujer no dejó de ser advertida por su novio Lorcan, que movió negativamente la cabeza en señal de desaprobación.

-Eso es inaceptable. -le dijo Draco de forma terminante.

-Debiste haber aclarado esto antes, cariño. -le espetó Astoria, preocupada.

Las gemelas lo miraron suplicantes. Pero Scorpius sonrió.

-Los magos tenemos una expectativa de vida mucho mayor a la de los muggles. Si ellos viven 70 años, nosotros podemos vivir de 100 a 200, y si creáramos la Piedra Filosofal, con el Elíxir de la Vida se podría extender aún más la existencia…

-Sí, pero… -empezó Sharon.

-Mi intención no es vivir ni siquiera una octava parte de los años que han vivido Nicolas y Perenelle Flamel. -les aclaró Scorpius. -Así que no hay problema.

-Scor… -lo interrumpió Katherine.

-No hay vuelta atrás. -las cortó su hermano menor. -Yo he cometido dos asesinatos de los que en este momento me arrepiento profundamente; he quedado en libertad a cambio de contribuir a ganar la futura Tercera Guerra. Aseguré que no podremos ganar siendo los que somos actualmente, y que es necesario que traigamos a nuestros caídos, así como lo hicieron los del Lado Oscuro. Y eso es lo que haré a costa de acortar mi vida.

Todos asintieron con la cabeza, todos excepto los Malfoy, que no parecían muy convencidos.

-Habrá gente que morirá en esta guerra, seguramente. Quizás yo sea uno de ellos. Quizás sea el legendario Harry Potter, mis padres o el ministro de la magia. Pero cada sacrificio valdrá la pena para acabar de una vez por todas con la magia negra.

-Y sólo quedarás tú. -le espetó Lorcan.

Todos lo miraron, sorprendidos.

-Ten cuidado con lo que dices de mi hermano. -le dijo Sharon, molesta.

-Mucho cuidado. -agregó Katherine, palideciendo.

-Basta. -les pidió Scorpius. -Lorcan tiene razón; si ganamos esta guerra sólo seré yo el único y completo dominador de la magia oscura. Aunque claro está que, si bien mis creencias sobre esta magia son totalmente diferentes a las de todos ustedes, yo no soy un mago tenebroso… Ya no.

-Bien, entonces…

Después de decir esas palabras, Ronald sacó su varita e hizo aparecer un rollo de pergamino, una pluma y un tintero lleno. Todos observaron en silencio cómo escribía y escribía. Cuando terminó, hizo que flotara hacia Scorpius, que leyó:

*1.*Albus Dumbledore

*2.*Gellert Grindelwald

*3.*James Potter

*4.*Lily Evans

*5.*Severus Snape

*6.*Remus Lupin

*7.*Nymphadora Tonks

*8.*Alastor Moody

*9.*Bartemius Crouch

*10.*Fabian Prewett

*11.*Gideon Prewett

*12.*Edgar Bones

*13.*Amelia Bones

*14.*Marlene McKinnon

*15.*Emmeline Vance

*16.*Rufus Scrimgeour

*17.*Lucius Malfoy

*18.*Narcisa Black

*19.*Ted Lupin

*20.*Andromeda Black

*21.*Cedric Diggory

*22.*Fred Weasley

*23.*Ted Tonks

*24.*Frank Longbottom

*25.*Alice Longbottom

-En total, necesitarás de veinticinco cadáveres, Scorpius. -le dijo Ron mientras el aludido terminaba de leer la lista.

-No hay problema. Lo primero que tengo que hacer es ir a Hogwarts y traer conmigo los restos de Dumbledore a la cueva. Una vez que lo reviva, él y mi guardia me ayudarán a llevarme otros veinticuatro cadáveres.

-¿Y cuándo lo harás? -le preguntó Harry.

-Ya mismo. -sentenció Scorpius.