Como cambia la vida... — capítulo 6
David llegó bastante mas pronto del instituto de lo que yo esperaba. Cuando entró en casa estaba todo en silencio, pues yo, por fin, estaba dormidita. Al entrar en mi habitación a oscuras detectó un horrible olor, mio, mi vómito. Subió la persiana para poder ver todo con claridad: yo estaba tumbada en la cama con el edredón hasta arriba, todo arrugado, rodeada de pañuelos y una palangana con un liquido viscoso amarillento. David puso cara de asco y abrió un poco la ventana para ventilar la habitación, pero yo me desperté ´por culpa del frio.
_¿¿que haces??
_Abrir la ventana, ¿has visto como tienes esto? ¿que narices te ha pasado?
David estaba raro, casi me había dado miedo.
_Nada. ¿Por qué? ¿tan mal está?
_Hombre...ha estado mucho mejor. ¿Como te encuentras?
David intentó descubrirme pero yo me opuse. Al final cedió y no me quitó las mantas, solo se quedó sentado a mi lado en la cama. Yo aproveché que estaba con el y apoyé la cabeza en su pierna derecha.
_¿Y mamá? crei que si sabía que estabas enferma se habría quedado contigo.
_Pues ya ves que no. Al parecer no soy su favorita- Dije medio en broma medio en serio.
_Jaja, bueeno, como tienes una pinta horrible y estás ardiendo y me apetece te cuidaré un poco, pero solo un poco, eh
Eso hizo que yo sonriera un poco. David era tan bueno conmigo. A diferencia de la mayoría de los hermanos de la faz de la tierra nosotros dos no nos peleabamos nunca.
David salió a por la fregona y la basura y me dio una bata para que me la pusiera. Me dejó sola en la habitación por lo que pude cambiarme a gusto, no quería que viera los golpes y heridas.
Luego me cogió en brazos (a pesar de mis "puedo yo sola") y me llevó al sofá, donde me tumbó y tapó con una sabana. Después volvió a mi habitación y la colocó. La ropa de la noche anterior la había guardado por lo que no había señales para que me pillara. Además me había desmaquillado y curado (como pude) las heridas que no dejaban de arder de dolor. Era insoportable fingir que estaba solo enferma.
Cuando acabó (relativamente pronto, la verdad) David vino a donde me había dejado y me llevó otra vez a la habitación. Esta, ahora, olía bien, estaba descargada y las sábanas las había cambiado y fregado el suelo. Me sentó en la cama de modo que quedé frente a el y cogió un cuaderno para que habláramos sin ser descubiertos. Robert acababa de llegar a casa y no venía solo. Le acompañaba una chica (se la oía hablar) ambos se metieron en su habitación y no se oyó nada mas. Hasta que pasaron 15 minutos y se oyeron gemidos y gritos de satisfacción. Si, mi hermano tiene la cara mas dura del mundo. Es un egocéntrico de mierda. Y lo peor era que David y yo tuvimos que escribir cada cosa que queríamos decir mientras oíamos...eso....