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Como cambia la vida... — capítulo 9

Cuando ya estaba adormilada entre las sabanas y mantas alguien llamó a mi puerta. Pero yo no dije nada. No quería hablar con nadie ahora. Pero el individuo entró cerrando la puerta tras de si y se coló en mi cama, tumbandose como si se fuera a acostar en su propia cama. Cuando metió las piernas debajo de las mantas (al ladito mio) reconocí esos pantalones vaqueros rasgados y bajos.

_DAVID!!!! ¿Pero que haces aqui?

_¿Que pasa? ¿no puedo dormir? ¿está ahora eso prohibido o que?

Me quedé callada. Mierda. Me había descubierto yo solita. Soy tonta, lo se.

_Pues si, está prohibidisimo, y mas cuando no es tu cama dije sentándome apoyando la espalda en la pared y acomodándome encima de David.

_Jajaja. No. Tu ya sabes porqué estoy aqui. ¿Verdad?

_Si, claro, mamá te dio a luz el 26 de Enero de...

_Eyeyeyey muy graciosa, eso no es a lo que me refiero.

_Ya lo se- dije soltando una carcajada. Acababa de comprobar que no le iba a atacar facilmente los nervios. Estaba serio y eso era dificil de cambiar. Menudo problema.

_Marta, ahora en serio, eh, tenemos que hablar.

_¿ah si? ¿de que?- dije con indiferencia abriendo mucho los ojos, no quería llorar.

_De lo que te pasó la noche anterior.

_¿¡mama no te lo ha contado?! dije loca de sorpresa

David negó con la cabeza. _Dice que es tu puto problema y que lo tienes que contar tu si quieres. Y yo quiero ayudarte, pero si no me lo cuentas no podré.

Por un momento me bajaron las defensas, David sabía como enternecerme, pero no, no podía contarselo, era demasiado arriesgado, si lo contaba no podría mirarle a la cara mas...

_No, David mira, lo siento ¿vale? pero no puedo decirte nada- Dije llorando y negando con la cabeza mientras intentaba salir de allí. Pero David no me dejó salir, si no que me acorraló y me abrazó fuerte, muy fuerte, contra el, y me abrazó suavecito, para que me tranquilizara. Y luego me secó las lagrimas con un pañuelo, y me tumbó en la cama correctamente, a su lado, mientras me contemplaba y me acariciaba la mejilla derecha. Yo cerré los ojos y me acurruqué en el calor que sentía con David a mi lado.