Como cambia la vida... — capítulo 10
Durante los dias siguientes no volví ha hablar con David del tema. Y, aunque el no me lo dijera yo me di cuenta, me estuvo observando atentamente y vigilando todos mis movimientos. No se que se pensaba que me había pasado pero tampoco era para tanto ¿o si? Pues al parecer si, porque al volver de clase, un día, Nadia me acompañó a casa porque yo estaba bastante mal. Y por el camino nos encontramos a los tipejos de ESA noche. Al principio andamos mas deprisa intentando pasar de largo, pero nos gritaban asquerosidades y nos siguieron. Tenía miedo. Mucho, sentía como me latía el corazón a mil por hora. Nadia sabía quienes eran, pues yo se lo había contado todo, y ella tambien estaba muy nerviosa, pero no quería separarse de mi por varias razones. Ibamos directas a mi portal, si Nadia no abría la boca y no pasaba nada raro no se notaría que era donde yo vivía. Subimos las escalerillas que llevaban hasta la puerta y los telefonillos. MIERDA se me habían olvidado las llaves ese dia. Genial. Los tipos ahora estaban muuuuy cerca, les oíamos hasta susurrar...y......ahi estaban, yo me moría de miedo, temblaba y creo que iba a vomitar. Quería desaparecer. Pero no desaparecí, los tipejos me reconocieron y se nos acercaron tanto que tuvimos que pegarnos a la pared de ladrillos...
_VAYA!! pero si es la de la otra noche!!
_Dejadnos en paz!! - gritó Nadia, pero ellos se rieron y se acercaban mucho, y nos sobaban, y olía mazo de mal, y me sentía mareada, no oía nada ya. Un tipo me agarró por el cuello pero sin ahogarme:
_Bueno, guapa, ¿que quieres que te haga?
_Sueltame! - le dije furiosa, y temblando mucho, casi convulsionando...
Pero no sirvió de nada. Cada vez me sentía menos, ya no veía a Nadia y al otro hombre...Ya no veía nada, el hombre que estaba conmigo intentó arrastrarme fuera del portal, abajo de las escalerillas, pero no pudo conmigo y me caí por las escaleras...
Lo último que oí fue a Nadia gritando mi nombre y al otro hombre tapándole la boca para que no gritara, y el hombre que estaba conmigo, me daba palmadas en la cara, me hacía daño, no sentía nada, solo mucho dolor que se acumulaba y no me dejaba pensar.
De repente, todo se volvió negro.