Como cambia la vida... — capítulo 13
David y yo comimos en silencio cuando logré calmarme. Luego nos sentamos en el sofá y tuve que hablar con el. No hubo escapatoria. Mamá llegó a las ocho. En seguida se puso a hacer cosas y David y yo nos fuimos cada uno a su habitación, el ha hablar por el Tuenti con su novia y sus amigos y yo a estudiar. Que en la semana tenía tres examenes. Y no eran fáciles.
A las nueve me duché, despacito y suave, para no hacerme daño y abrirme las heridas. A las diez cenamos, Robert ya había vuelto, pero no quería hablar con el. Ni con nadie, ni siquiera con David. Solo quería que esta pesadilla desapareciese, pero no iba a pasar, porque esto era ahora mi vida, y ya nada volverá a ser como antes...
Después de cenar me fui a mi habitación a seguir estudiando, sin decir ni una palabra. No quería decir nada ¿para qué? Y encendí el portátil, pero no pude hablar con nadie por chat porque enseguida se me nubló la vista, tenía 19 comentarios de preocupación y admiración que me hicieron caer mas en mi desgraciada realidad: Oh, Marta¿como te encuentras? oMarta, querida, no hemos hablado mucho, pero aquí tienes una amiga o recupérate pronto o muchos ánimos o la suerte no es lo tuyo pero a partir de ahora verás como todo va cuesta arriba.
Pues no, nada iba a mejorar si no paraban de recordarme ESO que yo intentaba olvidar. Así que apagué el ordenador, subí la persiana, apagué la luz y me dormí en la cama echada contemplando las estrellas y la luna llena. Así mucho mejor, sin nadie molestándome.
Se que en la madrugada entraron mis hermanos a taparme para que no cogiera frío, y a cuidarme para que no lo pasara mal. A la una entró David, y a las tres entró Robert. Lo se porque no estaba dormida, me hacía la dormida, pues al intentar que no les oyera abriendo y cerrando la puerta, me desvelaron. Ellos son así, y en el fondo, se preocupan por mi.