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Masoquismo — capítulo 6
- Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas -
Holaaa! Bueno, lamento mucho la demora! :(
Bueno, dos cosas, a las que son Team Ian... Lo amaran! & otra, les dije que Heidi & Maggie eran importanteees! :D Ya sabran porque & como verán, todo va tomando forma! ;
:D Emm, Capi dedicado a mi hermosa Sara(Heather Doll, en FF!) A mi rodilla, A Mimi & a Eve! :DD Las amooo! ;)
Recomendación Musical: Mm, fue un poco difícil pero sería: Regresa A mí-Il Divo, Me Llora El Cielo- Jesse&Joy, & Need You Now- Lady Antebellum. :)
Quinta parte.
— ¡Bella! —Escuché la voz de Belle cerca. Pero no podía hacer nada, solo veía el lugar donde el coche negro desapareció.
Los sollozos no tardaron en aparecer, y solo oí un grito lejano, me tomo varios segundos darme cuenta que era yo la que gritaba, Belle llego a mi lado y me abrazo, en ese momento, explote.
Empecé a gritar de horror, dolor y furia. Belle me intentaba controlar, pero estaba demasiada enojada, estaba enceguecida. Me deshice de los brazos de Belle y me pare rápidamente, dejándola de rodillas en media calle, la mire con odio, ella se estremeció ante mi mirada y me miro confundida.
— ¡No debiste traerla hoy, Gabrielle! ¡Si no la hubieras traído, esto no hubiera sucedido! —Grite con todas mis fuerzas.
Ella se paró de repente, y me miro sin expresión en sus ojos. Arqueo una ceja y me miro fríamente, para después pasar al dolor y que sus ojos se volvieran acuosos por las lágrimas no derramadas. Alec y Leah estaban a unos metros detrás de nosotras, Leah estaba completamente sorprendida, y sangraba de su barbilla, se había caído al intentar detener el auto, Alec me miraba sorprendido y furioso.
— Yo no tengo la culpa, Isabella… Y si me traje a Renesmee al parque, es porque ella quería. Es porque necesitaba hacerlo…—Se rompió su voz al final. Negué furiosa.
— ¡NO! —Negué frenéticamente con la cabeza—. Ella se debió de haber quedado conmigo en la casa, viendo películas. Nada de esto hubiera pasado.
— ¡Tú no lo entiendes, ella debía venir a verlo! —Esta vez, se soltó a llorar, respire profundamente y Alec corrió a ella, Leah camino unos cuantos pasos, por el rabillo de mis ojos, pude ver como la gente empezaba a aparecer, como cuchicheaban.
Leah negó con la cabeza y se dio la vuelta.
— ¡¿Cómo mierdas iba a saber que le querrían hacer daño? Explícame, Isabella, que no puedo concebir como. Renesmee es mi ahijada. Mi bebé. Ella y tú fueron las que me sacaron de toda la mierda en la que estaba. Y tú no lo sabes. No sabes nada, absolutamente nada de mi vida, ni siquiera Ian. Solo te preocupabas por esconderle a Renesmee que su padre fue el marido de tu prima porque fuiste su puta amante por dos años. Solo te preocupabas por huir. Nunca me preguntaste de mi vida, lo único que sabes es que mi madre me odia… Pero no sabes nada más. —Dijo todo eso sollozando, sin parar.
Me quedé de piedra. Ver a Belle llorando, con Alec abrazándola, me hizo despertar. La mención de Anastasia me hizo despertar.
Anastasia vino a mi departamento hace unas semanas atrás, ella me amenazo, juro y perjuro que ella… Que ella se encargaría de que te arrepentirías de todo lo que le has hecho… Dándote donde más te duele…
Las palabras del señor Evenson me golpearon bruscamente, deje salir todo el aire que tenía y mire aterrada a Belle y Alec, ellos se percataron de mi mirada, y Belle se apartó de Alec, cuando me deje caer, ella corrió a mí y me sujeto.
— Anastasia…—Fue lo único que pude decir—. Mi bebé, mi bebé…
Me volví a romper. Una parte de mí, estaba arrepentida por como le había hablado a Belle, pero en ese momento yo estaba enceguecida, sentía como si no pudiera respirar. Mi hija…
Un dolor, mucho más fuerte de cuando me aleje de Edward, me empezó a abrirme el pecho. Como si me quisiera desgarrar por dentro. Cerré los ojos y me sujete a Belle. Ella me parecía entender… Y eso lo agradecía en demasía.
— Ven, vamos a la casa… Debemos hablarle a la policía, a Ian…—Belle y Alec se lanzaron una mirada significativa, Alec entendió el mensaje, al parecer.
— Le hablo ahorita… Belle…—Le ayudo a su novia a pararme y ayudarme a ir al departamento, Leah corrió con nosotros. Traía su bolsa, la mía, la de Belle y las bolsas de comida.
Me importaba poco ahora comer. Solo quería que esto fuera un mal sueño, que mi hija regresará. No quería creer que esto fuera verdad.
— Le hable a Jake, viene en camino, Ian también. La policía viene al departamento, ellos hablaran con todos. —Informo Leah, caminando rápidamente delante de nosotros. La gente alrededor miraba confundida la escena, pero no podía más que llorar.
No supe bien como llegue a mi departamento, solo sé que estaba sentada en la sala viendo a la nada cuando Ian, junto con su padre, llegó y corrió a abrazarme. Me abrazo fuertemente. Y yo solo pude llorar más.
— Mi bebé, Ian… Mi bebé —Repetía una y otra vez. No podía dejar de llorar, de decir eso.
Solo recordaba una y otra vez cuando mi hija desapareció en ese coche negro. En las malditas palabras de Anastasia. Me echaba a llorar con desesperó y cuando llegaron los policías, les conté muy alterada como paso todo, no podía estar quieta, me paraba, me sentaba, estaba de un lado a otro, iba a su habitación para ver si de un momento a otro ella estaría ahí, dormida…
Que todo sería un mal sueño.
Pasamos la noche en vela, viendo direcciones, posibles lugares a donde se la pudieron llevar, nombres… Solo se me venían dos. Uno, estaba muy lejos de aquí, en Seattle, y era imposible que Edward lo hubiera hecho. Él ni siquiera sabía de Renesmee. El otro, lo dije en cuanto los policías me preguntaron de quien sospechaba…
— Anastasia Evenson.
Más de uno se sorprendió, pero Ian, Belle y Evan, no.
— ¿Por qué cree que ella fue, señora Swan? —Pregunto una joven policía de cabellos negros y muy alta, parecida a una amazona. Daba miedo verla, pero su belleza era impactante. Era peligrosa y hermosa. Perfecta para su trabajo. Un acento extraño se trababa a veces con su inglés.
— Porque ella me amenazo, hace no mucho tiempo…—Contesté lo más calmada que podía.
— Anastasia Evenson vino a mí un día, hace casi un mes, me vino a advertir que se vengaría de Isabella donde más le doliera. —Escuché la declaración del señor Evenson, Ian respiró profundamente, mientras que Belle tragaba fuertemente.
Alec le hizo una seña y ella se alejó de nosotros, la seguí con la mirada, las palabras que me dijo en el parque no las lograba recordar. Alec y ella discutían, Alec tenía el celular en las manos, Belle hablaba con alguien. Se fueron al cuarto de ella cuando nuestras miradas se cruzaron.
— Investigaremos a la señora Evenson —Declaró la oficial de belleza peligrosa—. No se preocupe, señora Swan, encontraremos a su hija.
— La agente Zafrina es la mejor en esta área —Me tranquilizo el otro oficial, cuando, supuse la que era su compañera, se fue —, su hija estará en buenas manos.
Yo solo asentí, y me deje caer en el sillón de la sala, dejando salir todo el aire en mí, las lágrimas no dejaban de salir. Tenía miedo, mucho miedo. Intente respirar con normalidad, pero no podía. Esto era como un mal sueño, como una película de terror, donde no sabes donde estás, qué pasará y cómo acabara esto.
Cuando los rayos del sol empezaron a salir, los agentes ya estaban poniendo sus propios métodos para vigilar, cámaras, teléfonos. La oficial Zafrina había ido con su compañero, Vladimir, a ver a Anastasia, cuando dieron las nueve de la mañana.
Ese día no fui a trabajar. James me hablo para decirme que pasaba, y cuando le conté, solamente me dijo que venía en camino. A la media hora, él y victoria llegaron a mi casa.
— ¡Bella! —Grito Victoria en cuanto me vio, corrí a ella y me refugie en sus brazos. Victoria tenía seis años más que yo, tenía cinco meses de embarazo, era su primer bebé tras siete años de matrimonio.
Ella y James fueron los que me ayudaron a conseguir el departamento, las cosas de Nessie y gracias a ellos conocí a Belle. Son parte de mi vida, y de Renesmee, sabía como les afectaba esto también a ellos.
En la tarde, la agente Zafrina y el agente Vladimir regresaron, Anastasia Evenson había salido del país hace dos semanas, al parecer, su familia la había invitado a pasar una temporada en España, para que se relajara después del escándalo del divorcio con Evan. Según ellos, era poco probable que estando ella fuera del país, haya podido secuestrar a mi hija.
Ian no me había soltado desde que llego a mi departamento, me consolaba cuando empezaba a llorar y me ayudaba a no alterarme y ponerme a gritar. Jake y Leah estaban muy conmocionados, Belle y Alec muy callados, inclusive habían salido varias veces en el día.
Casi a las seis, el teléfono sonó, dándome esperanzas. Corrí a donde estaba, y conteste casi sin aliento.
— ¿Bueno?
— ¡Hola, Bella! —La voz de mi amiga me hizo desilusionarme —, oye, te llamaba para decirte que el avión salé mañana al mediodía, más o menos llego en la noche, casi en la madrugada creo. Tu abuela viene conmigo, las chicas te mandan saludos y dicen que te ven en tres días.
Cuando Lauren empezó a hablar, recordé a mi familia. Yo estaba en Londres, pero ellos no sabían nada de lo que estaba pasando ahora.
— Ahora, ¿Dónde está mi pioja? Quiero hablar con ella. —Siguió hablando Lauren, y cuando menciono el apodo que ella le puso, me solté a llorar —. ¡Hey! ¿Qué pasa, dije algo malo?
— Lauren…—Sollocé, todos en la sala estaban callados, viéndome llorar, solo Ian se acercó a mí y me abrazo. Me recosté en él y lloré con más fuerza. La voz de Lauren me hizo salir de mi estado.
Escuchar su voz alterada me hizo sentir peor. Pero tenía que decirle, ellos tenían derecho a saber que es lo que pasaba.
— Lauren… Tengo terribles noticias…—No podía dejar de sollozar.
— ¿Qué pasa, Bells? Me estás asustando, por favor, habla ya.
— Secuestraron a Renesmee ayer en la tarde, llevamos toda la noche de ayer y todo el día de hoy buscándola…
Cuando esas palabras salieron de mi boca, fue como si un balde de agua fría me cayera y me diera cuenta de la realidad. ¡Dios, era verdad! No era aun sueño. Era real.
— Me estás jodiendo, ¿verdad, Swan? —Al no recibir respuesta, mi amiga empezó a gritar, se escucharon ruidos al otro lado de la línea y por un momento me asuste por Lauren.
Cuando ella se alteraba, era muy peligroso que algo filoso estuviera cerca de ella.
— ¡No puede ser vedad, Isabella! ¡Joder, debes estar de broma!
— ¿De verdad crees que bromearía con algo así, Lauren?
— Joder…—Jadeo, se quedo un momento en silencio—. Llamaré a las chicas, tomaremos el primer avión, tú abuela y tú padre se infartaran.
No le pude decir que no les dijera, porque era una maldita egoísta que quería de sus seres amados en ese momento, sentí ese miedo de cuando mi mamá murió… Y ahora Edward no estaba para protegerme…
— Te llamo en cuanto esté llegando.
— ¡Lauren! —La llamé, cuando la realidad me volvió a golpear —. No le digas ni una palabra a Edward, no quiero que él sepa…
— Bella, él es el padre, tiene derecho, cuatro años son suficientes como para no saber nada de ti y de saber que tiene una hija.
— Por favor, ahora no…—Volví a sollozar, de un tiempo para acá, Lauren estaba de parte de Edward. Pero ahora no podía escuchar su perorata de siempre. Un suspiro lleno la otra línea.
— De acuerdo, aunque no va a servir de mucho, porque él… se va a enterar de todas formas…—Me dijo de forma misteriosa, no tenía ni ganas de entenderle a sus juegos extraños.
— Por favor…—Volví a susurrar.
— Te llamaré cuando estemos llegando. Te quiero, amiga…
— Yo también…—Y colgó.
Me imaginaba el desastre que se formaría en Seattle, mi familia peleándose por conseguir boletos a Londres, la confusión, el terror…
Exactamente lo que estaba viviendo ahora…
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Eran las dos de la mañana, el café se había acabado, Lauren me había marcado hace menos de quince minutos para decirme que ya habían llegado, Ian y Jake fueron a por ellos, junto con otros agentes.
James y Victoria habían ido unos momentos a su departamento, no sé si para descansar o algo más, suponía que para descansar, prometieron regresar lo más pronto posible.
Estaba sentada en la sala, con la foto de mi bebe en mis manos, era una foto que hace poco nos habíamos tomado, Ian le había regalado un lobo, y ella lo tenía abrazado, mientras que yo la cargaba, ella miraba a su lobo y yo a ella… Las lágrimas no dejaban de salir.
— Tiene que dormir…—Escuché que decía Belle, su voz me parecía muy lejana…—, llamaré a Alyssa, ella la controlará. Lleva más de dos días así, no puede más.
— ¿No le has hablado? —Pregunto Alec. Mis sollozos bajaron cuando recordé a mi amiga. Pobre Alyssa, cuando se enterara, ella también sufriría…
Alyssa fue la que me atendió durante mi embarazo, era la pediatra de Nessie. No sé como reaccionaría, ni siquiera si estaba despierta…
No supe cuanto tiempo paso, pero fui consciente de cuando Belle le hablo a Alyssa, platicaron un momento y ella colgó, en menos de media hora, Alyssa llegó a mi departamento, con los ojos llorosos y su maletín. Mi amiga era mediana, un poco más grande que yo, delgadita y de bellos ojos azul claro, de cabellos castaños casi rubios y piel crema.
Ella era bellísima, pero en esos momentos se veía terrible, acongojada, asustada. Como yo estaba.
— Bella…—Susurró, sentándose a mi lado y viéndome con los ojos acuosos, me abrace a ella y lloré.
— Mi hija, Alyssa… Mi hija…—Ella me abrazo con fuerza, Belle se acercó a nosotras y se unió al abrazo. Minutos después, Alyssa se alejó, y preparo una inyección.
Sabía lo que me daría, no era tonta… Me doparía para que pudiera dormir un rato, pero no quería dormir. No podía…
— Te sentirás más relajada, no puedo decirte que tranquila, pero podrás descansar un rato…—Susurró con su dulce voz.
Ya no tenía ni fuerzas para pelear, solo asentí y me deje hacer. Sentí un pequeño piquete y después como poco a poco, el cansancio me ganaba. Cerré los ojos y de lo único que fui consciente, fue como mis amigas me acomodaron en el sillón.
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Unos fuertes brazos me cargaron con cuidado del sofá, ese calor yo lo conocía. Durante meses fueron mi refugió, mi hogar. Me aferré a ese cuello que tantas veces había besado, llorado y abrazado.
Sabía que era solo un sueño, pero quería que fuera lo más real, descanse mi cabeza en su hombro y me deje llevar.
Edward me llevó a mi habitación, una euforia me recorrió cuando se acostó conmigo en mi cama, pero entonces recordé a mi hija, recordé los días pasados, los años llevados, y supe que solo era un sueño. Él no era real…
— Edward…—Susurré, volviéndome a aferrar a ese cuello. Queriendo que fuera verdad…
— Perdóname…—Susurró él también y en ese momento, ame tanto a mi imaginación—. Perdóname por no haberlas cuidado, por no haberte dicho la verdad a tiempo… Por arruinarlo todo…
— Edward… Mi hija… Nuestra hija…—Lloré, él me dio un beso en la frente, y entonces, todo se empezó a poner negro, el cansancio me volvía a hacer mella. —, no me dejes, Edward, no otra vez…—Alcance a susurrar antes de perderme en el descanso provocado por la droga.
— Nunca lo volveré a hacer, Bella… Lo prometo…
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Las voces se distorsionaban, no las podía entender, no sabía que decían… Suspire y me di la vuelta, quedando frente a la puerta entreabierta, una débil luz salía del pasillo. Cerré los ojos, cuándo las lágrimas empezaron a salir, cuando los recuerdos volvieron en toda su totalidad…
No era un sueño.
Mi hija estaba secuestrada…
Y Edward… Abrí los ojos y levante un poco la cabeza, miré a mí alrededor, no había nadie. Con un sollozó, me deje caer y volví a cerrar los ojos cuando su olor me despertó, la almohada a un lado mío olía a él… Su olor estaba impregnado en esa almohada.
Eso fue lo único que me hizo salir de la cama y correr al pasillo. Desde mi habitación, podía ver la sala y parte del pasillo para ir a la cocina y a la puerta. La Agente Zafrina y el agente Vladimir estaban hablando con mi papá y Sue, James y Victoria estaban con ellos, no se habían ido, Belle estaba sentada con Alyssa, Leah, Lauren, Rose y Alice a su lado. Inclusive Kate, su esposo Garrett, Irina y su esposo Laurent estaban aquí, las dos rubias hablando con mis amigas de pie, mientras que sus esposos estaban hablando con algunos policías. Mis amigos estaban aquí.
Mi familia.
Pero no lo veía a él…
Ni a Tanya.
No supe si sentirme dolida o aliviada de no verla, pero había algo raro, la forma como Irina tenía la mirada triste. Como si algo le pesara demasiado a Kate, cada vez que veía a su hermana y a Laurent, como hablaba con Lauren y las chicas en susurros.
Yo no me había llevado muy bien con ellas, me llevaba más con Tanya, pero con el tiempo, aprendimos a querernos, ellas nunca se enteraron de mi romance con Edward.
Ian estaba con Jake, Emmett, Jasper y Alec en el pasillo de la cocina, Laurent y Garrett se acercaron a ellos y empezaron a hablar. No me notaron en ningún momento.
El cuarto de mi hija estaba a dos zancadas del mío, el de Belle en medio del de las dos, enfrente. Con cuidado fui al cuarto de ella, lo abrí y ese olor casi me hace desvanecerme. No era un sueño, mi imaginación no era tan buena como para imaginar todo eso. Cerré los ojos disfrutando del olor, de la fantasía…
Edward estuvo en mi casa, en mi cama, en el cuarto de nuestra hija…
Abrí los ojos aterrada, esperando encontrarlo ahí. Pero solo estaba la cama de mi hija, como estaba desde el sábado, sus peluches estaban acomodados, sus fotos, sus cositas. Todo estaba en orden. Solloce. Edward no estaba, y tampoco Renesmee.
Ese dolor en el pecho me volvió a golpear, no podía respirar, me tuve que agarrar de la manija de la puerta. Todo era irreal…
Camine con pasos inseguros hasta la cama de mi hija, donde días antes nos habíamos acostado y la había escuchado rezar por su padre… Me recosté en ella y ahí estaba su olor. El olor de mi hija, junto con algo diferente…
Se me quedo atorada la respiración en la garganta cuando me di cuenta de que era el olor de Edward, el que se mezclaba con el de Renesmee. Más lágrimas salieron al imaginármelo. Al saber que él estuvo aquí, pero entonces, me confundí, ¿Cómo puede saber de nosotras, que estamos aquí?
Con la respiración agitada, me imagine lo peor. Tanya y él estaban aquí, y/o Belle o Leah les dijeron la verdad, o Ian o… O mis amigas se la tuvieron que decir… Oh, Dios… No estaba preparada para enfrentarlo… O para verlo en estos momentos.
Pero entonces, me volví a detener. Ya lo había visto… Casi. Me había cargado a mi habitación y quedado a dormir conmigo, por no se cuanto tiempo. Pero… Nuevamente, detente, Bella… ¿Cómo sabía donde vivía y como entró a mi casa?
Mierda… ¿Qué es lo que no sé de Edward… Y Tanya?
Un sollozo escapo de mi garganta y lo ahogue con un peluche de mi bebé. Me quede unos momentos así, aferrada a la cama de mi hija, perdida en mis pensamientos y miedos…
Unos golpes me hicieron saltar y que mi corazón empezara a latir rápidamente, me levante y miré a la puerta. Ian estaba ahí, parado en el marco, viéndome comprensivamente. Mis ojos se llenaron de lágrimas y alcé mis brazos a él. De inmediato, él fue a mí y me abrazo con fuerza, poniéndome en la protección de sus brazos.
Recargue mi cabeza en su hombro y me deje acurrucar bajo su calor. Estaba siendo una egoísta, también estaban más personas que sufrían por mi bebé… Ian se veía destrozada, y ni que decir de Belle, Leah y Alyssa… Sospechaba que mis amigas estaban igual o peor que ellas
Nos quedamos en silencio por un buen rato, solo sintiendo el latido de su corazón y tratando de pensar lógicamente. Pero no podía, tenía la duda de cómo diablos fue que Edward estuvo aquí. Sí estaba con Tanya o… Ni siquiera sabía si ellos tuvieron hijos o algo así, son esposos desde hace cuatro años… Debió pasar algo entre ellos, ¿no?
Además, Edward se veía muy enamorado cuando se caso con Tanya… Y sin embargo, él me había dicho que lo perdonara por no habernos cuidado, por no habernos dicho la verdad a tiempo y arruinarlo todo… Me acordaba perfectamente de sus palabras…
Suspire y enterré mi cara en el cuelo de Ian, él me volvió a apretar más entre sus brazos y me beso la frente.
— Todos estaban preocupados por ti. Las chicas pensaron que Alyssa te dio muchos calmantes.
— ¿Cuándo tiempo he estado dormida? —Pregunte confundida y sorprendida. Lo sentí como horas…
— Casi dos días. Estamos a miércoles…
— ¡Oh, Dios…! ¿Qué hora es?
— Van a ser las diez… ¿Quieres comer algo? Te puede hacer daño no comer en dos casi cuatro días, más que en dos café y en los otros dos nada, por estar dormida…
Lo mire a los ojos, él estaba preocupado…Estaba preocupado por mí. Suspire.
— No tengo nada de hambre en este momento…—Susurré.
— Lo sé, pero tienes que intentarlo… No quieres que cuando Renesmee regresa, te vea toda pálida, flacucha y enferma, ¿verdad?
Le volví a mirar a los ojos, esperanzada y con las lágrimas queriendo salirse.
— ¿De verdad crees que ella volverá?
— Por supuesto que sí…—Me volvió a besar en la frente. —. Ella tiene que regresar, de eso me encargo yo, ¿de acuerdo?
— De acuerdo…—Me sorbí los mocos y me seque las lágrimas, él me sonrió dulcemente y me ayudo a parar. Me beso suavemente en los labios y con un brazo en mi cintura, salimos del cuarto de mi hija.
Me recargue en él para caminar. Me sentía débil. Antes de llegar a la sala, fui abordada por un pequeño torbellino de cabellos negros, me agarro de la cintura, quitándome del lado de Ian y abrazándome fuertemente. Abrace fuertemente a Alice y le deje un beso en su coronilla, solo le ganaba por una cabeza.
En cuanto Alice me soltó, Rose se abalanzó sobre mí, abrazándome igual de fuerte. Las había extrañado tanto… De estar toda una vida juntas, a cuatro años separadas y solo vernos ocasionalmente.
Rose se alejó de mí y Lauren se acercó lentamente, me lance a sus brazos y lloré en ellos. Lauren y yo éramos como hermanas, amaba a Alice y Rose, pero había algo que me unía a Lauren. No sabía que era, no sé si porque fue mi primera amiga cuando llegue a Seattle… U otra cosa. Pero la adoraba, y ahora ella también estaba sufriendo por mi hija.
— Supongo que es justo que sepas que Esme y Carlisle vienen para acá. —Susurró en mi oído, aún abrazadas.
Asentí con la cabeza.
— Me lo imaginaba…—Me separe de ella y me mordí el labio, le tome de la manos y volví a susurrar—. ¿Edward está aquí, con Tanya?
Lauren se vio sorprendida por un momento y yo me confundí. ¿No le dijeron ellas? Pero… ¿entonces, cómo llego a mi casa, a mi cuarto y al de Renesmee?
— Creo que ahora no es tiempo de hablar de eso…—Fue su única respuesta antes de que mi papá llegará a mí.
— ¡Campanas! —Exclamo entre aliviado y preocupado, me cobijo entre sus brazos fuertemente y yo me aferré a su cuello.
— Papá…—Exhale. Nos quedamos unos momentos así.
Nadie se atrevió a romper ese momento, mis sollozos eran sordos. El cuello de mi papá los ahogaba. No supe por cuanto tiempo nos quedamos así, solo sé que lo abrace hasta quedarme sin lágrimas.
Se separo de mí y me miro con ternura, me quito un mechón de mi frente y me dio un beso en mi frente. Me aleje un paso e intente caminar, cuando las fuerzas empezaron a fallarme. Todo se me movió bruscamente y sentí como mi vista hacía como flash. Mi cabeza me empezó a dar vuelto y tuve que cerrar los ojos. Unos fuertes brazos me agarraron antes de caerme.
Ian me llevó al sillón y Alyssa me tomo mi muñeca, tomándome el pulso.
— Estás muy débil, Bells…—Susurró, mirándome preocupada. —Belle, prepárale algo de comer. Debe comer. Está demasiado débil…
La aludida asintió y corrió a la cocina, Alice la siguió y juntas prepararon algo. Lauren se sentó a mi lado y me tomo de la mano, apretándomela dulcemente.
— No te preguntare como estás, porque eso sería una chingadera… Pero, me alegra volver a verte… Lamentablemente en está situación. —Susurró, la mire con una sonrisa débil. La había extrañado.
Me abrace a ella y así nos quedamos unos momentos. Belle y Alice llegaron unos momentos después y me obligaron a levantarme e ir a la cocina, me deje caer en una silla y con desgano empecé a comer. No sentía el sabor, solo masticaba y lo tragaba. Las pláticas volvieron a darse en el departamento y el agente Vladimir y la agente Zafrina llegaron a mí, Ian se sentó a mi lado y me dieron un reporte pequeño de lo que había pasado en los dos últimos días.
Lograron encontrar el coche donde se robaron a mi hija, pero estaba vacío. Lo encontraron cerca del aeropuerto internacional de Londres. Preguntaron a todo el personal si habían visto a mi hija. Le enseñaron una foto y preguntaron si había alguien más con ella.
Una señorita les dijo que ella sí había visto a la niña. Mi corazón salto ante esa confesión y mis ojos se agrandaron expectantes.
— Era una azafata, que ese día había llegado de un viaje de París a Londres, vio a la niña con una pareja de ancianos, como de unos 60 o 50 años. La niña se removía y no se quería quedar con la señora. Estaba asustada según la azafata. —Empezó a decir Zafrina.
— Ella se acercó para ver que pasaba y los señores se levantaron y se fueron, en cuanto la vieron acercarse. La señorita en cuestión los siguió y ellos salieron del aeropuerto. No tomaron ningún avión. De eso estamos seguros. La señorita dijo que se subieron a un copper azul cielo y salieron a toda velocidad. Se le hizo raro que se alejaran de ella, y ella los siguió. La niña no dejaba de retorcerse y cuando la subieron al coche, lloró. —Termino Vladimir, viendo las notas que tenía en las manos.
Mis ojos se aguaron. Mi niña…
— ¿La señorita podría reconocer a los ancianos? —Pregunto Ian, pensativo.
— Sí, ella nos hizo favor de ir a las oficinas y dio un retrato hablado de la pareja. La tenemos en la mira, se llama Daniela Fiorella. Es italiana, pero reside aquí en Londres. Ella misma nos dio su número y a cualquier cosa, le habláramos. Le dejo inquieta saber que esa niña lloraba y pedía a su madre.
— Dios, ¿Cómo hay gente tan mala como para separar a una hija de su madre? —Pregunte, sollozando. Ian me abrazo y deje descansar mi cabeza en su hombro.
— Eso no es todo, Isabella…—Replico Zafrina, viéndome fijamente. —. Logramos identificar a la anciana pareja. Eran ayudantes de Anastasia Evenson cuando ella empezaba su negocio. Al parecer eran muy unidos a Evenson. Los intentamos localizar, pero parece que se los comió la tierra.
— Entonces mi madre tiene que ver con el secuestro de Nessie, ¿verdad? —Pregunto Belle, que había escuchado toda la conversación en silencio. Los agentes asintieron con la cabeza y ella miro a otro lado, mordiéndose el labio y suspirando. —. Tengo que salir. Alec, vamos…
El aludido la tomo de la mano y salieron del departamento. Todos se quedaron un momento en silencio. Ian suspiró y me apretó más fuerte hacía él.
— Aún no cree que Anastasia sea ese ser cruel que todos le dicen. Durante su niñez, ella fue la niña mimada de mamá, cuando cumplió los 19 y yo me fui, todo cambió. Ella aún no se acostumbra a esto. —Me explico, haciéndome caricias en círculos en el brazo, me recosté en él y fije mi mirada a la nada.
— Supongo que no es fácil darse cuenta quien es tu madre en realidad…—Susurré.
— Nos tenemos que ir, Isabella. La mantendremos informada. —Declaro Zafrina, me quite las lágrimas de mis ojos y asentí. Me pare e Ian conmigo, y despedimos a los agentes.
Mi familia estaba en silencio, se veían quebrados. Me senté en el sillón y me quede viendo a la nada. Mis amigas se sentaron conmigo e intentaron hacerme plática, pero no lograban sacarme una palabra. Alyssa se tuvo que ir dos horas después a su guardia. Prometió estar al pendiente. James y Victoria también se fueron y prometieron volver mañana.
Yo seguía confusa por muchas cosas. ¿Para que querría Anastasia secuestrar a mi hija? ¿Qué ganaba con eso?
Mis amigas se veían muy tristes, Kate e Irina hablaban en intermedios con Lauren, pero ella parecía aferrada a algo, ya que las Denali se veían frustradas. Ese también era otro asunto. ¿Dónde estaba Tanya y Edward?
Mis amigas estaban agotadas, habían conseguido habitación en el hotel de enfrente de mi departamento, se despidieron de mi y prometieron volver para mañana temprano. El departamento tenía dos habitaciones más, mi papá y Sue se quedaron conmigo. Ello se fueron a dormir veinte minutos después de que mis amigas se fueron.
Belle regreso casi a las dos de la madrugada. Se veía un poco mejor, pero aún muy confusa. Alec se quedo en la sala, mientras ella iba a la cocina. Me levante y fui con mi amiga. Solo quedábamos Ian y yo en la sala.
— ¿Estás bien? —Le pregunte suavemente. Belle río irónicamente.
— Lo estaré cuando todo esto acabe. —Suspiro. —. Es que no puedo creer que mi madre haya hecho esto. Porque sé que ella lo hizo.
Se dejo caer en una silla, con una taza de café entre sus manos. Me senté a su lado y mire la mesa fijamente.
— ¿Y sabes que es lo peor? —Pregunto después de un rato—. Que yo tengo la culpa… Ella me odia. Me quiere ver sufrir y te arrastro a ti entre su odio. ¡Y no sé porque me odia o a ti! —Susurró con vehemencia. Se veía tan perdida mi pobre amiga…
— Porque tú le quitaste el amor de papá, Belle. —dijo Ian de repente, entrando en la cocina. Las dos lo miramos confundidas. Él suspiro y dejo caer su cabeza para adelante, viendo el suelo. Después de unos momentos la levanto. —. Vengan, les contaré una historia.
— Ian, ¿no te parece que es el peor momento para una historia? —Le replico enojada su hermana. Él negó con la cabeza y se sentó en la cama.
— Tarde o temprano te ibas a enterar de ella. Supongo que es la razón para lo que Anastasia está haciendo.
— ¿De que hablas? —Pregunte mientras tocaban a la puerta. Él se quedó un momento callado.
Alec abrió la puerta y una voz conocida sonó en toda la casa.
— Pudieron haberme esperado, saben. Estoy vieja, y nosotras las viejas debemos tener más cuidado. —Técnicamente grito mi abuela Angelique, la mamá de mi mamá.
— Vamos, vieja, no seas tan dramática. —Esa fue mi abuela Marie. Me levante confundida y fui a su encuentro, ellas me abrazaron fuertemente. Alec sonrió y se fue a la sala, acostándose en el sillón. Él se había quedado aquí, junto con Ian desde el sábado. No querían dejarnos solas.
— ¿Qué hacen aquí? —Pregunte confundida.
— Bueno, supimos, y no por mi hijo, muchas gracias—Rezongó mi abuela Marie, buscando a mi papá, peor sin encontrarlo, frunció el ceño y negó con la cabeza. —, que a mi bisnietita me la había secuestrado. Estamos enojadas, cansadas y tenemos hambre.
— Y ni se te ocurra llorar con nosotras, jovencita—Replico mi abuela Angelique —. Con nosotras te moverás y veremos que hacer, a quine le golpearemos el trasero. No quedarnos a llorar como viejitas solas.
Me reí por primera vez en varios días y las volví a abrazar. Mis abuelas se llevaban demasiado bien para mi bien. Eran como dos hermanas separadas al nacer. Las dos eran chismosas, cariñosas, amaban a sus hijos, y eran un poco escandalosas. Mi abuela Angelique había vivido una temporada en Londres, peo se regreso a Seattle. Las dos vivían muy cerca de la otra y se veían muy seguido. Era extraño, pero lindo.
Las acompañe a la cocina, cuando mi abuela Angelique se quedó parada frente a Belle e Ian, Ian se paró rápidamente y todo el color se fue de sus mejillas.
— Vaya, vaya… Buenas noches, Evenson. —Dijo con frialdad mi abuela. La abuela Marie la miró confundida y mi abuela Angelique la miró significativamente, mi abuela Marie miró sorprendida a Ian.
Yo me quedé confundida. Ian tragó en seco e intento hablar con normalidad.
— Señora Dywer. Han pasado años desde que la vi la última vez.
— Y no de la mejor forma, Ian.
— Esperen, ¿se conocen? —Pregunte confundida. Mis abuelitas se dejaron caer en las sillas y mi abuela Dywer suspiro.
— Sí. No de una buena forma, pero conozco a la familia Evenson muy bien.
Ian también se sentó y yo me acerque a ellas, confundidas.
— Niña, sírvenos algo de comer y ahora te cuento. —Pidió mi abuela Angelique. Asentí con la cabeza y Belle me ayudo a calentar lo que quedo de mi comida.
— Les estaba a punto de contar…—Susurró Ian, cuando deje los platos enfrente de ellas. Mi abuela Angelique era muy parecida a mamá, rubia de ojos azules, muy bella para su edad. Mi abuela Marie era otra cosa, de cabellos caobas y ojos castaños, igual de bella para su edad, el cabello de las dos estaba un poco encanecido, pero aún se podía adivinar el color de sus cabellos. Yo era la versión de mamá, según todos los que la conocieron, pero en cabellos caobas rojizos y ojos chocolates.
— Supongo que toda la historia. —Tanteó mi abuela Angelique con cuidado.
— Sí. Deben saberlo para saber parte del porque Anastasia hizo lo que ha hecho.
— Entonces si fue ella…—Susurró asombrada. Belle y yo estábamos muy confundidas. Alec se paró y se recostó en la pequeña isla que separaba la sala de la cocina.
— ¿Me quieren explicar que pasa? —Pregunte confundida. Mi abuela Angelique me vio un momento y luego miro a Ian, él asintió y mi abuela suspiro. Empezó a comer sin mirarme, Ian lo tomo como una señal.
— ¿Te acuerdas de lo que te conté de mi papá, Bella? —Me pregunto Ian. Asentí, claro que me acordaba… Él también fue amante. Y fue la noche que Ian y yo empezamos como novios. —. Bueno, Belle, creo que ya lo sabes, pero de todas formas te lo aclarare.
— ¿Papá tuvo un amante? —Pregunto tímidamente Belle. Mi abuela Angelique miró confundida a Belle, ella estaba asustada de la verdad, la tome de la mano y Alec entró a la cocina, se sentó a su lado y tomo su otra mano.
— Sí… ¿Cómo lo supiste?
— Tenía 19 años, Ian. No soy tonta, vi el dolor de mi padre, la felicidad de mi madre y tú te fuiste. Escuche a mamá, una vez, gritarle a papá de su amante y su hija bastarda. Mi papá le grito que no les llamará así y que tuviera consideración a por ellas. Obviamente, mamá se burlo, pero fue todo lo que soporte escuchar. Era demasiado para mí. —Bajo la cabeza, sin poder ver a nadie a los ojos.
Alec la abrazo dulcemente y yo regrese mi mirada a mi abuela Angelique.
— ¿Tú que tienes que ver con los Evenson, abuela?
— Sencillo…—Dejo el plato a un lado y se limpió la boca. Me sonrió como mamá lo hacía cuando me iba a decir algo fuerte —. Yo fui la madre y abuela de la amante y bastarda de Evan Evenson.
Belle jadeo de sorpresa, Alec la miró sorprendida y yo me quede sin aire. Ian hizo una mueca y miro la mesa fijamente. Dios mío, ¿está familia estaba compuesta por puros secretos?
— ¿Qué dices? —Pregunte sin aliento.
— Heidi Dywer fue la amante de Evan Evenson, Margarette Dywer fue su hija. Yo envié a estudiar a Heidi cinematografía a Italia, en la mejor escuela, ella había conseguido la beca y le alenté a que fuera. Renné fue un gran aliciente para que Heidi fuera. ¿No te acuerdas de tu tía Heidi, la gemela de tu mamá?
Fue entonces que a mi mente vino una imagen de una joven de cabellos rubios y ojos verdes. Lo único que diferenciaba a mamá de mi tía Heidi eran sus ojos y el cabello, mientras mamá lo tenía lacio, Heidi lo tenía rizado.
— Sí, me acuerdo…—Susurré.
— Bueno, Heidi regresó de Italia, muy emocionada, diciéndome que estaba comprometida y que se iba a casar con Evan Evenson, tú mamá y Charlie se iban a casar en Noviembre, por eso Heidi regresó. La boda fue bien, pero cuando estaba a punto de regresas Heidi a Londres, tuve un pequeño accidente, mi hija decidió quedarse conmigo hasta que me compusiera. Cuando regreso, había pasado un año. Ya me había resignado a perderá mis nenas. Yo conocí a Evan en la graduación de Heidi, pero solo sabía que eran novios. Cuando Heidi me dijo la noticia de su compromiso, pensé que ya se habían tardado… Pero cuando mi hija regreso unos días después de haber regresado a Londres, llorando y diciéndome que Evan se había casado con otra y tenían un hijo, me dolió en el alma.
Todos se quedaron callados un momento, no podía creer lo que mi abuela me decía. Ian respiraba con dificultad, como recordando cosas no muy agradables. Me recargue en él y le tome de la mano, besándole los nudillos, él sonrió tristemente.
— Heidi era una joven, tonta y enamoradiza, tenía 23 años cuando termino la carrera. Cuando cumplió los 29, mientras desayunábamos, me dijo que se regresaba a Londres, a luchar por su amor. Yo solo la vi a los ojos y le dije que se cuidará. Mis hijas eran tan luchadoras, nunca se cansaban por conseguir algo, pero claro, teniendo en cuenta los sentimientos de los demás. Tú tenías tres años cuando ella se fue… Y habías cumplido los ocho cuando me dijo que estaba embarazada.
Suspire. Era imposible de creer como Ian y yo estábamos conectados desde hace muchos años y ni cuenta nos habíamos dado. Pero en ese momento me paré. ¿Ian sabía quien era yo cuando me vio por primera vez? Él había visto a Heidi quien sabe cuantas veces, Heidi era la gemela de mi mamá y yo me parecía demasiado a mamá. ¿Me habrá reconocido? ¿O al menos le recordé a Heidi?
— Me contó que era la amante de Evan desde hace varios años. Nunca supe porque, pero solo le dije que tuviera cuidado con lo hacía, que no se dejará cegar por nada. No la regañé, ahora que lo pienso, debí hacerlo. Tal vez ahora estaría viva…—Su voz se cortó. Fue entonces que Ian tomó la palabra.
— Yo ya tenía 15 años, casi 16, cuando me entere de todo. Maggie tenía 4 años y tú tenías nueve, Belle… Cuando fue el cumpleaños número cinco de Maggie, decidí conocerla. Mi papá me llevo y conocí a Heidi y a Maggie. Heidi me pareció una persona maravillosa. Y Maggie era un amor de niña. Las ame desde el primer momento. Durante casi diez años las estuve viendo, Maggie me tomo como su hermano mayor y Heidi me quiso como un hijo más. No le importaba que mi madre fuera Anastasia, era más mi madre Heidi que Anastasia. Cuando supe que Heidi y Maggie estaban secuestradas, me dio mucho miedo. Pero me llene de terror al saber que estaban muertas…—La cocina se quedó en completo silencio, mi abuela Angelique lloraba en silencio, me partía el alma verla así, mi abuela Marie la abrazo y momento después Ian siguió con el relato—. Cuando conocí a la señora Dywer fue en el hospital, donde estaban Heidi y Maggie.
— De más está decir que no fue muy lindo nuestro encuentro…—Dijo por primera vez mi abuela. Para ese entonces yo deba tener 22 años, la carrera la había acabado un año antes, en Noviembre yo ya era amante de Edward… Mi mamá había muerto el 23 de Julio.
— No fue en las mejores circunstancias, pero bueno… Cuando entregaron el cadáver de Maggie y Heidi, la señora Dywer, solo miró a mi padre y le dio una cachetada… Después se fue. Pero estaba muy débil, así que la acompañe. El funeral fue pequeño y decidieron incinerarlas. Creo que eso fue más doloroso que cuando me entere de su muerte…
— Yo había acompañado a Angelique a Londres. —Intervino mi abuela Marie. —. Ella aún estaba mal por lo de Renné, no podía dejar a mi buena amiga sola. Juntas nos regresamos a Seattle. Cuando me hablabas de Ian, no sabía que era el mismo Ian de hace casi siete años.
El silencio fue lo que siguió a esas confesiones. Belle estaba muy callada, como tratando de asimilarlo todo. Se veía perdida y Alec la intentaba mantener en calma. Ian se veía más relajado y mi abuela Angelique a no lloraba, miraba a Ian con una sonrisa. Mi abuela Marie solo me veía significativamente. De repente, mi abuela Angelique me miró fijamente.
— Cuando nos dijiste que eras amante de Edward, sentí como si la historia se volviera a repetir. Como si escuchara la misma melodía tan familiar…
Baje la cabeza con vergüenza. Pero suspire y la volví a levantar. No podía decirles la verdad con Ian a mi lado, lo lastimaría… Y no me costó mucho saber que ellas la sabían. Sus sonrisas comprensivas me lo decían todo.
— No quiero que la historia se vuelva a repetir. —Declaró mi abuela Angelique. —. Así que ahora nos pondremos las pilas y no dejaremos que nada le pase a esa nena que se llamaba Renesmee. Ella regresara a esta casa bien, y todo estará bien, ¿de acuerdo?
Asentí lentamente con la cabeza. Fue en ese momento en que todo cobró vida. Anastasia Evenson me odiaba porque le recordaba a mi tía Heidi. Una parte de mí pensaba que ella pensaba que yo era Heidi y mi hija Maggie, pero ella no le haría daño a mi hija, antes tendría que pasar por mi cadáver.
Oooohhhhhhh!
Yo tb sufro el secuestro de mi nena mosha... :(
Se esperaban lo de Heidi & Maggie? Anastasia está completamente loca...
Tengan en cuenta a la azafata qe vio a Nessie! Lamento mucho la demora, casi siempre actualizo en FF primero & me olvido de potterfics, despues... u.u. Bueno, espero no tardar volver a actualizar. Aún quedan dos historias más que Ian debe contar, al igual que Alice, Rose, Lauren, Kate e Irina, bueno, son muchas! :P Jejejeje.
Les comento que mi hermana Mimi- te re amo locaaa!- Hizo un grupo en Facebook, Xq el amor SI es suficente, demosle una 2° oportunidad, masoquista yo? Jojojo, largo :P Sino aqi ta el link! www . facebook groups / Masoquistayo / Recuerden juntarlo todo! :D Bueeno, ahí pondre adelantos, música & fotitos, tambien es de ustedes el grupo! :D Ustedes pidan unirse & yo o Mimi las aceptamos, mi facebook ahí esta! :d & en mi perfil tb lo encontraran! ;) Tanto mi Face, como el del grupo! :)
Mi amigetta Perry hizo un video! :3 Qe en el grupo tá & tb aqi lo pongoo: www . youtube watch ? v = i617nMpFAGY
Bueno, otra cosa... Las que qieren qe Edward aparezca, ya mero ya mero... Jejejeje, bueno, ahora me voy, qe tengo qe ir al doc... :(
Las qiero & nos vemos prontoo!
Mariie Emma.!
- Travesura realizada -