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Amado Enemigo — capítulo 2
Capítulo 2
Extraña forma de amar.
Edward POV
Corrí lo más rápido que pude en cuanto salí de la casa de los Swan, ya sabia que no tardaba en reaccionar Bella y me perseguiría hasta alcanzarme y golpearme hasta arrepentirme de haberla besado.
—Te voy a matar Edward Cullen —escuche que me grito a mis espaldas—te vas a arrepentir.
Sonreí. Por alguna razón me encantaba hacerla enojar.
Después de que me asegure de que ya no me alcanzaría deje de correr y camine tranquilo hacia el restaurante de Jessica.
La primera vez que vi a Bella me pareció tan tierna que quedé prendado de ella inmediatamente, pero no tarde mucho en darme cuenta del enorme error que había cometido, no era tan dulce como me la había imaginado, era testaruda y de carácter fuerte.
Su padre tiene problemas financieros, él y mi padre ya tenían muchísimos años de amistad, amistad forjada a través del trabajo en equipo, pero hubo malos manejos en la empresa de Charlie por lo que casi se ve obligado a vender la empresa, el primero en ponerse en la lista de posibles compradores era Aro Volturi, exportador de café y enemigo declarado de mi padre, era mas que obvio que él acusaría a mi padre de uso indebido de información privilegiada, espionaje industrial o cualquier disparate que se le ocurriera si ayudaba a Charlie.
Pero claro, mi padre no podía de dejar de ayudar a Charlie, por lo que su gran idea era de que todo quedara en familia, así Aro no podría manchar nuestro nombre con falsas acusaciones, él plan era que Carlisle adquiría el 20% de acciones, para que con ese dinero saliera adelante la empresa, pero se manejaría como la incondicional ayuda entre familia, Charlie sería su consuegro al fin de cuentas. Yo tenía que casarme con una de las hijas de Charlie, y me tenía que tocar la más interesante de todas ellas, Bella.
Me detuve frente al local de Jessica, en particular no me gustaba ir a su local por que Jessica era empalagosa y todo el tiempo quería estar junto a mí, pero prefería eso a estar enfermo casi una semana por la comida de Bella.
Llegue a casa de los Swan como cada fin de semana. Ya teníamos un mes de comprometidos Bella y yo, y durante ese tiempo mi padre hacia que la visitara todos los fines de semana y me quedaba en su casa a comer, dormir hasta el domingo en la noche. Lo que intentaban era que nuestro compromiso se viera mas real y que con el tiempo nos lleváramos mejor, pero no había cambiado nada en absoluto nuestra manera de tratarnos.
Ese día Bella me recibió con una sonrisa y me dijo que había preparado algo especial para mí. Su comportamiento me dejo sorprendido, era verdad que durante la semana nos habíamos mensajeado por el celular y nos habíamos puesto de acuerdo de que por lo menos lo intentaríamos, ya que estábamos metidos en este rollo del compromiso, lo mejor que podíamos hacer es tratarnos como tales.
Debo admitir que era más fácil hablar con Bella por medio de mensajes, ya que por alguna razón me ponía bastante nervioso estar tan cerca de ella y siempre que trataba de decir algo amable o halagarla, me ponía tan nervioso que acaba diciéndole algo que la ofendiera y comenzábamos a pelear, y eso, aunque parezca raro, sentía que relajaba el ambiente entre ella y yo. Con el tiempo las discusiones habían llegado a ser nuestra forma de comunicarnos.
—¿algo especial?—pregunte confundido. Ella me regalo otra de sus hermosas sonrisas.
—Si—me dijo—ve a tu cuarto a relajarte un poco y bajas a comer—me dijo sonriente. Se acerco a mí y dejo un beso en mi mejilla que hizo que me sonrojara. Se alejo y desapareció en la cocina dejándome estático en mi lugar. Cuando reaccione Charlie me miraba emocionado.
—Hijo—dijo claramente emocionado—que bueno que por fin las cosas están saliendo como deberían—toco mi hombro en señal de felicitación. Yo solo pude sonreírle, me sentía extraño, y toda esta situación me incomodaba un poco.
…
Cuando baje a comer, solo estaba puesta la mesa para tres personas, Charlie, Rosalie y Alice ya se encontraban en su lugar.
—Edward—me llamo Alice—Bella te esta esperando en el jardín—me dijo y me dedico una enorme sonrisa.
Camine hacia el Jardín y para mi sorpresa había una mesa para dos personas. Bella apareció a mi lado de repente y me tomo de la mano. A su contacto sentí como cargas eléctricas pasaban por todo mi cuerpo, y me dirigió hacia la mesa, mientras solo sonreía. Cuando llegamos junto a la mesa la detuve admirando lo hermosa que era, llevaba un lindo vestido de tirantes que se ajustaba a sus pechos y lo demás era suelto hasta justo encima de sus rodillas, era azul, me encantaba como con ese color hacia que su piel adquiriera un color cremoso, se veía muy linda. Llevaba su cabello suelto en unas suaves ondas y luego me perdí en sus hermosos ojos color chocolate, mis ojos fueron descendiendo hasta fijarse en sus labios, que siempre me habían parecido tentadores y sin poder contenerme la bese.
Al principio se tenso ante mi contacto, pero respondió a mi beso, parecía que sus labios se amoldaban perfectamente a los míos, eran tan suaves y dulces, poco a poco lleve mis manos a su cintura y la acerque más a mí, ella llevo sus manos a mi cuello y comenzó a acariciar mis cabellos, esa simple caricia había servido para que miles de descargas eléctricas explotaran por todo mi cuerpo. No supe cuanto tiempo estuvimos así, hasta que nos hizo falta el aire y nos separamos.
Su rostro estaba completamente sonrojado y yo solo pude dedicarle una sonrisa.
—Vamos—me dijo—siéntate—me dijo mientras me indicaba una silla. Y en cuanto tome asiento desapareció por la cocina y después de unos minutos volvió aparecer con una bandeja. Puso ante mi lo que parecía arroz blanco (aunque estaba bastante aguado, mas bien parecían un tipo de fideos), un pollo con una salsa extraña y verduras. Le sonreí, y dudoso agarre el tenedor y comencé por las verduras. Ella solo me observaba con una sonrisa en la cara.
—¿No vas a comer?—le pregunte ya que ella seguía sin probar bocado.
—Prueba el pollo—me dijo como respuesta—a ver que tal me quedó.
Mire el pollo dudoso, esa extraña salsa arriba de él me daba mala espina.
—¿De que es la salsa?—pregunte mientras ensartaba un pedazo de pollo repleto de salsa en el tenedor.
—Es crema de Elote—la mire sorprendido, ella inmediatamente cambio su sonrisa a una cara de confusión.
—¿Esto es crema de Elote?—le pregunté incrédulo, me arrepentí inmediatamente cuando vi como su rostro cambio a una mueca de enojada y se ponía claramente a la defensiva. —No te enojes—dije inmediatamente—es solo que… ¿no debería ser amarilla o algo así?—dije mientras señalaba a la salsa de un extraño color café.
Ella miro su plato claramente extrañada, supongo que no había pensado en ese detalle. Pude ver la tristeza en su rostro y me metí el bocado a la boca, después de todo lo había hecho para mi.
Me arrepentí inmediatamente cuando mi lengua entro en contacto con la salsa, el sabor casi hacia que me vomitara, pero me contuve y trate de que mi rostro no reflejara lo que realmente estaba sintiendo.
—no esta nada mal, esta muy sabroso—dije, ella me miro sorprendida y me dedico una sonrisa. Volví a hacerme el valiente, ya que ella solamente me observaba y le di otra probada al pollo, ya sabia a lo que sabia por lo que no pude esconder el desagrado de mi rostro.
—¿Por qué no dejaste que Rosalie te ayudara?—le pregunte después de que tragué sin masticar el pedazo de pollo y me tomé toda el agua del vaso.
—¿Por qué tendría que ayudarme?, el objetivo era hacerlo yo misma para ti—me dijo, en su voz claramente podía notar que ya se había enojado.
—No te enojes Bella—le dije—ya se que lo hiciste para mi—ya me empezaba a enojar, yo no tenia la culpa de que no supiera cocinar.
—¡Entonces por que no te lo comes sin hacer ese tipo de comentarios!—me grito. Realmente no entendía cuál era su problema.
—¡No ves el enorme esfuerzo que estoy haciendo por comerlo!—le grite ya enojado.
—¡oh! discúlpeme señor—me dijo con una amabilidad falsa—supongo que debería darle las gracias por intentar comer lo que especialmente prepare para usted—me grito
—pues no es mi culpa que seas tan mala para cocinar
—Eres un idiota, después de que me pase toda la mañana haciéndolo para ti—me grito mientras se paraba y se iba caminando hacia la casa. Me pare y la seguí.
—Ahora soy yo el idiota—le dije mientras pasábamos por la cocina, vi como la cara de Charlie se volvía triste otra vez. —Después de todo yo hice el enorme esfuerzo de comer lo que habías hecho y tú me tratas así—
—Ya cállate Edward—me grito antes de encerrarse en su cuarto.
Volví al jardín y me senté en mi lugar que había ocupado anteriormente. Revolví el pollo con el arroz y lo hice…me lo comí todo. Cuando acabe, me tome casi toda la jarra de limonada que había en la mesa, me levante pero no me había dado cuenta de que Bella estaba parada frente a mi, mirándome con cara de incredulidad. Pase a su lado.
—Gracias—le dije, pero sonó mas a reproche que a otra cosa, ella me dirigió una mirada de odio, y corrí a mi recamara, pues podía sentir como el estomago se me empezaba a revolver.
Estuve enfermo del estomago por cuatro días.
Si, definitivamente no volvería a comer algo preparado por ella.
Observe por unos instantes el establecimiento de Jessica y después de pensarlo mejor seguí caminando, tenía que haber otro lugar para comer por aquí. No tenia ganas de aguantar a Jessica por muy rico que cocinara.
Acabe comiendo en una pizzería.
Cuando regrese Bella se encontraba en la sala tocando la guitarra.
La melodía era bonita y de pronto sonó algo desentonada.
—Tal vez si cambias la nota a otra más alta—le dije. Ella voltio a verme claramente enojada.
—¿Quién pidió tu opinión?—me dijo, pero hizo lo que dije, y la melodía sonó mucho mejor. —Ya acabaste de coquetear con Jessica—me pregunto claramente enojada. Mientras dejaba su guitarra a un lado mirándome directamente. Me senté en el sillón que quedaba frente a ella.
—No comí ahí, fui a una pizzería—entonces pude ver un brillo especial en sus ojos, le sonreí comprendiendo de que le alegraba que no haya visto a Jessica
—Nadie se quejo de la sopa que hice—me dijo. Yo sonreí.
—Prefiero no arriesgarme—le conteste con una sonrisa.
—Eres un llorón—comenzó a atacarme.
—Podría comer hasta rocas—le dije—pero mi estomago simplemente no aguanta tu comida radioactiva
—Ya cállate—me dijo y pude ver una pequeña sonrisa escondida en las comisuras de sus tentadores labios. No estábamos claramente peleando, pero esa ya era nuestra forma de "conversar".
—¿Por qué no sigues tocando?—le pregunte.
—Vete de aquí entonces—me le quede mirando tratando de comprender lo que había dicho, y cuando por fin lo adivine sonreí triunfante.
—te ponga nerviosa—no podía con mi sonrisa, podía sentir como mi cara estaba totalmente estira por ello. Un sonrojo apareció en su cara y puso una cara de asustada por un segundo y rápidamente la compuso.
—¿De dónde sacaste semejante estupidez Cullen?—me dijo enojada.
—Entonces ¿por qué no tocas frente a mí?
—Porque no se me pega la gana—me grito. Comencé a reírme sin parar—¿Qué te causa tanta gracia?—pregunto confundida.
—Realmente te pongo nerviosa—podía jurar que se puso completamente roja del coraje y le salía humo por las orejas. Me asuste.
—Mira Cullen—me dijo amenazante mientras se paraba con la guitarra en mano—soy capaz de romperte esta guitarra en la cabeza—levanto la guitarra, yo solo me podía pegar más a mi asiento. Se acercó peligrosamente a mí, mi mente me dejaba ver claramente lo mucho que dolería si esa guitarra acabara rota en mi cabeza. Y de repente sentí que si lo iba hacer, estaba demasiado cerca agitando esa guitarra por los cielos, yo solo me recorría más hacia atrás en mi asiento, tanto que logre que el sillón cediera y se volteara hacia atrás, llevándome a Bella conmigo.
Caímos, yo quede sobre el suelo boca arriba con los pies sobre el sillón, Bella cayó sobre mí con sus piernas cada una a mis costados y su cabeza en mi pecho. La guitarra por poco me pegaba en la cabeza, pero salió volando aterrizando a unos 2 metros de donde estábamos.
Lentamente Bella se fue levantando hasta que quedo sentada sobre mí a horcajadas.
—¡Ves lo que acabas de hacer!—me grito enojada. Yo solo podía verla aguantando la respiración, podía sentir lo delicioso que se sentía que mi miembro se encontrara tan cerca de su entrada. Su blusa estaba revuelta dejando ver mucho más su escote, podía ver la línea rosada del contorno de su sujetador.
—¿Qué tienes Edward?—rápidamente voltee a verla a la cara. Me miraba extraño, entonces supe que seguramente tendría una cara de pervertido ahora mismo. Me golpeé a mí mismo mentalmente tratando de pensar coherentemente.
—¿Podrías levantarte un poco Bella?—mi pregunta salió en una especia de súplica, porque claramente estaba sintiendo con mi miembro comenzaba a despertarse. Ella me observo tratando de averiguar qué era lo que sucedía, pero no se movía. Entonces sucedió, mi pene convulsiono un poco. Y lo vi claramente en su rostro, me había sentido, se separó sin ponerse de pie rápidamente, me miro a los ojos sorprendida, yo solo la veía con miedo por no saber cómo reaccionaría.
Y su cara cambio en un instante poniéndose roja, vi como jalaba aire por la nariz y apretaba fuertemente sus labios.
Está muy enojada pensé.
Y lo siguiente que sentí fue como su palma me dio un fuerte golpe en la mejilla, haciendo girar mi rostro.
—¡Eres un pervertido!—me grito mientras rápidamente se paraba y salía corriendo del lugar.
Me pare lentamente del lugar, acomode el sillón, levante la guitarra a la cual no le había pasado mayor cosa y fui directamente a mi cuarto, por una ducha bien fría.
¿Qué les ha parecido?
¿Me dejan un comentario?
Aclaro esta historia no me pertenece,obviamente la estoy subiendo con el permiso de la autora.