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Amado Enemigo — capítulo 3

Capitulo 3

Bella POV

Desperté muy temprano por la mañana, no había podido dormir adecuadamente, lo sucedido ayer con Edward me daba vueltas en la cabeza. ¿Acaso era posible que ese hombre me deseara?

Me reí de mi misma, era imposible, aparte, tampoco era que me importara tanto. ¿O sí?

Mire mi mesita de noche. Ahí se encontraba el disco. "Chris Cornell Euphoria Morning" Realmente no sabía si tendría el valor de dárselo. Sabía que Edward tenía algo de tiempo buscando el disco y de hecho me tomo un rato encontrarlo, pero lo encontré. Lo tenía desde hace unas dos semanas, iba ser su regalo por San Valentín, pero hoy que era el gran día no sabía si tendría el valor para dárselo. Pero sería una estupidez si no se lo daba, no era mi gusto particular de música.

Tal vez podría esperar a su cumpleaños Pensé. Sonreí. Realmente no tendría que dárselo hoy, podría esperar a su cumpleaños.

O como regalo de bodas. Ese pensamiento me inquieto, simplemente no podía imaginármelo, como podría convivir con un hombre que se recreaba con hacerme sufrir o burlarse de mí, que era prácticamente lo mismo, un hombre el cual su egocentrismo no tenía límites. Eso me hizo enfurecer, miré el CD y me sentí como una tonta ¿En qué diablos estaba pensando? Era más que obvio que en cuanto Edward supiera que le gustaba solo un poco no tardaría ni un segundo en burlarse de mi.

Tomé el disco y lo guardé en mi cajón, tal vez después lo pusiera a todo volumen y le presumiría a Edward que yo tenía el CD que él tanto buscaba. Sonreí al imaginarme su cara de envidia.

En eso vibro mi celular, tenía un mensaje.

De: Ángela

13/Feb/2011

12:56 pm

Hey! No t olvids q vamos a pasar x ti a las 2 para ir a festejar.

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Hey! M siento muy enferma, diviértanse sin mi.

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La verdad no me sentía con muchos ánimos de salir, había quedado con mis amigos en salir con ellos el día de hoy, pero la falta de sueño había hechos estragos en mí, quería tumbarme en el sofá con un bol de palomitas y ver algún programa chafa de la televisión. Después de dar enviar decidí que lo mejor era darme un baño. Empecé a preparar mis cosas cuando nuevamente sonó mi celular.

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De: Jacob B.

13/Feb/2011

01:09 pm

Hey bella, q stas enferma? Sta todo bien?

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Rodé los ojos, como es posible que se enteren tan rápido.

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Estoy bien, no tiens d q preocupart. T veo el lunes.

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Después de eso, me metí al baño y trate de relajarme.

Cuando salí del baño iba poner música en mi celular pero me topé con que tenía 5 llamadas perdidas de Jacob y tres mensajes. Empecé a leer los mensajes. Desde el más reciente.

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De: Jacob B.

01:43 pm

Por que no me contstas? Voy para allá.

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¿Qué? Por que iba venir?

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De: Jacob B.

01:28 pm

Si te hizo algo. Lo voy a matar al desgraciado.

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De qué diablos estará hablando Jacob.

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De: Jacob B.

01:19

Sgura q stas bien? Cullen te hizo algo?

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Genial. Pensé.

Seguramente Jacob ya venía en camino. Jacob era uno de mis mejores amigos pero tenía una batalla constante con Edward. Empecé a escribir un mensaje de que estaba equivocado y que no se le ocurriera venir, ya podía imaginarme la pelea que tendrían estos dos si se encontraban. Pero apenas había escrito una palabra cuando escuche el timbre. Solté el celular y trate de vestirme lo más rápido posible. Baje corriendo las escaleras pero fue demasiado tarde. Edward ya se encontraba en la puerta discutiendo con Jacob.

—Será mejor que te largues—le grito Edward.

— ¿Qué le hiciste imbécil?—le grito Jacob—si le hiciste algo, te juro que te mato.

—No me hizo nada—le grite a Jacob, mientras me acercaba a la puerta. Edward volteo a verme pero no dejo que me acercara.

—déjala salir idiota—grito Jacob. Y en un instante Edward lo había tomado de las solapas en la camisa y lo acerco a su rostro. Me asusto, nunca había estado tan enojado.

—Escúchame muy bien perro sarnoso, deja en paz a mi novia, si no te va costar muy caro—le dijo Edward con una voz amenazante que nunca había escuchado en él.

—Ella no es tu novia—volvió a gritarle Jacob mirándolo a los ojos sin intimidarse de cómo lo tenía Edward agarrado.

—Ella es mía—le dijo un Edward muy enojado a Jacob. Las palabras de Edward me dejaron sorprendida, me había reclamado como suya. Eso me hizo sentir muy feliz, aunque trate de suprimir ese sentimiento, como diablos podía sentir felicidad por que un insensible y machista me reclamara como suya.—así que es mejor que te mantengas alejado—siguió amenazándolo Edward.

—Ya basta los dos—les grite. Edward me miro y soltó a Jacob.

—Jacob—le llame, el me miro pero todo su cuerpo temblaba de pura rabia—es mejor que te vayas.

— ¡¿Qué?—pregunto sorprendido.

—Lo que oíste idiota—le dijo Edward—¡lárgate!—Jacob lo miro con odio. Me acerque aprovechando que Edward estaba distraído.

—Te veo el Lunes—le dije a Jacob, mientras colocaba la palma de mi mano en su pecho donde se suponía estaba su corazón. Él me miro y luego me dedico una de sus enormes sonrisas—estoy bien, no te preocupes por mí.

—Está bien—dijo en forma de reclamo pero viendo a Edward. Después de que se fue. Edward comenzó a caminar hacia las escaleras sin decir nada.

— ¡¿y tú?—Le grite a Edward mientras lo alcanzaba en las escaleras— ¿Qué diablos fue todo eso? Jacob es mi amigo no puedes tratarlo de esa forma—el me miro unos instantes y siguió subiendo las escaleras sin decir nada. Lo alcance justo cuando iba entrar a su cuarto.

—Dime, con qué derecho te crees—le grite. Él se paró en seco, y volteo a verme con una mirada de odio que jamás me había dedicado. Estaba muy enojado, demasiado enojado, tanto que me dio miedo por unos instantes. El pareció notarlo, miró hacia otro lado y suspiro audiblemente. Me volvió a mirar pero su mirada había cambiado, ahora se veía bastante triste.

—Eres mí prometida Bella—dijo calmadamente—es mi deber protegerte de esos imbéciles como Jacob.

—Jacob es mi amigo—le reclame.

—Eso es lo que te gusta pensar—me dijo con un tono de voz más alta de lo normal—pero sabes perfectamente que él te quiere más que una amiga—me dijo—¿y te gusta no es así? Crees que no me doy cuenta como lo miras, como le hablas—me reclamo.

—Y ¿eso a ti que te importa?—le grite

—Porque eres mi novia—me grito—se supone que me tienes que ser fiel

—No soy tu novia por gusto—le devolví el grito—recuerda que nos obligaron, además, ¿tu qué me dices de Tanya y Jessica? ¿Eh?—le grite.

Tanya es ex novia de Edward, en una de las fiestas a la que nos hacían ir la conocí, no fue agradable enterarme que podría dedicarse fácilmente al modelaje, mi autoestima disminuyo enormemente ante aquella hermosa mujer rubia. Edward utilizaba su nombre cada vez que quería hacerme enojar, comparándome cruelmente con ella.

—Por dios Bella—me grito—cuando vas seguir con esa cantaleta

—Hasta que lo admitas—le grite—te encanta gozar de sus atenciones ¿verdad? Siempre aceptas las invitaciones de Jessica a comer y siempre contestas las llamadas de Tanya.

— ¿Estas celosa?—me dijo con una sonrisa pícara en su rostro, sentí que la sangre se me subía a la cara.

—Claro que no, ya quisieras—le grite—tú me estas pidiéndome fidelidad ¿no? Entonces, predica con el ejemplo.

—Tu tienes la culpa de todos modos—me dijo mientras entraba a su cuarto. Me metí con él.

— ¿De que rayos yo tengo la culpa?—le pregunte.

—Si te comportaras como mi novia, talvez ellas dejaran de insistir—me dijo—pero te la pasas gritándome todo el tiempo.

—Entonces ¿Qué es lo que quieres?—le pregunte—¿que finja ser una novia amorosa frente a ellas? —le pregunte con sarcasmo.

—Pues no estaría nada mal—su voz salio en un susurro y yo me quede sorprendida.

— ¿Quieres que me comporte como tu novia?—le pregunté, mi voz se había suavizado de repente. — ¿Sabes lo que significa eso?—podía sentir como la sangre se me iba a la cara.

—si—me dijo—sé lo que significa, y no creas que es por que quiera que me beses o abraces, pero debes entender que no podemos cometer errores, la situación financiera de tu padre y la reputación de mi familia está en juego, tenemos que interpretar bien este papel, y una de tus obligaciones como mi prometida es ayudarme a zafarme de esas mujeres—el enojo volvió a mi por sus palabras y yo que creía que realmente quería que nos comportáramos como una pareja normal porque él quería, no para ahuyentar a las mujeres a su alrededor.

—Pues olvídalo—le grite—yo no voy a estar ahuyentándote a nadie, además yo no quiero besarte ni nada de esas cosas.

—Pues pronto tendrás que hacerlo—me dijo enojado—tu padre no deja de insinuarme lo de su futuro heredero.

— ¡¿Qué? —Grite alarmada por la nueva revelación— ¿Qué estás diciendo? Que tú y yo…vamos a…— no pude seguir con la oración. Sentía como me ponía de roja al imaginarme a Edward y a mí en un plano más íntimo.

—Deja de pensar en eso—me regaño, pero podía ver una sonrisa burlona en su rostro —tienes que ayudarme a alejar a Tanya y a Jessica de mí, ya me tienen arto.

—Yo no estaba pensando en eso—le grité, pero podía sentir que toda la sangre se iba hacia mi rostro—y no pienso ayudarte con tus intentos de mujeres.

— ¿Entonces vas a permitir que Ellas sigan sobre mí?—me preguntó, yo me quede callada sin saber que decir — porque ni creas que yo voy a permitir que ese Jacob se te vuelva acercar.

—¡¿Por qué no?—le grite

—Porque eres mía Bella—me grito— y no soporto verte con alguien más.

—Yo no soy tuya—le grite.

Pero para mi sorpresa se acercó a mí a una velocidad increíble, me sujeto por la cintura y se acercó a mi rostro, sus labios rozaban deliciosamente los míos, podía sentir su aliento embriagador en mi rostro, yo solo pude cerrar los ojos esperando a que me besara.

—¿Quieres que te bese?—me pregunto con su voz aterciopelada, sensual que me hacía perder por completo la razón, al pronunciar aquellas palabras solo rozaba más mis labios, dejándome aún más deseosa de su contacto.

—Si—mi voz salió jadeante, desesperada.

—¿Estás segura? —volvió a preguntar, no soporte más y enrede mis dedos en su cabello y lo acerque aún más para romper ese pequeño espacio que había entre nosotros.

Pero no lo permitió, se tensó en el acto y se separó de mí dejándome tontamente confundida.

—Ves, como si me perteneces—me dijo con una sonrisa de arrogancia—no puedes resistirte a mis encantos—dijo divertido y se atrevió a carcajearse en frente de mí.

Tome lo primero que estaba a mi alcance y se lo arroje con todas mi fuerzas.

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