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Amado Enemigo — capítulo 6
Capítulo 6
Bella POV
Lloré, lloré como nunca lo había hecho en mi vida. Llore porque sabía que ahora si había perdido completamente a Edward.
En realidad era una ilusión lo que había perdido. Edward amaba a otra. Esa frase que había salido de sus labios se reproducía en mi mente una y otra vez, dejándome un enorme hueco en el corazón.
¿Crees que yo no quiero estar con alguien más? Estoy enamorado Bella, y sin embargo renuncie a ella por ti.
Dolía horrible el saber que él amor de tu vida estaba enamorado de alguien mas, dolía como nunca pensé que me dolería. Parecía como si me estuviera quemando por dentro, dolía demasiado.
Era verdad que Edward y yo no parábamos de pelear, y que tal vez al principio no me caía muy bien, pero después de tanto tiempo había aprendido a quererlo.
NO, no se ni por que me engañaba yo misma, me había gustado desde el primer día que lo vi, me había enamorado de él desde la primera vez que me sonrío, lo había deseado desde el primer beso que me dio.
Y ahora todas mis ilusiones se habían venido abajo por un mal entendido.
Jacob había venido con la única razón de confirmar mi matrimonio, habíamos ido a cenar al restaurant de Jessica y como era de esperarse no tardo demasiado en ir con el chisme, Jacob es demasiado impulsivo, y vino a confirmar si era verdad. Comenzó a decir que no lo hiciera, que yo era todo para él, y se lo confesé, le dije que realmente quería estar con Edward.
Lo siguiente que hizo fue agachar el rostro, tal vez no estaba llorando, pero podía ver en sus ojos la enorme tristeza que le causaba aquella confesión y lo abrace, lo abrace por que no soportaba verlo de esa manera, odiaba ocasionarle tanto daño, odiaba ser la causante de su dolor.
Pero suponía que aquella pelea entre Edward y yo había sido lo mejor, ahora podría entender a Edward, podía entender su repulsión hacia mi. Ahora veía la realidad que un hombre como Edward no podría estar enamorado de mi, de esta poca cosa que era mi persona.
Solo sabía una cosa, Edward no podría estar enamorado de Tanya, ni mucho menos de Jessica, ellas dos eran muy poca cosa para que él pudiera fijarse en ellas.
Tenia que ser alguien mas, alguien con la seguramente Edward fue demasiado discreto.
Estoy enamorado Bella
Conocía Edward a pesar de nuestras peleas, estaba segura que decía la verdad, seguramente ni siquiera se animo a probar su labios, o a mirarla de otra manera para que nadie se diera cuenta de sus sentimientos.
y sin embargo renuncie a ella por ti.
¿Y que pasaba si ella también lo amaba? Haría infeliz no solo a Edward, si no también a ella.
La tortura en mi mente siguió toda la noche sin si quiera pegar un ojo durante todo ese tiempo.
Comencé a escuchar ruidos por lo que decidí pararme, apenas iban a dar las seis de la mañana. Camine y abrí la puerta.
En cuanto la abrí, Edward pasaba por el pasillo, sus ojos se encontraron en un instante con los míos, su cabello estaba húmedo, sus ojos se encontraban hinchados y rojos completamente, en su mejilla se encontraba un gran hematoma por la pelea de anoche. Pero su expresión era lo que mas me había dolido. Su mirada se había apagado por completo y su rostro no reflejaba emoción alguna. Pasó y bajo las escaleras, detrás de él iba mi padre.
— ¿No vas a despedirte de él? —pregunto mi padre. Tome de mi cuarto un suéter, cepille mi cabello y Salí a la puerta.
Edward metía su pequeña maleta al carro, mientras Emmett y Jasper se despedían de mis hermanas, Charlie hablaba animadamente con Carlisle y Esme.
Edward cerró la cajuela y se acerco a mí. Mientras Charlie no dejaba de observarnos.
—Tus amigos van a preguntar por tus heridas de guerra—le dije señalando tanto como su herida en la frente, como su mejilla, realmente este fin de semana se la había pasado bastante mal.
—Lo bueno es que pude con él ¿no es así? —dijo esbozando mi sonrisa favorita.
—Siempre haz sido él único Edward—le dije después de que nos quedamos callados por varios minutos—nunca ha habido nadie mas, solo haz sido tu todo este tiempo, te lo juro. —la ultima palabra apenas era entendible, de repente los sollozos habían inundado mi garganta.
Edward me abrazo, tan fuerte que pareciera que en cualquier momento nos volveríamos uno.
— ¿Y yo solo soy la única verdad? —pregunte temerosa, no queriendo escuchar nuevamente aquello que me había dicho anoche. Rogando que me mintiera.
—Eso solo lo dije por que estaba enojado Bella—dijo a mí oído con aquella voz aterciopelada. —Siempre haz sido tú, no tengo ojos para nadie mas, te amo. —Mis ojos se abrieron como platos ante su confesión, una sonrisa se dibujaba en mis labios de pura felicidad.
—Yo también te amo—me dedico una enorme sonrisa mientras sus ojos adquirían aquel brillo que los distinguía otra vez, sus manos tomaron mi rostro acercándome a sus labios, me beso como nunca lo había hecho, no había urgencia en sus labios, solo había ternura, amor, solo estaba la necesidad de demostrarnos lo mucho que nos amábamos…
Hubiera sido perfecto que hubiera pasado eso, mi mente había recreado mi final feliz, pero la vida no era color de rosa todo el tiempo. Aquella ilusión de mi mente era demasiado perfecta para ser verdad, era demasiado hermoso escuchar de los labios de Edward que me amaba para ser verdad. Volví a la realidad cuando lo tuve en frente de mí.
—Tus amigos van a preguntar por tus heridas de guerra—le dije rogando a Dios que lo que seguía por pasar por lo menos fuera algo parecido a lo que mi mente había imaginado.
—Las heridas de guerra son motivo de orgullo, y no es lo que siento en este momento—dijo, su voz sonaba sin vida, completamente seria.
—Supongo—Fue todo lo que dije, me quede parada ahí viéndolo, viendo todos aquellos cambios que había en su mirada, en sus expresiones. Ya no era mi Edward.
—Ya me voy—me dijo, yo solo pude asentir. Sus manos tomaron mi rostro acercándome a sus labios, me beso como nunca lo había hecho, podía probar en sus labios el sabor amargo de la despedida. No se iba de mi lado, lo sabía, pero mi Edward se había ido para siempre dejándome a este zombi en su lugar. Mis lágrimas comenzaron a salir al darme cuenta de mi realidad. Enrolle mis manos en su cuello pegándome completamente a él. Se separó demasiado pronto de mí, con sus pulgares limpio mis lágrimas, me miro seriamente, dejándome ver por un momento un pequeño brillo en sus ya opacos ojos verdes.
—No llores Bella—me lo dijo como una orden. Suspire tratando de hacer lo que me decía— Recuerda lo que te dije, no quiero volverte a ver cerca de ese perro para nada—yo solo asentí—promételo.
—Te lo juro—le dije—solo serás tú en mi vida—le dije con un hilo de voz, quería agregar que solo había sido él todo este tiempo, poner aquella frase en pasado y presente, no solamente en futuro. Pero como siempre las palabras de Edward resonaron en mi mente Estoy enamorado Bella, y sin embargo renuncie a ella por ti.
No pude decirle más que eso, pudo más mi orgullo.
—Bien—dijo.
— ¿Y tu? —Le pregunte antes de que se fuera—que pasa con ella, de la que me comentaste— Me miro confuso como si no supiera de que estaba hablando.
— ¿De que hablas? —me pregunto. Me enoje, no quería volver a repetir aquello de anoche.
—Anoche dijiste que estabas enamorado de alguien—me dolió horriblemente decir aquello— ¿Qué va pasar con eso? —se quedó pensando un momento como si siguiera sin saber a qué me refería, hasta que hizo un gesto como si lo hubiera recordado todo de momento.
—No te preocupes—me dijo como si no tuviera importancia—de todas formas no soy correspondido. Pero si te hace sentir mejor, siempre has sido tú y siempre serás la única. Lo prometo. —pero no, eso no me hacía sentir mejor, solo me sentía peor, por ser yo la barrera entre él y el amor de su vida. Y si no era correspondido, esa tipa era una estúpida, ¿Cómo no amar a un hombre como Edward?
Me beso en la frente y se alejó para subirse al carro.
Cuando se fueron mi padre se acercó a mí, tomo mi rostro entre sus manos claramente preocupado.
— ¿Qué fue lo que paso Bella? — me pregunto—No llores de esa manera, Edward viene el siguiente fin de semana, siempre lo hace.
—Ya lo sé papa—le dije tratando de secar las lágrimas que había derramado después de que Edward se fue.
—o hay algo que yo no sepa Bella—negué con la cabeza.
—Es solo que anoche nos peleamos bastante fuerte—le dije—y esta fue nuestra especie de reconciliación—le mentí, y al parecer me creyó ya que asintió.
—Si escuche unos gritos noche—sonrío—si supuse que provenían de tu habitación—y me dejo entrar nuevamente a la casa.
Aunque por un lado no le había mentido del todo a mi padre, había sido verdad, tal vez no era una reconciliación, sino un acuerdo. Un acuerdo de convivencia, en eso se había convertido nuestra relación, en un acuerdo.
¿Qué les ha parecido? La version de Bella de todo este embrollo.
Bueno les informo que me voy a ir de vacaciones por una semana así que no actualizare la historia por unos días.
Besos.