I´ll be there for you. — capítulo 18
Al ser sábado, no trabajaba y como Pablo tenía que trabajar por la mañana había decidido llevar a los niños al parque. Me había sentado en un banco y de tanto en tanto levantaba la vista del libro que leía para ver si estaban bien. Últimamente me había dado por leer novelas de misterio, las de amor me parecían una tremenda farsa que creaba estereotipos.
No levanté la vista de la página cuando alguien se sentó a mi lado. Es más, al principio, ni fui consciente de que alguien se había sentado.
— ¿Quiénes son? — pestañeé varias veces, ¿acababa de escuchar su voz? Aparté los ojos del libro para mirarle, sorprendida. Él no me miraba, tenía la vista fija en el tobogán por el que se deslizaba una niña rubia.
— ¿Cómo sabías que estaba aquí? — inquirí. Cerré el libro y miré al frente, estaba demasiado serio como para que pudiese averiguar algo por su expresión.
— ¿En Londres o en el parque?
— En ambos.
— Saliste en las revistas el sábado que llegasteis. Tranquila, no lo sabe — dijo al ver que le iba a interrumpir. — Tu hermano me dijo dónde vivíais y este es el parque más cercano. — Apenas hacíamos caso a los chillidos y las risas de los niños y niñas que nos rodeaban. Él, que últimamente se había centrado más en no dar tan mal imagen, no fue consciente de que las demás madres empezaban a cuchichear. — He venido varias tardes, pero es la primera que te encuentro.
— Lo agradezco, pero no creo que sea lo mejor. Harry, cuando dije que quería olvidarlo es que quería olvidarlo — por primera vez en toda la conversación, clavó sus ojos en mí, que seguía mirando al frente.
— ¿Y has podido olvidarlo? Porque ni él ni nosotros os hemos podido olvidar.
— ¡Mamá! Mamá — Leyna se acercó corriendo hacia mí. Llevaba la mano cerrada. Cambé mi mirada gélida por una dulce. Cuando se acercó a mí, abrió su manita para enseñarme una piedrecita.
— Es muy bonita, cielo. ¿Por qué no vas a enterrarla con Dánae? — me miró abriendo mucho sus ojos azules y se fue corriendo.
— ¿Es ella? — Harry miró con una sonrisa a Leyna que se había sentado en el cajón de arena y jugaba sola con su piedra. Asentí.
— Y él es Eddie — señalé al niño que se acercaba con un cubo y una pala a Leyna. — Se llama así por ti.
— Espera… ¿son dos? — me miró sorprendido. — Cuando Zayn se entere…
— No — dije cortante. —Zayn no se va a enterar, ni siquiera de que estoy aquí.
— A ver, Haydee. Tiene derecho a saberlo, son sus hijos. — intentó razonar. Me negué rotundamente. No iba a conseguir que cediese en eso.
— Y míos y creo, como madre, que es mejor que no sepan nada de él. — contesté fría.
— ¡Hola! — Dánae apareció, sonriendo, feliz. — ¡Tito Harry! — prácticamente se abalanzó a los brazos del cantante, que sorprendido, correspondió al abrazo.
— ¡Pitufa! Lo que has crecido. ¿Y osito? — inquirió a ver que no llevaba el peluche.
— En casa — respondí por ella. — Ya solo lo usa para dormir. — No pude evitar una sonrisa al ver su cara.
—La peque se hace mayor, cuando tu padre te vea… — sus ojitos café se iluminaron. Lo mataría. No. Mejor. Lo torturaría. Le cortaría cada uno de sus rizos, lentamente.
— Ya veo a mi papá todos los días. Se llama Pablo — ambos la miramos sorprendidos. — Sé que no es mi papá, pero me quiere mucho. Además, no quiero ver a ese papá — Harry me miró como diciendo "es tu culpa que diga cosas así" antes de preguntarle:
— ¿Por qué?
— No se ha preocupado pod mí. ¡¡Papi!! — exclamó y salió corriendo hacia Pablo que acababa de llegar al parque, él la cogió en brazos.
— Te prometo que yo no le he metido esas ideas en la cabeza. — aseguré apresuradamente.
— Haydee…
— Harry, te lo prometo. Le he hablado bien de Zayn y no le he llegado a decir el por qué me fui. — me miró sin creérselo, iba a añadir algo pero Pablo se acercó, le sonreí. — Pablo, él es Harry, un antiguo amigo. — el aludido me miró arqueando una ceja, antes de saludar al recién llegado.
—Encantado. — sonríe mi novio.
— Le estaba presentando a los niños, Danie, ¿podrías ir por ellos? — mi hija asiente y vuelve con los dos.
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Me termino de arreglar, los niños ya están listos y esperando en el salón. Pablo está terminando de vestirse. Hemos quedado a cenar en casa de Álex. Celia, mi hermana pequeña, y su novio estarán allí. Y creo que también unos amigos de ambos.
— ¡Estás guapísima! — me elogia cuando pasa a mi lado. Sonrío.
— Tú no te quedas atrás, mantente alejado de mi hermana ¿vale? — dije en broma, antes de besarle. El sonrió. Continuamos así unos minutos más antes de que Dánae entrase en el cuarto.
— Buagg. — hizo una mueca de asco al vernos. Nos separamos riendo y algo avergonzados. — ¿No os da asco?
— Y a ti tampoco te lo dará. Cuando encuentres a ese chico especial. — le dediqué una dulce sonrisa. — Anda, vámonos que ya volvemos a ir tarde.
Alex seguí viviendo en el mismo piso de siempre, encima de la librería. Suspiré nostálgica al ver la tienda. Había echado de menos los ratos que pasé allí. Subimos las escaleras. Mi hermano nos esperaba en la puerta, nos abrazó y dijo lo mucho que nos había echado de menos.
Mientras llegaba o no Celia, empezamos a preparar la comida de Leyna y Eddie que ya se estaban cayendo de sueño. Dánae aguantaba como podía. Mientras que Eddie tragaba como los pavos, Leyna era algo más complicada, hasta tal punto que llegó a echarme parte del puré en la cara.
En tanto, el timbre sonó. Alex fue a abrir, en seguida llegaron al salón cinco voces que saludaban a mi hermano. Una de ellas con acento irlandés. Celia, al oírlos salió corriendo, supuse que entre los chicos estaría su novio. Puse los ojos en blanco y Pablo soltó una carcajada.
— Venid, chicos. Mi hermana ha llegado esta semana de España y seguro que tiene ganas de veros. — Definitivamente, mi hermana era estúpida. Sonreí falsamente, mientras seguía intentando darle el puré a una Leyna que se resistía a tomar esa bazofia.
— Haydee — dijeron tres voces sorprendidas pero al parecer alegres. Tres pares de ojos, dos azules y unos castaños, miraron a Zayn, que se había quedado estático Harry le miraba desde el principio. Yo debía parecer una estatua, porque tampoco me movía, ni siquiera cuando Leyna volvió a mancharme de puré.
— Mamá — Dánae, que hasta entonces había estado en su antiguo cuarto, apareció y los ojos de los recién llegados se clavaron en ella.
Este capítulo está dedicado a Cricrilove por la respuesta y a mi hermana que ayer intentó escribir una parte del capítulo, que borré porque no tenía mucho que ver con lo que iba a pasar (había anotaciones sobre corderos cada dos por tres y Harry, Louis y Niall raptaban a los niños).
Bueno... he terminado las clase así que podré actualizar con más regularidad, pero no sé cada cuanto.
Espero que os guste.
bss
Nikki,