← Siendo una Malfoy · de
Siendo una Malfoy — capítulo 3
Ningún personaje me pertenece, todos son de JK Rowling.
CAPITULO 3: Primeros días.
Ginny consideró que el hecho de conocer a Lucius Malfoy iba a ser algo alarmante y no sabia como debía comportarse ni nada por el estilo. Pero resultó que Lucius estaba casi tan nervioso como ella por lo tanto se produjo un ambiente tranquilo y ameno. Lucius trabaja como abogado para una de las empresas de automóviles más importantes de todo Londres y del mundo, donde también era accionista y unos de los mayores socios.
En la primera semana en su estancia en la mansión Malfoy, también conoció a Blaise Zabini, el mejor amigo de Draco, quien resultó ser una persona bastante agradable. No se tardó mucho en adaptarse a la vida de los Malfoy. Y lo único que realmente la aterraba era el nuevo colegio.
La semana antes de empezar el colegio, Draco se encargó de molestarla de todas las formas posibles o de simplemente ignorarla. Si Ginny en algún momento pensó que su hermano era guapo, ahora era todo lo contrario. Su hermosa personalidad había opacado cualquier tipo de belleza.
Bertha y Sam eran los empleados de la mansión Malfoy, y cuando ni Lucius ni Narcisa estaban en casa Ginny se entretenía hablando con ellos contándoles de sus otras casas.
Lucius había decidido consentirla un poco trayéndole, después del trabajo, su postre favorito todos los días, se sentaban juntos en la sala a conversar un poco mientras ella se lo comía.
Narcisa la acompañaba todas las mañanas a desayunar y también algunos días que regresaba temprano del trabajo a almorzar. Había intentado que Draco y Ginny se llevaran mejor pero lo único que había conseguido era que aparte de molestarla por ser adoptada le pusiera el hermoso apodo "Cosa"
Ginny despertó el lunes con los nervios a flor de piel. Jamás había estado tan nerviosa por ir al colegio. Pero claro, no era un colegio normal. Se vistió lo más simple que pudo para no llamar la atención en exceso. Sabía que por el hecho de tener el apellido Malfoy la gente la iba a mirar.
Se bajó de la camioneta de Narcisa algo asustada. En los colegios en los que había estado todos usaban uniformes horribles, eran sumisos y no había conseguido ni un solo amigo. Ahora se enfrentaba contra la secundaria privada RiverHall, que estaba no muy lejos de su casa.
-¡Espero que te vaya muy bien en tu primer día de colegio, Ginny!- Le gritó Narcisa desde el asiento del piloto.
-Gracias, yo espero lo mismo.- Dijo Ginny no muy convencida.
Narcisa le brindó una cálida sonrisa y le dijo que antes de la salida la llamara para que mandara a alguien por ella.
La pelirroja también sonrió y empezó a caminar hacia la secretaria.
Nadie notaba su presencia en el colegio. Todos pasaban a su costado como si no hubiera nada mas ahí parado. Pero este colegio era distinto a cualquier colegio en el que había estado.
Las muchachas usaban minifaldas y camisetas pequeñas a causa del calor. Los tacones altos y las zapatillas de marcas caras no faltaban, ni mucho menos las carteras y los celulares. Los rostros perfectamente maquillados y los peinados sin ningún mechón fuera de su sitio eran la orden del día. Los muchachos tenían ropa de marca con el cabello despeinado "accidentalmente".
Ginny volvió a sentirse dispareja. Sus comunes jeans pitillos, su camiseta de tirantes gruesos de color turquesa y sus zapatillas converse negras, no eran lo mas adecuado.
Sacó de su mochila el celular que Narcisa le había comprado y era casi incomprensible. Miró la hora, 7:45, su tortura terminaba a las 3:00.
-¿Nueva?- Le preguntó una voz a sus espaldas.
Ginny se volteó asustada y se encontró con la azulada mirada de una muchacha bastante linda.
Era rubia y tenía una coleta alta por la que caían unos hermosos bucles muy bien formados. Sus ojos eran de un turquesa impresionante pero estaban escondidos bajo unos lentes con montura verde y un cerquillo lacio. Su nariz era adornada por unas pecas mínimas y era más baja que Ginny y aun más pálida. Esta chica no era como las otras, ni minifaldas ni camisetas cortas. Vestía muy parecido a Ginny exceptuando que su camiseta era de mangas cortas y menos apretada que la de la pelirroja. Ginny asintió débilmente.
La muchacha le sonrió de lado y dijo;
-Agatha Mühletaler, un gusto.-
Ginny pensó que el apellido de Agatha iba a ser un poco difícil de pronunciar.
-Ginny We… Malfoy, igualmente.- Dijo Ginny amistosamente.
Agatha frunció el ceño.
-¿Malfoy?- Ginny asintió débilmente.- ¿La familia Malfoy no tenía solo un hijo?
Ginny se puso colorada, ahora tenia que explicar todo…
-Soy su hija adoptiva, estoy con ellos hace menos de un mes…
Agatha asintió y procedió a cambiar de tema rápidamente hacia los estudios.
-¿En que año estas?
-Entro a décimo… se supone que debo ir a recoger mi horario ahora a la secretaria.- Respondió Ginny
El rostro de Agatha se iluminó de alegría.
-Yo también estoy en décimo, ojala nos toque alguna clase juntas.- Comentó sonriente, Ginny le sonrió también.
Comenzaron a caminar juntas hacia la secretaria donde la señora Lovet esperaba a Ginny impaciente para darle su horario y poder continuar con sus obligaciones del día.
-Tu primera clase es biología, Malfoy, junto a tu horario esta adjunto un mapa del colegio y al costado de la clase dice que aula te toca.- Dijo apresuradamente la señora Lovet.
-Eh… ¿Gracias?- Logró decir Ginny antes de que la secretaria desapareciera de su vista.
-Di que por lo menos te dijo que te tocaba primero, a mi me dejó una nota en el escritorio…- Comentó Agatha revisando minuciosamente el horario de su nueva amiga. -Tenemos los lunes, miércoles y viernes la primera hora juntas, la tercera con química, a las 12 es el receso, y la última hora estamos juntas con matemática. Los martes y los jueves, la segunda con educación física y la 6ta con historia.
Ginny tomó sus papeles, menos el horario que se encontraba en manos de Agatha siendo examinado de pies a cabeza, y salieron de la secretaria.
-Tienes literatura con la odiosa de Pansy Parkinson hoy a la cuarta hora, compartes arte con el grupo de las porristas los jueves y los martes a la 4ta hora ¡Ay! Y tienes psicología con Blake Sullivan hoy a la 6ta hora… que emoción.- La frase "que emoción" salió con tan poca emoción de la boca de Agatha que asustó a Ginny.
-¿Quién demonios es Blake Sullivan?
Agatha sacó la mirada del horario de Ginny y señalo con la cabeza un grupito de chicos que parecían salidos de portada de revista, simplemente todos guapísimos.
-El único que tiene a una chica abrazada. Típico chico mimado y egocéntrico que se cree lo máximo por que más de la mitad de la población femenina del colegio muere por él.
-Convivo con uno, no será muy difícil soportarlo.
Agatha rió melodiosamente y asintió.
-Había olvidado que Draco Malfoy es tu hermano, es una leyenda aquí.
-¿Por qué una leyenda?
-Casanova, todas mueren por él… Sex-Simbol.
Ginny rió con sorna, Agatha era la mejor persona con la que podía haber entablado una conversación su primer día como estudiante nueva. Era muy parecida a Ginny con respecto a carácter aunque en algunas cosas diferían tales como si es normal que le pongan limón a sus papitas fritas, Ginny decía que si mientras que Agatha decía que no.
La primera clase transcurrió con total calma al igual que la segunda y la tercera.
El día pasó tan rápido que ya era hora de la salida. Nadie le había prestado la mayor atención, solo cuando la presentaban a la clase y mencionaban el apellido Malfoy las mujeres se sobresaltaban y los hombres sacaban el pecho tratando de demostrar que ellos eran mejor que cualquier Malfoy. El receso lo había pasado con Agatha, que al parecer era tan antisocial como Ginny ya que comieron ellas dos solas. Agatha le explicó como se distribuía el comedor, cerca de la salida se sentaba el equipo de futbol americano, justo en la mesa de al centro las porristas, la mesa que estaba al costado de ellas era para el equipo de basquetbol y al otro costado la mesa Blake Sullivan y su grupito de amigos lame suelas. Las demás mesas quedaban a disposición de los demás estudiantes.
Sacó su celular del bolsillo trasero de su jean y marco en la pantalla táctil el número de Narcisa. Timbró dos veces y la voz ya familiar de Narcisa le respondió.
-¿Aló?
-Este… Mamá, soy yo, Ginny… ¿Pasas por mi?
-¡Ginny! Me encanta que me digas mamá.- La voz de Narcisa sonaba emocionadísima, Ginny rió.- Estoy detrás de ti, amor.
Ginny se volteó estrepitosamente con el teléfono aun pegado a la oreja y sonrió complacida al ver la camioneta plateada brillante de Narcisa estacionada a unos cuantos metros de distancia.
Se despidió de Agatha a lo lejos y corrió hacia la camioneta, abrió la puerta del copiloto y subió tranquilamente.
Narcisa le besó la mejilla y le preguntó si su día había sido lindo.
-Pues no ha estado mal, pero tampoco ha sido lo máximo.
Narcisa sonrió de lado y puso en marcha el motor.
Cuando llegaron a casa todo transcurrió exactamente igual a como había sido el último mes. Ella y Narcisa almorzaron juntas en la terraza sin la presencia de su "amado" hermano, hablaron un poco de su primer día en el colegio y luego cada una se dirigió a su habitación.
Ginny todavía no podía creer lo enorme que era el lugar donde dormía, ya que ese lugar no podía ser llamado habitación. Se lanzó a la cama y trató de concentrase en sus deberes, pero evidentemente, no lo consiguió. Le pareció imposible que hace poco más de un mes había estado al punto del la locura y ahora se encontraba tan cómoda y feliz que podría explotar un bomba en Irak y a ella no le importaría.
Su vida había dado el mejor giro de 180 grados.
Claro no todo podía ser perfecto, aparentemente su nuevo "hermano" estaba dispuesto a hacerle la vida imposible, desde el día que había llegado no había hecho más que ignorarla, decir comentarios sarcásticos respecto con la razón de su adopción y ponerle apodos como "Cosa" ¿Qué acaso uno no puede llegar a ser feliz del todo?, ¿Por qué la felicidad debía tener un límite? De pronto un grito histérico que resonó en toda la mansión, sacó a Ginny de sus dudas existenciales.
-¡Maldito Blaise Zabini!- Gritó Draco desde su habitación.
Ginny negó y cerró su libro de geometría, se levantó de la cama y abrió la puerta de su habitación.
-¿Por qué tanto escándalo?- Escuchó que Narcisa le preguntaba a su hijo desde el piso de abajo.
-El… desgraciado de Blaise me canceló.
Ginny se rió un piso mas arriba y gritó.
-¡Bien merecido!
-¡Tú no te metas, Cosa!
-¡Draco, no le digas Cosa a tu hermana!
-¡Ella no es mi hermana y tengo todo el derecho de decirle como yo quiera!
Ese último comentario hizo que el corazón de Ginny se encogiera un poco pero cerró la puerta de su cuarto estrepitosamente y se encerró en su paraíso de sueños.
Despertó ya que Bertha le traía la cena a la cama. Narcisa estaba parada en la puerta, sonrió cuando la vio despierta.
-No le hagas caso al retrasado de Draco, estaba molesto por que Blaise le canceló.
Ginny sonrió y se levantó de la cama para abrazar a Narcisa.
El resto de la semana transcurrió con total tranquilidad. Narcisa la dejaba y la recogía del colegio, almorzaban juntas y después ella subía a hacer sus deberes tranquila.
El miércoles, Agatha fue invitada a la mansión Malfoy donde conoció a Blaise Zabini y debatieron durante unos segundos hasta que la paciencia de Agatha llegó a su límite y huyó.
Draco seguía sin prestarle el mínimo de atención a Ginny, solo la saludaba por las mañana y a veces le preguntaba como le había ido en el colegio. Pero nunca llegaron a entablar una conversación larga (más de 10 palabras.)
Pero el viernes todo iba a cambiar.