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Canciones Para Paula — capítulo 16

Al salir del baño me encontré a Mario en la camilla. Todavía con el respirador. Bien, al menos no le habían intubado, eso es horrible. En ese momento escuché el ruido del andar de ¿dos? quizá tres personas. Me asusté aunque no se porqué, serían médicos ¿no? Pues si, era mi tutor, con el cirujano, supongo, y ¡Cristina!, quien al verme me abrazó corriendo. Y yo a ella también.

_Hey!...¿como te has enterado?

_¿el qué? ah, porque vino la enfermera a preparar a Mario cuando yo estaba con el.

Al decir esto mi tutor me escrutó con la mirada, sabía lo que estaba pensando pero no le dije nada, estaba enfadada con el y con el otro medicucho que no estaba aquí...

Acaricié a Mario, que estaba con un pijama de quirófano finísimo, pobrecito mio, seguro que tenía frío, a veces, yo también, pero un frío raro que me hacía sentir mal...

_Ya podemos meterle, es la hora!!- anunció una celadora que cogía la camilla de Mario.

Mi tutor asintió y se marchó a cambiarse y a lavarse. Yo seguí la camilla con la mano de Mario cogida. No quería soltarle. Pero cuando llegamos a la zona azul me dijo la enfermera:

_Lo siento, no puedes pasar mas de aquí. Sueltale. Tranquila. Estará bien.

Yo no la creí, era imposible que alguien estuviera bien en el estado de Mario. Pero tuve que soltarle la mano. Y cuando las puertas se cerraron y le perdí de vista me quedé ahi parada, muerta. No podía moverme. Con los ojos hinchados y un vacío existencial inmenso...

Al cabo de unos minutos Cristina me cogió, a pesar de mis negaciones, y me llevó a cafetería, para que me distrajera y no pensara y delirase...

_Toma. Te he pedido una tila. No pienso dejar que tomes café en tu estado.

Yo no había llorado pero seguro que tenía una pinta horrible, como si me hubieran secuestrado.

Tenía la garganta seca y solo me atreví a preguntar una cosa:

_¿cuanto durará la operación? el tutor te lo ha dicho, estoy segura.

Me sorprendí tanto como Cristina de mi voz. Me sonó rara, y melancólica, y triste, sin vida...

_mmm...me dijo que si todo iba bien seis horas. Si había alguna complicación o algo malo lo sacarían inmediatamente, no quieren correr riesgos.

_¿¿¿¿SEIS HORAS????- casi grité. _Que dices!!!- miré por la ventana. Llovía. Como en mi corazón.

En ese momento entró la enfermera que había entrado a Mario al quirófano y le había preparado para todo...¿que hacía aquí? ¿no debería estar allí?

Me asusté. ¿Y si todo había salido mal? ¿si no había remedio? ¿todo había acabado? Me entró una presión enorme en el pecho y no me pude contener. Salí desesperadamente corriendo hacia las escaleras, que bajé de cinco en cinco, dando saltos, sin pararme, me daba igual que eso no se pudiera hacer en un hospital. Mi pena dolía mas. Busqué el quirófano 3, el asignado a Mario. La luz que había en la puerta estaba encendida.