Canciones Para Paula — capítulo 17
Bien, bien, bien, vale, vale. Me tranquilicé, la luz entaba encendida en verde, lo que significaba que la operación continuaba. Me tranquilicé poniendo las manos en la boca para no gritar. Al poco llegó Cristina corriendo que al verme me abrazó, y las piernas me fallaron por lo que nos tuvimos que sentar en las duras y frías sillas de espera. Espera interminable...
Pero no podía quedarme ahi sentada, simplemente, sin hacer nada, quería moverme y saltar y gritar y quitarme la ropa que ahora mismo me apretaba. Pero no podía, y me contenía. Solo podía pensar en Mario, MI Mario, mi novio, mi chico, mi loco, mi amor, mi vida entera...El lo era todo para mi. Me daba seguridad, confianza, me hacía reir, me asustaba, me mimaba, me cuidaba, me protegía, me daba libertad, me ayudaba y me quería, así era el, tan perfecto como imaginas... Solo esperaba que todo saliera bien, el no merecía nada de esto.
Me levanté de la silla y empecé a dar vueltas desde una pared hacia la otra, bajo la mirada protectora de Cristina...Como una loca, deseando que todo esto hubiese sido una pesadilla...
A las tres horas y media de empezar la operación un médico salió del quirófano. ¡¡¿¿Ya habían acabado??!! me pregunté nerviosísima. Era nuestro tutor. Quien se sorprendió al vernos y se quedó allí parado, mirándonos. La escena debía parecerla muy cómica porque se reía. Pero yo no podía dejar de caminar a pesar de que empezó a hablar.
_¿que tal chicas?
_Al grano- le corté yo muy borde. No podía con las baboserías ni los adornos de las palabras.
Me miró con los ojos entrecerrados pero no me dijo nada.
_La operación no ha acabado, tranquilas, todo va bien, solo voy a descansar y luego tomaré el relevo al otro médico. Devemos relajarnos para no equivocarnos...
Yo asentí, eso ya lo sabía. No era nada nuevo...Así que pregunté lo que a mi me interesaba:
_puedo...¿podría entrar al quirófano? aunque solo sea para verle...
Cristina y yo miramos muy fijamente al tutor que miró al suelo.
_No, lo siento pero no, las normas son las normas y porque tu trabajes aquí no vamos a hacer una excepción, todos somos iguales ante la ley.
Y se marchó, dejándonos otra vez solas y a mi con el corazón mas a punto de romperse, el alma por los suelos y con ganas de pegarle en lacabeza...¡¡Sera idiota!!