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Historia 106509 — capítulo 1

Estaba tan feliz de que nuestros tributos hubieran ganado los juegos del año pasado, me alegraba también el no haber sido elegida con tan solo 12 años. No habría tenido ninguna posibilidad. Soy hija única y vivo solamente con mi padre pues mi madre murió cuando yo nací, nos parecemos demasiado menos en mis ojos, verdes como los de mi madre.

Aquella mañana mi padre me levanto temprano me beso en la mejilla mientras abría la llave de la ducha.

Me desnude y comencé a bañarme. Esperaba que ese día terminara pues esperaba que yo no fuera la elegida, era lo más posible pues mi nombre solo estaba una vez.

Deje que mi cabello callera liso sobre mis hombros, me vestí con un vestido verde como mis ojos y una diadema blanca. Le ofrecí a mi padre una sonrisa nerviosa.

Tranquila todo irá bien.- Me dijo, mientras ambos salíamos de la casa.

En el camino me encontré con Prim la hermana menor de Katniss y además mi mejor amiga su cabello estaba recogido en 2 trenzas y sus ojos castaños mostraban la expresión del año pasado. Miedo.

-¿Cuántas veces estará tu nombre esta vez?- Pregunte sin rodeos.

-5, me he estado confiando demasiado, lo sé.- Asentí, no quería seguir con ese mismo tema de conversación.

Comenzamos con el registro, al sentir que la aguja atraviesa mi dedo, reprimo las ganas de mostrar dolor pues si soy elegida, el dolor de estar en los Juegos será más fuerte.

Me forme junto con Prim en una de las últimas filas. Eramos las mejores amigas, extendí mi mano y ella la tomo,nos provocábamos apoyo mutuo.

-¡Bienvenidos a los septuagésimos quintos juegos del hambre!- Dijo Effie. -¡Y que la suerte este de vuestra parte!- Comenzó con su discurso hablo de la creación del Panem y el Capitolio y la de los 13 Distritos que se atacaron y se perdieron más vidas, menos la del Distrito 13 que termino aniquilado. -Primero las damas.- Se acerco a la urna de la izquierda, movió y removió la urna en busca de un papel. Prim apretaba mi mano con más fuerza. Ella estaba nerviosa y su hermana era la antes campeona no podía imaginarse lo que yo sentía pues solo contaba con el apoyo de mi padre e ir a los Juegos seria solamente dejarlo solo.

-Natasha Sietsher.-Prim ahogo un grito, el mundo que me mantuvo mareada se detuvo, comencé a respirar entrecortadamente y mi corazón latió con fuerza. Sentí los brazos de Prim que me abrazaban con fuerza. -¡Pelea mata si es necesario!- Me separe de sus brazos, sin antes decirle que todo iría bien. El camino hacia el estrado me pareció eterno, vi a lo lejos a mi padre cuyos ojos lideraban una batalla de no llorar luego mire el rostro de Katniss y el de Peeta que sus rostros mostraban una expresión en particular. Miedo.

-Bienvenida.- Dijo la voz de Effie sacándome de mis pensamientos, estaba ya arriba del estrado del lado izquierdo detrás de la urna de las chicas.

-Es el turno de los chicos.- Necesitaba a un chico más grande que yo, que fuera bueno para que formáramos una alianza aunque en el fondo fuéramos enemigos. Yo no mataría a alguien de mi propio distrito. Effie se dirigió a la urna de la derecha, saco rápidamente un papel y lo abrió.- Roy Everlgeist.-

Un chico de cabello rubio y unos grandes ojos castaños, salió rápidamente, sin titubear. Ya lo había visto. Era el hijo mayor del jefe de mi padre. "El chico Everlgeist"

Me dio unas cálidas palmadas en la espalda, se puso a lado de mí y me abrazo por los hombros. Todo lo que había pensado antes del había pasado con ese tierno gesto.

-¡Ellos son nuestros tributos de los juegos del hambre!

Estaba sentada, tratando de conciliar el sueño. La puerta se abrió, por ella entro mi padre con el rostro cansado y ceñudo tenía los ojos llorosos y caminaba rígido. -Hola cariño.- Me dijo mientras acariciaba mis mejillas. - ¿Como estas?- Era difícil para mí expresar mis sentimientos en una palabra, era difícil decirle a mi padre como me sentía pues el trataba de parecer tranquilo, aunque no lo lograba.

-Esperando las grandes comidas del capitolio, tomare una bolsa y las meteré todas ahí para traerte un poco papa.

Mi padre sonrió y me abrazo. -Te perdonare todo lo que hagas en la arena. Puedes matar, puedes luchar pero sobrevive por favor.

-Lo hare. Solamente si me perdonas.- Mi padre me abrazo con más fuerza expresándome que me perdonaba todo.

Los Agentes de La Paz entraron y se llevaron a mi padre. Lejos, muy lejos de mi.

Entre abrí la puerta y observe que la puerta del otro tributo, Roy, se acababa de abrir.

De ahí salió su padre. Un poco más moreno que su hijo pero con los mismos ojos castaños y el mismo cabello. Al verme sonrió. No tranquilizadoramente si no triunfante. En el fondo eramos enemigos. Él lo sabía, Roy lo sabía, mi padre lo sabía, yo lo sabía.

Después de mi padre entro Prim. -Esta habitación me trae pésimos recuerdos.- Dijo. Estaba totalmente más tranquila que mi padre, obvio, no era lo mismo perder a una hija que perder a una amiga.

-Todo irá bien.- Dijo Prim. -Mientras claro. Trates de sobrevivir.-

-Lo tratare Prim, no creo que nadie quiera despedirse de su vida.- Ambas reímos.

-Cuídate. ¿Quieres?

-Si Prim. Ustedes también.- Nos abrazamos, los agentes de La Paz se llevaron también a Prim ahora ya estaba sola.