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I wish that was me (1D) — capítulo 1

Londres, 20 de Enero.

4:00 pm.

Una chica sube los pequeños escalones hasta la entrada del edificio, dando pequeños saltitos, e intentando que no se la escape el paraguas con el viento, a la vez que se tapa, inútilmente, para no mojarse por la lluvia. Abre la puerta a duras penas y entra en el interior, cerrándola suavemente.

Camina hacia el ascensor, y está esperando a que baje cuando oye una voz a sus espaldas.

-Señorita Smith.

Se gira e intenta poner una sonrisa al portero del edificio.

-Buenos días-responde, mientras se pregunta qué pasa para que se dirija a ella, porque no han hablado cruzado más que dos frases desde que vive allí.

-Sólo quería avisarla de que el apartamento de al lado va a estar ocupado a partir de hoy-comenta con un tono ceremonial- Así que si escucha ruidos de mudanza, no se preocupe.

-Muchas gracias por avisarme-responde ella, justo cuando llega el ascensor- Hasta luego-y las puertas se cierran después de que marque el cuarto piso.

Espera impaciente hasta que llega al piso, sale del ascensor y se da cuenta del pequeño charco que ha dejado el paraguas en el suelo. Hace como que no se ha dado cuenta, y cruza el pasillo hasta la puerta de su apartamento, el número 18. La abre, deja el bolso en una esquina, y corre hasta el baño para dejar el paraguas en la bañera. Tiene el pelo mojado, gracias al clima horroroso que hace, así que decide secárselo con el secador.

Se peina, despreocupada. Lo tiene revuelto y encrespado, nada que ver con las ondas suaves naturales, pero no la importa demasiado. La única cosa que piensa hacer esa tarde es ver la televisión y dormir, y para eso no necesita estar arreglada.

Va a su habitación a cambiarse de ropa, se pone un pantalón deportivo, y una sudadera, y deja la ropa mojada en la bañera. Después, se dirige a la cocina, y abre la nevera. Saca un yogurt con trozos de chocolate, y lo lleva al salón, se tumba sobre el sofá y enciende la televisión.

Cambia de canal. Y otro. Y otro. Se exaspera. ¿Cómo no puede haber nada interesante en la televisión a las 4 de la tarde? Finalmente, encuentra una repetición de un capítulo de Grey's Anatomy, serie que no le gusta para nada, pero que le provoca sueño increíblemente rápido, así que la deja, se acurruca hecha un ovillo, tapada con una manta, y se queda dormida.

Londres, 20 de Enero.

6:30 pm.

La puerta del edificio se abre, y un chico de pelo castaño entra rápidamente. Lleva una capucha, y arrastra dos maletas enormes. Se aparta de la puerta, y las deja en una esquina. Sostiene la puerta con cuidado.

-Gracias por la ayuda, Louis-masculla un chico moreno, mientras entra con otras dos maletas enormes, y le lanza una mirada de odio.

-Al menos estoy aguantando la puerta, Zayn-replica él- Podría cerrarla y os quedaríais fuera. Mojándoos.

-Paso paso paso paso-oyen gritar en el exterior. Ambos se asoman y ven a otro de sus amigos, empujando al cuarto, para abrirse paso porque se encontraba en medio de las escaleras. Entra en el edificio, sueltas las maletas, y se baja la capucha, totalmente indignado- ¡Tengo el pelo empapado!-exclama, mientras se pasa las manos por los rizos.

-Gracias por empujarme, Harry- se queja su amigo, que entra tras él- He pisado un charco, y tengo los pies empapados.

-Oh, no es para tanto Liam, no seas quejica-replica Harry, quitándole importancia.

Louis cierra la puerta, y los cuatro se miran, interrogantes.

-Bueno, ¿y ahora qué hacemos?-pregunta Zayn, cruzándose de brazos- Aquí no hay nadie, ¿cómo sabemos cuál es nuestro apartamento?

Los cuatro arrastran el equipaje hasta el centro del hall, y se quedan parados frente al pequeño mostrador de la portería, que está vacío. Harry alarga la mano hasta el timbre, y empieza a tocarlo insistentemente durante veinte segundos seguidos, creando una melodía.

Los otros tres le lanzan miradas asesinas, pero él no se da por aludido hasta que un hombre aparece por una puerta interior, con mala cara.

-¿Querían algo?-pregunta, intentando mantener un tono educado, pero que no va acorde con la mirada que les lanza.

-Buenas tardes-toma la palabra Louis- No sabemos cuál es nuestro apartamento.

-Número 19, cuarto piso-responde él secamente. Deja una llave sobre el mostrador y se da media vuelta- Bienvenidos-añade, y se marcha por donde ha venido, dejándoles sorprendidos.

Cada uno coges sus maletas y las llevan hasta el ascensor. Esperan en silencio hasta que se para en la planta número cuatro, salen a empujones de él y abren la puerta. Meten todas las maletas, arrastrándolas por el suelo, cansados del viaje, hasta dejarlas en el centro del pasillo. Observan a la izquierda del recibidor el salón, con un sofá enorme en forma de "L" de color azul oscuro, y una televisión de plasma enorme. A la derecha del recibidor se encuentra el comedor, una mesa redonda con seis cinco sillas, y al fondo una cocina grande con barra americana.

Se miran los unos a los otros de reojo, y de repente, como si se hubieran puesto de acuerdo, esquivan las maletas, las echan a un lado, saltan por encima de ellas, y corren por el pasillo que tienen en frente, y que deducen que lleva a las habitaciones. Después de ojearlas, regresan al mismo punto, arrastrando los pies.

-Yo, y sin que sirva de precedente, creo que las dos habitaciones con la cama más grande deberían ser para Louis y Liam-comenta Zayn con los brazos cruzados.

-… estoy de acuerdo-masculla Harry, aunque en realidad no lo parece tanto.

-Muchas gracias, chicos, es un detalle-reconoce Liam, dándoles un abrazo a los dos- Por cierto, ¿qué os parece la "habitación artística"?-añade, cambiando de tema.

-¿"La habitación artística"?-repite Louis, conteniendo una carcajada.

-Bueno, por llamarlo de alguna manera…-se excusa Liam, antes las risas de sus amigos.

-Está muy bien-reconoce Harry- un sofá, pufs, un piano,… acogedor-resume, y los demás asienten. Se quedan un rato en silencio, sin saber muy bien qué hacer ni qué decir.

-¿Por qué no… nos instalamos, descansamos un rato, nos damos una ducha… y nos reunimos aquí luego?-sugiere Zayn, y los demás asienten. Poco a poco, recogen sus cosas, y se van retirando a las habitaciones que han elegido.

Bueno, os doy la bienvenida a este fic, espero que os guste. No sabía muy bien cómo enfocar el comienzo, y no me disgusta demasiado cómo ha salido. Os preguntaréis muchas cosas. ¿Cómo es esta chica, Alice? ¿Qué demonios puede llegar a hacer para que 1D se termine? ¿Dónde está Niall? ¿Por qué los chicos están tan distantes entre ellos? Si es así, es bueno que os haya dado curiosidad por seguir leyendo, y sólo deciros que se irán resolviendo en los próximos capítulos. Valoro mucho las sugerencias, así que por favor no dudéis en dejar un comentario con vuestra opinión, porque de vuestras ideas pueden depender muchas cosas que pasen en la historia, así que sugerir! Muchas gracias por leer.