← I wish that was me (1D) · de
I wish that was me (1D) — capítulo 2
Dos horas después, la tranquilidad del apartamento se ve perturbada por una llegada. Zayn se levanta a duras penas de la cama, y camina descalzo hasta la puerta. ¿Quién demonios llama a esas horas? El misterio se resuelve cuando abre la puerta, y se encuentra a un hombre alto, moreno, que ya conoce bien.
-Buenas, Simon-saluda, mientras le invita a pasar.
-¿Qué tal? ¿Ya estáis instalados? ¿Qué os parece el apartamento?-pregunta mientras entra, y va al salón. Detrás suyo entran dos hombres, con las guitarras de los chicos, las dejan en el salón, y se marchan del piso.
-Sí, estábamos descansando del viaje-responde el chico, aún medio dormido- el piso está muy bien, muchas gracias.
-¿Puedes avisarles para que vengan? Quiero comentaros un par de cosas.
Tres minutos después, los cuatro chicos se encuentran con Simon en el salón. Después de saludarle, se sientan en el salón y esperan noticias.
-Bueno chicos, la gira ha terminado, y ya os lo he dicho muchas veces, pero no me cansaré de hacerlo: estoy muy orgulloso de vosotros. Han sido meses largos, habéis trabajado mucho, pero ya sabéis que esto no se acaba aquí…-los cuatro asienten, serios- Ya lo habíamos comentado, pero es tiempo de que empecéis a trabajar en el próximo álbum. Os alegrará saber que hemos tenido en cuenta todo lo que nos habéis dicho durante estos meses, y hemos decidido que durante estos meses, vosotros trabajéis aquí en el nuevo disco.
-¿Nosotros?-pregunta Liam, sin entender.
-Vosotros durante un tiempo descansaréis, practicaréis con vuestros instrumentos, compondréis canciones que podrían formar parte del disco, y valoraréis las que os traigamos nosotros-explica Simon- Como grupo habéis madurado en este último año, y os merecéis.
-Bueno… muchas gracias, Simon-responde Harry en representación de todos, aún sin creérselo.
-Por supuesto, durante este tiempo tendréis compromisos, pero no os preocupéis, no os agobiaremos demasiado-añade Simon- Bueno, eso es todo por ahora. Cualquier cosa que necesitéis, podéis hablar conmigo, ya lo sabéis. Descansad, os lo merecéis.
Los chicos se despiden de él, y se quedan de nuevo solos en el salón, en silencio, sin saber muy bien qué hacer, asimilando su nueva situación.
-Tengo un hambre atroz-comenta Liam después de un rato, mientras se levanta y se dirige a la cocina-¿Habrá algo de comer en la nevera?-pero calla en cuanto la abre y la encuentra totalmente vacía.
-Evidentemente, no-razona Zayn- Y como seguramente recordaréis (y si no, os ayudaré), una apuesta en el vuelo de vuelta… el problema está solucionado.
-Por favor, chicos, ¿de verdad vais a salir ahora con eso?-replica Louis- ¡Es una tontería!
-No era una tontería cuando querías que preparara la cena yo-le recuerda Harry, con una mirada diabólica- Lo siento, Louis, perdiste, así que ya sabes lo que toca… tienes que cocinar para nosotros.
-Pero no hay comida. Y afuera está cayendo el diluvio universal, no seréis capaces de hacerme salir a comprar comida. A estas horas está todo cerrado, además. ¿No podemos simplemente pedir unas pizzas? Cocino otro día, lo prometo-sugiere el aludido, intentando ablandar a sus compañeros.
-No hay excusas que valgan-niega también Liam- Queremos nuestra cena-y los tres se cruzan de brazos en el sofá, poniendo cara de enfadados.
Después de unos segundos, Louis se levanta indignado, y se dirige hacia la puerta de salida del apartamento, echando humo y maldiciendo a los otros tres.
-Sois unos niñatos, ¡inmaduros!-les acusa, antes de salir y cerrar la puerta de un portazo, sin llegar a oír las risas de los tres chicos, felices por hacerle cumplir su castigo.
Son las 9 de la noche cuando suena la puerta del apartamento. Alice se despierta de golpe, extrañada. ¿Quién es a estas horas? Desde que se fueron sus amigos, ya nadie llamaba a su puerta, y menos a esas horas. Se levanta del sofá, y camina lentamente hasta la entrada. Abre la puerta y se encuentra al otro lado a un chico de pelo castaño y ojos claros, visiblemente mosqueado.
-Hola-saluda, dudosa- ¿Quién eres?
-Soy Louis, el nuevo vecino-responde él amigablemente, mientras señala con la cabeza su apartamento.
-Oh, bueno, yo soy Alice, encantada-responde ella sin entender muy bien el sentido de esa conversación- Perdona estas pintas-añade, señalándose a sí misma. Tiene el pelo en un moño despeinado, y la sudadera y pantalón deportivos.-Bueno, ¿querías algo?
-Verás, mis compañeros y yo acabamos de mudarnos esta tarde, no tenemos nada para cenar y está lloviendo demasiado... ¿no tendrías algo por ahí que te sobre para no morir de hambre hoy?-explica él, sabiendo que probablemente ella esté pensando que tienen demasiado morro.
-Voy a ver si hay algo por ahí…-responde ella, no muy convencida, pero ¿qué otra cosa podía hacer? ¿Decirle que no y parecer una bruja total?- ¿Quieres esperar dentro?
Louis entra en el pequeño apartamento, una miniatura en comparación con el suyo, que es al menos tres veces más grande. Alice le ofrece asiento en la mesa de la cocina mientras mira en la nevera y en los armarios de la cocina.
-¿Estás aquí tú sola?-pregunta con curiosidad, mientras observa el pequeño salón, al otro lado del pasillo.
-Sí-responde ella mientras rebusca al fondo del armario- Tampoco parece que aquí pueda vivir mucha más gente, ¿verdad?-comenta, en alusión al pequeño tamaño del lugar.
-Es cierto-reconoce él, mientras ella pone sobre la mesa un par de paquetes.
-Un paquete de pasta, un bote de tomate, un paquete de nachos, salsa para untar, una botella de coca-cola... Ya lo siento, pero tampoco es como si yo tuviera mucha variedad aquí, mi dieta no es muy sana...-se disculpa.
-No te preocupes, es suficiente, creo que no tenemos ni unas barritas energéticas allí-comenta Louis mientras coge la bolsa de plástico que Alice le tiende para guardar todo- Bueno, muchas gracias por todo, de verdad-le agradece mientras caminan hacia la puerta-Nosotros somos cinco, bueno, ahora cuatro chicos. Si algún día necesitas algo... y si hacemos demasiado ruido, dínoslo.
-Está bien. No te preocupes.
-Y puedes pasarte cuando quieras a conocer a los demás-añade él, mientras se aleja por el pasillo hacia su apartamento.
-Bueno, ya nos veremos-resuelve ella, y cierra la puerta.
Bueno, aquí tenéis el segundo capitulo, donde no pasan muchas acciones interesantes, lo sé, pero se explica cómo será la rutina de los chicos durante los próximos meses. ¿Qué os parece? Me estaba imaginando la escena de los chicos, del estilo "cocina tú", "no, ¡cocina tú!", y moría de la risa, se ve que el cansancio del viaje se les pasó un poco y ya no son tan bordes como horas antes... Ando como emocionada con el personaje de Alice, creo que puede dar tanto juego que no sé por dónde empezar... ¡espero no estropearlo todo! Muchas gracias a y por comentar en el primer capítulo, y a los 12 usuarios que pusieron la historia en favoritos. Lo sois todo, chicos.