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I wish that was me (1D) — capítulo 4

Londres, 26 de Enero.

7:30 pm.

Hace frío y llueve en la ciudad, Alice está en su apartamento, tampoco es que tenga muchas otras cosas que hacer. Intenta terminar un trabajo de investigación de mercados, pero no se encuentra muy inspirada, así que termina hablando por skype con su mejor amiga, Sarah, que se encuentra en Glasgow estudiando.

-¿Y qué estás haciendo entonces?-pregunta su amiga mientras se arregla las uñas.

-Estudiando, haciendo trabajos, intentando no volverme loca,…-resume Alice mientras se encoje de hombros- Tengo vecinos nuevos. Son divertidos.

-¿¡Chicos!?-exclama Sarah emocionada.

-Cuatro.

-¡Eso es genial! ¿Y no hay alguno guapo?

-Pues bueno... no están mal-reconoce Alice sin mucho ímpetu- pero ya sabes que ahora mismo no...

-Por favor cielo, tienes que salir de esa situación tan rápido como puedas-le interrumpe su amiga- Y nunca mejor dicho. ¿Sabes qué sería una buena idea? Cambiarte de apartamento.

-No puedo, tengo firmado el contrato hasta final de curso. Además, no es eso...

-No, claro, porque seguro que estar todo el día ahí encerrada con tus recuerdos te va a hacer bien... ¿A que tengo razón, James?-pregunta en voz alta, y segundos después James, su novio, aparece junto a ella al otro lado de la pantalla.

-Alice, olvídale. Fue bonito mientras duró, pero ahora tienes que volver al mundo real-le aconseja él.

-¿¡Que fue bonito mientras duró!? Fue una mierda-replica Alice- bueno, chicos, tengo que dejaros, son las 7:45 y...-se calló.

-Alice, ni se te ocurra hablar con él, te lo prohíbo-exclamó su amiga, realmente enfadada- Sabes que no te hace bien, déjalo ya.

-Os quiero, ¡ya hablamos!-se despide ella, ignorando lo que ha dicho, como si fuera una niña pequeña, y cierra la conversación.

Mira en su lista de contactos, y ahí está. John Tyler, desconectado aún. Bueno, aún es pronto, no son las 8 todavía, se consuela ella mientras se levanta y va a la cocina a prepararse un sándwich. Se lo come en silencio, de pie junto a la encimera, mientras piensa en todo el trabajo que le queda por hacer, hasta que escucha el sonido del ordenador, cuando recibe una video-llamada entrante. Corre hacia él, tropezando con el borde del sofá, y acepta.

-Hey, guapísima-le saluda un bronceado John al otro lado de la pantalla. Lleva una camiseta blanca con la que resalta aún más su moreno, y está guapísimo.

-Hola...-saluda ella tímidamente. No puede evitarlo, es hablar con él y se vuelve como una cría de 5 años- ¿qué tal va todo?

-Muy bien-responde él- Estoy pasando unos días de vacaciones en la casa de mi familia. Llegué hace una semana y... mucho sol, playa, fiesta,… ya sabes. ¿Y tú qué tal lo llevas? ¿Me echas mucho de menos?

-¡Claro que sí! Os habéis ido todos, esto es terrible, os echo mucho de menos-responde ella, remarcando el todos, porque él no fue el único que se fue, y tampoco es que quería que se pensara que le importaba más que sus otros amigos.

-Echo de menos aquello, pero esto es genial ¿sabes?-comenta él- Está bien estar aquí sin hacer nada, sólo pasándolo bien.

-Qué suerte tienen algunos...-se queja ella. Ojalá pudiera estarse también de vacaciones en la playa, en vez de estudiando y muriéndose de frío en Londres.

-Bueno, ¿qué tal fueron las vacaciones de Navidad? ¿Dónde las pasaste?-pregunta él con interés.

Alice siente que quiere golpearlo por momentos. Ya le había contado todos sus planes para vacaciones. Al parecer no le había interesado mucho, porque no lo recuerda.

-En casa, con mi familia. Estuvo bien, pero volví el día 14 a Londres-responde, secamente- ¿Qué tal lo pasasteis en Cancún?

-Fue brutal-reconoce él mientras se echa a reír al recordarlo.

-No hace falta que lo jures...-murmura ella en bajo, para que él no lo oiga. Vio las fotos en Facebook, y está seguro de que no exagera. Pasó unas semanas allí con Álex, el mejor amigo de John, que vivía allí, y las fiestas fueron en denominador común de todos los días, por lo menos es lo que decían sus perfiles, y cientos de fotos desfasados, y la veintena de nuevas amigas en Facebook que le dejaban comentarios tonteando.

Se oyen pasos de fondo, y de repente ve una persona de lejos, al fondo del pasillo, que se va acercando. No puede ser ella. No puede ser ella. No...

-¡Alice!-exclama con esa voz de pito horrorosa, que la saluda efusivamente.

Siente muchas emociones juntas en ese momento: ganas de arrancarla la cabeza, darle un tortazo a él, tirar el ordenador al suelo, y echarse a llorar, pero se queda sentada con la sonrisa más falsa que puede poner en ese momento, y que la cuesta mil horrores.

-Hola Karen. ¿Qué haces ahí?-pregunta, intentando que en su tono no se revele el profundo odio que siente en esos momentos.

-Pasando unas pequeñas vacaciones aquí con John-responde ella, siempre tan simpática- ¿Qué tal va todo?

-Genial-masculla Alice, sin ninguna gana.

-Karen también estuvo donde Álex, y cuando pensé en venir a Cape Town, ella decidió venirse también-comenta John, con esa sonrisa que tanto la encanta, pero en ese momento lo único que desea es partirle esos preciosos dientes tan alineados.

-Chicos, me encantaría seguir hablando, pero me llaman los nuevos vecinos para salir por ahí. Ya hablaremos... bueno, ya hablamos-les corta rápidamente Alice, y sin dar lugar a respuesta, cierra con fuerza la pantalla del ordenador portátil. Se levanta temblando del cúmulo de sentimientos que tiene en ese momento, y sin pensarlo dos veces, le suelta una patada al sofá, con la que casi se destroza los dedos, pero ni siquiera ese dolor hace que se la pase.

Comienza a dar golpes con el puño al tabique de la pared hasta que acaban saltándosela las lágrimas. John siempre fue un idiota, y ella lo sabía. Lo extraño es que se sorprendiera ahora que hacía otra idiotez típica suya. Se sentía estúpida, pero no podía evitar el seguir echándole de menos.

Se dirigió a la nevera sin pensarlo. Gracias al cielo que había hecho una comprar grande hacía un par de días,entre todas las cosas, había varias botellas de vodka. Cinco, exactamente. Y mucha coca-cola. Nota mental: dejar de comprar alcohol como si fuera la dueña de un bar. Ya no tenía fiestas todas las noches, ni amigos con los que compartirlo, pero estaba bien en ese momento, porque no se sentía con fuerzas de hacer nada más. Se sirvió un vaso, y regresó al salón. Dejó caer el ordenador al suelo sin siquiera pensar en la de trabajos que perdería si se rompía, y encendió la televisión. How I met your mother, genial.

9:30 pm.

-Estoy harto de ser yo siempre el que cocina-se quejó Louis mientras guardaba los platos en el lavavajillas.

-Oye, al menos yo te estoy ayudando-replicó Liam, que limpiaba la mesa con un trapo- así que no estás solo, no te quejes tanto- Tíos, ¡tened más cuidado!-exclamó, cabreado.

-¿¡Qué hemos hecho ahora!?-gritó Harry desde su habitación.

-¡Acabáis de dejar caer algo al suelo, os hemos oído!-respondió él en el mismo tono.

-¡Nosotros no hemos sido!-gritó Zayn, con tono cabreado- ¿¡Por qué siempre tenemos que ser nosotros!?

-Yo también lo he oído-le comentó Louis- habrá sido en el apartamento de Alice.

-Será eso...-solucionó el asunto Liam, no muy convencido, pero segundos después otro ruido volvió a escucharse.

-Parece que es aquí mismo-comentó, sorprendido.

-Justo su salón pega con nuestra cocina-comenta Louis, recordándolo de la visita que la hizo su primera noche en busca de comida.

-Bueno, ya está bien-dijo Liam mientras tiraba el trapo al suelo, visiblemente cabreado, al oír un tercer ruido, seguido de un cuarto- Vamos a ver qué pasa, me está poniendo de los nervios.

Cuando los dos llaman a la puerta, tarda en abrir, y cuando lo hace, su aspecto llama bastante la atención. El pelo recogido en lo que antes debía de ser un moño, pero que se encuentra totalmente despeinado. El lápiz de ojos algo corrido por las mejillas, los ojos rojos, y las manos temblando.

-Hola chicos-saluda mientras finge una sonrisa.

-Hola...-saludan ellos, algo cortados- ¿Va todo bien?-añade Liam con tacto.

-Perfectamente-miente descaradamente, y lo sabe. Y ellos se dan cuenta, pero ninguno dice nada, y se quedan en silencio durante varios segundos.

-¿Quieres venir a nuestro apartamento?-ofrece Louis- Hemos acabado de cenar, e íbamos a ver alguna película, o vídeos en internet.

-Podemos jugar al trivial-sugiere Liam, emocionado.

-No sé, chicos, no estoy muy animada ahora mismo-dice ella, mientras hace un gesto con la mano para mostrar su aspecto actual.

-Venga, anda, anímate, lo pasaremos bien, será diversión sana-la intenta convencer.

-Yo sólo me apunto si puedo llevar el vodka-advierte ella.

-Pues venga, coge lo que quieras y vamos, ya estás tardando-la apremia Louis.

-Ahora vuelvo, esperadme-responde ella, y cierra la puerta rápidamente.

Dos minutos después, sale del apartamento, con el pelo cepillado, y la cara lavada, por lo que no da una imagen escalofriante como antes. Zayn y Harry está sentados en el sofá viendo vídeos con un portátil, y van a preguntar qué ha pasado, pero Louis les lanza una mirada de advertencia, así que no preguntan a qué se debe esa visita. Cuando ven que Liam se dirige al armario de debajo de la televisión, Harry le corta.

-No vamos a jugar al trivial-se adelanta.

-¿Por qué no?-se queja el aludido- ¡Es divertido!

-Acabo de cenar, y no me apetece pensar-responde con tono de obviedad.

-¿Y te apetece beber?-pregunta Alice mientras se sienta en el sofá y le tiende la botella de vodka.

-Ese me parece un plan mejor...-afirma con una sonrisa, y se levanta en dirección a la cocina- ¿Alguien más se apunta?

-Acércame la botella de ron para mí-comenta Zayn sin levantar la vista de la pantalla del ordenador.

-Yo como Zayn-dice Louis- Con coca-cola, por favor.

-Oye, yo no soy vuestro camarero... no sé para qué me ofrezco-se queja Harry desde la cocina.

Alice se queda allí sentada, con Zayn en el ordenador y Louis mirando algo en el móvil, así que se concentra en su vaso, y se lo bebe casi de un trago.

-Tenías sed, ¿eh?-comenta Zayn, mirándola con burla.

-Voy a ignorarte, porque no estoy de humor, que lo sepas-replica ella, mirando hacia otro lado, molesta, y no cambia la expresión hasta que Harry y Liam regresan de la cocina con las botellas, y cuatro vasos vacíos. Cada uno se prepara en silencio su bebida, a excepción de Liam, que coje un zumo, y se sienta entre Alice y Zayn, cosa que la chica le agrade con una sonrisa, hasta que repara en ello.

-¿No bebes alcohol?-pregunta con curiosidad- Cuando empapelamos la habitación tampoco bebiste.

-No-responde él- cuando nací tuve algunos problemas, y bueno... resulta que sólo tengo un riñón útil, así que... soy abstemio-comenta él mientras se encoge de hombros, resignado.

-Pues vaya... lo siento mucho. Debió de ser muy duro, y ahora no poder beber nada... Aunque por otro lado no es tan malo tener algo firme que te impida beber-responde Alice, aunque sabe que sus palabras no son demasiado acertadas.

-Yo creo que no es difícil realmente. Si no quieres beber, no bebes, es sencillo-resuelve él, que después de una vida con su actitud, ya no le parece complicado.

-Ojalá tuviera esa fuerza de voluntad, pero a veces cuando tienes problemas resulta tan fácil... yo que sé, tomarte un par de copas, y lo ves todo diferente...-se lamenta ella, a lo que Harry la secunda asintiendo, por lo que Zayn se echa a reír con ganas.

-Oye, tú no te rías, alcohólico-le increpa Harry, dándose por aludido- que a la mínima, ahí estás con un vaso en la mano. Parece que vives en vacaciones continuas.

-¡Eh, cuidadito! Solo bebo de vez en cuando-se excusa el aludido, mientras Alice no para de reír, lo que aumenta su indignación. Pone una canción en el ordenador, y deja de hablar, molesto.

-Bueno, ya sé lo que podemos hacer-dice Louis saliendo de su ensimismamiento, e intentando mejorar la situación. Los tres chicos y Alice le miran interrogantes, esperando su gran idea- Vamos a contar cosas de nosotros.

-Oh Dios...-se lamenta Liam, dándose un golpe con la mano en la frente.

-¿Charla de famosos egocéntricos? No, por favor-dice Alice claramente de broma, para picar a los chicos.

-Mejor-explica Louis, emocionado- Vamos a contar cosas que no sepamos de los otros.

-Conmigo es muy fácil...-se lamenta ella.

-Y con nosotros muy difícil-replica Harry- Vivimos juntos, viajamos juntos... ¡lo sabemos todo sobre los demás!

-Alguna cosa habrá que podamos decir, digo yo-dice Louis- Podéis ir pensando en ello. Vamos a ir en plan presentación y diciendo algo de nosotros. Empiezo yo. Soy Louis. Tengo 20 años, soy de Doncaster y... me muero por conseguir entradas para el próximo partido del Manchester United.

-Qué buena idea tío, tenemos que ir seguro-responde Harry con entusiasmo.

-Bueno Harry, tu turno.

-A ver... soy Harry, en nada voy a cumplir 18 años, soy de Holmes Chapel y... necesito un nuevo objetivo (chica).

-¡Pero si hace tres días tuviste una cita con la amiga de Eleanor!

-Lo siento tío, aquí va lo que no sabéis: la amiga de Eleanor no era muy guapa-comenta Harry tras pegarle un trago a su bebida.

-¡Qué dices! ¡Pero si era guapísima!-replica Louis, consternado, y sin podérselo creer.

-Ni lo sueñes. Tenía pinta de guarra, eso sí. ¿Por qué te crees que no me fui sino? Aparte de tu sorpresa...-y todos menos Louis se echan a reír.

-Bueno, van saliendo cosas que no sabíamos de los otros...-comenta Louis, incómodo- Zayn, te toca.

-Esto parece una reunión de alcohólicos anónimos-replica, pero al ver que Louis le lanza una mirada amenazante, le sigue el juego- Yo soy Zayn, tengo 19 años, soy de Bradford, y este juego me parece una mierda.

-Zayn tío, estás fastidiando el juego-se queja Louis.

-Di algo, aunque sea una bobada, porque no va a callarse sino-le aconseja Harry.

-Bueno, a ver... estoy pensando hacerme un nuevo tatuaje. ¿Contento?

-Sí-responde Louis mientras sonríe como un niño pequeño.

-¿Tienes tatuajes?-pregunta Alice con interés, antes de darse cuenta de que estaba cabreada con él.

Zayn levanta los brazos con desgana, para enseñarle uno en la muñeca izquierda, y otro en el brazo derecho.

-Lo siento, no me voy a quitar la ropa para que me veas el resto-replica.

-Ni que yo quisiera-replica ella, mirando hacia otro lado. Siempre hace lo mismo, la contesta con esas frases de sobrado que la sacan de quicio.

-Venga, Alice, tu turno-la anima Louis.

-Bueno, yo soy Alice, tengo 18 años, soy de Exmouth, y... ahora mismo estoy más sola que la una-dice sin pensar, pero al ver que los cuatro chicos la miran fijamente, se ríe y bebe un trago a su vodka, intentando quitarle importancia.

-Yo soy Liam, tengo 18 años, soy de Wolverhampton, y... echo de menos a Niall-dice, y todos se quedan en silencio. Alice sabe que Niall es el chico rubio, el quinto integrante del grupo, y que no está en el apartamento, pero no sabe por qué, y tampoco pregunta.

-Alice, cuéntanos más sobre ti. Cómo eres, qué haces aquí...-sugiere Louis, en un intento desesperado de salvar la situación, que en esos momentos parece insalvable.

-Pues... yo soy del sur, y en vez de entrar a la universidad, me tomé un año sabático. Vine a la ciudad, y me apunté a clases de francés, y al final terminé estudiando en la universidad, no presencial, y así no tengo que ir a clase. Y bueno...-sabe que no debería hablar de ello, pero necesita contárselo a alguien, y mejor a alguien que no la conozca- he estado aquí viviendo desde otoño, mis vecinos eran otros estudiantes como yo, nos hicimos amigos, pasábamos todo el día juntos aquí, en la academia, montábamos fiestas o salíamos todas las noches... pero en fiestas de Navidad todos se marcharon a sus casas porque habían terminado su estancia aquí, así que desde la vuelta hace más de dos semanas he estado sola, y se me hace muy raro.

-Vaya mierda-exclama Liam. Se imagina que todos sus amigos se fueran, y que él se quedara allí solo, y le parece demasiado duro.

-Menos mal que hemos llegado nosotros-comenta Harry en broma, con una sonrisa creída mientras la abraza, a lo que Alice responde con una carcajada, y una sonrisa hacia el chico, agradeciéndole el intento de animarla. Le apunta en su lista mental de gente que aprecia, aún sin conocerle apenas.

Continúan bebiendo mientras charlan de muchas cosas: fútbol, lugares que más les gustan, series de televisión y películas,… todo lo que se les ocurre. En un momento en el que Liam y Harry comentan algo entre ellos en voz baja, y Zayn sigue con el ordenador y la música a un volumen que está a punto de dejarles sordos, Louis se sienta junto a Alice.

-¿Qué te pasaba antes?-pregunta él, en voz baja.

-¿Cuándo?-ella se hace la loca- Ya lo he dicho, echaba de menos a mis amigos-pega un trago a su bebida intentando disimular, pero no funciona.

-Ahora en serio, cuéntame. Estos no se van a enterar-dice, mientras les señala disimuladamente. Alice niega con la cabeza, pero a los dos segundos comienza a hablar, animada por el vodka.

-Soy idiota-explica- Uno de mis amigos... bueno, yo le gustaba, y él a mí me atraía, pero nunca me animé a nada más que un tonteo descarado. Tuvimos nuestros momentos, pero les dejé pasar, y él estaba con más y más chicas... Y ahora que se ha ido es cómo si me lamentara de la oportunidad que perdí, porque él sigue con el tonteo cuando hablamos una vez cada mil años... aunque claro, luego pasa el Año Nuevo en Cancún de fiesta con su mejor amigo, y ahora está en Sudáfrica, y con una de las zorras con las que se enrolló mientras estaba aquí, y me siento tan... imbécil...-resumió, y una vez lo hubo dicho todo, se quedó mucho mejor.

-Bueno, creo que si no quisiste que pasara nada cuando estaba aquí sería porque no te convencía lo suficiente, así que no debería hacerlo ahora que no está, y menos si se sigue comportando igual...-razona Louis bastante bien, teniendo en cuenta el alcohol- Él se lo pierde, no puedes pasarte los días ahí sola lamentándole-añade.

-A veces me encantaría salir y beber y enrollarme con el primer chico guapo que pasara. Pero sé que al final no lo haría, y terminaría igual o peor, y sintiéndome una mierda-termina ella, y los dos se quedan en silencio.

Observan cómo Liam y Harry hablan de algo con mucha emoción, pero no oyen nada a pesar de que estén a dos metros de ellos. Zayn sigue sin hacer caso al mundo.

-¿Y a este qué le pasa?-pregunta Alice, con tono borde.

-Quién sabe-se encoge Louis de hombros- Con sus cosas, nunca lo sabrás. No me preocupa, tarde o temprano lo contará.

-Me enerva-dice ella, mientras le mira detenidamente. Tiene una expresión huraña en la cara- ¿Siempre suelta esos comentarios del estilo "soy el más guapo, el más listo, y el más ingenioso"?

-No realmente-responde él, pensativo- No suele ser así. ¿Misterioso? Sí. ¿Callado? A veces. Pero esto no es muy común.

-Vamos, que yo le caigo mal-resuelve ella, mientras le lanza una mirada de odio, que Zayn no descubre porque sigue enfrascado en el ordenador.

-Por lo general cuando alguien le cae mal lo ignora. Háblalo con él-sugiere Louis.

-Como si a mí me importara...-replica ella, lanzándole una mirada al aludido, justo en el momento en el que Zayn levanta la cabeza, y se da cuenta. Alice mira hacia otro lado, cabreada, y él simplemente vuelve su vista a la pantalla.

Bueno, aquí tenemos el siguiente capítulo, más largo que los anteriores, espero que os guste. Conocemos más cosas de la vida de Alice, y se entrevé cómo se van a desarrollar las relaciones con los chicos de la banda. Opinión personal: adoro a Louis, tan majo dando consejos... y adoro a Harry, animando a la gente con esos comentarios... y adoro a Zayn (¿por qué no?) tan borde y arisco. Y adoro a Liam, coherente. Y adoro a Niall, y eso que aún no sabéis nada de él.Y por supuesto, adoro a Alice, porque me parece una persona normal, y no puedo evitar identificarme, porque si a mí me pasara lo mismo, me comportaría igual. No sé si a vosotros os darán la misma sensación, ojalá que sí.

Muchas gracias a 

de verdad, gracias por comentar, y dejar esos comentarios tan largos, que se ve que habéis leído la historia y que os ha generado opiniones y sentimientos, y eso me emociona mucho. Me encanta responder también muy largo e intentar resolver dudas o justificar las cosas que pasan, así que ya sabéis... Gracias también a los 34 favoritos, no sabéis lo feliz que me hacéis. Nos leemos pronto!